domingo, noviembre 15, 2015
miércoles, julio 11, 2012
Perspectiva diferente desde Argentina
lunes, julio 19, 2010
Modelo soyero agroindustrial biotecnológico asistencialista impuesto con discurso progresista
Durante casi diez años señalamos de modo reiterado desde el GRR , cómo se iba instalando gradualmente en la Argentina, el modelo de la soja dependencia; a la vez que, denunciamos la mentira de las cadenas agroalimentarias y de cómo encubrían el modelo de los Agronegocios que, a poco andar, convertiría el arraigo y la agricultura en agro Business y los alimentos argentinos en comida chatarra... Develamos, asimismo, los terribles peligros de la Biotecnología y el avance de las empresas sobre el pensamiento científico y sobre las instituciones académicas, mucho antes que se hiciera público que las grandes Corporaciones subsidiaban a las Universidades argentinas de manera oficial. Fuimos no obstante, sistemáticamente ignorados, cuando no desestimados como enemigos de la modernidad y del progreso, se nos acusó de pretender retrotraer la Argentina a producciones primarias, de estar en contra de las tecnologías, de oponernos al crecimiento y de favorecer los intereses de Europa, a cuyos consumidores y según mandatos revelados de que parecían disponer, muchos funcionarios en los años noventa, debíamos obligar en nombre de una insólita idea de progreso, a la ingesta de transgénicos. Aún en medio de la fiesta inocua de piquete y cacerola, se continuaba pretendiendo ignorar con tenacidad y aún luego del estallido del 2001, que el desempleo masivo de los argentinos y la constante llegada de nuevos contingentes de migrantes internos a las extensas periferias urbanas, estaba originada en el cambio de patrón de la agricultura y en el despoblamiento causado por el extendido y creciente modelo biotecnológico.
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Si revisamos los diarios de esos días del 2002 nos encontraremos asimismo, con numerosos artículos laudatorios de intelectuales que... aprobaban y festejaban esta supuesta unidad de sectores medios y pauperizados en un proyecto que les era común. Hoy, todos ellos al igual que los dirigentes que participaron en aquella concentración de la Plaza de Mayo... se encuentran ocupando importantes puestos de gobierno, embajadas, son directivos de bancos oficiales o disponen de puestos de poder significativos. Todos ellos, sin excepción, tanto con sus silencios como con sus manifestaciones explicitas, respaldan el modelo impuesto agroexportador basado en la producción de harinas y aceites de soja, así como ahora de Biocombustibles… Eso sí, al viejo modelo de sojización salvaje impuesto por el menemismo en los años noventa, le han incorporado el barniz de los discursos progresistas, en que se ataca a la oligarquía en la persona del multimedios Clarín o de la Mesa de Enlace del llamado campo, y la vaselina de nuevos y masivos planes asistenciales que, junto con pensiones, distribución de raciones y subsidios encubiertos de diferentes tipos, contienen y controlan socialmente a la mayoría de la población real de la Argentina.
Yo creo que aún rebuscando en los mayores estercoleros de la historia humana, en que las traiciones y defecciones de las élites dirigenciales son frecuentes, nos resultará difícil hallar situaciones semejantes a las vividas contemporáneamente en la Argentina, en que es evidente cómo enormes porciones de una generación que en un momento dado desbordó con sus exigencias de izquierda tremendista toda posibilidad de tránsitos pacíficos hacia situaciones de mayor justicia social, se reconvirtió a lo largo de no muchos años, en gerenciadora y propagandizadora de una presunta modernidad basada en el extractivismo de los recursos naturales y en la agro exportación de comodities transgénicas para los nuevos mercados globales. Es evidente que un modelo tan injusto e irracional como el de la explotación y exportación petrolera, de la sojización y de la mega minería, no podía conducirlo la derecha, simplemente porque el país les hubiese estallado entre las manos. Las Corporaciones transnacionales necesitaban a la izquierda y a los post o pseudoperonistas que, traicionando todas las banderas y profanando todas las herencias, se han prestado a gerenciar con sus cuadros militantes, sus discursos y sus banderas, una Argentina brutalmente neocolonizada por las empresas transnacionales, que como mero y sustituto proyecto nacional , se propone nuevos record de cosechas a la vez que de asistencialismo de los sectores excluídos.
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Aún más todavía, en esas mismas tierras, y según tiene a bien informarnos Jorge Avila en el diario La Nación de mediados del mes de febrero de este año: Una legión de empresarios, productores e ingenieros agrónomos explota grandes campos en Sudáfrica, y se extiende a países de África central como Mozambique, Zambia, Swazilandia y Zimbabwe. La razón fundamental de la mudanza es siempre la misma: la carga impositiva es baja; no hay retenciones; tampoco hay impuestos a la tierra, tasa vial, impuesto al cheque o al patrimonio. Demás está agregar que los productores rurales argentinos han introducido en Sudáfrica la siembra directa, cultivan casi todo (soja, maíz, trigo), invierten en agroalimentos y bíocombustibles y evalúan proyectos de molienda de soja, molinos de maíz y producción de pollos, entre otros… Sí, parece que la Argentina republiqueta sojera se desborda hacia otros horizontes y lo hace por varias razones, porque está agotando las tierras agrícolas donde extender la sojización, porque extenúa su recurso suelo y porque a pesar de los esfuerzos del progresismo post peronista, este país de profundidades socialmente volcánicas, continúa siendo una incógnita y no dando garantías de previsibilidad... Por ahora y mientras aguardamos el próximo estallido, pensemos que la fiesta del futbol no solo reunirá en aquellas tierras que fueran del apartheid, a jugadores con simpatizantes y barras bravas de pesados prontuarios, sino también a traficantes de armas y otras mercaderías, algunos emigrados del terrorismo de Estado, muchos sojeros y empresarios argentinos de los agronegocios transterrados y unos cuantos ex revolucionarios vernáculos que al igual que en estas tierras rioplatenses, aprendieron rápidamente a disfrutar de las mieles del poder a la vez que de los favores de las empresas de Biotecnología.
Jorge Eduardo Rulli http://horizontesur.com.ar/radio/
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miércoles, abril 07, 2010
El último editorial del amigo Jorge Rulli, uno de los principales referentes en la lucha contra el modelo neocolonial biotecnológico en Suramérica.
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Revisemos ahora la reacción de los medios y de los funcionarios ante la acusación de que los aceites de soja que son exportados contienen altos porcentajes de Hexano. Y aclaremos que el hexano es un residuo de los solventes que se usan para extraer el aceite del poroto de soja y que, por ser un importante neurotóxico, su ingesta por contaminación, produce entre otros efectos, daños en el sistema nervioso, o sea neuropatías. No solamente el aceite de soja que exporta la Argentina, de ser ello verdad, podría afectar a los chinos, dado que, según la enorme publicidad que se ha realizado al interior de la Argentina, lamentablemente el uso del aceite de soja transgénica se ha extendido a los sectores carenciados así como a muchas actividades industriales vinculadas con el procesamiento de alimentos. Se supone que ello debería al menos preocupar a los organismos encargados de certificar estos alimentos o de controlar su sanidad, así como a las instituciones responsables de la salud de la población.
