viernes, julio 19, 2013

Millions Against Monsanto: On the Road to Victory, by Ronnie Cummins

http://www.organicconsumers.org/articles/article_27919.cfm

It is no exaggeration to say that Monsanto has now become the most hated corporation in the world.
Plagued by a growing army of Roundup-resistant superweeds and Bt-resistant superpests spreading across the country, a full 49 percent of American farmers are now frantically trying to kill these superweeds and pests with ever-larger quantities of toxic pesticides, herbicides and fungicides including glyphosate (Roundup), glufosinate, 2,4D (“Agent Orange’), dicamba, and neonicotinoids (insecticides linked to massive deaths of honey bees).

The consumer, farmer and fishing community insurgency that frightens Monsanto and its allies the most is the upcoming ballot initiative (I-522) in Washington State on Nov. 5. As Monsanto and its allies, such as the Grocery Manufacturers Association (GMA) understand, this is the most crucial battle against GMOs today. If voters pass mandatory labeling in Washington, reinforced by contingent state labeling laws already passed or in progress in Connecticut, Maine and Vermont, it will mean the end of the road for genetically engineered food in U.S. grocery stores.

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lunes, septiembre 27, 2010

Agrocombustibles y caña transgénica

RALLT

La complejidad del genoma de caña de azúcar hace que la manipulación genética de esta planta sea difícil si se la compara con otros cultivos como el maíz y la soja. Sin embargo, ha habido una avalancha de investigaciones e inversiones en caña de azúcar de remolacha azucarera que ha contado con la colaboración de institutos de investigación y las más grande empresas multinacionales de la biotecnología en los últimos dos años.

Syngenta ha estado particularmente ocupada con caña de azúcar: en junio de 2009 estableció un acuerdo de investigación que incluye un acuerdo de licenciamiento comercial con la empresa Cromatina para investigar caña en todo el mundo. Cromatina tiene las patentes de una tecnología para poner genes apilados en la caña.

En diciembre del mismo año, Syngenta anunció su exclusivo acuerdo de licencia con la empresa RSE Sugar, un compañía dedicada a la producción de azúcar y energías renovables de Australia porque Syngenta estaba interesada en su tecnología llamada SugarBooster.

Según Marco Bochi, director de la sección de nuevas tecnologías para la Caña de Azúcar de Syngenta para América Latina "estamos trayendo la innovación a los cultivos de caña de azúcar a través de diferentes proyectos, enfocados en el rendimiento de la agronomía, el control de malezas y el aumento de contenido de azúcar.

A pesar de que Brasil es un líder mundial en la producción de etanol de caña de azúcar y la segundo productor mundial de transgénicos, al momento no hay aun cultivos comerciales de caña de azúcar transgénica, pero al momento están haciendo ensayos de campo las empresas BASF, Bayer, Alellyx y CTC. Ellas están probando diferentes características (tolerancia a herbicidas, resistencia a virus, resistencia a la sequía, Bt y niveles superior de azúcar).

De acuerdo al CTC (Centro Tecnológico de la Caña de Azúcar) espera liderar el mercado en cinco años, lanzando la primera caña de azúcar transgénica al mundo. Este Centro hizo una petición a la CTNBio (Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad) para la liberación de una de las variedades de caña de azúcar transgénica se está probando en su planta de Piracicaba (138 km de Sao Paulo) . Después de años de investigación, la reciente alianza establecida entre el CTC financiado por los principales ingenios del país y tres industria de agroquímicos multinacionales, BASF, Bayer y Dow Chemicals, caña de azúcar transgénicas tendrá en el mercado.

La industria del etanol en Brasil ha firmado además varios acuerdos comerciales en los últimos meses, incluyendo algunos de los nombres más importantes del sector agroindustrial, y de la industria de petrolera. En enero del 2010, se estableció una colaboración conjunta entre la gigante petrolera estatal brasileña Petrobras y General Electric para usar etanol en una planta de generación eléctrica en el país. Apenas un mes más tarde Shell firmó un memorando de entendimiento con el mayor productor de etanol de Brasil, Cosan, en una empresa que tiene un valor de $ 12 mil millones.

Los productos transgénicos que se espera tener incluye una variedad de caña de la CTC que tendrá genes de resistencia a la broca de la caña. Después se va a lanzar una variedad resistente a herbicidas y plagas. Se está trabajando en otra variedad con resistencia a las sequías y en otra variedad con mayor contenido de azúcar.

Monsanto también está trabajando en el desarrollo de transgénicos de caña de azúcar. Es la única compañía además de la CTC, que tiene un banco de genes, que lo obtuvo cuando compró a CanaVialis en 2008.

En África, Investigadores del Instituto Sudafricano de azúcar Sasri están empezando a trabajar en la manipulación genética de la caña de azúcar para que ésta duplique la producción de etanol (desde 6.000 litros / hectárea a más de 12.000 litros / hectárea) en los próximos 15 años.

De acuerdo a la empresa Meghan Sapp que dirige la Asociación Euro-Africana de Energía Verde (Pangea), un lobby de agrocombustibles Europeo, grupo cuyos miembros incluyen a la Iniciativa Mejor caña de azúcar, confían en que las investigaciones en Brasil y Australia puede la traer GM caña de azúcar al mercado dentro de 5 años.

Pero es la remolacha azucarera la que lleva el liderzgo en este tema. En 2009, el 95% de la remolacha azucarera que se siembra en Estados Unidos es Round-up Ready (RR): esto equivale a 485.000 hectáreas. Por su parte en Canadá la proporción fue del 96%, aunque en un área de apenas 5.625 hectáreas. En consecuencia, el azúcar de la remolacha RR se está adoptando más rápidamente que la caña a nivel mundial hasta la fecha. Según el último informe del ISAAA, el alto nivel de demanda de la remolacha azucarera transgénica "probablemente tiene implicaciones para la caña de azúcar (que representa el 80% de la producción mundial de azúcar), para lo cual los rasgos de la biotecnología se están desarrollando en varios países.

La empresa BASF está buscando ganar el dominio del mercado en la remolacha azucarera. Recientemente entró en un acuerdo comercial con la empresa semillera KWS, que en 2009 controló el 70% del mercado de azúcar de remolacha en América del Norte. La asociación pretende obtener nuevas variedades con rendimientos de un 15% superior al existente, las mismas que podrían estar en el mercado a partir de 2020. En Europa, se han hecho 6 liberaciones al medio ambiente de remolacha azucarera transgénica en el 2010.

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Los agrocombustibles en el Convenio de Biodiversidad

Terra de Dereitos

La recomendación XII / 7 SUBST en su 12 ª reunión, reconoció haber tanto positivos como negativos en la producción de biocombustibles líquidos en la diversidad biológica y el bienestar humano. La 9 ª Conferencia de las Partes celebrada en Bonn, adoptó la Decisión IX / 2 sobre los biocombustibles y la biodiversidad, con el argumento de que la producción y el uso de los biocombustibles debe ser sostenible la diversidad biológica y reconoció la necesidad de promover los impactos positivos y minimizar los impactos la producción y el uso negativo de los biocombustibles sobre la biodiversidad y el sustento de las comunidades indígenas y locales. Exhorta además a las partes para mejorar el desempeño social y ambiental de la producción de biocombustibles, especialmente a través de iniciativas voluntarias, incluso a través de sistemas de gestión ambiental, códigos de conducta, certificación e informes públicos acerca de los problemas ambientales y sociales (Decisión IX / 2).

A través de la Notificación 2008-100 del 6 de agosto de 2008, el Secretario Ejecutivo invitó a las Partes y otros gobiernos, comunidades indígenas y locales y organizaciones pertinentes a compartir sus experiencias sobre el desarrollo y aplicación de los instrumentos pertinentes para la producción y uso sostenible de los biocombustibles y sus aspectos socioeconómicos, incluidos los relacionados con las comunidades indígenas y locales. El 22 de diciembre de 2009 El Secretario del SBSTTA recibido un total de 52 representaciones, 39 de los cuales las organizaciones y los investigadores privados.

Brasil informó sobre el desarrollo de biocombustibles, centrándose en la evolución del mercado doméstico en los diferentes tipos de biocombustibles y materias primas necesarias para su producción, así como en los impactos sociales y ecológicos. Brasil también se refiere a las prácticas voluntarias establecidas por los gobiernos locales, el gobierno del estado de Sao Paulo, el principal productor en el país, lo que significa la eliminación gradual de la quema de campos de caña de azúcar para el año 2017, la conservación del bosque los bosques, la protección de las fuentes de agua ubicadas en áreas de la cultura y la recuperación de la vegetación alrededor de la lucha contra la erosión, la reutilización de agua de la fase industrial para la producción de biocombustibles, optimización y promoción del reciclaje y la reutilización de residuos.

