domingo, noviembre 27, 2011

Congreso biotec en Cuba

Padre de biología molecular de plantas asistirá a congreso en Cuba

25 Noviembre 2011
Marc Van Montagu. Foto: Flickr

Marc Van Montagu. Foto: Flickr

El científico belga Marc Van Montagu, uno de los padres de biología molecular de plantas, asistirá la próxima semana a un congreso en Cuba, en el que expertos de la isla expondrán sus “exitosos” resultados con el maíz transgénico, anunciaron este jueves sus organizadores.

Van Montagu, presidente de la Federación Europea de Biotecnología, y el biólogo británico y premio Nobel de Medicina de 1993, Richard J. Robert, “serán los presidentes de honor” del congreso Biotecnología-2011, organizado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana (CIGB), dijo su vicepresidente, Carlos Borroto.

Destacó que Van Montagu, quien dictará dos conferencias en este congreso que comienza el lunes, es junto con su colega Jeff Shell, el creador de la técnica que permitió la modificación genética de las plantas.

En el congreso, que organiza anualmente el CIGB, participarán unos 300 científicos de 30 países, entre ellos Gran Bretaña, Estados Unidos, Bélgica, Canadá, China, Brasil y México, lo que garantiza una representación “de muy alto nivel”, según Borroto. Participará asimismo igual número de científicos cubanos.

“Vienen los líderes fundamentales en cada una de las temáticas” a abordar, entre ellas la biotecnología acuática, para la salud animal y la bioserguridad de los organismos genéticamente modificados y de los bioproductos, apuntó el experto.

Subrayó que los especialistas del CIGB expondrán en el congreso “los resultados obtenidos” con “un maíz genéticamente modificado”, cuya introducción en la isla fue anunciada en 2008 en un evento similar.

“En todos los lugares (en que se ha plantado) han sido exitosos los resultados”, dijo el directivo, tras destacar que el maíz logrado por el Centro es resistente a la “palomilla”, la plaga más importante en ese cultivo en Cuba y en otros países tropicales.

El CIGB es una de las instituciones del Polo Científico del oeste de La Habana, formado por medio centenar de centros de investigación y desarrollo. La industria biotecnológica cubana genera unos 300 millones de dólares anuales, con la venta a 40 países de una treintena de fármacos y vacunas, incluidas algunas contra el cáncer.

(Con información de AFP)

Etiquetas: ,

domingo, diciembre 26, 2010

Boletin RALLT

Boletín de la RALLT N° 405

Compartimos con ustedes una serie de noticias y análisis preocupantes sobre la situación de los transgénicos en América Latina, como posibles liberaciones de mosquitos transgénicos para combatir el dengue, el avance de los transgénicos en Cuba y Argentina y las resistencias locales, así como el impacto social de las plantaciones de palma en Honduras. Boletín N° 405 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos

Etiquetas: , , , ,

martes, noviembre 02, 2010

Leonardo Padura sale contra los transgénicos

Archivo:Cuba Topography.png

Cuba entre la transgénesis y la agroecología

Por Leonardo Padura

Resulta paradójico que un país tropical, con larga experiencia agrícola y pecuaria, necesite invertir tantos recursos en importar alimentos, afirma en esta columna exclusiva Leonardo Padura.


LA HABANA, 1 nov (Tierramérica).- Cuando en 1990 comenzó el colapso que conduciría a la desaparición de la Unión Soviética, los campos de la isla de Cuba sintieron un efecto inmediato: de la tierra de los soviets dejaron de llegar los barcos cargados de fertilizantes y plaguicidas que sostenían la producción agrícola de este país caribeño.

Como respuesta a una crisis de producción que se hizo patente, se fundó en 1992 el movimiento de agricultura orgánica. Lo que en aquel momento parecía un salto al pasado (como el regreso al estiércol) podía ser, en realidad, una mirada al futuro.

El modelo agrícola cubano seguía los esquemas socialistas de la agricultura estatizada. Como resultado de la reforma agraria comenzada en 1959, apenas llegó al poder la revolución liderada por Fidel Castro, el mayor porcentaje de las tierras (alrededor de tres cuartas partes) pertenecían al Estado y eran cultivadas por empresas estatales (o no eran cultivadas).

El resto pertenecía a diversos modelos cooperativos y a campesinos privados. Pero tanto unas tierras como otras aplicaban productos químicos a sus cosechas y solo excepcionalmente se practicaban experiencias hoy llamadas “ecológicas”.

La crisis financiera que se desató en la década de 1990 impidió adquirir fertilizantes y obligó a cambiar los métodos agrícolas: se impulsó la creación de cooperativas y se trató de descentralizar las estructuras y la tenencia de la tierra, diversificar los cultivos e incluso traerlos a las ciudades.

Pero las respuestas cuantitativas no resultaron satisfactorias, y en 2009 la isla necesitaba importar 80 por ciento de los alimentos que se consumían.

Resulta paradójico que un país tropical, con larga experiencia agrícola y pecuaria, necesite invertir tantos recursos en importar alimentos que podrían obtenerse en el territorio nacional en cantidades que alcanzarían incluso para la exportación.

Problemas organizativos, económicos y hasta conceptuales del modelo socialista estaban –y están-- afectando un sector en el que se han introducido cambios acelerados, como las nuevas formas de tenencia de la tierra y la comercialización. https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiX4BmXXFrMxQ8w0lioWh3X3DeKooQKFeyuOUtTw0AHgP9RsL4i-jtekvEjmebkI6HsR0nweWIAEiS9e-Anpc-p5Jjmd3aURFDfjGujaDQoURz_bwmUpbwKmh-QqjFJtsbt56SDOQ/s1600/Cuba1.jpg

Pero la concepción de una agricultura sostenible fundada en la agroecología se ve acechada ahora por una nueva amenaza, tanto o más peligrosa que la de una producción estatalizada y apoyada en insumos químicos: los cultivos transgénicos.

Aunque en los medios cubanos se habla muy poco de la existencia de experimentos transgénicos, y la sociedad, como conjunto, vive de espaldas a esta realidad, un grupo de científicos lanzó un grito de alarma.

Desde el conocimiento profundo, estos investigadores comienzan a reaccionar ante un experimento que bien podría provocar daños mayores que los de otras políticas agrarias de ingrato recuerdo, como la idea de desecar la Ciénaga de Zapata, hoy ponderada como el mayor humedal del Caribe insular, o la creación del “Cordón de La Habana” --derribando frutales centenarios para sembrar un cinturón cafetalero del que nunca se cosechó un grano-- hasta la casi total dependencia de fertilizantes y plaguicidas soviéticos.

Otros ensayos peligrosos, aplicados como solución para incrementar la producción agropecuaria, tampoco tuvieron los resultados esperados.

La quema de los campos de caña, adoptada en los años 70 para facilitar el corte de la gramínea, afectó rendimientos y terminó por arruinar grandes extensiones de tierra en las que por casi dos siglos se había cultivado la caña con excelentes dividendos.

Tampoco los diversos cruces de razas de ganado vacuno arrojaron un aumento en la cantidad de carne y leche, y la masa ganadera cubana no recuperó los niveles que tenía medio siglo atrás.

La formación científica fue una de las premisas del Estado en sus planes de futuro. Y hoy, algunos de esos especialistas se cuestionan un procedimiento que consideran inadecuado.

La introducción de transgénicos, específicamente del maíz, no sólo constituye una respuesta a la necesidad de disminuir importaciones y aumentar la producción. Representa además una muestra de la prevalencia de dos concepciones diferentes, que teóricamente pueden coincidir pero, según los estudiosos, a la larga son irreconciliables.

La contradicción entre la transgénesis y la agroecología tiene su esencia en que la extensión de cultivos manipulados genéticamente puede afectar la biodiversidad, la independencia de los productores, e, incluso, pone en riesgo la salud humana, como lo han demostrado diversos estudios clínicos con animales.

La agroecología, por su parte, es una concepción amplia del desarrollo que pretende adaptar la producción de alimentos a los ciclos naturales, contribuye a garantizar la sustentabilidad y es productiva cuando se la aplica con métodos y políticas adecuadas.

Voces autorizadas consideran que en Cuba no es necesario acudir a los transgénicos, sobre todo cuando ya se ha demostrado la efectividad del modelo agroecológico para proveer alimentos suficientes. Pero se impone invertir recursos suficientes para desarrollar todo su potencial y que caigan las trabas impuestas por la burocracia estatal y el control excesivo sobre los medios de producción.

La persistencia de esas trabas se hizo evidente con el anuncio de la liberalización de la venta de medios de trabajo (ropa, guantes, botas), y aperos de labranza a campesinos y agricultores, sin tener que esperar la entrega del Estado. Aún así, las disponibilidades no permiten cubrir todas las necesidades de campesinos y cooperativistas.

Con esta insuficiencia de los medios más rudimentarios, es difícil esperar que alguna vez se puedan satisfacer las grandes expectativas de producción.

En cambio, en ciertos laboratorios se han destinado recursos suficientes para ensayar la introducción de transgénicos, pues se los ve como una posibilidad de realizar ese salto hacia la productividad que tan esquivo se ha mostrado.