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...llama la atención recordar que no hace demasiado tiempo, en un acto absolutamente falto de criterios morales y por lo tanto de respeto por la verdad, nuestro gobierno reconoció internacionalmente a China como economía de mercado, cuando es público que no lo ha sido ni lo es, ya que se trata de una economía planificada y gobernada férreamente por el Partido Comunista y un complejo bancario centralizado. Para China que se la reconozca como economía de mercado es fundamental a su estrategia de gran potencia, para nosotros fue simplemente un acto desvinculado de toda otra estrategia que no sean las propias expectativas, en obtener fáciles contraprestaciones sin mayores requerimientos…
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Lo terrible es que nuestros funcionarios progresistas, muchos de ellos provenientes del setentismo o de diversas experiencias de la izquierda nativa, hayan devenido incapaces de pensar más que en los términos de los intereses de esos mismos mercados y que consideren natural la inversión de la carga de la prueba: están convencidos que deben ser quienes nos compran, quienes demuestren que los transgénicos o las fumigaciones que los acompañan, así como los aceites con más de cien partes por millón de hexano, enferman a los seres humanos y terminan cronificando problemas neurológicos y finalmente parálisis. Ni siquiera vuelven el rostro para ver en nuestra propia población, como un espejo, las gravísimas e incontrastables consecuencias de esas mismas políticas que ellos implementan y que se han implementado por los diversos gobiernos habidos en democracia, y sin solución de continuidad, desde la época misma de la dictadura militar.
6 de abril 2010
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lunes, agosto 31, 2009
Editorial de Horizonte Sur, 23 de agosto 2009, por Jorge E. Rulli
Somos un país laboratorio, y lo somos en varios sentidos. Entre otros, en experimentar un modelo de Agronegocios complejo, enrevesado, con amplios respaldos de la opinión pública y a la vez con gigantescos y terribles impactos sobre nuestras vidas; un modelo refinado de transformaciones socioeconómicas del que se habla poco y tal vez se comprenda menos. Un modelo que modificó a la Argentina, que necesitó muchos años, tanto de evolución como de involución del pensamiento político para ser alcanzado, y sobre el que a la vez, el común carece de mayor conciencia. El modelo del Agronegocio: la persistencia en épocas de Globalización, de los viejos paradigmas de los años revolucionarios, ahora adaptados a los nuevos tiempos, a las necesidades empresariales de las Corporaciones transnacionales y a las urgencias del consumo de una sociedad lanzada sin mayores reflexiones, al frenesí de un crecimiento chino de altísimos costos, que se asumen con cinismo progresista como daños colaterales.
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En el país laboratorio de la biotecnología y de las sojas transgénicas, la regla principal para no producir graves desbalances, regla tanto compartida y respaldada por el representante de los camioneros de los porotos de soja, cuanto por los nuevos líderes de los movimientos sociales, es la de mantener suficientemente abastecido el mercado interno. No importa ello de qué manera, con qué espectáculos ni con qué tipo de comida, lo importante es controlar socialmente toda posibilidad de nuevos estallidos y reciclar la vida política partidaria, reproduciendo su base social en las periferias urbanas de extrema pobreza. A estos fines se añade, la alianza con los grupos oligopólicos y prebendarios, que desde las grandes usinas lácteas, los supermercados, las cervecerías y los servicios de cables, aseguran la estabilidad necesaria para continuar con los negocios y con ese crecimiento que, se supone, resolverá alguna vez, por sí mismo, los graves problemas sociales de la Argentina. De esa manera, un extraño maridaje se produce, entre el leninismo político adecuado al tiempo de los mercados globales, los economistas de la entraña empresarial demoliberal, los estalinistas aferrados a ciertas expectativas biotecnológicas de patentar transgénicos nacionales y esos intelectuales del supuesto campo nacional y popular, que, arrastrados por la culpa setentista, continúan con el circo de sus demonizaciones y de su revisión de la historia contemporánea. De otra manera, no se comprendería qué tiene que ver esa interpretación maniquea, mil veces repetida, de la masacre de Ezeiza con la resiente crisis del campo, la reinterpretación de Perón desde el Cooke que volvió marxistizado de Cuba en los años sesenta, con los actuales procesos de Biotecnología y la producción de Biocombustibles. Los años setenta y sus fracasos no asumidos pesan en la mala conciencia de una generación que administra el poder en acuerdo con las empresas del Agronegocio y en total ignorancia de sus terribles costos ambientales y de cuánto y cómo, estas políticas devendrán situaciones extremas de vida para las próximas generaciones de argentinos.
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lunes, junio 08, 2009
Extracto de editorial de Horizonte Sur, Argentina
EDITORIAL DEL DOMINGO 7 DE JUNIO DE 2009
Lo que se nos pedía, por parte de la producción, tanto al Dr. Kaczewer como a mí, era que nos sentáramos delante de cámara con el Dr. Víctor Trucco, nuestro viejo conocido de AAPRESID y actual directivo de BIOCERES SA, la empresa que preside Gustavo Grobocopatel. Lo que se pretendía era que polemizáramos con él, para que, presuntamente, esclareciéramos al público, en realidad, léase al susodicho presentador televisivo, sobre qué “pasaba” con la soja. Le respondimos que si creía poder repetir con nosotros, el circo que antes hiciera con Fernando Peña y con DElía, estaba muy equivocado. Que, considerábamos que para Lanata, dado su prolongado desinterés de años por el tema, se había agotado el tiempo de comprender qué pasaba con la soja, y que nosotros por principios no nos sentábamos a debatir con los sojeros responsables del diseño de este modelo de país, de la misma manera que los grupos de derechos humanos no se sentarían a polemizar con los genocidas sobre la desaparición forzada de personas. Se irritó por nuestra respuesta y más allá de lo que haya dicho de nosotros ante las cámaras, que poco nos importa viniendo de quien viene, sí nos produjo gracia su cólera sobreactuada y la afectación a su supuestamente invulnerable soberbia de periodista y de conductor televisivo estrella.
Lo que nos preocupa, sin embargo, es la cantidad de personas, de compañeros y de buena gente que no comprendió, y que nos interpeló acerca de cómo podíamos “perder” una semejante ocasión de exponer el propio discurso en televisión, oportunidad ante la que parece deben rendirse siempre las propias banderas... Se preguntaban estos amigos, si acaso nos habíamos amilanado o atemorizado ante el desafío de confrontar con los sojeros, e inclusive tuvimos que enfrentar el reproche de haber desaprovechado una oportunidad como la que se nos ofrecía, por parte de algunos que, siendo las víctimas del sistema y del modelo productivo, esperan y confían en aquello que se dice desde la cajita mágica. Lo lamentamos, y es por ello que nos obligamos a estas explicaciones que retoman prácticas de relaciones y de actuación pública que el GRR ha discutido y resuelto como doctrina, hace muchos, pero muchos años. Estamos acusando a este modelo productivo de agrogenocidio y de llevar a cabo crímenes de lesa humanidad, no podemos fraternizar en una mesa de debates con aquellos que quisiéramos llevar ante la Justicia por ser responsables de externalidades o daños colaterales, que se han cobrado miles de víctimas entre las poblaciones de las zonas sojeras. En esas mesas de debate que gustan organizar algunos periodistas bajo la justificación de escuchar las dos campanas, de hecho se equipara a las víctimas con los victimarios, se coloca en un mismo nivel a los que no han tenido nunca voz con aquellos otros que durante años han dispuesto de todos los recursos del poder, y lo que es mucho peor, en esas mesas o paneles se perpetra la siniestra alquimia de legitimar a los responsables de un modelo injusto, minero y devastador de la Naturaleza.