También se celebraron tres reuniones regionales en octubre, noviembre y diciembre de 2009 para América Latina y el Caribe, Asia Pacífico y África, respectivamente. La reunión regional para América Latina y el Caribe se celebró en Louveira, São Paulo, 28 al 30 de septiembre de 2009. Esta reunión fue patrocinada por UNICA (União de Industria de Caña de Azúcar) y sin participación de otros sectores de la sociedad civil, organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales. Esta reunión presentó un proyecto de marco para los medios de reducir al mínimo los impactos negativos y maximizar los impactos positivos sobre la biodiversidad de la producción y uso de biocombustibles, que figura en el anexo del informe de la reunión (UNEP / CBD / RW-SPU-BIO / 1 / 3). La reunión de Asia-Pacífico y África decidieron adoptar este proyecto.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) preparó un informe para ayudar a los países y las partes interesadas en la evaluación de los costos ambientales y sociales de la producción y uso de biocombustibles. Concluye que las políticas sobre los biocombustibles tendrían más éxito si se integran en planes globales para el cambio climático, protección de la biodiversidad y la seguridad alimentaria y energética, y que estos planes deben abordar la conservación y eficiencia energética, así como nuevas fuentes de energía. La Mesa Redonda sobre Biocombustibles Sostenibles (RSB), preparado - basado en una serie de consultas - un conjunto de principios, criterios e indicadores más exigentes, y reconoce que las cadenas de suministro de biocombustibles muy pocos que cumplen con estos principios. Entre los principios se formulan:

a)los biocombustibles contribuyen a mitigar el cambio climático mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles;
b) la producción de biocombustibles no vulnere los derechos humanos o derechos laborales y garantizar un trabajo decente y el bienestar de los empleados (el subrayado es nuestro);
c) la producción de biocombustibles contribuirá al desarrollo social y económico de los pueblos, las comunidades locales, las comunidades rurales e indígenas.;
d) la producción de biocombustibles no violará la seguridad alimentaria;
e) La producción de biocombustibles no vulnere los derechos de propiedad;
f) La producción de biocombustibles permitirá optimizar el uso de aguas superficiales y subterráneas, incluida la minimización de la contaminación o el agotamiento de estos recursos.
g) La utilización de la tecnología se debe utilizar para mejorar la eficiencia de la producción y el desempeño social y ambiental en todas las fases de la cadena de valor de los biocombustibles.

Obsérvese que la tendencia de las negociaciones de la COP sobre los agrocombustibles es entenderlo como un biocombustible puede proporcionar la producción de energía alternativa "limpia" o "verde" de fuentes de energía para sustituir los combustibles fósiles. Para la evaluación del PNUMA, se puede concluir que existe la posibilidad de casarse con la producción y el uso de "biocombustibles" con la afirmación de los derechos humanos y la seguridad alimentaria. El gobierno brasileño está ayudando a mantener esta imagen "sostenible" de producción de etanol en el país que separa el monocultivo de la caña de azúcar de violaciónes sistemáticas de los derechos humanos en el país con el proceso de concentración de la tierra, la renta, utilización de trabajo esclavo la deforestación y la contaminación del agua y las aguas subterráneas.

El Secretario Ejecutivo del SBSTTA ha estado recopilando todos los documentos y la información producida y transmisión de esta información mediante el mecanismo de facilitación del Convenio. Estos documentos fueron examinados por el SBSTTA en la última recomendación sobre el tema en su 14 ª reunión que tuvo lugar entre los días 10 y 21 de mayo en Nairobi.

Como recomendación con respecto a la cuestión de los biocombustibles, algunos países señalaron la dificultad de los países en desarrollo en cumplir las normas de sostenibilidad, lo que provocó el desarrollo de algunas pautas para abordar los impactos de los biocombustibles en la conservación de la biodiversidad y comunidades indígenas y locales. Sin embargo, otros países, como Brasil y Argentina, para oponerse a la creación de herramientas y marcos conceptuales diciendo que estaba fuera de la jurisdicción del SBSTTA y los criterios de sostenibilidad podría representar barreras no arancelarias al comercio.

Por lo tanto, la recomendación de la14 ª reunión fue crear un organismo ad hoc de expertos técnicos para evaluar los impactos de esta tecnología y sus medios de vida, con énfasis en el principio de precaución cuando se trata de asuntos de los biocombustibles.

Para más información: UNEP/CBD/SBSTTA/14/12 del 11 de febrero de 2010. Nota del Secretario Ejecutivo de SUBSTTA - Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico - Tema sobre 4.1.2 del orden del día provisional de su 14 ª reunión en Nairobi, 10-21 de mayo de 2010.

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lunes, agosto 16, 2010

BRASIL COMERCIALIZARÁ DIESEL DE CAÑA CON BIOLOGÍA SINTÉTICA. LA EMPRESA INVOLUCRADA ES AMYRIS

Brasil comercializará diesel producido a partir de caña de azúcar en 2011.

La división brasileña de Amyris Biotechnologies indicó que el próximo año entrará en funcionamiento una planta de Sao Martinho para producir el biocombustible a gran escala y su comercialización será inmediata.

Amyris y la alcaldía de Sao Paulo iniciaron un proyecto piloto en el que tres autobuses del transporte urbano público serán abastecidos con un 5% del diesel de caña de azúcar y otro porcentaje igual recibirán en su totalidad el biocombustible, para establecer un comparativo de rendimiento.

En el proyecto piloto de Sao Paulo participa la multinacional automotriz alemana Mercedes-Benz, encargada de fabricar los motores de los autobuses, y la petrolera estatal Petrobras, que tomarán cuenta de la distribución del diesel de caña de azúcar.

El diesel de caña de azúcar fue aprobado por los organismos reguladores de Estados Unidos, que consideraron el biocombustible como menos contaminante y que no atenta contra la producción de alimentos.

Amyris Biotechnologies abrió su planta en Campanis en julio del 2009 para producir a gran escala hidrocarburos a partir de caña de azúcar, procesados mediante el uso de sus microbios fabricados mediante biología sintética. Amyris producirá hidrocarburos, no etanol, y usará la infraestructura ya existente en el país para cultivar y procesar la caña de azúcar. Amyris, con sede en Emeryville, California, utiliza herramientas pertenecientes a un nuevo campo, denominado como biología sintética, para modificar microbios a través de la ingeniería, entre los que se incluyen un tipo de levadura capaz de fermentar el azúcar para producir hidrocarburos en vez de etanol. En vez de otorgar a otra compañía la licencia de uso de su levadura productora de hidrocarburos, Amyris tiene previsto comprar centrales azucareras y convertirlas en centros donde puedan utilizar sus microbios y producir combustibles, así como otro tipo de componentes químicos. El mayor gasto en la producción del combustible viene dado por la materia prima, motivo por que Amyris escogió a Brasil y la caña de azúcar en vez del maíz y los Estados Unidos, por ser más barato. Como materia prima para el etanol, el maíz cuesta 1,20 dólares por galón, mientras que la caña de azúcar sólo cuesta 0,85 dólares. Además el procesado de la caña de azúcar es significativamente más barato. Fuentes:

Se abre una planta de biocombustibles en Brasil. La planta de demostración a gran escala de Amyris producirá diesel a partir de caña de azúcar.

Por Katherine Bourzac
http://www.technologyreview.com/es/read_article.aspx?id=609
Brasil comercializará el diesel de caña de azúcar en 2011
Por Agencia EFE

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martes, febrero 23, 2010

Shell, Cosan anuncian un acuerdo por 21 mil millones dólares sobre etanol en Brasil

Jim Lane
Editor, Biofuels Digest

En Brasil, la empresa petrolera Shell anunció la firma de un memorando de entendimiento con Cosan (CZZ) para hacer la inversión más grande en la historia de los biocarburantes, con un acuerdo para establecer un joint venture del 50 - 50 en etanol brasileño con Cosan, que es la propietaria de 4.500 estaciones de servicio y está en la elaboración de azúcar, etanol, distribución de combustible y generación de energía y combustibles de aviación.

Las empresas dijeron que planean aumentar los niveles en la producción de etanol (de 529 mGy a 1323 Mgy), lo que convertiría a la empresa que van a formar (aun sin nombre) en una de las tres principales productoras de etanol en el mundo, después de Archer Daniels Midland y POET en los EE.UU.. El jefe de dowstream de Shell, Mark Williams, dijo a Reuters que de acuerdo a los términos del acuerdo propuesto, Cosan fusionará todos sus negocio con la empresa aun sin nombre, mientras que Shell aportará su venta al por menor, la distribución de combustibles para la aviación, y se invertirá hasta 1,63 mil millones dólares en la capital de la empresa. En general, los activos valoran a Cosan en 4,93 mil millones dólares, incluidos sus 60 millones de toneladas de caña de azúcar en la capacidad de trituración, y las unidades de la aviación al por menor y de marketing de Shell son valorados en $ 3 mil millones.

Como se anunció, la empresa se convertirá en el tercer mayor distribuidor de combustible en Brasil, y tendrá ventas anuales combinadas de $ 21 mil millones, y un valor de activos de 9,56 mil millones dólares. Cosan previamente adquirió la unidad de comercialización minoristas de ExxonMobil, que opera 1500 estaciones de servicios en 2008, por US $ 1 mil millones, y adquirió 83 estaciones de Petrosul en diciembre por US $ 40 millones de dólares.

Este acuerdo mantiene la tendencia de fusionar a las grandes empresas agrícolas y con las de refinación de petróleo para la producción de etanol brasileño. El mes pasado, Bunge anunció que iba a adquirir a Moema una empresa que produce azúcar y etanol Moema por $ 452 millones, mientras que en octubre de Louis Dreyfus adquirió 423 mGy de generación de energía a partir de etanol con la adquisición de Santelisa Vale, y cuenta con $ 4.6 mil millones en activo. Dreyfus, que aportó 463 millones dólares en la empresa, dijo que espera que tenga una salida a bolsa entre 2012 y 2014.

En octubre pasado, BP dijo que comenzará la producción de etanol celulósico a partir de biomasa en Brasil en 2013. BP tiene una empresa conjunta de etanol celulósico, Vercipia, con Verenium, y, según Valor Online es "la primera planta para producir etanol de segunda generación que será construida en los Estados Unidos en 2010, cuya tecnología será transferida a las instalaciones de BP en Brasil, después de comenzar las operaciones en las instalaciones de EE.UU. "

En abril de 2008, BP inviertió 560 millones dólares por una participación del 50 por ciento de Tropical Bioenergia, una empresa conjunta con Santelisa Vale y Maeda Group que está construyendo 370 mGy de capacidad en etanol de caña de azúcar en el estado de Goiás.