Pero no se trata de reeditar la vieja contradicción entre civilización y barbarie, sino de escuchar a los que reclaman una moratoria en la siembra de transgénicos y el inicio de un debate con participación de científicos y otros actores de la sociedad, acerca de su factibilidad, a pesar de los riesgos que entraña.

* Escritor cubano. Sus novelas han sido traducidas a una decena de idiomas y han ganado numerosos premios en Cuba y el extranjero.
http://www.radionuevitas.icrt.cu/ingles/images/stories/noticias/biotecnologia.jpg

Etiquetas: , ,

sábado, octubre 09, 2010

Cuba's GM Maize Debate Opens Up

The entire article is available at: http://ipsnews.net/news.asp?idnews=53076

Patricia Grogg interviews agro-ecologist FERNANDO FUNES-MONZOTE*

HAVANA, Oct 6, 2010 (IPS/IFEJ) - The cultivation in several Cuban provinces of genetically modified maize, obtained by the Centre for Genetic Engineering and Biotechnology, endangers biodiversity and contradicts the government's own agricultural production plan, warns Cuban agro-ecologist Fernando Funes-Monzote.

In September, Funes-Monzote coordinated a meeting of experts concerned about transgenics with board and staff members from the National Centre for Biological Security and the Office of Environmental Regulation, one of the institutions entrusted with licensing genetically modified (GM) crops.

The experts issued a statement calling for a moratorium on GM crops until more information is available and society has a chance to debate their environmental and health effects.

The meeting was seen as the first official space open to a segment of Cuba's scientific community's concerns about the release of GM organisms into the agricultural system of this Caribbean island nation.

Q: Cultivation of this genetically modified variety, FR-Btl, began in 2008, but opinions against it predate that. Why has it taken until now to ask for a moratorium in order to analyse the advantages and disadvantages?

A: The issue was silenced, but in 2008 the alarm was sounded when this maize was planted as a test crop: one hectare that would give way to the planting of 50 hectares, as a prelude to the expansion of the crop in 2009 to 6,000 hectares across several provinces.

Until that moment, it was thought that the work with GM organisms would be kept in the laboratories until there was proof that they would not harm the environment or human health.

We now believe that a moratorium would provide the time necessary to make better-informed decisions and to reflect on the matter, with the participation of the public. Those who think this is a problem exclusive to science and that those in power have the last word are mistaken.

******

Q: What are the principal risks of applying transgenic technology under the conditions existing in Cuba?

A: The fundamental risk in the opinion of the agro-ecological movement, which is 20 years old in this country, is the expansion of a technology that threatens biodiversity and reduces the ability of native varieties to adapt, for example, to climate change, drought or changes in temperature.

Maize production in Cuba, as does all agricultural production, faces many other challenges, and it is a mistake to think that GM crops alone will increase yields.

As for potential harm to human health, it is necessary to conduct tests that prove this transgenic maize can really be consumed without danger in Cuban households. If such tests have been done, then they should be made available.

*This story is part of a series of features on biodiversity by Inter Press Service (IPS), CGIAR/Biodiversity International, International Federation of Environmental Journalists (IFEJ), and the United Nations Environment Program/Convention on Biological Diversity (UNEP/CBD) -- all members of the Alliance of Communicators for Sustainable Development (www.complusalliance.org). (END)

Etiquetas: , , ,

jueves, septiembre 09, 2010

CUBA: Nanotecnología comunista

Cuba apuesta por las nanociencias
2010.09.08 - 08:18:51 / web@radiorebelde.icrt.cu / Margarita Torres Sánchez

Nanociencias
La Habana, Cuba.- Cuba puede insertarse de manera natural en las nanociencias y las nanotecnologías, por la inmensa obra educacional, cultural y científica que ha tenido lugar en el país en los últimos 50 años, según palabras del Doctor en Ciencias Fidel Castro Díaz-Balart, asesor científico del Consejo de Estado, al dejar inaugurado el III Seminario Internacional de Nanociencias y Nanotecnologías, en La Habana.

El Estado cubano apuesta por esa ramas del conocimiento al constituir áreas de gran trascendencia para la competitividad y el desarrollo sostenible, basado en las producciones intelectuales, una idea reiterada por Fidel Castro Ruz, quien dedicó especial atención al desarrollo de las ciencias en la Isla.

Díaz-Balart dijo que el objetivo principal del plan nacional de nanotecnologías, es lograr que en el período comprendido entre el 2015 y el 2020, Cuba pueda unirse a las naciones latinoamericanas líderes en la competitividad en ese campo, lo cual representa un extraordinario reto para la nación caribeña.

"En este empeño, un lugar particular le corresponde al Centro de Estudios Avanzados, cuya primera etapa estará lista a finales del actual año", aseguró el orador, quien resaltó su importancia para el sistema de instituciones cubanas que trabajan en el desarrollo de las nanotecnologías y el propio progreso de ese saber en la Mayor de las Antillas.

Fidel Castro Díaz-Balart precisó que el Centro tendrá un carácter multidisciplinario, dedicado al desarrollo y aplicaciones esenciales de las nanotecnologías en las ramas de la energía, el medio ambiente y en especial de la salud, dado el impacto social y el nivel alcanzado en Cuba y además, ''estará abierto a científicos y académicos del cualquier latitud, en particular de la región latinoamericana, favoreciendo la integración interdisciplinaria y la colaboración internacional".

Más de 70 especialistas de primer nivel procedentes de Europa, Asia, África, América Latina y unos 200 cubanos, participan en el encuentro de La Habana, que se honra con la asistencia de los Premios Nobel de Física, Zhores I. Alferov, vicepresidente de la Academia de Ciencias de Rusia y David Gross, profesor de la Universidad norteamericana de Santa Bárbara, quien refirió a la prensa que como científico estaba en contra del desarrollo de las armas nucleares.

Igualmente manifestó que alberga la esperanza de que no se llegue a una conflagración y que las nanotecnologías se desarrollen para beneficiar a la humanidad, no para destruirla.

Etiquetas: ,

jueves, agosto 26, 2010

De mano en mano y sin control el maíz transgénico en Cuba

24-08-10 Por Narciso Aguilera Marín

Hoy mismo, nadie es capaz de saber ni cuántas fincas, ni qué cantidad de área ha sido sembrada de maíz FR Bt1 en Cuba. Nadie sabe a cuántas personas se les regaló ese maíz, ni hacia donde se lo llevaron. Independientemente de que la semilla degenere o no, la contaminación es altamente probable. Y si es firme el proceso degenerativo de las semillas, también es altamente probable que ese efecto sea transmitido a las variedades tradicionales.

ENLACE: http://www.ecoportal.net/content/view/full/95025

Etiquetas:

jueves, agosto 12, 2010

Transgénicos en Cuba, necesidad urgente de una moratoria



El problema

La introducción de transgénicos en Cuba es un asunto más relevante de lo que algunos podrían pensar. Las consecuencias ecológicas, económicas, sociales y políticas de esta decisión no deberían subestimarse. A pesar de las advertencias y reclamos de un creciente número de personas preocupadas, el programa original no se ha detenido. En estos momentos resulta imprescindible y urgente una moratoria que permita reflexionar –a todas las instancias– sobre los riesgos probados y probables a que nos exponemos.

La carencia de información y transparencia sobre el tema preocupa a quienes hemos expresado reiteradamente la necesidad de un debate abierto y participativo sobre una cuestión tan relevante. La manera excluyente en que se han tomado decisiones al respecto, puede estar hipotecando el futuro de la nación en nombre de la urgencia y “necesidad” de alternativas para resolver el problema alimentario y sustituir importaciones. Los defensores de la tecnología subestiman, ignoran o acusan de anticientíficos a aquellos que nos oponemos o simplemente a quienes dudan de la pertinencia de haber introducido el maíz transgénico FR-Bt1 en el país. Las decisiones de escalado quedan en manos de personas que poco o nada conocen del origen y riesgos de esta tecnología, pues no se han presentado datos con rigor científico sobre sus supuestas ventajas.

Vale repetir que el problema de la alimentación en Cuba no tiene que ver con la falta de tecnologías. La ciencia cubana cuenta desde hace mucho con soluciones efectivas y apropiadas para nuestras condiciones desde el punto de vista ecológico y socioeconómico. Se ha demostrado que un modelo agroecológico, de bajo impacto ambiental, alta diversidad genética, tecnológica y sociocultural; desarrollado a pequeña y mediana escala, tiene el potencial de alimentar a la población cubana. El problema es que no se han invertido suficientes recursos en este modelo que algunos decisores y encumbrados científicos han considerado como un paliativo y no como una estrategia de futuro. Hay mucho que hacer en términos organizativos, tecnológicos, sociales y ecológicos para producir más alimentos antes que optar por una tecnología tan riesgosa como la transgénesis.