Si aceptáramos sentarnos a debatir, en una misma mesa con los responsables del modelo o de la instalación biotecnológica en la Argentina, no solo los estaríamos legitimando, sino que asimismo los estaríamos transformando de enemigos en adversarios. Hemos criticado duramente a sectores sociales y de izquierda que no han tenido mayores escrúpulos en aceptar estos convites mediáticos o académicos, el último de ellos fue a un panel con Gustavo Grobocopatel en una Cátedra de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires al que fuera invitado nuestro compañero Adolfo Boy y que también él, rechazara por los mismos motivos que, lo hiciéramos ahora el Doctor Jorge Kaczewer y yo mismo. No podríamos hacer cosa similar a lo que aquellos compañeros a los que les hemos señalado el error. No nos interesan los que incapaces de armar su propio juicio ante una realidad abrumadora, necesitan del torneo de las dos campanas, para ilustrarse sobre un tema que lleva tantos años y que no han querido ver. Los responsables del modelo sojero no son nuestros adversarios, ni tenemos diferencias con ellos que valga la pena exponer en un torneo de oratoria o de cámaras televisivas. Los acusamos de haber impuesto un modelo neocolonial que nos ha convertido en furgón de cola de las Corporaciones como Monsanto, un modelo de agricultura industrial que ha despoblado el territorio, contaminado y agotado los suelos, que ha cobrado miles y miles de víctimas y que ha gozado de absoluta impunidad en contrariar la Constitución Nacional y las leyes provinciales, aprovechando las ventajas de un Estado ausente o de un Estado cómplice. Ahora, justamente ahora, cuando se multiplican las voces autorizadas que dan pruebas, tanto en la Argentina como en el mundo, de que teníamos razón en todo lo que decíamos, mal haríamos en aceptar ser sentados a la mesa redonda de Lanata o de quién fuera, para legitimar a los sojeros y transformarlos de enemigos a los que pretendemos enjuiciar, en adversarios con los que pretendemos tan solo marcar algunas diferencias de opiniones o de apreciaciones de la realidad...
Nunca fuimos un grupo que tuviese estrategias de poder, y menos aún nos interesa pretender acopiar los prestigios, efímeros por otra parte, que confieren los medios televisivos. Hemos crecido como colectivo de afinidad, muy al margen de ellos, más preocupados por mantener referencias éticas y de radicalidad del pensamiento, que, por ser tenidos en cuenta por los grupos del poder. No vamos a cambiar ahora, cuando hemos envejecido en la lucha contra la soja, la biotecnología, los modelos del Agronegocio y tratando además, de recuperar un Proyecto Nacional. Nos hemos esforzado a lo largo del tiempo, de la memoria y de la geografía crucificada de la Argentina, en generar otras miradas, y hemos experimentado esas miradas, tanto como hemos cultivado huertos diversos y la producción intensiva y ecológica de alimentos. Nos hemos esforzado asimismo por anticipar las amenazas próximas, así como ser capaces de prever los escenarios que sobrevendrán, y ello no significa en absoluto que pretendamos un rol de vanguardia. Por lo contrario, nos hemos apartado de esos paradigmas del pasado a los que hemos cuestionado apasionadamente, y los hemos cuestionado tanto como a los criterios del crecimiento y de la gran escala, criterios y adhesiones que implican estructuras rígidas del pensamiento, así como visiones lineales y de acumulación del poder. Es posible que mucho progresismo haya extraviado en estos años sus antiguas preocupaciones sociales y en el fondo de la mochila lo que les resta es eso: apenas su adhesión a lo urbano, a la acumulación y al crecimiento… Nosotros, hemos tratado por lo contrario, de ser leales a la máxima que nos enseñaba que a realidades complejas corresponde enfrentarlas con pensamientos complejos, y ello nos ha llevado a incorporar el paradigma de la ecología y a explorar los caminos de un Decrecimiento posible, que asegure la felicidad y el bienestar de la población por encima de otros objetivos.
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viernes, junio 05, 2009
Tomado del blog de Horizonte Sur, Argentina:
EDITORIAL DEL DOMINGO 31 DE MAYO DE 2009
…el biólogo Andrés Carrasco hace público con mucho valor, sus experiencias de laboratorio sobre embriones de anfibios afectados por glifosato y el Ministro de Ciencia y Tecnología sin mayores elementos que lo respalden sale inmediatamente a desmentirlo y a objetar que las condiciones de un laboratorio puedan extrapolarse a la situación de la Argentina, y acto seguido diversos científicos e instituciones inician una polémica de academia sobre protocolos y embriones, a lo que se añade siempre la necesidad de investigar más sobre el tema… Nos están tomando el pelo. Si en algo tiene razón el tecnólogo Barañao es en subestimar los resultados producidos en un laboratorio. El verdadero laboratorio son nuestras dieciocho millones de hectáreas de cultivos transgénicos, con población incluida, como animalitos de experimentación, dieciocho millones de hectáreas con los mismos patrones agroquímicos en todo el territorio, con vuelos rasantes constantes que asperjan los cultivos con tóxicos, con ingesta de sojas transgénicas por parte de la población objeto, que se incorporan gracias a los alimentos industrializados y a las ayudas alimentarias a los desempleados. Dieciocho millones de hectáreas, si no le sumamos las que existen en Paraguay, en Bolivia, en Uruguay y en Brasil. No existe en el mundo un experimento de laboratorio de estas proporciones, con tantos millones de personas sometidas a un experimento de las Corporaciones transnacionales con organismos genéticamente modificados y agrotóxicos, sin haber sido consultadas y sin que lo sepan siquiera. Entonces, cuando hablamos de una situación gravísima, cuando hablamos de genocidio o de crímenes de lesa humanidad… ¿estamos exagerando?
Esa es la situación actual de toma del poder por los tecnócratas de la Biotecnología y realmente la situación es grave. La salida que se nos ofrece por izquierda es formalizar y profundizar la sociedad del conocimiento hacia los biocombustibles certificados, la cría masiva de animales en encierro alimentados con desechos y mayores desarrollos de Biotecnología para exportar los transgénicos y los modelos de Monsanto al resto del continente. La derecha ni siquiera ofrece salidas, sino meramente más de lo mismo y mano dura, puro discurso visceral ante la misma sociedad desgarrada, arengas anacrónicas y demagogia frente a la inseguridad...