Brasil, produce 7 mil millones de galones de etanol por año, tiene 15 millones carross de combustible flexible a base de etanol.

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martes, febrero 02, 2010

Boletin RALLT #370

A continuación compartimos con ustedes las predicciones que hace la industria sobre cómo será el año 2010 en materia de agrocombustibles. Es una traducción editada de un artículo publicado en Biofuels Digest, escrita por Jim Lane, editor de la revista electrónica

Saludos
COORDINACION RALLT



DIEZ PREDICCIONES SOBRE LOS AGROCOMBUSTIBLES PARA EL AÑOS 2010


Las predicciones que se presentan a continuación van desde las mas obvias y terminan con las “más sorprendentes".


#10. Normas de combustible de bajo contenido de Carbono.


Aumenta la acción de los estados para establecer normas sobre combustible neutros en carbono (LCFS, por sus siglas en inglés), en base a las normas LCFS de California - lo que probablemente va a crear un tablero de ajedrez de los biocombustibles admisibles, y sin demora una serie de demandas legales por parte de asociaciones de profesionales, tales como Crecimiento de la Energía que se ocupan problematizar la pregunta: ¿Pueden los distintos estados prohibir el etanol de maíz basándose en loss mandatos que tienen para calificar a los combustibles, renovables, cuando el combustible ha sido aprobado usando los estándares de la Ley Federal de Combustibles Renovables? ¿Se puede llevar el caso a la Corte Suprema?.

#9. El etanol celulósico es una realidad

In the US, ZeaChem’s semi works facility will be completed, POET will near completion at its 25 Mgy project in Iowa, and Range Fuels’ will open a 20 Mgy facility in Soperton, Georgia. Internationally, look for LanzaTech’s 500,000 gallon project to open, the first cellulosic ethanol deal in China, and announcements that Brazilian, Vietnamese and Australian sugarcane bagasse will be utilized in advanced biofuels projects. Overall, 102 million gallons of advanced biofuels capacity by the end of the year, with 25 Mgy of it cellulosic ethanol at 17 facilities.

En los EE.UU., la empresa ZeaChem que se dedica al desarrollo de refinerías para hacer etanol a partir de celulosa, completará sus instalaciones para procesar 25 Mgy en Iowa, y las empresa Range Fuels abrirá una instalación de 20 mGy en Soperton, Georgia, también para trabajar con celulosa como materia para el etanol. En otros países, la empresa LanzaTech de Nueva Zelandia está trabajando en un proyecto de 500.000 galones. A esto se suma el primer acuerdo de etanol celulósico en China, y los anuncios que el bagazo de caña de azúcar de Brasil, Viet Nam y Australia serán utilizados en proyectos avanzados de biocombustibles. En conjunto, se estarían produciendo 102 millones de galones biocombustibles (etanol) en base a celulosa, en 17 instalaciones.

#8. Surgen los biocombustibles para la aviación

La certificación completa de Bio-SPK como un biocombustible de aviación. Importantes acuerdos han alcanzado las aerolíneas British Airways, Qantas, Continental Airlines y Northwest Airlines para usar biocarburantes. Virgin Atlantic y Virgin Galactic también anunciará nuevos incorporaciones para una mayor utilización de las energías renovables.


#7. Las compañías petroleras desarrollan más capacidad para producir etanol


En el 2010, las empresas petroleras en Estados Unidos adquirirán entre 200 y 800 mGy de etanol, con tarifas de descuento de alrededor de 0,70 dólares por galón.

#6. Auge de Productos químicos y plásticos verdes

En el 2010 habrán grandes inversiones estratégicas de las empresas de productoras de químicos y plásticos - Dupont probable, Monsanto, o Reliance de la India – para elaborar productos químicos renovables.

#5. Revive Jatropha

En el 2010 habrá importantes inversiones de la empresa SG Biofuels (una empresa dedicada a la producción de biodiesel en base a semillas de Jatropha). La empresa GEM Biofuels (que trabaja con jatropha en Madagascar) se reorganizará.

#4. El Congreso de EE.UU. revisa su norma de Combustibles Renovables

El Congreso se ocupará de la Norma de Combustibles Renovables con el objetivo de establecer nuevos objetivos y plazos, y usar un lenguaje que haga más referencia a combustible y materia prima neutral. El objetivo de 36 mil millones galones establecido en el 2007, se extiende hacia el año 2025, o se reducirá. Se podría sacar de la norma relacionada con el cambio indirecto en el uso del suelo como un criterio para los biocombustibles hasta el año 2015.

#3. Biocombustibles en base a algas


Lemna (1), las cianobacterias y algas heterótrofos serán usadas en investigación y desarrollo hasta llegar a su comercialización. Entre las empresas que se concentrarán en Lemna está la empresa PetroAlgae. La empresa Biolight Harvesting se reorganizacrá en Biolight cosecha. Se reconsiderará operar en estanques abiertos en favor de los ambientes parcialmente cerrados para reducir el impacto de hollín en el desarrollo del estanque.

#2. Los biocarburantes para buques de distancia / negocios vedes en el puerto

Dos órdenes en puertos principales a partir de combustibles marinos renovables (combustible de caldera por pirólisis, o diesel marino).

#1. Finanzas alternativas

Los Real Estate Investment Trust se reactualizan. Se formará al menos un fondo de inversión en bioenergía de más 2 mil millones de dólares, que adquirirá los activos del sector inmobiliario y de de arrendamiento financiero.

Notas:
(1): Lemna es una planta acuática pequeñita, no una alga

Fuente
Jim Lane Editor
Biofuels Digest

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sábado, agosto 08, 2009

El mito de la Jatropha

Elizabeth Bravo

Acción Ecológica, Ecuador

En años recientes todos los países de América Latina han adoptado políticas para promover de manera acelerada cultivos para producir agrocombustibles con justificaciones ligadas a garantizar la soberanía energética y/o enfrentar el cambio climático, y como respuesta a la crisis del agro que viven muchos países del Tercer Mundo.

La crisis alimentaria mundial, que se evidenció con más fuerza en 2007, ha obligado a revisar estos planteamientos, pues es imposible no asociar las variaciones en el precio de los alimentos con el uso de granos en la producción de etanol y agrodiesel.

En varios círculos se ha empezado a promover las llamadas “tierras marginales”, donde aparentemente no hay agricultura, para producir agrocombustibles. El argumento es que se estaría “reactivando la economía local sin afectar la producción de alimentos, porque esas zonas son improductivas”.

Entre las especies propuestas se destaca la jatropha o piñón. Muchos mitos se han levantado alrededor de esta planta: que no requiere suelos fértiles para crecer, ni de grandes cantidades de agua, que no existen plagas conocidas que la ataquen. Se ha llegado a decir que es un árbol con vocación tercermundista, porque abrirá fuentes de trabajo para los campesinos y mercado para sus productos. El planeta se beneficiará porque se frenará el calentamiento global; las plantaciones de jatropha mejorarán las calidad del suelo, dicen. Antes cabe preguntarnos si esas llamadas “tierras marginales” son en realidad improductivas, o son zonas que no se han insertado a la agricultura industrial. Veamos lo que ocurre en dos provincias ecuatorianas, víctimas de este modelo: Manabí y Loja.

Éstas son zonas donde se conserva una biodiversidad agrícola muy bien adaptada a las condiciones áridas, en donde prevalecen variedades endémicas, y donde las poblaciones han desarrollado sistemas productivos armónicos con los bosques secos, como la extracción de productos del bosque como la lana de ceibo, plantas medicinales y frutas silvestres, y la cría de chivos. Las comunas del sur de Manabí son descendientes de los pueblos donde se han registrado los más antiguos indicios de agricultura en América del Sur, y hasta nuestros días mantienen sistemas ancestrales de manejo de agua como son las “albarradas”.

Se dice que la jatropha es ideal para zonas semiáridas, pero en las plantaciones que varias empresas han promovido en estas provincias, se observa que cuando las lluvias faltan, el fruto produce una sola semilla, en lugar de tres que es el promedio. Por eso se necesita usar agua proveniente de carros cisterna cuando la lluvia es escasa, lo que pone a las plantaciones de jatropha en competencia con las humanas en esta zona donde el acceso al agua potable es crítico.

Si bien las empresas no ocupan directamente la tierra de las comunas, han firmado contratos por 20 y 25 años con los comuneros para que planten jatropha y les vendan la producción. Además, las empresas reciben bonos de carbono por la captación de co2, a partir de las tierras y el trabajo de unas comunidades que no tienen responsabilidad en el calentamiento global ni relación con el negocio de los bonos de carbono. Estos contratos de largo plazo bajo criterios completamente ajenos a las comunidades significan en la práctica la pérdida de control sobre su territorio.

Dado que el piñón no es un cultivo como tal, sino una planta que está en proceso de domesticación, la producción de aceite es muy variable y depende mucho de las condiciones climáticas, que son muy variantes en la zona. Sin embargo, los contratos establecen que la producción errática y las pérdidas serán responsabilidad de los comuneros, lo que puede llevarles a endeudarse con la empresa e incluso perder su territorio. Se desconocen los efectos de estas plantaciones a gran escala en los suelos, que por definición son pobres. Los comuneros necesitarán añadir fertilizantes y plaguicidas, porque las plagas y enfermedades emergerán, como ocurre con cualquier monocultivo.