¿Qué hacer?, es la pregunta. No hacer nada y dejar que se derrumbe por sí sola como otras tecnologías similares, es la recomendación de algunos que optan por no presentar posiciones divergentes sino conciliadoras. En el pasado se han derrochado cuantiosos recursos a causa del silencio y la complacencia, por el aquello de que “siempre hay una buena oportunidad de quedarse callado”. Mucha de la ciencia “objetiva” que se genera no tiene vínculo alguno con la sociedad y, por ende, atenta contra esta. Por eso hoy los gobernantes y los políticos tienen mucha más responsabilidad que antes. Las consecuencias de una equivocación serán mucho más dramáticas e incontrolables. El riesgo solo puede minimizarse o asumirse con información, participación y precaución. En el caso que nos ocupa, ninguno de estos tres elementos está siendo considerado.

¿Quién es el enemigo?

Un funcionario recientemente afirmó que el libro Transgénicos ¿qué se gana? ¿qué se pierde? Textos para un debate en Cuba “le hace el juego al enemigo”. Aseveración tan paradójica como retadora. Pero, ¿quién es “el enemigo”? ¿Aquellos que se frotan las manos con la introducción de transgénicos en Cuba o quienes tienen una posición anti-transgénicos? ¿Por qué habría que aceptar complacientemente la idea de que existe un transgénico “socialista”? ¿Por razones ideológicas o por razones científicamente fundadas? ¿De qué ideología y de qué ciencia estaríamos hablando? Aquí hay que tomarse un momento y reflexionar sobre la conexión tecnología-ideología en la génesis de los modelos agrícolas y aplicación.

Creo firmemente que no se trata de buscar al “enemigo”, que como ya se ha afirmado puede estar en la misma actitud de algunos que se autoproclaman revolucionarios. Sobre la conexión tecnología-ideología es prudente recalcar una cita que la estudiante quebequense de estudios ambientales Mélanie Bélanger, citó de Levins (2005) 1 en su artículo “Respuesta al Dr. Carlos G. Borroto. De los "transgenéticos" socialistas milagrosos” publicado en este sitio Rebelión el 28 de mayo de 2010:

«(...) la ciencia evoluciona acorde con las necesidades de la industria y sus filosofías dominantes. Al fin y al cabo, la lucha entre una agricultura altamente tecnológica-química y una agricultura ecológica es también una lucha entre una visión mecanicista/reduccionista y una visión dialéctica de la naturaleza y de la ciencia. Pero, lamentablemente y demasiado a menudo, algunos socialistas caen en un progresismo pasivo que solamente ve un costado de la contradicción, imagina solamente una vía de progreso a lo largo de la cual las cosas son más avanzadas o más atrasadas. Luego imaginan que tecnologías capitalistas pueden ser adoptadas integralmente para fines socialistas. Esta admiración hacia la tecnología burguesa ha sido precisamente uno de los elementos de fracaso de la desastrosa historia de la industria soviética» (Levins, 2005: p.175-176).

Falta de transparencia

Cuba liberó el maíz transgénico FR-Bt1 y este se extiende inconteniblemente. El público que conoce sobre los riesgos e implicaciones de tal decisión está preocupado, alarmado y desconcertado por ver como continúa su expansión. La noticia publicada en el periódico Juventud Rebelde que asegura la existencia de una “estrategia dirigida a sembrar alrededor de 200 caballerías (2684 hectáreas)” de este cultivo en la provincia de Sancti Spíritus, activó nuevamente las alarmas. ¿Cuál será el área total sembrada en el país en el 2010? ¿Por qué no se ha ofrecido esta información? ¿Acaso serán 10 000 o 15 000 hectáreas? Ya se ha hablado de sembrar 40 000 hectáreas de soya con apoyo técnico brasileño y se comenta que este cultivo será “liberado” próximamente.

El maíz transgénico se introdujo con la anuencia de las autoridades competentes designadas por el Estado para tal fin, quienes recibieron documentación que consideraron válida para afirmar, en ese momento, que era posible correr el riesgo para el medioambiente y para la salud humana, pues garantizaba el incremento de la producción de alimentos. Pero… ¿de qué documentos estamos hablando? ¿Dónde están los estudios científicos que avalan la inocuidad ambiental y para la salud humana de este transgénico cubano? ¿Ha tenido usted acceso a esos estudios? ¿Por qué son secretos y clasificados tales documentos? ¿Qué métodos habrán empleado los promotores de la tecnología para convencer a las autoridades del Ministerio de la Agricultura de que el maíz transgénico tiene un rendimiento mayor que otras variedades ya empleadas? ¿Les habrán mostrado algún estudio serio del asunto? El debate carece de estos importantes elementos. Si asumimos que el incremento del rendimiento es el objetivo fundamental de la introducción de esta variedad, que ameritaría todas las inversiones y riesgos por correr, ¿por qué un estudio tan simple como puede ser la comparación entre variedades transgénicas y no transgénicas debería ser secreto?

E n una reunión celebrada el día 16 de julio pasado en la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, se acordó que se formaría una comisión para realizar estudios de inocuidad a cargo de otras instituciones entre las que el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) no estaría incluido. Podría parecer un paso de avance, pero ¿sería este también un reconocimiento de que se procedió a la aprobación de la licencia sin tener suficientes argumentos o que estos estudios no fueron realizados antes? No debe perderse de vista que el problema original tiene vínculo directo con esa institución que fue la que introdujo el transgénico y, por tanto, debe ser la principal responsable de demostrar tal inocuidad a los organismos competentes y a la sociedad.

Es correcto que otras instituciones se enfrasquen en este objetivo complejo y costoso, sin embargo, la ciencia ya ha demostrado suficientemente los riesgos del empleo de transgénicos en la producción de alimentos, lo que no se ha demostrado convincentemente es su inocuidad. El principio de la equivalencia sustancial es erróneo e inaceptable. Mientras tanto, el maíz FR-Bt1 sigue expandiéndose y se prevé la introducción de otros cultivos. Para que sea un proceso transparente y comprometido, lo primero es detener de inmediato su siembra en condiciones comerciales y hacer que regrese a los laboratorios o áreas experimentales controladas.

El maíz de las seis mazorcas

L a diseminación acelerada de la variedad transgénica de maíz FR-Bt1 atenta seriamente contra la biodiversidad de las razas criollas. Al reducir la heterogeneidad genética, limita considerablemente la capacidad de adaptación de los sistemas campesinos a las variaciones del clima. Con el empleo masivo de una variedad de maíz transgénico veremos venir años malos y años peores.

El imaginario popular campesino cubano ha llevado la noticia de boca en boca : “este es el maíz de las seis mazorcas”… y la semilla se pasa de mano en mano sin control. Hace pocos días un campesino me aseguró que había sembrado en su finca aquel maíz milagroso que alguien le “consiguió”. Muy pronto pudo comprobar que, al igual que otras variedades que conoce, este también tenía solo dos mazorcas y no rindió más que el criollo que suele sembrar. Lo que él no sabía era lo que no podía ver: este “maíz milagroso” llevaba dentro una información genética que lo hace comportarse de forma diferente. Lo sembró igual que al tradicional, no utilizó herbicidas y no tuvo problemas de plagas, como con la semilla criolla que habitualmente emplea. No conocía de la necesidad de sembrar un refugio , como tampoco tenía idea de lo que es la insectorresistencia . ¿No es que de acuerdo con los reglamentos de seguridad biológica los campos transgénicos deben mantenerse bajo estricto escrutinio, evitando su diseminación descontrolada? En teoría, el Centro de Seguridad Biológica, apoyado en las estaciones provinciales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), debe velar por que agricultores que no están dentro del programa empleen estas semillas. Pero, ¿quién lo podría evitar después de destapada la Caja de Pandora? ¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Qué nos ha conducido a esta absurda encrucijada? ¿Cómo salir de ella?

La falsa expectativa de lograr mayores rendimientos con el maíz transgénico FR-Bt1 se riega como la pólvora en el campo cubano, y sobre todo porque llega en forma de directiva, cual si fuese la varita mágica que solucionará la escasez de alimentos y que reducirá importaciones. El “paquete” viene acompañado con recursos de los que el maíz tradicional nunca dispuso, siendo un cultivo de rotación muy bien conocido por los agricultores. Aún así, no existe una evidencia creíble de su efectividad.

E l aumento de rendimiento ha sido uno de los caballos de batalla de los promotores de los transgénicos. En los Estados Unidos, el país donde por más tiempo y con mayor área agrícola se ha implementado la siembra de estos cultivos, se realizó un estudio a largo plazo que revela su fracaso en términos de rendimiento. Entonces surge la pregunta evidente: ¿Si no incrementan los rendimientos, por qué se han expandido tanto en todo el mundo? ¿Qué es lo que hace a los transgénicos tan atractivos para los agricultores? El reporte “Failure to yield”, por supuesto, descalificado por Monsanto, disponible en: http://www.ucsusa.org/assets/documents/food_and_agriculture/failure-to-yield.pdf intenta clarificar algunas de las dudas que puedan existir sobre el supuesto incremento de los rendimientos del maíz transgénico.