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lunes, mayo 25, 2009
EXTRACTO DEL EDITORIAL DEL PROGRAMA RADIAL ARGENTINO HORIZONTE SUR DEL 24 DE MAYO 09
Toda la bulla en torno al glifosato y a las políticas de la Corporación Monsanto, ha legitimado lo que durante años veníamos afirmando sobre un modelo criminal de agricultura que despobló el campo, enfermó a las poblaciones, empobreció los suelos, modificó la cultura y los patrimonios de los argentinos y nos convirtió en una republiqueta sojera. Si ahora algunas denuncias y debates parecen consentidos, no solo es consecuencia de la presión de tanta gente honesta, el clima preelectoral lo posibilita, y también, lamentablemente, se debe a que nuevas tecnologías, modelos productivos y mercados calificados se van implementando en las políticas globales de las grandes empresas. El glifosato no solo está cuestionado en la Argentina, también en diversas partes del mundo se alzan voces similares a las de muchos científicos argentinos que nos recuerdan las investigaciones olvidadas durante años que verificaban sus terribles efectos sobre la salud de las poblaciones. Las empresas del Agronegocio, sin embargo, saben mejor que nadie acerca de sus propios crímenes y ya tienen planeadas soluciones para reforzar o renovar sus herbicidas cuestionados, nuevas semillas transgénicas resistentes a las nuevas formulaciones que se preparan para salir a los mercados, nuevos negocios que demorarán probablemente muchos otros años para que logremos como ahora, probar su intrínseca capacidad de contaminar, de enfermar y de difundir la muerte. O sea que pretenden volver a burlarse como hicieron en el año 1996, del principio precautorio y descubriremos otra vez que los venenos no son inocuos, cuando como ahora, las víctimas sean incontables…
A esas empresas les preocupa en medio de la actual debacle internacional, crear nuevos estímulos para la formulación de las relaciones financieras y de los mercados globales. Es por ello que están implementando los mercados calificados, con mesas redondas en que agrupan a víctimas y victimarios, a socios y a cómplices de las Corporaciones, y en esos espacios ensayan los discursos y los protocolos que establecerán las nuevas certificaciones de la soja y de otros paquetes Bio y nanotecnológicos que se encuentran en experimentación. La próxima reunión de la Mesa Redonda sobre Soja Responsable (RTRS, en inglés), será el 28 de Mayo en Campiñas (Brasil). Este foro les permitirá certificar como responsable la soja MG RoundupReady, a pesar de que en realidad, la promoción y el uso de esta soja es responsable del uso masivo de agrotóxicos, de la deforestación de grandes superficies de bosques así como de la expulsión forzosa de pequeños productores de sus tierras. En Campiñas las Corporaciones planean establecer las normativas internacionales para las sojas y los biocombustibles que pretenden ahora certificar como responsables, con lo que según proyectan, conseguirán entrar en el rentable mercado de los bonos de carbono que lucran con los cambios climáticos. Suponen también, que, de esa manera, mejorarán su imagen en relación a los consumidores a la vez que dinamizarán los mercados globales. De allí la renovada presión sobre el Vaticano, para que acepte la propuesta corporativa de que los transgénicos podrían resolver el hambre en el mundo, operatoria en que nuestro país participó pocos días atrás, mediante la presencia del presidente de la CONABIA, el biólogo Moisés Burachik. Los estrategas de las corporaciones necesitan anticiparse a las nuevas resistencias y denuncias, constituyendo los campos de confrontación y los límites en que se dirimirán las batallas del mañana.
Una vez más, pretenden involucrarnos en el gran juego de los sicópatas que gobiernan el mundo. Nuestro deber es, por lo contrario, persistir en buscar caminos de Emancipación.
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domingo, mayo 24, 2009
Desde Argentina, editorial de Horizonte Sur
Digamos una vez más y porque es importante tomar plena conciencia acerca de ello, que las sojas RR modificadas genéticamente, son parte de un paquete tecnológico que se compone de herbicidas y otros tóxicos, así como de ciertas tecnologías agrícolas tales como la siembra directa, tecnologías que, instalaron en la Argentina a partir de los años noventa, un modelo productivo de gran escala y de enorme dependencia a insumos. Las consecuencias sociales y ambientales de este modelo de agricultura industrial con transgénicos, fueron realmente devastadoras, para nuestro país. Además de la desaparición de muchísimos miles de pequeños y medianos productores, millones de argentinos se vieron obligados a migrar del campo a la ciudad, expulsados de sus pueblos y arrancados de sus modos de vida tradicionales, para instalarse en periferias urbanas de pobreza extrema y pasando a ser sostenidos con planes asistenciales que se pagaron con las retenciones a la soja y debiendo alimentarse en los comedores para indigentes y en los comedores escolares, con la misma soja transgénica que la Argentina producía como forrajes, para los cerdos y las gallinas de Europa y de China.
La soja, como cultivo para la exportación, ayudó a una minoría de propietario de campos, a salir de las deudas que tenían y les permitió alcanzar niveles de vida jamás imaginados, pero para la mayoría, la soja, como si fuera una maldición, se hizo sinónimo de desempleo rural, de migración a las ciudades, de hambre e indigencia. El nuevo paisaje argentino pasó a ser el de los desiertos verdes de los monocultivos, en que los pequeños pueblos desaparecieron, desaparecieron también innumerables oficios y prácticas culturales que se hicieron innecesarias, tales como los alambradores, los puesteros y gran parte de los tamberos, desapareció asimismo la familia rural y lo que es peor, desapareció el arraigo y languidece en las periferias urbanas la antigua cultura rural. La frontera agropecuaria se expandió, y barriendo el monte y la vida campesina, llegó inclusive a las selvas de yungas, empujando a la caña y a los cultivares de limones hacia los pedemontes.
El precio de la tierra hizo impensable la ganadería, al menos tal como la conocíamos. Ahora, el ganado se amontonó en los feedlots o se marginó en las zonas de esteros, en las islas y en lugares donde el proceso hegemónico de agriculturización no podía imponerse por carencia de tierras aptas. La práctica de un modelo de agricultura sin rotaciones, sumado a las intensas y reiteradas fumigaciones de tóxicos que la acompañaron, liquidaron buena parte del fósforo, los nutrientes y la vida microbiana de los suelos argentinos, algunos ecosistemas como el del Chaco o el norte santafecino colapsaron, el cáncer se convirtió en epidemia y la Argentina batió record de cosechas y de niños nacidos con malformaciones, debido a que sus madres estuvieron en contacto con los venenos o fueron fumigadas durante el embarazo. El caso argentino en los marcos de la llamada globalización, es emblemático, tanto de las nuevas sumisiones a las Corporaciones, como de la instalación de un modelo productivo, que por sus extendidos daños colaterales, perpetra un verdadero genocidio sobre la propia población.
La ausencia del Estado, por una parte, y a la vez, los compromisos de las políticas de Estado, favorecieron la instalación del modelo de Agronegocios, modelo que partía del concepto de hacer de la agricultura un negocio y no ya una forma de la existencia en el campo como lo fuera anteriormente con los chacareros. El modelo de los Agronegocios, incluyendo la idea de cadenas agroalimentarias y la hegemonía de los supermercados, fue una herencia de los años noventa, herencia ratificada y fortalecida por todos los gobiernos posteriores. Una herencia, que, lamentablemente, no se ha modificado y que no hace sino acentuarse, más allá de los actuales discursos. Los espacios de producción de alimentos y los espacios de comercialización de alimentos frescos desaparecieron, en beneficio de las cadenas agroalimentarias y de la industrialización de todo aquello que constituye la comida de los argentinos. El trabajo boliviano precario sostiene actualmente, en gran medida, el reducido mercado de verduras y hortalizas, mientras el modelo agro exportador se reconfigura hacia nuevos parámetros de producción y dependencia global a las grandes corporaciones. Las actuales crisis del campo ocultan bajo el circo mediático de las políticas electorales, la profundización del actual modelo. Estamos a medio camino entre la Repúbliqueta de la Soja forrajera, y la Repúbliqueta de los biocombustibles y de la biogenética, estadio en el que primarán definitivamente los grandes pooles, el complejo aceitero sojero, los grandes feedloteros, los frigoríficos, las refinerías de agrocombustibles y los exportadores. No puede haber conciliación entre el llamado campo y el gobierno en la medida que los discursos evadan la verdad y el sentido común, que no exista el diálogo abierto y la clara exposición de intereses, que el Gobierno no asuma el estar por encima del conjunto de las parcialidades y el deber de tener un proyecto trascendente.