El modelo jatropha que se generaliza apunta a un cambio radical en la forma de vida imperante en la zona. Aunque al principio se generen más ingresos monetarios, si estos proyectos prosperan se estaría poniendo en peligro la supervivencia de las comunidades que han tenido la más larga presencia continua en el Ecuador.

La nueva Constitución del Ecuador incorpora como un eje del modelo económico el “buen vivir” que es un concepto que viene de la cosmovisión andina (en kichwa, sumak kawsay) que establece un nuevo modelo de “relacionalidad” de las comunidades entre sí, y de éstas con la naturaleza, con base en los ejes de la racionalidad andina: la “relacionalidad”, la correspondencia, la complementación, la reciprocidad. ¿Empata el modelo jatropha con el sumak kawsay o el buen vivir? Creemos que la respuesta es no.

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/18/mito.html

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jueves, julio 23, 2009

Agrocombustibles en Brasil

Monsanto arrebata la producción de etanol

Terra do Direitos / La Jornada del Campo


Brasil es mundialmente considerado un caso ejemplar y “camino hacia delante” cuando se habla del éxito de los agrocombustibles. Lástima que los gobiernos que afirman eso para promover en sus países el modelo brasileño insistan en desconocer el alto costo social y ambiental del modelo de etanol de caña. Los movimientos y organizaciones sociales de Brasil se oponen a la idea de que se clasifique como “limpia” la energía generada por la caña, pues sus impactos sociales y ambientales son cada vez más devastadores.

En Brasil, hace más de 30 años utilizamos regularmente el etanol de caña de azúcar como combustible, tanto puro como aditivo en proporción de 25 por ciento mezclado en toda la gasolina comercializada en el país. Además las exportaciones de etanol del país son las mayores del mundo y crecen año con año –sumaron 5.16 mil millones de litros en 2008, 47 por ciento más que los 3.5 mil millones de 2007–; este comercio lo operan empresas como Archer Daniels Midland (ADM) y Bunge, que se disputan el control del mercado. El principal destino de exportación es Estados Unidos.

También utilizamos el bagazo de caña (la biomasa que queda después de moler) para generar bioelectricidad y recientemente fue inaugurada una biorefinería pionera, que hace plástico de caña. Crece tanto la agroenergía que en 2008 la generada a partir caña de azúcar ya es la segunda fuente de energía más importante del país (representa 16 por ciento del total); está después del petróleo (que aporta 36,7 por ciento) y por encima de la hidroelectricidad (14,7 por ciento).

Los movimientos y organizaciones sociales de Brasil se oponen a la idea de que se clasifique como “limpia” la energía generada por la caña, pues sus impactos sociales y ambientales son cada vez más devastadores.

Al final, ¿cuál es el modelo que sustenta el gigantesco motor económico del etanol de caña Made in Brazil?

La caña es un cultivo estrella entre los agrocombustibles y en buena medida esto tiene que ver con que es el más avanzado en la transición a los llamados “biocombustibles de segunda generación”, el etanol celulósico. La caña sigue creciendo y ocupando las mejores tierras. Líder en los cultivos en expansión, avanzó 8.6 por ciento en superficie entre 2007 y 2008 para sumar casi siete millones de hectáreas. La producción es una agroindustria basada en grandes haciendas, siempre integradas a los grupos económicos poderosos. Con la estrategia de que el país permanezca como puntero en la exportación, se están creando cárteles, regiones de control de cada empresa o fondo de inversión ligado a un grupo de plantas industriales, cada una con áreas de 200 mil a 500 mil hectáreas. Es algo de escala industrial y cada vez más masivo para atender el mercado externo.

Si es cierto que cuando hay humo, hay fuego, también donde hay caña, hay cañaverales... Y luego, transnacionales.

Del lado del mercado de combustibles –en este caso, de etanol– la multinacional estadounidense Monsanto anunció en noviembre del año pasado que adicionó la caña de azúcar a su línea de negocios principales; señaló que: “junto con la soya, el sorgo y el algodón, la caña de azúcar es ahora una commodity global”; hoy la demanda por etanol de caña ha sobrepasado la producción.

Este anuncio de Monsanto se dio luego de la compra, por 290 millones de dólares, de dos compañías de biotecnología hasta entonces brasileñas: CanaVialis, SA, de tecnología de semillas de caña de azúcar. que es la mayor empresa privada mundial en esa área, con contratos con 46 ingenios de Brasil que producen en un área de 1.1 millones de hectáreas, cerca de 20 por ciento del total del área nacional de caña, y Alellyx, SA, una compañía de genética aplicada que se dedica al desarrollo de variedades de caña de azúcar y de eucalipto transgénico. Las dos empresas tenían contrato con Monsanto desde 2007 para desarrollar caña transgénica RR, tolerante al herbicida Round up Ready de Monsanto. La empresa afirma que pretende utilizar la tecnología desarrollada por las empresas brasileñas, que se suman a sus conocimientos en el área, para colocar en el mercado mundial semillas de caña de azúcar de mayor productividad para 2016.

Es grave que se exporte este modelo brasileño como algo especial, cuando no es otra cosa que más de lo mismo: agronegocio, monocultivo y trasnacionales. Lo que también preocupa es que el cultivo de los agrocombustibles constituye, como ya se ve con la caña, una nueva y gigantesca frontera para expansión de transgénicos, cuyos riesgos e impactos preocupan y generan rechazo cada vez más generalizado, y que erosionan más y más la soberanía sobre los recursos estratégicos.

Existe información bien documentada y declaraciones públicas, además de investigaciones, videos y denuncias con los cuales los movimientos campesinos, organizaciones ambientalistas, grupos de derechos humanos, sindicatos, universidades e iglesias del país vienen en conjunto rechazando la imagen verde que Brasil vende al mundo sobre el etanol que produce.

El etanol de Brasil es visto por la sociedad civil brasileña como símbolo de degradación ambiental : encarecimiento y especulación con la tierra causada por la expulsión de los campesinos de superficies agrícolas, contaminación de suelos y uso excesivo de agua, incremento en el uso de pesticidas, emisiones y humo con las quemas –lo que hace que en regiones de grandes áreas con plantaciones (como el estado de San Paulo) se presenten enfermedades respiratorias en la población en general además de afectar a los trabajadores.

Desde el punto de vista social, del trabajo y del empleo, solamente 25 por ciento de la caña es cosechada mecánicamente, 75 por ciento del área de más de siete millones de hectáreas es cortada a mano, con un ejército de trabajadores jóvenes y migrantes sometidos a empleos precarios, muchas veces en condiciones degradantes y no es raro encontrar casos de trabajo esclavo o de peonaje por deuda.

A partir de nuestra experiencia concreta de los impactos en nuestro territorio, en Brasil hemos discutido mucho, y lo seguimos haciendo entre las organizaciones y movimientos críticos, para definir con claridad las condiciones que deberían tener formas “alternativas” del uso de la biomasa. Creemos que sí es posible trabajar con agroenergía en pequeña escala y con la lógica de autoabastecimiento y para mercados locales, pero ese proceso debe estar inserto en un marco más profundo de debatir en conjunto otro modelo energético y de sociedad, con una drástica reestructuración de prioridades.

Sin otra orientación, utilizar la agroenergía para abastecer este mismo modelo industrial agroexportador que sustenta esta sociedad moderna y consumista que ha generado el cambio climático, sólo nos puede llevar a que la medicina sea peor que la enfermedad. No podemos correr más riesgos. Hay que buscar soluciones reales, principalmente que sean a escala humana.

Lamentablemente, la tendencia general es que se venda la energía limpia y “alternativa” más como un negocio, sin discutir sobre su producción y aplicación y dejando, sobretodo, que los actores corporativos usuales de la agricultura se sigan apropiando y logrando controlar desde su origen los procesos productivos, como hace ahora Monsanto con la agroenergía.

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lunes, julio 06, 2009

Agrocombustibles, la otra verdad incómoda

sábado, mayo 09, 2009

La falacia de la celulosa



Carmelo Ruiz Marrero/Especial para CLARIDAD
http://claridadpuertorico.com/content/view/403734/32/

La promoción de los biocombustibles -también llamados agrocombustibles- es componente central de la política energética del presidente estadounidense Barack Obama. Pero los cultivos biocombustibles, que son mayormente de maíz, caña de azúcar, palma y soya, están en serios problemas debido a la abrumadora y creciente evidencia del daño ambiental que causan. Además, toda agricultura industrial en gran escala requiere de grandes cantidades de combustible fósil, lo cual descalifica los biocombustibles como fuente de energía alterna.

La administración de Obama y los partidarios de la agroenergía reconocen estos problemas pero apuestan a que pueden ser resueltos por una nueva generación de agrocombustibles derivados de celulosa. Este emprendimiento contará con la participación plena de la industria de biotecnología.
El gabinete de Obama está presto a la encomienda. Cuando era gobernador de Iowa, el actual secretario de Agricultura, Tom Vilsack, fue nombrado Gobernador del Año 2001 por la Biotechnology Industry Organization, en honor a su apasionada y descomunal defensa de la industria biotecnológica. Por su parte, el secretario de Energía, Steven Chu, fue el principal arquitecto de un controversial convenio de $500 millones entre la petrolera BP y el Recinto de Berkeley de la Universidad de California. Este dinero, una suma sin precedentes en la historia de la academia, se dedicará al desarrollo de novedosos biocombustibles mediante biotecnología.