Atentado contra la agricultura campesina

L a introducción al medio natural de organismos transgénicos en Cuba desconoce los llamados de alerta sobre sus implicaciones. El problema no es la manera en que se use la tecnología, sino la tecnología en sí misma por nociva, peligrosa e inútil, un verdadero atentado a la agricultura campesina. Aunque se disfrace de ecológica, al supuestamente emplear Ecomic, Fitomas u otras alternativas orgánicas, la realidad es que la tecnología, desde su propia creación y propósito, se concibió para el uso de herbicidas, terrazas planas y un andamiaje tecnológico que ni está ni estará al alcance de los agricultores pequeños cubanos. Entonces, ¿por qué involucrar a los campesinos en esta aventura? La hipótesis de que los cultivos transgénicos refuerzan la Soberanía Alimentaria es rechazada desde hace mucho por todos los movimientos sociales del mundo.

Transnacionales como Monsanto, Syngenta y otras han relacionado los transgénicos con la agricultura ecológica como una estrategia comercial, pero sin un demostrado sustento científico. El modelo de producción que propone el CIGB para el cultivo de transgénicos es divergente de la agroecología, socava el desarrollo que esta ha tenido durante los últimos 20 años en la Isla y constituye un fuerte revés al movimiento agroecológico cubano. La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), coordinadora del Movimiento Agroecológico de Campesino a Campesino debería reflexionar seriamente sobre esto. Así, la alternativa agroecológica se ve amenazada en sus tres pilares básicos: diversificación (genética y tecnológica), descentralización (disminución de la escala y participación) y autosuficiencia alimentaria.

Aún quedan innumerables oportunidades, capital social, reservas productivas, tecnología, tierra, posibilidad de implantar m ecanismos económicos, entre otras alternativas para incrementar la producción de alimentos en Cuba y sustituir importaciones. Se conoce que los bajos rendimientos que hoy se logra en la mayoría de los cultivos y la deprimida producción animal, pueden duplicarse con pequeños ajustes de manejo. Por otra parte, parecen insuficientes, pero no es poco que tengamos 1.5 millones de trabajadores agrícolas. Desde el siglo XV ya una persona podía producir para 10. Lo que realmente necesitamos es invertir recursos financieros para que se pueda hacer agricultura familiar y para que los agricultores tengan condiciones que les permitan trabajar y vivir decorosamente en el campo.

Urgencia de una moratoria

Si es que existen y no fueran secretos, el público cubano debería conocer la metodología y los resultados de los estudios que garantizan la inocuidad del maíz FR-Bt1. Es necesario propiciar el debate en espacios públicos y que el tema no continúe secuestrado a lugares cerrados y auditorios reducidos. En tanto no se realice el debate y se llegue de manera participativa a decisiones democráticas, debe implantarse una moratoria al uso de cultivos transgénicos en Cuba. Es imprescindible aplicar el principio precautorio hasta que queden asuntos clave por discutir, en aras de tomar decisiones más conscientes y responsables. Continuar diseminando transgénicos es una muestra de irresponsabilidad, soberbia e irrespeto a la opinión y a la voluntad de los cubanos de definir su destino. Por eso, antes de renovar las licencias otorgadas para este cultivo, que se vencen este año 2010, se impone una moratoria. Quien tenga la competencia para promover y hacer cumplir esta medida, debería hacerlo.

1 Levins, Richard. 2005. «A Left Critic of Organic Agriculture». New International, no.13: 175-176.


* El autor de este texto es Agroecólogo, PhD de la Estación Experimental "Indio Hatuey" de la Universidad de Matanza, Cuba

Etiquetas: ,

martes, agosto 10, 2010

Introducción de maíz transgénico en Cuba ¿capricho, solución o amenaza?



«(...) la manipulación genética y el uso de fertilizantes químicos (...) están llegando ya al límite de sus posibilidades para producir alimentos sanos y aptos para el consumo (...) la ciencia creó la capacidad de autodestruir el planeta varias veces. La mayor contradicción en nuestra época es, precisamente, la capacidad de la especie para autodestruirse y su incapacidad para gobernarse » (Fidel Castro Ruz, 26/04/2010)1

«La ciencia se enorgullece de sus éxitos (...) Medítese bien. Informémonos de los nuevos descubrimientos científicos y saquemos las conclusiones pertinentes. Decenas de noticias llegan diariamente sobre la crisis alimentaria, los precios de la energía y las materias primas, el cambio climático y otros problemas interrelacionados. La soya transgénica (...) no es apta para el consumo humano» (Fidel Castro Ruz, 12/06/2008)2


Continúa el silencio en Cuba en relación con la introducción del maíz FR Bt1. Los medios de comunicación siguen sin pronunciarse. Los pocos debates que se han suscitado se reducen a pequeñas reuniones, las que curiosamente se inclinan a una u otra tendencia de modelos agrícolas –agroecológico o transgénico-; por lo que de ese modo no es posible colocar a ambos modelos bajo el clima de un diálogo armónico y constructivo, y que finalmente se obtengan procedimientos beneficiosos instituidos para la naturaleza y para la sociedad. Por lo general, los defensores de los transgénicos se escudan en un discurso hacia lo profundamente científico a conveniencia, retórico y aparentan cierta subestimación de que el modelo agroecológico se sustente también sobre bases científicas. Adicionalmente, usan recursos explicativos, por demás preparados a nivel de laboratorio, para tratar de imponer a ultranza su maíz FR Bt1.

El Jefe del Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba, Dr. Carlos G. Borroto, al dirigirse a quien suscribe , plantea que le gustaría analizar este tema en los múltiples espacios de debate científico que tenemos en Cuba. También eso queremos los que alertamos sobre la introducción de transgénicos en el país. Y de ser así, lo que mayor confusión y dudas crea es que si ambas partes lo deseamos, ¿por qué no se concretan esos espacios científicos para que se reflexione sobre este aparente choque de modelos? Pero es imprescindible que sea un debate de igual a igual, con una facilitación imparcial, sin opciones a la imposición ni a la manipulación a través de argumentos presuntuosos.

A quienes corresponda la obligación de crear espacios para la reflexión sobre este asunto –que ojalá y reaccionen al respecto-, no deberían olvidar nunca, tener en cuenta el excelente libro cubano: “ Transgénicos ¿qué se gana? ¿qué se pierde? Textos para un debate en Cuba ”. Esto ayudaría a balancear las exposiciones de criterios sobre bases científicas. Pero sobre todas las cosas, tampoco deberían estar ausentes en esos espacios de reflexión los autores o una representación de los más de 15 autores cubanos que participaron en la elaboración del mismo.

Ese debate sólo debería ser una etapa importante; pues se garantizaría que el gremio científico del país tuviese la oportunidad de participar con voz y voto en el mismo. Debido a que éste es un asunto ético, también hay que tener en cuenta el debate público, donde habría que dar la oportunidad de participar a los productores y consumidores de alimentos. Con el ánimo de resolver el problema del hambre, no se nos puede ver a los consumidores como simples conejillos de Indias, esperando que se decida qué es lo mejor que podemos o no comer, sin darnos la posibilidad de opinar, y mucho menos de seleccionar; sobre todo a un pueblo que goza de alto nivel cultural, donde el 15% de la población económicamente activa es profesional y el 53% es de técnicos medios. Es decir, el 68% de este gran segmento poblacional está calificado.

Por otra parte, la mayoría de las y los productores, tengan o no calificaciones, sí cuentan con experiencias, tradiciones, un significativo empirismo y sus observaciones son altamente preciadas. Hoy, los mejores resultados que se muestran en el país, se visualizan desde fincas de productores privados o cooperativas, y en cada uno de esos casos, se acciona bajo los principios de la agricultura sustentable. De manera que el asunto de qué modelo usar, o como armonizar modelos –que hay modelos no armónicos-, no corresponde sólo a un reducido grupo de científicos prestigiosos, sino que es un asunto de participación popular; pero no de participación para recibir indicaciones, sino para contribuir a las decisiones, más en Cuba, que la mayor riqueza tiene que sacarse de la tierra, pero devolviéndole también a ella vida, para que siga ofreciéndonos alimentos sanos.

Uno de los argumentos que esgrimen los productores de transgénicos es sembrar la duda de si la agricultura ecológica es capaz de producir en Cuba las 730.000 toneladas de maíz que se necesitan para sustituir importaciones. Insisten en arrinconar la agroecología a patios o pequeños espacios productivos y que se vea el camino libre al modelo transgénico. Debido a la presión que desde algunos pocos lugares se les han hecho, han comenzado a formular un nuevo concepto: “cultivos transgénicos agroecológicos”. Evidentemente, si este concepto se institucionalizara, lógicamente sería una novedad; pues hasta ahora no se concibe que los transgénicos puedan alcanzar a ser agroecológicos. Debido a estas tendencias confusas y por demás preocupantes, hoy más que nunca se hace necesario que se concreten dichos espacios de reflexión.

El hecho de que en una plantación de maíz transgénico en monocultivo, se trate con micorrizas, fitomas, brasinoesteroides u otra sustancia no sintética, y luego se rote con soya, no le da la condición de agroecológico. La base agroecológica se alcanza desde la biodiversidad. No importa el tamaño de las áreas que vayan a sembrarse con maíz. Hay que descodificarse de los tentáculos de la revolución verde. Por la Madre Tierra es impostergable ir a modelos que no la hieran más. No se trata sólo de las dudas, a pesar de las disímiles pruebas que aseguran los dueños de los transgénicos que se han hecho al maíz FR Bt1, en relación a las implicaciones ecosistémicas, que puede conllevar su explotación a gran escala a mediano o a largo plazo, con esa homogenización de ese monocultivo; sino también a la salud de animales y humanos.