Consideramos que ese campo, constituido por los rentistas y productores sojeros, no se anima siquiera a pronunciarse sobre sus propias servidumbres en las cadenas productivas y de exportación, y que ha aceptado que el Gobierno lo construya como el enemigo político que necesita, y repite de esa forma, los discursos que se le indican desde la Biblioteca Nacional, discursos pensados para que cumpla el rol funcional de una derecha retrógrada y de una oligarquía vacuna que se le viene asignando y que, en forma patética repite de buen grado. Aún más todavía, es posible que las construcciones del enemigo sean comunes a ambos contendientes, y que ambos sean recíprocamente funcionales a una construcción mediática y política que, saca las discusiones de toda sensatez y realidad, para llevarla al campo de la ficción política, donde se encubren las sumisiones a las Corporaciones y los gigantescos intereses y negocios en juego. De hecho, hace mucho que todo el país depende de una discusión sobre los derechos de exportación, y sin embargo, jamás se ha escuchado a un exportador hablar del tema y aparentemente están muy conformes con las políticas existentes, de tal manera dicen los expertos, que en la Argentina ganan hasta cincuenta veces lo que ganarían en otros mercados de exportación, sin contar además con controles significativos sobre las actividades que realizan.
En los días 15 al 19 de mayo, en las Academias Pontificias de Roma, las enormes corporaciones Biotecnológicas harán un esfuerzo por persuadir al Vaticano a modificar su actitud respecto a las Biotecnologías, cuando hasta el momento se ha negado la Iglesia a reconocer como aceptables, las propuestas de resolver el hambre del mundo mediante las semillas genéticamente modificadas y las prácticas agrícolas que las acompañan. No obstante los discursos anti sojeros y anti glifosato fuertemente instalados en este año electoral, el Gobierno argentino y en especial la Cancillería argentina, se hará presente en ese encuentro para exponer a través de Moisés Burachik, uno de los máximos representantes de estas políticas en el Estado, los supuestos éxitos del modelo de la Soja RR en la Argentina. ¿Qué no es lo que se dice en el plano interno? ¿Qué tal afirmación carece absolutamente de sustento? ¿Qué pueden importar tales razones cuando todo se mide solamente por su utilidad en relación con mantenerse en el poder y debilitar al adversario?
Por otra parte, la insistencia de la izquierda local sobre la propiedad de la tierra y el que se levante la consigan de la Reforma Agraria como solución al problema de la creciente sojización, confunde el pensamiento de la opinión pública y resulta absolutamente funcional al modelo impuesto por las corporaciones. A menos que nos refiramos a la propiedad del dominio de la tierra que ocupan desde antiguos pequeños campesinos de provincias interiores, estaremos sacando el foco de atención de la necesidad de desactivar el modelo para llevarlo, como en una operación distractiva, a los confines del modelo, donde se expande la frontera de agriculturización compulsiva y las situaciones pueden ser sumamente dramáticas, pero nunca decisivas. La insistencia en la consigna de Reforma Agraria por parte de una cierta izquierda, sin el acompañamiento explícito del concepto de Soberanía Alimentaria, encubre la aspiración inconfesable de ampliar el actual modelo de monocultivos transgénicos con nuevos contingentes de sectores rurales, en una operatoria que hemos denominado con sarcasmo: la democratización del modelo sojero. Hoy la cuestión pasa clara y determinantemente, por el uso y no por la propiedad de la tierra, ya que ningún gran capitalista, al precio de la tierra en la actualidad, aceptaría mantener semejantes capitales inmóviles, cuando su dinero se le reproduce más fácilmente en los servicios, en la intermediación o en el uso de la tierra ajena a la que empobrece sin mayores consecuencia para el propio patrimonio. El problema de esa izquierda es que colaboró en consolidar el modelo de la soja al canalizar hacia luchas sociales a los desocupados de la agricultura. De esa manera, facilitó la instalación del modelo actual asistencial y clientelar, modelo social complementario e indispensable a los planes corporativos que requieren tan solo del territorio y de los bienes naturales: biocombustibles, minería por cianurización, bosques implantados y pasta de papel. Las Corporaciones no necesitan hoy de las derechas, sino que precisan gobernantes y líderes que se ocupen de lo social y que estén convencidos tal como conviene a las empresas, que el hambre del mundo puede solucionarse con más y más biotecnología. Las corporaciones necesitan líderes, con los que puedan negociar las nuevas reglas del dominio internacional, líderes que administren la fragmentación actual de la Sociedad y que acentúen los crecientes astillamientos de las identidades y de los intereses, en las nuevas metrópolis de la pobreza, conglomerados urbanos en procesos de tugurización, siempre al borde de los colapsos ambientales y sumidos en la inseguridad y particularmente en la inseguridad alimentaria.
En las nuevas sociedades globalizadas, la conciencia ciudadana languidece sumida en el consumo de imágenes, mientras la política, pareciera haberse transformado en un modo de vida en que unos pocos hacen negocios y otros muchos se aseguran una salario magro de aquí a las elecciones. El resto, parece dispuesto a optar, una vez más entre la Coca y la Pepsi. El grueso de los intelectuales, permanecen agobiados por su propia historia, en un mecanismo de negación de los fracasos que solo saben leer como derrotas, mecanismo que los conduce a persistir una y otra vez en el mismo o similar error. Sería mucho más ético que reconocieran su propio cansancio y se dedicaran a cuidar a sus nietos, dejando de ser los sostenes eruditos y letrados, de la franja etaria quinceañera en aquella plaza del primero de mayo que intentara disputar la conducción, y hoy, está apropiada de manera hegemónica de los resortes del Poder.
Los costados progresistas de la izquierda latinoamericana, manifiestamente anacrónicos en épocas de cambios climáticos y de evidente agotamiento de los recursos de vida del Planeta, su rechazo a comprender la importancia de la ecología en la lucha de los pueblos, y esa contumaz convicción en la neutralidad de las ciencias y de las tecnologías, heredada de los mitos de los siglos XVIII y XIX, los hace funcionales a los intereses de las Corporaciones y al modelo de Globalización y post Globalización. Mientras tanto, las nuevas plagas globales surgidas de esos siniestros estercoleros y pozos sépticos de la nueva y gigantesca industria de producción de carnes en encierro, siembran el terror en las poblaciones del planeta como si fuesen amenazas apocalípticas y posibilitan ingentes negocios de las corporaciones de los medicamentos. Gigantismo de las producciones, bioindustria, monocultivos con transgénicos, desaparición de la biodiversidad, ausencia del Estado, desprotección creciente de los pueblos, contaminación y descenso de los sistemas inmunológicos; son los resultados inevitables de estos modelos que se impulsan tanto desde las derechas como desde las izquierdas. Necesitamos escapar de esas trampas y persistir en la búsqueda de nuevos caminos, somos cada vez más los que participamos en la empresa de salvar el Planeta y recuperar escalas y modos de vida que respeten nuestra propia humanidad. En esta batalla por la vida no existen tareas menores, y el sentido de la responsabilidad personal es uno de los instrumentos más formidables que podemos comprometer en la lucha. De allí la importancia de la concientización y de las prácticas ecológicas que millones de personas están incorporando tales como nuevos hábitos de reciclaje, de rehuso y reutilización, de reemplazar las bolsas de plástico, de desmedicalizar la propia salud, de producir los propios alimentos y de hacer árboles y difundir su plantación, de comprar a pequeños productores en mercados locales y adecuar la alimentación a los frutos de estación, evitando todo lo posible los productos industrializados. Estamos en el buen camino y somos cada vez más numerosos, ni siquiera nos proponemos ganar, sino que hemos hecho del camino la batalla por la vida. No nos pueden vencer.