La celulosa, el compuesto orgánico más común en la tierra, es un componente estructural clave de las murallas celulares de plantas verdes y muchas formas de algas. Alrededor de 33% de toda la materia vegetal del mundo consiste de celulosa. Científicos han dedicado grandes esfuerzos al desarrollo de maneras prácticas de convertirla en combustible líquido. En la naturaleza sólo los hongos y ciertas bacterias encontradas en los sistemas digestivos de termitas y mamíferos rumiantes (como reses y caballos) producen enzimas que pueden digerir celulosa. La capacidad de convertir celulosa en combustible haría posible utilizar cualquier materia vegetal, viva o muerta, a este fin.

El argumento principal de los partidarios de la celulosa es que esta tecnología no competirá con la producción de alimentos, ya que puede utilizar materia vegetal no comestible, como hierbas y “desperdicios” agrícolas.

Pero hay sectores ambientalistas que advierten que el “boom” de la celulosa en nada resuelve los problemas de la actual generación de biocombustibles.

El pasado mes de enero un grupo de organizaciones diversas, que incluyeron el Instituto de Ecología Social, Food First y Grassroots International, emitieron una carta abierta que denuncia los agrocombustibles como una solución falsa a la crisis energética y el cambio climático. Los firmantes sostienen que los combustibles de celulosa presentarán los mismos problemas que los biocombustibles de hoy, y que también competirán con la producción de alimentos.
“Más y más terrenos que podrían ser usados para cultivos alimentarios o conservación de la biodiversidad serán dedicados a la producción de energía”, dice la carta. “La demanda de tierras para la agricultura y producción de madera ya es intensa y se está incrementando globalmente a medida que los recursos de agua, suelo y biodiversidad se reducen y el clima se hace más inestable.”

“Todas las plantas, comestibles o no, requieren de suelos, agua, fertilizante y tierra, todos los cuales están escaseando”, declaró Rachel Smolker, co-firmante de la carta y especialista en agrocombustibles del Global Justice Ecology Project. “Sin embargo, estas tecnologías insustentables están acaparando la vasta mayoría de los incentivos contributivos para energía renovable, a costa de soluciones energéticas genuinas y limpias como la conservación y eficiencia, y las energías de viento, solar y oceánica.”

Los planteamientos de esta carta abierta no son nuevos. En 2007 se publicó “Agrofuels: Towards a Reality Check”, informe redactado por once agrupaciones de sociedad civil, incluyendo el Grupo de Reflexión Rural de Argentina, Watch Indonesia, EcoNexus, Corporate Europe Observatory y Amigos de la Tierra Dinamarca, el cual hacía advertencias similares.

El documento sostiene que el uso de “desperdicios” de jardinería y agricultura para hacer combustible es una mala idea:
“La remoción total de materia vegetal probablemente acelerará las pérdidas de suelos, causando una reducción mayor aún de nutrientes del suelo. Esto podría tener serias implicaciones para la salud humana en lo que se refiere a deficiencias nutricionales en los cultivos alimentarios en el futuro. Esto también probablemente reducirá la retención de agua en los suelos, haciendo la agricultura más vulnerable a sequías.”

El informe continúa, “La remoción de árboles muertos y moribundos de bosques manejados ya ocasiona pérdidas de biodiversidad en gran escala... Remover aún más los ‘residuos de madera’ para agrocombustibles casi de seguro aceleraría la pérdida de biodiversidad y reduciría el almacenamiento de carbono en bosques. Cultivar millones de hectáreas con cultivos perennes para bioenergía pondrá una presión intensa sobre la tierra para producción de alimentos y comunidades, y ecosistemas naturales. Muchas plantas que han sido identificadas como las preferidas para agrocombustibles de segunda generación ya causan serio daño ambiental como especies invasivas.”

Entre las soluciones verdaderas que propone la ya mencionada carta abierta figuran: masivo apoyo a mejoras en eficiencia energética y transporte público y reducciones en el consumo en Estados Unidos y otros países económicamente privilegiados. También, rechazo al agronegocio industrial y la biotecnología y en su lugar apoyar un regreso a prácticas agrícolas diversas y controladas por las comunidades, con miras a alimentar gente, no carros, que conservan suelos y agua, maximizan el secuestro de carbono y protegen la biodiversidad.

La carta abierta señala como problema de fondo el siguiente: que la fiebre de los biocombustibles se basa en la idea de que la masiva demanda energética de los países ricos puede y debe ser satisfecha. Sostienen los firmantes que esa demanda no debe ser aceptada como un hecho inalterable sino que debe ser cuestionada.

*El autor es director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico.
Para más información: http://carmeloruiz.blogspot.com/search/label/Biocombustibles

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viernes, mayo 08, 2009

¡Felicitaciones, Hugh Grant, has ganado el Concurso del “Gran Biocretino”!


Con miles de votos recibidos, el Gran Biocretino (Award Biggest Biofool*) de este año es Hugh Grant, director ejecutivo (CEO) de Monsanto. Grant ha sido un gran promotor de los biocombustibles durante largo tiempo, insistiendo, a pesar de las pruebas en contrario, en que son favorables para el medio ambiente.

En los hechos, la producción de los agrocombustibles contribuye a la deforestación, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del agua y del aire, y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El segundo lugar del Concurso de Biocretinos le correspondió a Patricia Woertz, directora ejecutiva (CEO) de Archer Daniels Midland.

Diagrama de torta: Votación Día de los Biocretinos

Para obtener más información sobre biocombustibles, se pueden visitar las páginas correspondientes a los mismos, en Friends of the Earth o Rainforest Action Network'.

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En honor al Día de los Biocretinos, hemos destacado a algunos de los más importantes perpetradores y promotores de las falsas “soluciones” para el cambio climático que incluyen a los agrocombustibles industriales.

De manera contraria a los dichos de la industria, la producción de agrocombustibles requiere de considerables aportes de combustibles fósiles,

incluyendo fertilizantes y plaguicidas agrícolas. Y, una vez tras otra, el análisis científico revisado por pares (peer reviewed, en inglés) ha salido a declarar que en casi la totalidad de los casos, los biocombustibles producidos por la agricultura son en verdad ¡peores para el clima que los combustibles fósiles convencionales!

Hemos distinguido a seis importantes promotores de los agrocombustibles, entre los que se encuentran representantes de las corporaciones y de los gobiernos, a quienes hemos bautizado “Biofools” (Biocretinos).


Hugh Grant, director general de Monsanto

De los más de 40 millones de hectáreasde cultivos "transgénicos" – alterados o modificados por ingeniería genética - plantados en todo el mundo, el 90% contiene al menos algún elemento de la “tecnología de rasgos " creada por Monsanto. La fiebre mundial de los agrocombustibles justamente le ha procurado ese nuevo perfecto mercado a la voracidad de Monsanto, que declara desvergonzadamente que todos aquellos reclamos acerca de que los biocombustibles son perjudiciales para el medio ambiente o que tienen que ver con las corridas de los precios y la escasez de los alimentos, son totalmente falsos. En 2007, Monsanto creó una sociedad de 1 500 millones de dólares con la empresa química alemana BASF, para desarrollar nuevas variedades de semillas genéticamente modificadas destinadas a satisfacer la demanda en pleno crecimiento de combustibles de origen vegetal. En contrario a lo que Monsanto le gustaría hacer creer, los agrocombustibles celulósicos están muy lejos de ser comercialmente viables y aún así pueden representar considerables amenazas para el medio ambiente. Monsanto también se ha asociado con algunas compañías de biología sintética, como Athenix, una subsidiaria de DuPont, que está trabajando sobre formas de vida completamente nuevas, a partir del ADN de la caña de azúcar, para producir combustibles.

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miércoles, abril 01, 2009

Obama también debe detener la locura de los agrocombustibles

Agrocombustibles a partir de alimentos Agrocombustibles a partir de alimentos

Por favor, apoye a las organizaciones ambientales y de justicia social norteamericanas, que hacen un llamamiento a la nueva administración de Obama, para que detenga el apoyo financiero y político a la producción de agrocombustibles a gran escala. En particular, el apoyo del gobierno a la expansión de los agrocombustibles, es decir, la elaboración de combustibles para el transporte a partir de alimentos, que se dirige en contra de su objetivo de detener urgentemente el cambio climático, y amenaza con causar más deforestación, hambre, violaciones de derechos humanos y degradación de suelos y aguas.

La administración de Obama prometió reducir las emisiones de gases de efecto invernadero e impulsar la energía renovable. Desafortunadamente, gran parte de la solución propuesta implica continuar impulsando la producción de agrocombustibles, tanto en los Estados Unidos como en el exterior. La nueva administración debe tomar en cuenta la evidencia de que los agrocombustibles empeoran el cambio climático con más deforestación y destrucción de otros ecosistemas. Además, provocan el aumento de los precios, empujando a más y más personas a pasar hambre y malnutrición. También destruyen la biodiversidad y los ecosistemas.

Salva la Selva se preocupa por la industria creciente del etanol en Norteamérica, y las implicaciones que tiene, estableciendo un precedente para la industrialización masiva de la agricultura en los pocos bosques que quedan en el mundo, así como en otros ecosistemas. Formamos parte del consenso ecológico de que la producción industrial a gran escala de combustibles para el transporte y otras formas de energía a partir de plantas como el maíz, la caña de azúcar, la palma aceitera, la soja, árboles, pastos, o los denominados residuos agrícolas y forestales pone en peligro a los bosques, la biodiversidad y la soberanía alimentaria, los derechos territoriales comunitarios y agravará el cambio climático.