Hay que poner en claro razones muy convincentes que demuestren en principio, que la agricultura sin maíz FR Bt1 es incapaz de producir las 730.000 toneladas que se necesitan, y que la solución inamovible es irse a los transgénicos a pesar de los riesgos. El recurso que utilizan los defensores de los transgénicos, es que este evento es resistente a la palomilla del maíz (Spodoptera frugiperda) y tolerante a un herbicida. Evidentemente, no es poca cosa los genes que hay que introducir a dichos eventos para que se logren esos efectos. No se ha dicho claro si también posee o no el gen suicida. Plantean que no es posible en Cuba llegar a producir los volúmenes antes mencionados si no se ataca la palomilla, y el mejor antídoto sería este maíz. Sin embargo, la mayoría de los productores de maíz de la región oriental de Cuba –por citar la que mejor conozco- estuvieron perdiendo casi las cinco últimas cosechas, y justamente no fue debido al ataque de palomilla o cogollero, sino a la sequía; es decir, a la carencia de precipitaciones.

Afortunadamente, este año 2010 el panorama ha cambiado, llovió en el momento oportuno y desde junio hasta este instante, todos o casi todos los productores han obtenido importantes cosechas de maíz. Por supuesto que la palomilla ha atacado, pero los daños no han comprometido los rendimientos significativamente. Las semillas que usaron las y los campesinos fueron las tradicionales, las que conocen y se intercambian, las que están adaptadas a sus entornos, las que soportan cambios climáticos bruscos, las que incluso casi en secano son capaces de ofrecer siempre algún rendimiento. En las temporadas pasadas no llovió, pero los campesinos tienen la certeza que si llueve en la siembra y cuando el maíz esté espigando se asegura la cosecha ¿Tendrá el FR Bt1 ese poder de adaptación?

Normalmente en los sistemas biodiversos, debido a las complejas cadenas alimentarias que se forman, los insectos raramente se convierten en plagas. En ese caso lo más probable es que el evento de resistencia a palomilla no sea de importancia. Tampoco sería de interés la tolerancia a herbicida, pues en esos sistemas la hierba es controlada por la propia biodiversidad de plantas de interés agrícola, pero las hierbas también pueden jugar su papel en algunos espacios del modelo. Por otra parte, es bueno reflexionar sí sería más conveniente la introducción de transgénicos en nuestros campos, o potenciar la red de Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE) que tenemos en todo el país, y que podrían producir suficiente Bacillus thuringiensis para contribuir al control de la palomilla.

Existen diversas experiencias que han demostrado el insignificante ataque de palomilla cuando el maíz es combinado con frijol u otras especies rastreras o de porte bajo. Además de todas las pruebas que se plantea haber hecho al FR Bt1 –y que sería bueno colocarlas a ojos vistas de la comunidad científica cubana-, sería notablemente interesante tener datos de estudios comparativos de algunas de las variedades criollas de maíz que usan nuestros campesinos y el FR Bt1 bajo similares condiciones. De esa manera podrían compararse datos vinculados al rendimiento agrícola, a la incidencia de la palomilla en el mismo y a otros indicadores que muestren impactos en la biodiversidad. Lógicamente esos estudios serían fidedignos si se hacen en distintas regiones, bajo el máximo nivel de control, con un equipo imparcial que haga las evaluaciones y empleándose modelos absolutamente agroecológicos y otros con prácticas agroecológicas elementales que se acerquen a la realidad de la mayoría de las fincas; pero, además, que se haga durante varias temporadas, usándose las semillas cosechadas por los propios agricultores de uno y otro tipo de maíz.

No estaría mal saber a cuánto ascienden los gastos incurridos para llegar finalmente a la obtención de un maíz que necesita licencias para ser liberado y que se sabe que está situado en el ojo del huracán. Se conoce que su licencia está en vencimiento y que sus dueños luchan desesperadamente por obtener una próxima, los cuales están siendo beneficiados por un silencio que, de momento, parece obligatorio; pero que si la decisión es positiva, sólo servirá para arreciar mucho más las demandas que hace la otra parte del gremio científico y productivo cubano que tributa a la agricultura, demostrándose de esa manera que hay que contar con el mismo a la hora de tomar decisiones comprometedoras. También sería ilustrativo saber cuánto se habría logrado con el dinero empleado en la construcción de ese maíz si se hubiese puesto al servicio de potenciar los CREE o apoyar a la agricultura suburbana con la cual se apuesta a producir al menos un 70 a 75% de la alimentación nacional, y evidentemente transitar hacia la imprescindible soberanía alimentaria. Para esto hay que bajar altos valores de importación de alimentos cercanos al 65%. Sin embargo no creo que volviendo al monocultivo, y por demás transgénico, aunque se disfrace de agroecológico, sean prácticas compatibles con la soberanía alimentaria y la agricultura sustentable.

Ciertamente, el diálogo que se necesita debe ser respetuoso y a eso estamos dispuestos; pero el irrespeto se inicia cuando se irrumpe en los campos cubanos con un maíz desconocido por un significativo segmento del gremio profesional, productivo y científico de Cuba; así como los consumidores que somos todos. También se irrespeta cuando en el documento de Universidad para Todos: “Biotecnología y adulto mayor”, en su Parte 1 “Biotecnología y longevidad” se ofrecen los OGM como la panacea para resolver el hambre y curar males. Justo se les está dando esa receta a uno de los segmentos poblacionales más frágiles, que es el adulto mayor. Dentro de la propia ética y respeto que requiere este asunto, vale la pena la parte informativa justa a la medida, pero no las insinuaciones a que se acepten productos que incluso aún no se producen en el país, que son objeto de críticas internacionales y hoy en día forman parte de un debate nacional que está por concretarse.

Los medios alternativos no serán utilizados para comunicar reflexiones similares a éstas, en lo tocante al asunto que nos ocupa, cuando haya un pronunciamiento de los medios oficiales, cuando se suministre suficiente información clara para todos y todas, y cuando se produzcan éticos espacios de debates que pongan punto final a la controversia mediante la construcción de soluciones verdaderamente justas, sin juegos de palabras y con aceptación popular. No queremos que suceda en Cuba lo ocurrido en México, que aunque se trata de ocultar o desvirtuar las implicaciones que han traído los transgénicos en la destrucción de ese centro de origen del maíz. El documento “El combate a la contaminación transgénica en todo el mundo”, de GRAIN y publicado en el Cuaderno de Solidaridad 3: “Crisis alimentaria. Las soluciones antagónicas”, del compilador Ariel Dacal de la Editorial Caminos del Centro Memorial Martin Luther King, deja muy claras las estrategias que han tenido que emplear comunidades de México en su lucha contra la contaminación a causa del maíz transgénico. Acciones similares también plantea que se hacen en Tailandia, Filipinas y en el occidente de Canadá; siempre en contra de la contaminación transgénica.

Es necesario que quede muy claro que no se cuestiona la biotecnología, y mucho menos los grandes e imprescindibles logros que se han alcanzado en torno a la producción de vacunas y otros aportes al sector de la salud, a lo cual espero todos demos el merecido reconocimiento. Se reflexiona particularmente sobre el intento de introducción a gran escala del maíz transgénico FR Bt1 en los campos cubanos. También advierto que son muy poco creíbles las imparcialidades de la FAO, de las principales academias del mundo y de otras organizaciones internacionales que tratan este asunto; para lo cual remito a los lectores al artículo: “ Transgénicos dentro del perverso modelo de neocoloniaje y dominación ”, publicado recientemente en Rebelión.

Sí realmente queremos transitar a la era de la soberanía alimentaria y ambiental –que además es la única alternativa-, tenemos que despojarnos del orgullo cientificista, del protagonismo individual, del verticalismo, de las imposiciones. Hay que pensar en nosotros y en la Tierra a la misma vez, no de forma separada. Modifiquemos todo, pero diferente, hacia el equilibrio. No nos encaprichemos en buscar alternativas complicadas y dudosas. Aprovechemos nuestra amplia biodiversidad. No subestimemos lo que la naturaleza creó para nosotros como paraíso. Tampoco nos dediquemos a buscar soluciones posibles para supuestos problemas imposibles de solucionar, al menos que no sea con las soluciones que hemos creado. Dejemos de retar a las reglas y normas de la naturaleza. Empleemos más su paradigma natural. Comprendamos que la naturaleza puede vivir perfectamente sin nosotros, tal vez hasta mejor. Definitivamente, encontremos los espacios de reflexión conjunta, pero despejados de soberbias presuntuosas y sí llenos de humildad legítima para llegar a soluciones dignas.