Jorge Eduardo Rulli
http://horizontesurblog.blogspot.com/
sábado, mayo 02, 2009
Palabras del amigo argentino Jorge E Rulli
Etiquetas: P202, Puerto Rico, Rulli
miércoles, febrero 25, 2009
Los invitamos a participar de esta campaña para que el programa siga en el aire. Estos son algunos de los motivos que animan el espíritu de Horizonte Sur: La audición es un altavoz para las víctimas de las catástrofes ambientales causadas por la expansión de los monocultivos (soja, arroz, pino, eucaliptos) y las nefastas consecuencias que estas prácticas traen aparejadas: intoxicaciones y cáncer debido a las fumigaciones con tóxicos, despoblamiento rural, deforestación masiva, sequías e inundaciones, perdida de calidad de los suelos. También, encuentran su espacio en Horizonte Sur, pobladores afectados por la minería a cielo abierto con cianuro, por la construcción de megarepresas, por el emplazamiento de industrias contaminantes y el deterioro de los cursos de agua.
Durante más de cuatro años de salida al aire, Horizonte Sur ha dado cátedra de Ecología Política, tanto a través de la calidad de los entrevistados como en sus esfuerzos por hacer publicas las denuncias de delitos ambientales, siempre con la clara convicción de elaborar propuestas positivas de desarrollo a escala humana, reconciliando al hombre con los ritmos y armonía de la Naturaleza y no con el pulso y la presión de la codicia de los mercados y de las transnacionales sin rostro.
En definitiva, resaltamos en mayúscula, que DERECHOS AMBIENTALES SON DERECHOS HUMANOS, es decir que los derechos a una calidad de vida sana, no pueden ir a la zaga de la demanda por la justicia distributiva y las reivindicaciones sociales. Si adhieren al texto pueden firmarlo y enviarlo, pero estamos seguros que lo más genuino es la originalidad y la creatividad de cada uno de ustedes.
Entendemos que frente a un cambio de autoridades se hace preciso reconocer los derechos de la nueva dirección a modificar la grilla. Pero, porque se trata de la Radio pública, el respeto a la opinión de la audiencia es una condición fundamental que afirma los valores democráticos de la sociedad y que es preciso tener en cuenta. Defendamos que Radio Nacional siga siendo la radio de todos.
Muchas Gracias
Equipo de producción de Horizonte Sur
Rogamos difundir, enviar correos y hacer llamadas telefónicas a los siguientes funcionarios
Jefe de Gabinete de Ministros
Sergio Mazza
Julio A. Roca 782
1067 Buenos Aires
Tel.: +(5411) *4331-1951 al 59*
Sr. Enrique Raúl Albistur, Secretario de Medios de Comunicación de la Presidencia, 011 -4344-3875/7 Balcarce 50 - 1er. Piso C.P.: 1064 | Teléfono: 4344-3850 / medios@presidencia.gov.ar / albistur@presidencia.gov.ar /
Sistema Nacional de Medios Públicos Tristán Bauer presidente Tbauer@Canal7.com.ar
CONFER Comité Federal de Radio difusión: Gabriel Mariotto Gmariotto@Comfer.gov.ar / Smedios@Presidencia.gov.ar / Gmariotto@Presidencia.gov.ar
RADIO NACIONAL Señores Eduardo García Caffi, Director Ejecutivo de Radio Nacional, y Sub director Enrique Vázquez 011-4325-9100, Maipú 555 Ciudad de Buenos Aires direccionrna@radionacional.gov.ar / direccionrna@radionacional.gov.ar / evazquez@radionacional.gov.ar
Sr. Roberto Luaces, coordinador de Gerentes 011 4325-4590. rluaces@radionacional.gov.ar
Llamar a Radio Nacional, preferentemente durante los días de semana: 011 4325-9100 interno 167 / 4326-5231 / Producción Programas 011 4393 – 2460 / 4325-7390 / 4322 -0304
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Sr. Eduardo García Caffi direccionrna@radionacional.gov.ar
Subdirección Ejecutiva Sr. Enrique Vázquez evazquez@radionacional.gov.ar
Coordinador General de Gerencias 011 4325-4590
Lic. Roberto Luaces direccionrna@radionacional.gov.ar, rluaces@radionacional.gov.ar
Gerencia Artística Sr. Alejandro Piccinini
Gerencia Operativa Sr. Héctor Agras goperativa@radionacional.gov.ar
Gerencia Periodística Lic. Zulma Richard richart@radionacional.gov.ar gperiodistica@radionacional.gov.ar
Gerencia de Asuntos Legales Dr. Carlos Guerra gerencialegales@radionacional.gov.ar
sábado, enero 31, 2009
EDITORIAL DE HORIZONTE SUR
EDITORIAL DEL DOMINGO 18 DE ENERO DE 2009
Comencemos por afirmar que el glifosato de Monsanto, es mucho más que un herbicida sistémico que acompaña a las sojas genéticamente modificadas. Numerosos estudios realizados en lugares como la frontera ecuatoriano colombiana sugieren que las formulaciones utilizadas durante la fumigación aérea con glifosato, tuvieron un importante efecto genotóxico sobre los individuos expuestos. Es decir, que existirían evidencias de destrucción de cromosomas en células, por exposición a glifosato durante las fumigaciones, y se indica la necesidad de realizar más estudios sobre individuos expuestos al tóxico, para determinar su posible influencia sobre el material genético y sobre su descendencia. Las fumigaciones aéreas que sufre Ecuador, son llevadas a cabo por el Gobierno colombiano con el pretexto de terminar con los cultivos ilegales. Ecuador ha presentado en enero de 2007, una protesta frente a la OEA por estas fumigaciones que "afectan a la población, a la flora, a la fauna y al medio ambiente de la región fronteriza ecuatoriana".
Cuando se investigan las circunstancias de la guerra contra los cultivos ilícitos en Colombia, se comienza a vislumbrar que el glifosato no es entonces solo un herbicida, sino que es también, un arma de control social como lo fue asimismo el agente naranja durante la guerra de Vietnam, apropósito del cuál, debemos recordar, uno de sus principios activos era el 2,4D, es utilizado profusamente dentro del paquete tecnológico de la siembra directa en la Argentina, en especial durante el período que se denomina de barbecho químico, antes de la siembra de la soja. El altísimo índice de abortos en muchas localidades rurales de nuestro país, puede ser con cierta seguridad atribuido al 2.4D. No obstante, resulta difícil escuchar hablar de estos riesgos y las voces médicas que lo hacen son rápidamente acalladas. Convengamos que estos paquetes tecnológicos, en especial el glifosato, son entonces, un arma contra las poblaciones, no importa que el fumigador no sea consciente de ello. El uso masivo del glifosato, tal como se lo emplea en la Argentina, y considerando que es imposible evitar la exposición ambiental a plaguicidas en pueblos rurales, obliga a la emigración de la población rural, del campo a la ciudad. El glifosato aporta de esa manera a ese imaginario propio de la globalización, de que el campo es un lugar destinado a cultivos industriales de gran escala, mientras que los lugares donde se vive o donde se debe habitar, son las zonas urbanas devenidas megalópolis, cada vez con mayor inseguridad y sumergidas en miserias y colapsos ambientales indescriptibles.