Más información:
Carta Abierta de organizaciones norteamericanas (en inglés):

http://www.globaljusticeecology.org/connections.php?ID=244

Lea aqui la traducción de la carta al presidente Obama al español

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viernes, enero 02, 2009

La fantasía de los biocombustibles

CARMELO RUIZ

La fantasía de los biocombustibles, también conocidos como agrocombustibles, se rehúsa a morir. Aún hoy día una porción significativa del movimiento ambientalista se aferra a la idea de que combustibles derivados de cultivos agrícolas pueden ayudar a sacar el mundo de su dependencia de los combustibles fósiles y así resolver dos grandes problemas globales: el agotamiento del petróleo y el calentamiento global.

Repasemos los hechos

Un estudio de la Academia Nacional de las Ciencias de EEUU (NAS) determinó que si todo el maíz sembrado en Estados Unidos fuera usado para etanol y toda la soya del país fuera convertida en biodiesel, esto sólo desplazaría 12% de la demanda de gasolina y menos de 6% de la demanda de diesel.

Esas cifras son preocupantes. Estados Unidos cultiva alrededor de 44% del maíz del mundo—más que China, la Unión Europea, Brasil, Argentina y México juntos. Esto significa que si la producción mundial de maíz fuera a ser cuadruplicada y dedicada por completo a la producción de etanol, satisfaría la demanda estadounidense, pero dejaría el resto de la flota de vehículos del mundo todavía corriendo con gasolina, mientras los conductores mueren de hambre.

Y parece que hasta ese cálculo de la NAS resultó ser demasiado generoso para la industria. En 2006 un 20% del maíz de EEUU se utilizó para hacer etanol y esto desplazó sólo 1% de la demanda de gasolina.

Según David Pimentel, entomólogo de la Universidad de Cornell, todas las plantas en Estados Unidos- incluyendo todos los cultivos, bosques y praderas combinados- reciben un total de 32 quads al año de energía solar. Un quad es un cuadrillón (diez a la quince potencia) de BTU’s (British Thermal Units), una unidad de calor y energía comúnmente usada por ingenieros. Suena como mucho, pero la población estadounidense quema más de tres veces esa cantidad de energía de combustibles fósiles al año.

¿Compiten los cultivos biocombustibles con la producción de alimentos? De eso ya no queda ninguna duda, ya ni siquiera es un tema serio de discusión. El pasado mes de julio salió a la luz un estudio confidencial del Banco Mundial, dirigido por el economista Don Mitchell, que concluyó que los biocombustibles son responsables de 75% del alza mundial en los precios de los alimentos este año.

Cuando está lleno, el tanque de gasolina de un carro contiene el número de calorías que mantendrían funcionando un cuerpo humano adulto por aproximadamente un año. Además, se requieren 22 libras de maíz para hacer un galón de etanol. Por lo tanto, no es difícil de creer que cada vez que se llena un tanque de carro con etanol se le está dejando a una persona sin comer por un año. De cualquier modo, no hace falta un doctorado para saber que un acre de terreno sembrado para biocombustible es un acre que no está produciendo alimento.

Recolonización

Cuando son confrontados con estos datos, los entusiastas de la agroenergía argumentan que “Quizás los biocombustibles no sean más que una gota en el balde de la demanda energética, pero hagamos que ese balde sea más pequeño, reduciendo nuestro consumo energético.” El problema con ese argumento es que estos cultivos nada tienen que ver con reducir la demanda energética. Ningún gobierno o corporación invirtiendo en agrocombustibles ha dicho una sola palabra acerca de reducir el consumo.

Los números claramente demuestran que para hacer mella en la demanda energética global, el grueso de la producción de cultivos energéticos debe ser en el Sur global, el llamado Tercer Mundo. La revolución de los agrocombustibles no será en Canadá o Siberia. Sólo en el sur del mundo, en Africa, América Latina y el Sureste de Asia, hay suficiente tierra, luz solar y mano de obra barata.

Las implicaciones para la seguridad alimentaria del Sur global son estremecedoras. La apropiación de vastas extensiones de terreno para cultivos energéticos será sin duda una continuación del modelo agroexportador colonial, el mismo modelo socialmente retrógrado, feudal, destructivo del ambiente y explotador que progresistas y ambientalistas en el Norte y el Sur del mundo tanto han trabajado por erradicar.

He conocido ambientalistas ilusos que creen que la exportación de biocombustibles de Sur a Norte puede ser un motor de desarrollo social y ecológicamente sustentable. Ellos hablan de biocombustibles producidos en pequeñas fincas familiares que serán una importante fuente de ingreso para comunidades rurales- hablan de comercio justo, esquemas de certificación y responsabilidad social empresarial. Pero la dura realidad es que no hay sitio para las pequeñas fincas familiares en la revolución agroenergética. Sólo los monocultivos enormes que se extienden de horizonte a horizonte pueden lograr las economías de escala que se necesitan para este proyecto. Los inversionistas globales y acreedores multilaterales como el Banco Mundial han sido muy claros respecto a esto.

Un modelo obsoleto

Los monocultivos de gran escala, conocidos como agricultura industrial o el modelo de la Revolución Verde, promovidos en el Sur global en la segunda mitad del siglo XX por el gobierno de EEUU, agencias de la ONU y las fundaciones Ford y Rockefeller, han repetidamente demostrado ser ecológicamente desastrosos, propensos a la erosión, destructivos de la biodiversidad y toda una calamidad para las comunidades rurales. No pueden ser manejados de manera sustentable, siempre necesitan grandes insumos energéticos, y siempre requieren de pesticidas y herbicidas tóxicos.

La poca legitimidad que le quedaba a la Revolución Verde recibió el golpe de gracia el pasado mes de abril con la publicación del informe IAASTD (http://agassessment.org/), un estudio de cuatro años de la agricultura mundial patrocinado por agencias de la ONU y el Banco Mundial. El estudio realizado por sobre 400 expertos, es a la agricultura lo que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático es al calentamiento global. El informe IAASTD, endosado por 58 gobiernos, advierte que la agricultura industrial ha degradado los recursos naturales de los cuales depende nuestra supervivencia, amenaza los recursos de agua y energía y entorpece los esfuerzos por combatir el calentamiento global.

Es muy triste ver algunos ambientalistas acudiendo al modelo obsoleto y destructivo de la revolución verde, ignorando todas las críticas que se le han hecho, y para colmo en nombre de combatir el cambio climático.

- Carmelo Ruiz Marrero dirige el Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico.

http://claridadpuertorico.com/content/view/402913/32/

Fuente: ALAI AMLATINA

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domingo, noviembre 30, 2008

LA ECONOMIA POST- PETROLERA DEL AZUCAR: NI DULCE NI LIMPIA

Silvia Ribeiro

Frente a las crisis financieras, geopolíticas y climáticas del petróleo, las empresas y el gobierno de Estados Unidos están dedicando fuertes inversiones a desarrollar fuentes de energía y materiales que no dependan de éste. Una de las líneas principales es el desarrollo de la llamada “economía del azúcar” o “economía de carbohidratos”, una nueva escalada tecnológica que aumentará la disputa por tierras, plantaciones y cultivos agrícolas, con efectos devastadores para la biodiversidad, los campesinos e indígenas.

Esta nueva forma de producción se basa en el uso de biomasa (cualquier materia prima biológica) a la que se le extraen azúcares, que fermentados se pueden convertir en combustibles o directamente en sustancias como plásticos y otros. Así se produce etanol a partir de maíz, caña de azúcar y otros cultivos. Pero está demostrado que esta generación de agrocombustibles está plagada de problemas –compite con la producción de alimentos (por tierra, agua y/o por el propio cultivo) y usa incluso más petróleo para su producción del que dice que sustituiría–, por lo que las empresas están haciendo otras apuestas tecnológicas.

Las grandes empresas trasnacionales que controlan ése y otros sectores claves (semilleras –incluyendo transgénicos–, cerealeras, petroleras, fabricantes de automóviles, monocultivos forestales, fábricas de celulosa, farmacéuticas) apuestan a la biología sintética, o como le llama el Grupo ETC, a la ingeniería genética extrema.

Consiste en construir microbios artificiales que aceleren los procesos de extracción de azúcares, su fermentación y su conversión en químicos, polímeros y otras sustancias, a partir del uso de insumos biológicos como cultivos agrícolas y forestales, pastos, algas, etc., con el objetivo de producir combustibles, plásticos, tintes, cosméticos, fármacos, adhesivos, textiles y muchos productos más.

La diferencia con los organismos transgénicos es que la inserción de material genético, no proviene de otro ser vivo existente, sino que son secuencias diseñadas artificialmente en laboratorio, o modificando con ingeniería el metabolismo de microbios existentes. La meta, como anunció el nefasto genetista Craig Venter, es crear nuevas formas de vida completas, totalmente artificiales.

El uso de este tipo de microbios vivos artificiales conlleva un aumento exponencial de los riesgos y problemas que plantean los transgénicos al medioambiente y a la salud. Otra grave consecuencia inmediata, será una disputa de tierras aún más agresiva, para usar la biomasa natural o cultivarla para satisfacer la demanda de insumos de esta nueva forma de producción.

Las empresas de biología sintética usan nombres nuevos: Amyris Biotechnology, Athenix, Codexis, LS9, Mascoma, Metabolix, Verenium, Synthetic Genomics y otras. Pero quienes están detrás o asociados con ellas, son las principales petroleras (Shell, BP, Marathon Oil, Chevron); las empresas que controlan más de 80 por ciento del comercio mundial de cereales (ADM, Cargill, Bunge, Louis Dreyfuss); el oligopolio de semilleras y productoras de transgénicos y agrotóxicos (Monsanto, Syngenta, DuPont, Dow, Basf); las mayores farmacéuticas (Merck, Pfizer, Bristol Myers Squibb), junto a General Motors, Procter & Gamble, Marubeni y otras.