1 Fidel Castro Ruz, « Las locuras de nuestra época », Reflexión del Comandante en Jefe, Cuba Debate, 25/04/2010: http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2010/04/25/las-locuras-de-nuestra-epoca/

2 Alexis Rojas: «Carta de Fidel a un periodista de Juventud Rebelde», Juventud Rebelde, 12 de junio de 2008. ( http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2008-06-12/carta-de-fidel-a-periodista-de-juventud-rebelde/ ), citado en Transgénicos ¿Qué se gana? ¿Qué se pierde? Textos para un debate en Cuba. Fernando R. Funes-Monzote y Eduardo F. Freyre Roach (eds.). Publicaciones Acuario - Centro Félix Varela, La Habana 2009: p. 32-33 (de 320 p.)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Etiquetas:

jueves, mayo 27, 2010

Transgénicos, ¿la herencia de Prometeo?



Cuentan que Prometeo desató la cólera de los dioses por robarles el fuego para hacer brotar la humanidad; ¿lirismo clásico o parábola de las incomprensiones sobre las herramientas del progreso?

Recientemente publiqué en el diario cubano Juventud Rebelde una información que rápidamente cumplió su cometido: lanzaba al debate público la inserción en Cuba del maíz transgénico en la provincia de Sancti Spíritus.

De inmediato los lectores evidenciaron esa savia de información y conocimientos que refresca la cotidianidad en la Isla, gracias a la primavera cultural de cinco décadas en Revolución. Especialistas y menos duchos en la materia vertieron sus criterios, cual pedradas en tejado de vidrio.

Condicionamientos científicos, éticos, sociales y políticos acompañaron la reacción pública contra una tecnología, conocida en Cuba, en primer lugar, por la estela de muerte y desamparo, provocada en el mundo capitalista, como anatema del neoliberalismo y las grandes transnacionales, al estilo Monsanto.

La brújula del oficio reporteril me indicaba entonces un nuevo objetivo en el ciclo de la información, el cual a veces impide la comunión con la almohada, a quienes sentimos el periodismo como sacerdocio, más allá de blasfemias en las rutinas productivas o herejías a la hora de esbozar la realidad.

Como la más elemental lección en cualquier academia mi tarea debía orientarse a profundizar sobre la nueva tecnología, insertada en varias provincias además de Sancti Spíritus. La ciencia cubana tenía la palabra. ¿Quién mejor para evacuar las dudas de un pueblo?

Algún aliciente debía encontrar tanta polémica, al escuchar las opiniones de los expertos que han salvado vidas a lo largo de todo el mundo y cuya ética queda probada en los innumerables legados de la medicina, la genética y la biotecnología de esta nación tercermundista, pero revolucionaria.

Sin embargo, allí donde más ha avanzado la ciencia encontré actitudes paleolíticas: se me negó información al comunicarme con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de la provincia de Sancti Spíritus, una de las entidades más prestigiosas de su clase en el país y protagonista en la inserción del maíz transgénico. “La orientación viene de arriba”; me comentó el director de la institución, Julio Alfonso Rubí.

Paradójicamente la orientación venía del Doctor Carlos G. Borroto, Jefe del Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba, radicado en La Habana, y quien paradójicamente en este mismo sitio Rebelión expuso: “me gustaría poder analizar este tema en los múltiples espacios de debate científico, técnico y social que tenemos en Cuba para ello”.

La frase citada aparece en la respuesta de este funcionario a uno de los lectores cubanos preocupados por la inserción del maíz trangénico, a quien también le reiteraba que creía “muy conveniente el debate, siempre que este sea respetuoso y basado en elementos científico- técnicos y no extrapolando situaciones foráneas, que son radicalmente diferentes a la forma que hacemos uso de esta tecnología en Cuba.”

¡Qué ironía! Después de persuadir a Borroto para que contribuyera a disipar cualquier inquietud sobre el nuevo cultivo, ante la opinión pública nacional este mantuvo su mutismo y echó por tierra todo el ejercicio retórico publicado en Rebelión, donde sí exponía justo lo que solicitábamos saber.

¿Argumentos? “Este tema lleva otro tratamiento en los medios cubanos” ¿Científico o comunicador? “Nuestro público no está preparado para recepcionar este asunto” ¿Cuándo lo estará, a la hora de comerse la mazorca, sin conocer qué tiene realmente en el plato? “El tópico no debe abordarse desde una sola provincia cubana”. De acuerdo, ¿cómo podemos estructurar esa investigación para compilar datos en otros territorios? “Lo siento, no puedo dar información”.

El directivo evidenció un profundo desconocimiento sobre la política informativa trazada por la dirección del país. ¿A caso puede considerarse secreto de Estado un acontecimiento que puede repercutir en la vida de millones cubanos? Por suerte, la Revolución cada vez más cierra filas a actitudes con tales valores museables, por resultar incompatibles con la transparencia que defiende nuestro proyecto social. Europa del Este demostró la incompatibilidad del socialismo con los jefes de vidrieras.

No respondo en estos momentos a la postura de ningún órgano de prensa. Desde mi misión social de periodista revolucionario y progresista, exijo compartir abiertamente con la opinión pública nacional todas las bondades que sobre la variante de maíz transgénico cubano expone el Doctor Borroto en su carta a Rebelión. Comparto muchos de sus criterios, los cuales resultarían bien aportativos y alentadores para nuestro pueblo. En naciones como México, uno de los mayores productores del maíz en el mundo, el debate ha sido constante y con la participación de movimientos civiles.

Coincido plenamente en que la posición de Cuba con respecto a la inserción de esta tecnología debe fijarse de inmediato, sin pretender extrapolar experiencias foráneas, pero tampoco desde un buró o una probeta, porque, como ya he expresado, resulta una decisión que debe involucrar a diversos sectores sociales, a partir del diálogo, la polémica, sin pretender establecer una verdad única con respecto a un tema en el que la ciencia no ha dicho la última palabra.

No corresponde menos a una democracia participativa como la nuestra consultar, aprovechar todo el acervo cobijado bajo el Alma Mater de una nación que venera al hombre y su naturaleza. Experimentar, desarrollar estudios de factibilidad profundos y con el concurso de todos.

Realmente no hay tecnología buena o mala per se, mas en nuestras manos está abonar el futuro. Una cuenta errada y unilateral en materia de cultivos transgénicos, equivaldría a una inecuación eterna, como la tortura del águila a Prometeo, desafiante símbolo de los censores del progreso.


Otros textos publicados sobre este tema:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106216&titular=alerta-ecologista-contra-la-promoci%F3n-de-ma%EDz-transg%E9nico-en-cuba-

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106604&titular=%BFtiene-la-ciencia-la-%FAltima-palabra?-


Etiquetas:

jueves, febrero 11, 2010

Transgénicos ¿Qué se gana? ¿Qué se pierde? Textos para un debate en Cuba.

.

libro_Transgénico_Cuba.JPGCompilados por:
Fernando R. Funes-Monzote y Eduardo F. Freyre Roach.
Publicaciones Acuario, Centro Félix Varela, La Habana, 2009.

Este libro se plantea como una contribución a un debate nacional, muy distinto a esos métodos impositivos que han caracterizado a los transgénicos en todo el mundo. Debate que sin duda será seguido con atención por ser un tema crucial de lucha y oposición de los movimientos populares del planeta, para quienes los transgénicos representan una herramienta fundamental de dominación de las transnacionales para impedir la soberanía alimentaria, al tiempo que conllevan impactos en la salud, el ambiente y en las propias semillas que, al decir de La Vía Campesina, son un «patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad».

El debate sobre los cultivos transgénicos es uno de los temas más actuales y controvertidos en el mundo, agudizado con el recrudecimiento de las crisis alimentarias, climáticas, energéticas y ambientales. Paradójicamente, las empresas transnacionales de agronegocios presentan ahora los transgénicos como una «salida frente a las crisis».

No es extraño que las transnacionales promuevan esta idea, porque además de ser un gran negocio, les permite argumentar que no hay necesidad de revisar las causas de las crisis que ellas han contribuido a provocar. Tampoco tienen realmente interés en «salir» de las crisis porque con ellas han lucrado más que nunca. Por ejemplo, desde las semilleras hasta las que distribuyen cereales o fabrican maquinaria agrícola, obtuvieron ganancias enormes desde que en 2007 se reveló con más claridad la crisis alimentaria mundial.

Los documentos reunidos en este libro plantean una diversidad de enfoques, cuyos análisis y lectura serán muy útiles para una mejor comprensión del tema. Los compiladores, Fernando R. Funes-Monzote y Eduardo F. Freyre Roach, resumen en el «Prefacio» una serie de aspectos recogidos en este volumen: qué son los transgénicos, cuál es su origen y situación actual en Cuba, qué problemas implican para la salud, el medioambiente y los recursos genéticos cubanos, qué han significado en otras regiones del mundo y qué podría suceder en la Isla si se extendiera su aplicación.

Además, varios autores ilustran con amplio conocimiento de otras formas de agricultura, que aportan significativamente a la alimentación y que, con mayor apoyo, podrían hacerlo mucho más.

El libro se puede bajar aquí.