LEAN EL RESTO EN: http://horizontesurblog.blogspot.com/
Etiquetas: Argentina, Gaza, Glifosato, Horizonte Sur, Monsanto, Rulli
miércoles, enero 28, 2009
| La sequía tóxica: "Duelo al sol" | |
![]() | Los animales mueren de sed, los arroyos desaparecen, los girasoles se inclinan abrumados, el sol parece ser de plomo y el cielo no promete lluvias sino más y más calor. En el paisaje asolado solo quedan indemnes los campos de soja. El yuyito que decía la señora presidenta: como si nada. Cosa de mandinga! Por Jorge Eduardo Rulli |
La sequía ardía esta semana que termina, en los campos entrerrianos que visitamos, y no es una figura literaria. Las llamas en algunos lugares, nos encendían la cara que acercábamos a las ventanillas del auto. Los animales mueren de sed, los arroyos desaparecen, los girasoles se inclinan abrumados, el sol parece ser de plomo y el cielo no promete lluvias sino más y más calor. En el paisaje asolado solo quedan indemnes los campos de soja. El yuyito que decía la señora presidenta: como si nada. Cosa de mandinga! ¿Cuánto tiene que ver el monocultivo y los desmontes previos con esta sequía infernal? Vale preguntárselo. Las decisiones políticas que alguna vez se tomaron, han hipotecado este presente en que vivimos, y tal vez sus consecuencias comprometan a varias generaciones de argentinos que aun no nacieron. Hemos estado registrando en la cámara los casos más agudos que han dejado las fumigaciones, en una zona en que las víctimas abundan y en que los testimonios perturban el espíritu. Las declaraciones de Fabián Tomassi en Basavilbaso, refieren no solo a los males actuales que lo tienen postrado, sino también a una agricultura química extendida, que se continúa practicando no obstante ser absolutamente criminal. Regar venenos desde el aire o desde máquinas terrestres es un atentado a la vida, pero hacerlo como se hace ahora, con pilas de recetas en blanco previamente firmadas por los profesionales, haciendo mezclas de cuyos resultados potenciados no se tiene la menor idea y respetando tan solo la ley de meterle siempre más de lo indicado en los marbetes y darle a los yuyos o a la plaga con lo más pesado, es terriblemente sicótico y es, sin embargo, una práctica corriente y generalizada, que enferma gravemente a las poblaciones y por supuesto, también a quienes la practican. En Gilbert visitamos a la familia Portillo. Eran chacareros pobres a la antigua, o sea que tenían unas pocas hectáreas y las utilizaban para hacer algo de lechería, aves de corral y los cultivos forrajeros necesarios, también algo de huerta y de frutales que servían para el propio sustento o para vender en las zonas cercanas. Tuvieron la desgracia de que se les instalara un sojero como vecino. Cuando se les murieron los cultivos y las aves de corral, cuando los árboles dejaron de dar fruta y en el terreno no les crecía más nada, no tuvieron más opciones que trabajar de banderilleros en las fumigaciones y ayudar al sojero con el desmonte y el monocultivo. Dos de los niños han muerto y algunos de los adultos se encuentran muy afectados. Tuvieron que vender el campo y ahora el sojero, que lo ha comprado, lo ha incorporado al monocultivo y ha hecho desaparecer algunas de las pruebas del crimen, tal como el pozo de agua contaminada del cuál bebía la familia. Las complicidades, no son por otra parte, un hecho casual o extraordinario. El modelo agroexportador lo ha convertido en un modo de vida aceptado en buena parte del territorio. Nadie en el caserío que es Gilbert, podía no habernos visto, aun más todavía, estuvimos primero en el boliche tomando algo y anunciando nuestra presencia. No obstante, nadie se acercó ni se interesó por lo que hacíamos. Parece que en las zonas sojeras una soterrada cadena de complicidades trata de sancionar al que expone su desgracia, como si demostrarse enfermo como consecuencia de la riqueza ajena, fuera algo que avergüenza porque expone aquello de lo que no debe hablarse. Y lo que no debe decirse es que este modelo es un modelo en que las ganancias se amasan con la sangre y con el sufrimiento de miles y miles de víctimas inocentes. De Gilbert nos fuimos a Gualeguaychú para conversar con algunos de nuestros amigos entrañables, amigos que hiciéramos en la época previa a los grandes extravíos de la llamada crisis del campo, en los tiempos anteriores a las actuales polarizaciones, cuando todavía pensábamos que era posible desarrollar conciencia en la sociedad de Gualeguaychú, acerca de la necesidad de tener una retaguardia ética frente a la pastera. Esa pelea la perdimos, en buena medida la perdimos, gracias a todos aquellos que, escandalizados a destiempo de la oligarquía vacuna, dividieron a los argentinos en una injusta división entre el campo y la ciudad, mientras el Senador Urquía continuaba cobrando la diferencia entre las nuevas y viejas retensiones a nombre del Estado Argentino. Ahora lamentablemente, buena parte de la asamblea de Gualeguaychú, parece enamorada del corte mismo en Arroyo Verde, sin comprender que uno jamás debe confundir los objetivos con los métodos o con los instrumentos que se eligieron para obtener esos objetivos… y tampoco son capaces de tomar posición ante las similitudes de los monocultivos de eucaliptus y los de soja. Del otro lado en cambio, sí toman posición los ejecutores y propaladores de las políticas de la dependencia. La última y más grosera señal en este sentido, fue la declaración del INTI de que sus equipos técnicos no hallaron prueba alguna de contaminación por parte de la empresa Botnia. Debe ser esta papelera la única en el mundo que no contamina, aún más todavía, estos técnicos nuestros son tan funcionales que van más allá, de lo que las mismas empresas reconocen. Lamentable, y con esa pena por irse perdiendo gradualmente otra batalla contra las corporaciones, continuamos nuestro camino hacia Larroque. Larroque es un pueblo pequeño, cercano a Gualeguaychú, una zona de lomadas bajas y cursos de aguas numerosos. La soja ha terminado en la zona con la fauna que, como en el resto de Entre Ríos era abundante. Perdices, garzas moras, cigüeñas, zorrinos, comadrejas, vizcachas, caranchos, culebras y tortugas de tierra; en lagunas y bañados teros, garzas blancas, patos, chajaes, sapos y ranas, ha ido desapareciendo. Hoy la zona es un páramo. Pero ahora, íbamos detrás de los efectos sobre los seres humanos, para registrarlos, y en verdad, no esperábamos hallar lo que encontramos. María Carla Godoy tiene seis años, nació en Larroque, en un mes de abril del año 2002 o sea que, cuando comenzaron las siembras de soja y se realizaron las primeras fumigaciones de preemergencia con Glifosato, el embarazo de su mamá llevaba apenas tres meses, el momento en que el feto deviene más sensible a los impactos exteriores. Además, junto a la casa de sus padres el vecino tenía un depósito de agrotóxicos y ello, por supuesto, contraviniendo la ley. En la ruleta rusa de un modelo impiadoso, digamos que María Carla no tenía demasiadas chances. Cuando nació, los médicos le diagnosticaron Mielomelangoceli, hidrocefalia y Arnold Chiari, aclarando que era la consecuencia de la