Con este tipo de empresas, en varios casos financiadas por el Departamento de Energía de Estados Unidos, es claro que se trata de emprendimientos concebidos para apropiarse y mercantilizar la mayor cantidad posible de biomasa del planeta. Según un estudio de ese Departamento, en el mundo se utiliza 24 por ciento de la biomasa del planeta (en forma claramente inequitativa). Aún así, en sus planes está quintuplicar la apropiación de biomasa para uso de ese país. Afirman que al emplear celulosa, árboles y residuos de cosecha (lo que provocaría enorme degradación de suelos) no competirán con alimentos, lo cual es falso.

Por ejemplo, DuPont ya instaló una “biorrefinería” en Tennessee, EUA, que usará más de 150 mil toneladas de maíz para producir, con bacterias E-coli modificadas con biología sintética, unas 45 mil toneladas de una sustancia similar al nylon, llamada Sorona. Al contrario de lo que se pueda creer, este “plástico” no es biodegradable ni compostable. Y éste es apenas un caso. Hay empredimientos en marcha en Brasil: Amyris Biotech firmó contratos con dos de las más grandes empresas brasileras de producción y procesamiento de caña de azúcar –Crystalsev y Votorantim– para este tipo de desarrollo. A su vez Votorantim vendió recientemente a Monsanto dos empresas subsidiarias del Grupo Votorantim (Allelyx y CanaVialis) que trabajan en investigación biotecnológica aplicada a caña de azúcar y otras plantas y bacterias originarias o adaptadas por décadas a ese país.

El renovado empuje de Brasil a la producción de agrocombustibles, es cada vez menos brasilero. Se basa en un porcentaje cada vez mayor de intereses trasnacionales y nuevas tecnologías patentadas por éstas. Lo que sin duda queda en el país son los nuevos riesgos que conllevan.

Aún si esta nueva y peligrosa tecnología no cumpliera todas sus metas, las amenazas y la disputa de recursos y tierras avanza rápidamente y de no ser por una clara resistencia de la sociedad civil, sus efectos serían devastadores.

- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC


Artículo basado en el informe del Grupo ETC “Cómo volver mercancía hasta la última brizna de hierba”, disponible en www.etcgroup.org



http://alainet.org/active/27586

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miércoles, noviembre 26, 2008

Social and Environmental Groups Urge No Further Agrofuel Expansion, as Brazil hosts the International Biofuels Conference, Nov 17-21, 2008

November 24,2008, São Paulo, Brazil

The government of Brazil hosted a high profile International Biofuels Conference with over 1000 participants from national governments, international organizations, academia, business and civil society. The purpose of this event was to counter growing skepticism surrounding agrofuels and encourage the expansion of their world market. The European Commission and several EU Member States have been very supportive so far of the international trade in agrofuels. As part of the Renewable Energy Directive, the EU as a whole is proposing targets that will enable agrofuels to contribute 10% of Europe’s transport energy needs by 2020. Countries like Sweden and the Netherlands have also been lobbying hard within the EU to lower the Union’s import tariffs on ethanol in order to favor the import of Brazilian agrofuels. Sweden itself
is temporarily reducing its import tax on ethanol to allow more Brazilian imports to flow into the European market.

Despite having been promoted as a “green” energy sources, agrofuels will not help in the fight against climate change, nor will they free Europe from its oil addiction. Recent evidence of the negative socioeconomic and environmental impacts of agrofuels also raises questions about the sustainability of the commodity itself and of its trade. New evidence based on full life-cycle assessments of agrofuels’ production indicate that agrofuels not only will fail to reduce CO2 emissions, but will lead to an
increase in emissions altogether.1

1. Agrofuels will not solve energy problems in Europe.
Agrofuels are mixed with fossil fuels, and as such provide a way of delaying the search for proper alternatives to fossil fuels in Europe - detracting political attention from more effective solutions to the climate change challenge.

2. Agrofuels undermine people’s right to food in developing countries
As European demand for agrofuels will not be met through domestic production, international investors (including many from Europe) are seeking land, raw materials and labor in developing countries to grow agrofuel crops for exports. Countries including India and the Philippines have already received massive investment from European companies keen to develop agrofuels crops, while countries in Latin America and the African, Caribbean and Pacific (ACP) region are being targeted for their preferential trade routes (lower import tariffs) to Europe. The conversion of arable and forest land into agrofuel plantations is leading to cases of “land grabbing” in these countries, where rural communities are denied their right to food by being forced off the land they depend on for self-subsistence. Moreover, as rural farmers switch from food crops to crops for fuels, their food security is traded away in favor of volatile financial investment and foreign market demand. The switching of arable land into crops for fuel has also been deemed partly responsible for driving up food prices internationally with a resulting food crisis affecting millions of people around the world.2

3. Agrofuels promote deforestation, agri-chemical use and Genetically Modified crops
Agrofuels are also directly responsible for deforestation in many countries, as land is cleared to make space for agrofuels’ crop development. In the case of Brazil, the expansion of agrofuels is also causing soy plantations to be pushed into the Amazon, illustrating the “indirect” role that agrofuels can also play on forest decimation. In addition to this environmental impact there is the increased use of pesticides and fertilizers involved in the production of agrofuels to bare in mind, as well as the additional environmental pressure that will be exerted as a result of Genetically Modified crops currently being developed for agrofuel use.

4. Sustainability standards are a smokescreen
The European Council of Ministers and the European Parliament have promoted the introduction of criteria as a way of ensuring the “sustainability” of agrofuel production. However, their ability to prevent the social and environmental impacts that result from the expansion of monoculture plantations for agrofuels is questionable. The lack of strict monitoring mechanisms, the weakness of the benchmarks suggested, and the preference given to an industry’s self-regulatory approach, suggests that the criteria will legitimize, rather than prevent, any social and environmental impacts of agrofuels.

Civil society calls for Moratorium
Farmer organizations and social movements in Brazil oppose the expansion of industrial monocultures of sugarcane, soy, and palm oil for agrofuel production because of the negative impacts on small-scale
farmers and the environment. The international peasant movement (Via Campesina) has called on the Brazilian government to introduce a five-year moratorium on agrofuels. Similar calls have also been issued by organizations in Africa and the US to their respective governments.

With this letter more than 200 organizations and hundreds of individuals are calling on the EU to also introduce a moratorium on agrofuels, both in terms of national incentives for agrofuel development of large-scale monocultures (including tree plantations), and on agrofuels imported from outside the EU.

These organizations asked the European Commission and Member States not to take part in the International Biofuel Conference in Brazil between 17-21 November, as the event must not lead to the EU supporting further expansion of agrofuel development.

These 200 organizations specifically oppose:
 The lowering of import tariffs for agrofuels internationally, as this will only increase the international flow of agrofuels and the resulting social and environmental impacts;

 The promotion of cooperation agreements between Brazil and partnering countries aimed at facilitating international investment for agrofuels development, particularly in developing countries already proven by the global food crisis;

 The assumption that currently proposed sustainability criteria are adequate to guarantee the sustainability of agrofuels from large-scale plantations.

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1 Searchinger, T., et al. (2008) “Use of US Croplands for Biofuels Increases Greenhouse Gases Through Emissions from Land-Use Change” in Science. March.
2 Ivanic, M., and Martin, W., (2008); ‘Implications of Higher Global Food Prices for Poverty in Low-Income Countries’; Policy Research Working Paper 4594, Washington DC: World Bank.


Declaración a la Conferencia Internacional sobre Biocombustibles en Brasil

São Paulo, Noviembre 2008

Pasados 12 años desde la primera liberación comercial de los cultivos OGMs, la industria biotecnológica NO ha cumplido con la promesa de ‘salvación del hambre en el mundo’, su principal argumento frente a la gran oposición al cultivo de alimentos transgénicos.

Hoy el argumento de la industria es que los transgénicos son una pieza clave para ayudar a solucionar el problema del calentamiento global y del cambio climático. Para eso ahora se promueven los llamados ‘climate-ready crops’, cultivos OGM que serían más resistentes a las sequias, y los cultivos ‘energéticos’, diseñados y destinados a la producción de agrocombustibles y no de alimentos.

Para la industria biotecnológica, los agrocombustibles representan una nueva oportunidad para abrir nuevos mercados e insertarse en países que hasta el momento se han mantenido “libre de transgénicos” con el argumento que estos cultivos no van a entrar en la cadena alimentaria. Al respecto, el presidente Lula afirmó: “(...) una parte del biodiesel será producido a partir de la soya, en vez de que el pueblo coma soya transgénica, nosotros vamos a producir biodiesel de la transgenica, … el carro no lo rechazará, no existe ningún problema , y la gente va a comer la soya buena.[1]

En el 2007, en Estados Unidos se destinaron 7 millones de hectáreas de maíz transgénico para la producción de etanol y cerca de 3,4 millones de hectáreas de soya RR para agrodiesel; a esto se suman las más de 55 mil hectáreas de canola transgénica para agrodiesel en Estados Unidos y Canadá. La producción de agrodiesel podría representar hasta el 25% del consumo total de aceite de soya en Argentina, Brasil, Estados Unidos y la Unión Europea en septiembre de 2008. La soya RR cubre extensas áreas en Argentina, Paraguay, Uruguay y se está extendiendo a Brasil.