Etiquetas:

viernes, junio 19, 2009

La paradoja de la agricultura cubana

Reflexiones agroecológicas basadas en una visita reciente a Cuba

Sábado 25 de abril de 2009

Miguel A Altieri Universidad de California, Berkeley Sociedad Cientifica Latinoamericana de Agroecología

En todo el mundo es bien sabido que a pesar de las dificultades del periodo especial, particularmente la caída en las importaciones de insumos claves para la agricultura como petróleo, fertilizantes, pesticidas, tractores, piezas de repuesto, etc, Cuba y en especial el sector campesino, pudo enfrentar el desafio de producir una gran parte de los alimentos con al menos la mitad de los insumos agroquímicos y un limitado acceso a combustibles.Provinces of Cuba

Este logro fue posible gracias a una serie de políticas agrarias descentralizadoras de formas cooperativas e individuales de la producción, a un sólido sistema de investigación, a la difusión de la agricultura urbana y la agricultura orgánica con un masivo desarrollo de insumos biológicos, apertura de mercados agropecuarios, y organizaciones fuertes que apoyan a los agricultores como ANAP, ACPA y ACTAF, entre otras. Al comienzo del período especial, el énfasis se centró fuertemente en una estrategia de sustitución de insumos químicos por biológicos, para reducir el uso de insumos o porque estos no estaban disponibles y para atenuar los costos de producción de los modelos convencionales.

Este enfoque de bajos insumos estableció la base para el desarrollo y escalonamiento de estrategias agreocológicas de diversificación de fincas, integración animal, reciclaje, control biológico, etc. que miles de agricultores ya practican en la isla.

El mundo, y en especial America Latina, aún observan con admiración y orgullo los niveles de producción y áreas dedicadas a la agricultura urbana y orgánica en Cuba, niveles nunca alcanzados en otros países, así como los avances de la investigación y extensión agroecológica, sin embargo, en muchos círculos se habla hoy de la “paradoja de la agricultura cubana”: ¿Cómo en un pais con tanta experiencia práctica en agroecología, alto nivel de conocimiento científico y organización social de base, donde la agricultura campesina que ocupa el 25% de la tierra arable y produce una sustancial cantidad de viandas, granos, frutas, animales menores, etc. y con más de 350.000 agricultores urbanos que suplen más del 80% de las hortalizas consumidas en las grandes ciudades, aún importa el 65% de los alimentos? ¿Cómo en un país cuyos avances en el control biológico de plagas son venerados en el mundo entero, está a punto de liberarse una variedad de maiz transgénico Bt para el control del cogollero, plaga fácilmente regulada en sistemas agroecológicos por predatores, parásitos y entomopatógenos?


Print version
PDF format 236Kb


FUENTE: http://www.landaction.org/spip/spip.php?article418

Etiquetas: ,

jueves, junio 18, 2009

http://www.landaction.org/spip/spip.php?article419

Transgénicos en Cuba: no basta la buena fe

Sábado 25 de abril de 2009

En momentos de debates y controversias sobre alimentos transgénicos, el concurso de la revista teórica Temas, en la edición de 2008, premió una obra muy original, que aborda el tema desde una óptica irónica, pero profunda y concisa.

"Habla un transgénico", es el título del artículo premiado, escrito por Eduardo Francisco Freyre Roach, doctor en Filosofía y profesor titular de la Universidad Agraria de la Habana (UNAH). El premio coincide con el anuncio hecho por científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) sobre el inicio de "ensayos de campo" con un maíz transgénico.

Desde la central provincia de Sancti Spíritus, Raúl Armas, especialista del CIGB de ese territorio, informó que se modificó una variedad cubana del cultivo con el propósito de hacerla resistente a la Palomilla del maíz, principal plaga que afecta a la planta en Cuba, según reveló el diario Juventud Rebelde el pasado 26 de febrero.

El rotativo cubano explicó que "la investigación, avalada por los rigurosos controles de seguridad biológica y ambiental establecidos en Cuba, se halla en fase de introducción con el objetivo de obtener semillas que permitirían, posteriormente, su extensión productiva para consumo humano y animal, siempre y cuando este sea aprobado por los organismos competentes".

En entrevista sobre un tema tan polémico, Freyre abordó diferentes aristas del asunto, que concierne a la sociedad.

¿Qué desventajas y riesgos para la salud humana y el medio ambiente originarían los alimentos transgénicos?

Como se sabe, estos "alimentos" son productos o derivados de organismos genéticamente modificados (OGM), en los cuales se manipula el genoma. ¿Dónde caen los genes de interés y elementos citoplasmáticos inadvertidos, que se bombardean hacia el núcleo de la célula? ¿Cuál será, a largo plazo, el comportamiento del organismo en el ecosistema, considerando su constante variabilidad?

En este y otros asuntos hay mucha incertidumbre, reconocida por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), las investigaciones independientes (no transnacionales) y reportes de experimentos.

Con toda razón se teme que, quizás no a corto, pero sí a mediano y largo plazos, estos alimentos provoquen alergias, toxicidad, dificultades inmunológicas, cáncer, infertilidad y hasta trastornos endocrinos. Ni hablar de la posibilidad de la contaminación transgénica, que pone en peligro a las especies silvestres y cultivadas. ¿Pudiera controlarse el flujo natural y el flujo social de genes? ¿Qué decir acerca de si la transgénesis es compatible solo con una agricultura industrializada a gran escala, con extensos monocultivos, uso intensivo de plaguicidas y fertilizantes químicos, ahorro o abaratamiento de mano de obra? Ni quienes abogan por la transgénesis descartan esos riesgos, aunque suelen plantear que son mínimos y controlables técnicamente. A mi modo de ver, en esta tecnología, que está hecha a la medida de intereses transnacionales y del mercado, la prioridad hay que concederla al principio precautorio, como se estipula en la Declaración de Río, el Convenio de Biodiversidad y el Protocolo de Cartagena.

LEA EL RESTO: http://www.landaction.org/spip/spip.php?article419


Etiquetas:

lunes, junio 15, 2009


Biotechnology Havana 2008:
AgBiotechnology: facing huge challenges with new approaches
November 30th to December 5th, 2008, Havana, Cuba

The meetings on Biotechnology organized by the Center for Genetic Engineering and Biotechnology (CIGB) of Havana, Cuba, started in 1986, when the II International Seminar on Interferon and I on Biotechnology were held in this city, with an attendance of 1,500 delegates from 46 countries. Since 1992 these international congresses have been known as "Biotecnología Habana". Because of the great variety of topics included in these Congresses and the participation of more than 1,000 delegates in each of them, since 1994, a "Biotecnología Habana" Congress is celebrated each year, alternating the topics. In this way, the 1995, 1998, 2002 and 2005 "Biotecnología Habana" Congresses were devoted to the agricultural applications of modern biotechnologies. In parallel to scientific sessions, there is a Commercial exhibition with firms related to this field.
In this occasion, "Biotecnología Habana'08", that to be held from November 30 to December 5, 2008, will be named "AgBiotechnology: facing huge challenges with new approaches" and will be dedicated to the impact of Biotechnology to help to resolve the alimentary and health necessities of the world growing people.
"Biotecnología Habana'08" will surely be a very rewarding scientific time for participants from institutions of all latitudes, which will share an exceptional opportunity for direct exchange of results and points of view, in the best of the environments: a research, development, and production center. With a staff of more than 1,000 employees, excellent research and production facilities, and a commercial branch with worldwide operations, the CIGB ranks as one of the most comprehensive biotech institutes of the World. For the "BIOTECNOLOGIA HABANA" meetings, the CIGB has permanently appointed conference rooms, an area that holds 110 posters simultaneously and an area to Commercial Exhibition.
We hope you will spend a very fruitful time in Havana next November. The environment at the Center for Genetic Engineering and Biotechnology and the possibility for scientific exchange will reward the effort to join people from many countries all over the world.


Sincerely,
Organizing Committee
"Biotecnología Habana 2008"


SOURCE: http://bh2008.cigb.edu.cu/home.htm

Etiquetas:

File:Cuba Topography.png


Transgénicos cubanos. Información de la página oficial del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (http://www.cigb.edu.cu/):


En el uso de la ingeniería genética como método de trabajo, estamos completamente conscientes de nuestra responsabilidad para la seguridad humana y la protección del medio ambiente. Vemos a la ingeniería genética como método esencial para el desarrollo de nuevos productos y solución de problemas de la ciencia y la tecnología. Nuestro trabajo está dirigido hacia esos objetivos sobre valores éticos, llevando a cabo los mismos con una evaluación de los riesgos y siguiendo las más estrictas medidas de bioseguridad de acuerdo con los requerimientos dados por las legislaciones vigentes.

Departamento de Plantas

Se dedica a la biología molecular y el mejoramiento genético de especies vegetales de interés agrícola y a la investigación de compuestos y microorganismos de interés para la protección de los cultivos, así como para la alimentación y para la salud humana y animal. Los proyectos en curso en el tema de ingeniería genética están encaminados hacia la introducción de genes para la defensa frente a las plagas y las enfermedades fungosas y virales. Se trabaja también en la modificación genética de los cultivos para mejorar sus propiedades relacionadas con su uso para la industria y para la alimentación animal. Estos estudios se realizan en el más estricto cumplimiento de las normas de bioseguridad vigentes, y se promueve la investigación relacionada con la implicación toxicológica y ambiental de los organismos genéticamente modificados.