contaminación de su madre con agrotóxicos. Imaginé cuando su mamá nos lo contaba, que la mielomelangoceli tendría que ver con la parálisis de los miembros inferiores de la niña, tengo idea de qué es la hidrocefalia, pero no sabiendo que es la enfermedad de Arnodl Chiari, me atreví a preguntarle a la mamá de la nena sobre ello. Me cuenta entonces, que el bebé no podía llorar, que hacia solamente un ruido como cacareo, que por suerte con las operaciones lo superó… no pregunté más, estaba destrozado… cuando llegué a casa busqué en Internet. Allí encuentro que se conoce como malformación de Arnold Chiari, problemas neurológicos que se evidencian en el recién nacido. El texto científico dice: Aunque la causa exacta de una malformación de Chiari aún se desconoce, se cree que un problema durante el desarrollo fetal puede ocasionar la formación anormal del encéfalo. Este tipo de malformación puede ser provocado por la exposición a sustancias nocivas durante el desarrollo fetal. María Carla tiene seis años, no camina, no controla esfínteres, ha pasado por varias cirugías, lleva en su cabeza una válvula mecánica que le permite sortear los males con los que nació, varias veces por día debe ser sometida a sondajes… y sin embargo María Carla ríe, disfruta de la compañía de sus once hermanos y de sus amigas de la escuela. Nos cuenta su mamá que ahora le han comprado una pileta pelopincho y que con rifas que hacen en el barrio y con donaciones, van cubriendo los gastos que la enfermedad les ocasiona. María Carla, mientras tanto, esta contenta de que la visitemos y le tomemos fotos, quitándose el arnés, nos muestra de buen grado las horribles cicatrices de las operaciones, mientras uno de nuestros compañeros con la excusa de buscar cigarrillos, se aparta para esconder su llanto, ella orgullosa nos deja ver su libreta de la escuela, y suponemos por las calificaciones excelentes, que debe estar entre las mejores alumnas. Su rostro resplandece y su risa es cantarina. Tenemos el corazón desgarrado y la certeza de que estamos ante un modelo genocida, que la soja mata y es un crimen sembrarla y que respaldarla como hacen tantos y especialmente el INTA, es una infame complicidad con quienes han sembrado de pequeños cristos crucificados a sus arneses y a sus parálisis, como en el caso de María Carla, la geografía de la Republiqueta sojera. ¿Cómo puede haber tanta gente que sin conciencia responsable, coma milanesas de soja me pregunto, y se permita ignorar los horribles sufrimientos que amparan y que podrían conocer, tan solo con un mínimo interés por investigar los impactos del modelo? No bastan ahora las tardías tapas de Página 12 y de Crónica, no basta una mención a la pasada en el discurso presidencial, de un hecho que hace años es noticia internacional, me refiero a la lucha que llevaron contra las fumigaciones las madres del Barrio Ituzaingó anexo de la ciudad de Córdoba. No basta con conformar una Comisión para investigar o revelar un hecho puntual como ha hecho la Ministra de Salud, cuando todo el país está lleno de Barrios Ituzaingós, de víctimas inocentes, de cáncer y de seres que sufren impotencia sexual, de madres que abortan o que paren criaturas con malformaciones como consecuencia de la contaminación con agrotóxicos. Y que exprese con tanto énfasis el que no basta, no significa que no me alegre de que después de tanto tiempo nuestras denuncias alcances este rango. Reconozco, no obstante, la importancia y el enorme respaldo de haber estado presentes en el discurso de la Presidenta. Pero insisto, en que ello ya no basta. Y no me importa en lo más mínimo lo que piense Fidel al respecto y me importan menos los dos mil científicos cubanos del Instituto de Biotecnología que visitó la delegación argentina en la Habana, que en buena medida deben haber sido formados por Monsanto, y que se ofrecieron en acuerdos de colaboración y de intercambio para aportar a un modelo que es el nuevo colonialismo. No me importan tampoco las emociones cholulas referidas al pasado en los que hoy implementan los modelos de la agricultura química. Es la Biotecnología la que ha causado las penurias de Fabian, de la familia Portillo y de María Carla, no los manejos incorrectos o los excesos en la instrumentación, tal como nos dicen ahora, quebrantando lo que afirmaron durante años en los procesos al Terrorismo de Estado. Las consecuencias de este modelo están dolorosamente presentes por todas partes, hoy son tantas las víctimas que se ha conformado un movimiento de pueblos fumigados. Los impactos y externalidades del modelo de agricultura industrial, no le van a la zaga a los daños que consumó la dictadura, aun más todavía, es probable que este modelo de país sea tan solo la consecuencia o la etapa posterior de una estrategia de país sometido, que los genocidas y sus cómplices intelectuales alguna vez planificaron. Es muy probable entonces, que el modelo de la soja tenga asimismo alguna vez, sus propios tribunales y cuando llegue ese día seguramente una muchacha llamada María Carla Godoy tendrá un: Yo acuso, y una historia terrible que contarnos: la de su propia vida. Jorge Eduardo Rulli Más información www.politicaydesarrollo.com.ar Para suscribirse editor_politicaydesarrollo@yahoo.com.ar Contáctenos: politicaydesarrollo@gmail.com | |
Etiquetas: Argentina, Cuba, es, Glifosato, Roundup, Rulli, Soya
jueves, septiembre 25, 2008
EL LIBRO DE LOS EDITORIALES
Globalización y Resistencia
El “Libro de los Editoriales”, presentado al público por Corregidor en este año 2008, consiste en una recopilación de los Editoriales de Jorge Eduardo Rulli, en el programa Horizonte Sur, emitido por Radio Nacional AM, y leídos en el transcurso de los años 2005 y 2006. Son charlas radiofónicas de estilo discepoliano, que ensayan una mirada que pretende ser original, y que mezclan como antaño lo hiciera el inolvidable “Mordisquito”, la Biblia con el calefón. Los editoriales llevan, fundamentalmente, la intención de combinar de una manera retroprogresiva, los imaginarios revolucionarios más la crítica al setentismo, con los nuevos desafíos globales, las necesidades de los mercados internacionales, la producción de commodities, el creciente peso de las Corporaciones, la extensión de los monocultivos, la minería con cianuro y los Biocombustibles.
Este ida y vuelta de una reflexión que es esencialmente política en un sentido didáctico y de formación de la conciencia, desafía de manera provocativa al oyente o en este caso al lector, y va armando un tramado nuevo que combina el pensamiento nacional con las luchas antiglobales, y en que se trataría de actualizar las viejas doctrinas, en medio de un vasto escenario operatorio donde el simulacro y el hacer “como que...”, parecieran ser la norma de las nuevas traiciones y adaptaciones al poder, que hoy se travisten con antiguos ropajes y discursos progresistas, y que se trata de develar, de confrontar y de contrastar con los nuevos sueños y las nuevas propuestas.
Ediciones Corregidor 2008
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Producción periodística del programa
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