La caña de azucar, el principal cultivo para la producción de etanol, es objeto de manipulación transgénica y recientemente fue declarada por la Monsanto ‘un commodity global, al lado de la soya, del maíz y del algodón’; ese nuevo status para la caña fue anunciado en la primera semana de noviembre, cuando la Monsanto compro por US$ 290 millones de dólares las empresas de biotecnología brasileñas con investigaciones más avanzadas para la producción de caña de azúcar y de eucalipto transgenico: CanaVialis y Alellyx (antes propiedad de Votorantin, conglomerado industrial y celulósico brasileño). Con esta adquisición, Brasil se consolida como centro mundial de investigación de caña para Monsanto y lidera los experimentos para agrocombustibles de segunda generación. Teniendo en cuenta el papel de Brasil en promover su modelo de etanol a otros países, consideramos que esto podría transformar los países de América Latina, el caribe y África en grandes zonas de monocultivos de caña de azúcar y eucaliptos transgénicos, para alimentar la industria automovilística mundial, y a medio plazo la cadena emergente de ‘bioplasticos’.

Nosotros de la RALLT y del African Center for Biosafety, entendemos estos graves problemas, por ello rechazamos la promoción de transgénicos para energía. La demanda de producción masiva de biomasa para energía, constituye un cambio estructural sobre la agricultura y un avance de la amenaza transgénica sobre la biodiversidad y soberanía alimentaria de los pueblos.

No aceptamos las falsas soluciones que se presentan a los graves problemas del planeta y de la humanidad: el hambre y el cambio climático son asuntos que exigen cambios estructurales en nuestra sociedad y economía, empezando exige redireccionar urgentemente el fallido modelo agroindustrial petro-dependiente y la urbanización insostenible. No reconocemos el modelo que está destruyendo el planeta, el clima, la biodiversidad y todo el patrimonio natural, atentando contra las bases de la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Por lo tanto:
· Rechazamos este nuevo intento de querer transformarnos en un nuevo patio trasero de las empresas biotecnológicas, petroleras y automovilísticas.
· Rescatamos nuestro derecho a decidir soberanamente qué, cuando y para que usar nuestros territorios
· Hacemos un llamado a la sociedad civil organizada a iniciar un camino hacia una sociedad post-petrolera, libre de transgénicos, libre de toda tecnología que promueve dependencia y demandamos que se recupere una producción a escala humana.

[1] www.info.planalto.gov.br/download/discursos/PR840.DOC

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martes, septiembre 16, 2008

La génesis de una política agraria: de la OCDE a la producción de biodieseles de Soja


Durante los últimos días de Enero del 2007, un grupo de personas en representación de agencias no gubernamentales Europeas, de América del Sur y del este de Asia, todos preocupados por algunas medidas que se anticipaban sobre la crisis energética, mantuvimos contactos telefónicos entre nosotros, con el fin de encontrar las maneras más adecuadas para lograr persuadir a los mandatarios Europeos, que proseguir con las metas establecidas en relación con el corte de combustibles para el 2010, implicaba graves riesgos para el medio ambiente a nivel global. En una de esas conferencias telefónicas mantenidas, nos preguntábamos las razones por las cuales este proceso resultaba tan acelerado... Y por qué causa los que deciden las políticas energéticas, no se detienen siquiera a evaluar las evidencias que existen respecto a la insostenibilidad de la producción de biomasa en escala, y en especial pensábamos en las crecientes cantidades de materias primas originadas en la agricultura, que están comenzando a llegar desde lugares remotos, ahora para saciar las demandas energéticas de la sociedad europea. La respuesta justa nos la dio una activista Alemana, quien nos dijo: "Es que el proceso no es democrático, lo están llevando adelante oscuros funcionarios de la Unión Europea, obedientes a un mandato externo y sin mayores miramientos... Para entender este diseño, hay que mirar a la OCDE"… y así fue cómo, haciendo referencia a un caso significativo, direccionamos nuestra atención al nuevo programa sobre bioeconomía, antecedente inmediato de las políticas que nos preocupaban. Boletín N° 304 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos



LEA EL RESTO: http://www.biodiversidadla.org/portada_principal/documentos/la_genesis_de_una_politica_agraria_de_la_ocde_a_la_produccion_de_biodieseles_de_soja

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lunes, agosto 04, 2008

Etanol, de héroe a villano

Maria Luisa Mendonça

A pesar del esfuerzo del gobierno brasileño para convencer a la comunidad internacional de que el etanol brasileño es “renovable”, entre 2007 y 2008 hubo un cambio significativo en relación a esa imagen. Recientemente, denuncias de problemas sociales y ambientales gravitaron para que la Unión Europea reduzca su meta de uso de agrocombustibles, fijada inicialmente en 10% hasta 2020.

El 7 de julio de 2008, el Comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo aprobó la reducción de esa meta a 4% hasta 2015, cuando una nueva resolución será adoptada a partir de estudios más a profundidad sobre sus impactos. La meta del 4% incluye el uso de hidrógeno y energía eléctrica en los transportes, lo que significa una reducción todavía mayor en la utilización de agrocombustibles.

Dos días entes de la votación, la agencia de noticias France Presse había registrado una reunión informal de ministros de energía de la Unión Europea y describió que “lo que parecía ser un impresionante engaño por parte de políticos en Bruselas llega a tal punto que la imagen de los biocombustibles cambió en un periodo de meses, de salvadores del clima a forajidos del clima” (EU ministers 'discover' biofuels not an obligation after all, 5/7/2008).

Según nota de la organización Amigos de Terra, “miembros del Parlamento Europeo votaron para reducir de forma significativa las metas de promoción de biocombustibles ante evidencias crecientes de sus impactos en el precio de los alimentos, en los pueblos y en la biodiversidad, y de su incapacidad para combatir el cambio climático”.

El propio Comité Científico de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA - European Environment Agency) había recomendado la suspensión de la meta de 10% en la utilización de agrocombustibles y evaluado la necesidad de realizar de estudios más amplios sobre sus riesgos.

El problema de muchas investigaciones realizadas anteriormente fue excluir los impactos ambientales del modelo de producción, de utilización de recursos naturales (como tierra y agua) y de la presión sobre áreas de preservación o de producción de alimentos. Un reportaje de la revista Time observa que la mayoría de los estudios ha calculado el potencial de retención de carbono de los agrocombustibles sin tomar en cuenta el impacto de la implantación de monocultivos en áreas donde la vegetación y el suelo acumulan una cantidad mayor de carbono. “Es como si esos científicos imaginasen que los biocombustibles fuesen cultivados en estacionamientos”, comenta la nota (O mito da energía limpa, 14/4/08).

Uno de los estudios más importantes sobre el cambio en las formas de utilización de la tierra y su relación con el aumento en las emisiones de carbono fue publicado por la revista Science (28/2/2008). Los autores afirman que “La mayoría de los estudios anteriores descubrió que sustituir gasolina por biocombustibles podría reducir la emisión de carbono. Esos análisis no consideraron las emisiones de carbono que se producen cuando agricultores, en todo el mundo, responden al incremento de precios y convierten bosques y pastos en nuevas plantaciones, para sustituir cultivos de granos que fueron utilizados para los biocombustibles”.

El artículo cita el aumento del precio de la soja como factor de influencia para acelerar la deforestación en la Amazonia y estima que su cultivo para la producción de diesel produce una “deuda de carbono” que llevaría 319 años para ser compensada. De acuerdo con el investigador Timothy Searchinger, de la Universidad de Princeton, “Bosques y pastos guardan mucho carbono, por lo tanto no hay como conseguir beneficios al transformar esas tierras en cultivos para biocombustibles”.

Esa investigación demuestra que los efectos de la producción de agrocombustibles deben ser evaluados a partir de todo el ciclo de la expansión de monocultivos. En Brasil, sabemos que las plantaciones de caña avanzan rápidamente, al tiempo que “empujan” la frontera agrícola de las haciendas de ganado y soja. Ante esto, un estudio fiable de impacto ambiental tendría que incluir todo el sector agrícola.

En enero de 2008, el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian constató que el etanol producido a partir de la caña de azúcar y el biodiesel hecho a partir de la soja causan más daños al medioambiente que los combustibles fósiles. La investigación alerta sobre la destrucción ambiental en Brasil, causada por el avance de las plantaciones de caña y soja en la Amazonia, en la Mata Atlántica y en el Cerrado. Según el investigador William Laurance, “la producción de combustible, sea de soja o de caña, también causa un aumento en el coste de los alimentos, tanto de forma directa como indirecta” (Agencia Lusa, 9/1/2008).

Un informe de la entidad The Rights and Resources Initiative (RRI) reveló que la actual demanda de alimentos, nuevas fuentes de energía y fibras de madera para fabricación de papel debe causar “más deforestación, más conflicto, más emisiones de carbono, más cambios climáticos y menos prosperidad para todos” (BBC News, 14/7/2008, Forests to fall for food and fuel).

La divulgación de esos estudios confirma las denuncias de organizaciones sociales y demuestra el cambio de tono en el debate internacional. Como observó el periódico El País “diversos centros de investigación y la mayor parte de los grupos ecológicos y de derechos humanos emiten a diario declaraciones, afirmando que los biocombustibles no contribuyen a combatir los cambios climáticos, que provocan graves impactos ambientales en regiones de alto valor ecológico, alteran el precio de los alimentos y que consolidan un modelo agrícola de explotación laboral y alta dependencia de grandes multinacionales” (Biocombustíveis perdem o rótulo ecológico, 31/3/2008). En Brasil, hay evidencias de sobra para comprobar estos impactos. Como recuerda la sabiduría popular, la peor ceguera es de aquellos que no quieren ver. (Traducción ALAI)


- Maria Luisa Mendonça es periodista y coordinadora de la Red Social de Justicia y Derechos Humanos.



http://alainet.org/active/25442

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