Un objetivo de especial interés en la División es la expresión de proteínas farmacéuticas en plantas transgénicas. Incluyendo a los laboratorios enclavados en nuestros centros asociados de Camagüey y Sancti Espíritus, en la actualidad se llevan a cabo proyectos en cultivos como la caña de azúcar, la papa, el tomate, el arroz, el boniato, y el maíz y se trabaja en colaboración con otras instituciones cubanas que realizan investigaciones en otros cultivos como los cítricos y frutales y el plátano. Se realizan estudios genómicos de varios cultivos, con los cuales se pretende identificar genes relacionados con la resistencia de estas especies frente a las enfermedades y las adversidades del ambiente. Otros intereses son la prospección de microorganismos de utilidad para la protección fitosanitaria y la promoción del crecimiento de los cultivos, así como la elaboración de bioproductos de nueva generación para su empleo a gran escala en la agricultura.

Departamento de Plantas

Etiquetas:

jueves, mayo 28, 2009

Transgenic Food Production in Cuba; The Need for a Participatory and Serious Debate

Posted May 24th, 2009
By Fernando R. Funes-Monzote, PhD., Agro-ecologist


Introduction

The news that the Center for Genetic Engineering and Biotechnology (CIGB) will soon be introducing certain transgenic species and plants on a commercial scale in Cuba has met with optimism by some and concern from others. Unfortunately, the vast majority of the population has not been informed. Unlike some other countries, there has not been a national debate in Cuba about the production and consumption of transgenic foods. Some even say that we have been consuming transgenic food for some time without knowing it. It seems that CIBG will soon be receiving a license to cultivate transgenic corn in Cuba on thousands of hectares and that the introduction of the technology has the complete support of the State.

As a scientist dedicated to agriculture both Cuban and worldwide, I believe that we need an open and profound debate regarding the use of transgenics for food production in Cuba. My relative ignorance of the sophisticated techniques and biotech processes used to create the Genetically Modified Organisms (GMO) is, I believe, compensated by my knowledge of agro-ecology. I write this analysis convinced that without recognizing many of the environmental-ecological, economic, organizational and social phenomena related to agricultural activity, it is impossible to design an effective strategy for technological development. I am also certain that there is no single technology that can, by itself, solve the agricultural problems here in Cuba or in any other country. This is why we need an integrated/holistic focus that will allow us to make conscious and holistic decisions.

In this analysis I do not wish to antagonize, judge or devalue the work of scientists that, from their perspective, believe that their contribution can help the country’s agricultural development. I have no doubt about the scientific competence of those involved in the Cuban biotech project, nor do I doubt the competence of the authorities in charge of putting the proper biological security measures in place. However, I do believe that it is necessary to consider certain relevant agro-ecological factors before making any decisions that might put the health of the human population and our ecosystems at risk.

******

The problems facing Cuban agriculture do not lie in the technology itself, but rather, they are intimately linked to the way that the natural resources and materials available are used and the conventions of farmer’s lives. The large-scale irreconcilable socioeconomic and environmental problems of monoculture and conventional agriculture impede the potential development of agro-ecology, and should be attended to immediately so that the doors will be definitively opened to a new Cuban agriculture.

The future of Cuban agriculture will depend on the model used by humans, their needs, aspirations and capacity for transformation being at the center of the priorities chosen. Cuba’s experience with transgenic crops will be similar to those of other countries, where agriculture has less and less of a future, displacing entire populations from the countryside as their land and their ability to develop in a healthy and sovereign manner gets ripped away from them. The agro-ecological models offer a mosaic of options to solve each problem and an alternative for future food production for the world and the Cuban population. This agriculture should be designed and sustained by the farmers carrying it out, with just, equitable and supportive conditions, which in turn will guarantee a better world for present and future generations.

SOURCE: http://www.foodfirst.org/en/node/2451

Etiquetas:

domingo, abril 12, 2009

¿Transgénicos socialistas?

GM Maize Finds Its Way to Cuba's Fields
By Patricia Grogg*

HAVANA, Apr 11 (Tierramérica) - With little fanfare, genetically modified maize produced by Cuba's genetic and biotechnology engineering centre, CIGB, is being grown on test plots as part of a new project involving five of the Caribbean island nation's provinces.

The CIGB, Cuba's leading institution in scientific development, has been researching transgenic crops for several years, in programmes that its directors say are kept under strict regulations to ensure biological and environmental security.

But the experimental cultivation of genetically modified (GM) maize has sounded the alarm among academic experts with ties to agriculture.

The debate tends to be limited to scientific meetings and university classrooms, and not everyone in the farm industry seems to be aware of the issue.

Nor is the heated international controversy over the risks that GM crops could pose for human health and biological diversity very well known here.

"I don't know about all that, but we have very good varieties here, like this one that I'm growing, which is called 'canilla'. I have little land (one-eighth of a hectare), but I can also grow lettuce, cabbage and some root vegetables, which is enough for me to eat and sell to my neighbours," Leonida Sames, who lives on the outskirts of Havana, told Tierramérica.

Another Havana urban farmer noted that "there is little information" about GM crops and admitted that he had not read an article in the Cuban government-run press that announced the beginning of "field trials" this year with a new grain that is resistant to the fall armyworm (Spodoptera frugiperda), the leading maize pest.

Genetic modification also aims for making a crop tolerant of an herbicide in order to achieve greater yields, according to statements to the press by Raúl Armas, an expert in plant biotechnology and the project coordinator at the CIGB bureau in Sancti Spiritus province.

The ultimate goal is to obtain seeds that allow expanded production for human and animal consumption, with approval by the authorities. In this first phase, a total of 60 hectares of the GM variety will be planted in Cuba, reported the state-run newspaper Juventud Rebelde. Without ignoring the fact that Cuba needs to increase and adapt its deficient food production to adverse climate conditions, the application of this technology is being refuted particularly by sectors that support organic farming and the recuperation and improvement of native variety through ecological techniques.

CIGB scientists say their research does not seek to profit the institution, but rather that they want the technology to be used in a rational way, as a complement to conventional genetics and other important techniques that are being developed here with good results.

"I see the release of transgenic crops as a great threat to the focus on agro-ecological farming that had been strategically adopted as a policy in Cuba," Eduardo Freyre, a professor at the Agrarian University of Havana, told Tierramérica.

However, he clarified that his objections "are not intended to discredit" what his country is doing in this field, and said the CIGB researchers' work and their efforts to provide "exceptional guarantees of biosafety" are "highly valuable."

But with regard to the potential threats to health, he fears that, perhaps not in the short term, but in the mid to long term, GM foods could cause allergies, toxicity, immunological problems, cancer, infertility and even endocrine alterations.

"Not to mention the possibility of transgenic contamination, which endangers wild species and non-GM crops," added Freyre, author of a prize-winning essay on the question to be published in an upcoming edition of the Cuban journal "Temas".

In his opinion, this technology "is geared towards the interests of the multinational corporations and the market." And taking into account its potential risks, it would be better for Cuba to concentrate on agro-ecological alternatives that have already begun to be adopted, he argued.

Havana has taken a discreet stance on the matter even in negotiations on international standards of responsibility and compensation for potential harm to biodiversity caused by transborder movement of GM crops, covered by the 2000 Cartagena Protocol on Biosafety, ratified by Cuba in 2002.

Acknowledging that he is unaware of Cuba's position in those talks, Freyre noted that the negotiations have yet to produce results, and that resistance has come from countries like the United States and Argentina. "If they reach an agreement, it would be very good for Cuba and the region," he said. For example, it would clear up doubts about maize imported from the United States.

The talks have been going on for five years. Cuba was one of the countries in the Latin American and Caribbean Group (GRULAC) that attended as "friends of the co-chairs" of the meeting held in February in Mexico to agree on the text of the standards.

Silvia Ribeiro, spokesperson in Latin America for the non-governmental ETC Action Group (Erosion, Technology and Concentration), based in Canada, attended the meeting as an observer. She lamented that GRULAC is the bloc that most clearly is trying to delay or undermine a binding policy on responsibility for harm caused by GM species.

"Cuba didn't speak up much at the meeting, but by omission, it remains on the side of the positions taken by the bloc, which is serious," the activist told Tierramérica. It is "lamentable" that after many years of "taking a quite strict position on the issue of biosafety, now (Cuba) proposes to cultivate GM maize in open fields and to produce seeds."

"I'm sure that in Cuba there is strong debate on this, and that organic farmers and many others, including academics, believe that this is a misstep, which places Cuba and its natural diversity and its seeds under unnecessary threat," Ribeiro said in an e-mail interview from Mexico.

GM crops began to be planted in 1996, and currently cover 125 million hectares worldwide. The leaders are the United States, Argentina, Brazil, Canada and China. In early March, the Mexican government gave the green light to experimental cultivation of GM maize in that country.

(*This story was originally published by Latin American newspapers that are part of the Tierramérica network. Tierramérica is a specialised news service produced by IPS with the backing of the United Nations Development Programme, United Nations Environment Programme and the World Bank.) (END/2009)

Etiquetas: