viernes, octubre 24, 2014

Andrés Carrasco vs. Monsanto

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Argentina_Andres_Carrasco_vs._Monsanto


El profesor Andrés Carrasco tuvo enemigos muy poderosos, pero también muchos amigos en un país que depende en gran medida de la soja transgénica. A continuación mostramos el homenaje que le han rendido en un medio de comunicación de Venezuela. después de su muerte el pasado mes de mayo. La prensa corporativa argentina ha mantenido silencio sobre su muerte y su trayectoria, por las razones que se explican en el artículo.


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Argentina_Andres_Carrasco_vs._Monsanto

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miércoles, octubre 22, 2014

Declaración Latinoamericana por una Ciencia Digna, por Andrés Carrasco

http://frentesocialistapr.blogspot.com/2014/06/declaracion-latinoamericana-por-una.html

EXTRACTOS:

La necesidad de legitimar la tecnología se transforma en una pulsión, anticientífica y dogmática. Más aun, la afirmación de que el problema no está en la técnica sino en su uso, es doblemente preocupante porque además de no ver el pensamiento reduccionista que los preside, oculta la creciente subordinación y fusión de la ciencia con el poder económico revalidando las bases cientificistas productivistas y tecnocéntricas que emanan del neoliberalismo en su versión actual. La legitimación recurre a la simplista idea de que la tecnología por serneutra y universal representa siempre progreso. Y que si algo falla es debido a la intromisión de un impredecible Dr. No que la va usar mal y que cualquier posible daño derivado de ésta será remediado en el futuro por otra “tecnología mejor” o por el ingenuo argumento de la regulación del Estado, aunque sepamos que éste es socio promotor de los intereses que controlan el “desarrollo científico” en nuestros países. Prefieren desconocer que estas tecnologías son productos sociales no inocentes, diseñadas para ser funcionales a cosmovisiones hegemónicas que le son demandadas por el sistema capitalista. Decir que los problemas “no tienen que ver con la tecnología transgénica” y que los que se oponen “están minando las bases de la ciencia” es parte de la predica, “divulgación” y diatriba contra cualquiera que sostenga lo contrario. No hay nada más anticientífico que recortar o ignorar la historia de la evidencia científica, y asignarse a sí mismos la función de ser la pata legitimadora que provee la “ciencia” actual a la apropiación por despojo...

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El sometimiento científico se agrava cuando el fundamento científico que impulsan las empresas fabricantes y comercializadoras de organismos genéticamente modificados (OGM) es una ciencia anacrónica y con un valor de verdad cada vez más cuestionable y cuestionado entre y desde amplios sectores de la propia comunidad científica. Esta mirada anacrónica, todavía hegemónica, ha encontrado en el reduccionismo biológico y el absolutismo genocéntrico de los científicos, su principal sostén. 

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La complejidad es ignorada en la explicación biológica actual, refleja la tendencia a la clasificación, al aislamiento, y a la manipulación de los genes concebidos como unidades ontológicas.  Esto no solo es una teoría biológica general errónea, sino que afecta a la comprensión de la naturaleza y se convierten en un instrumento. Un instrumento alineado con la necesidad, cada vez más imperiosa, de controlar y manipular la naturaleza habilitando específicas aplicaciones en la tecnología que salen de los procesos fisiológicos ontogénicos y filogénicos. En efecto, la falla de la teoría general no es una equivocación, sino que se produce en una relación compleja con los intereses industriales concentrados y hegemónicos que han encontrado en esa falla una oportunidad de negocios para fortalecer el error por necesidad y sometiendo a la propia ciencia.

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domingo, agosto 31, 2014

Homenaje a Andrés Carrasco - FINCA 2014



"La ciencia no es neutral ni objetiva. La ciencia siempre tiene ideología y un sentido político. La ciencia puede aportar a la liberación o al sometimiento. La ciencia puede ser aliada de las corporaciones o estar al servicio del pueblo". 
Homenaje en el Festival Internacional de Cine Ambiental 2014 a Andrés Carrasco.

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sábado, junio 07, 2014

Andrés Carrasco, el científico “politizado”, por Alicia Massarini

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Andres_Carrasco_el_cientifico_politizado

En una época en la que los frecuentes cuestionamientos a las prioridades y orientaciones de la política científica y tecnológica argentina intentan ser descalificados e invisibilizados por el pensamiento hegemónico, reduciéndolos a categorías tales como “boicots esporádicos” o “argumentos carentes de fundamentación de base científica”, la figura de Andrés Carrasco pasó a jugar un papel decisivo que la historia encarna sólo en aquellos que se atreven a llevar al límite las contradicciones más profundas que nos atraviesan como sociedad.

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viernes, mayo 16, 2014

Hasta Siempre, compañero Andrés Carrasco

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y_Acciones/Hasta_Siempre_companero_Andres_Carrasco

Agrotóxicos
"Queremos rendirle el mejor homenaje: renovar nuestro compromiso por seguir luchando en la Universidad para multiplicar los/as cientificos/as, profesionales y docentes rebeldes, y proponer una ciencia y una Universidad que se ponga siempre del lado de las necesidades de nuestro pueblo, y en contra de las empresas y gobiernos que apuestan al saqueo de los bienes comunes, la salud de los pueblos y la explotación de los/as trabajadores/as."
“No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”
Andrés Carrasco
Hoy despedimos con dolor a Andrés Carrasco, compañero, amigo, investigador del CONICET que en los últimos años se hizo famoso por sus estudios sobre el efecto del glifosato sobre la salud. Por preferir plantarse del lado de los pueblos fumigados en vez de defender el modelo de agronegocios existente, a Monsanto, a los empresarios locales y extranjeros que se llenan los bolsillos con la soja, y a los científicos e instituciones que los defienden. Por su presencia en distintas luchas populares, Andrés fue un ejemplo de investigador al servicio del pueblo.
(Ver más aquí)
Las organizaciones abajo firmantes queremos rendirle el mejor homenaje: renovar nuestro compromiso por seguir luchando en la Universidad para multiplicar los/as cientificos/as, profesionales y docentes rebeldes, y proponer una ciencia y una Universidad que se ponga siempre del lado de las necesidades de nuestro pueblo, y en contra de las empresas y gobiernos que apuestan al saqueo de los bienes comunes, la salud de los pueblos y la explotación de los/as trabajadores/as. Seguiremos luchando en los territorios, siempre del lado de los pueblos fumigados, de los que se oponen a la megamineria contaminante, los que defienden con su vida el derecho a vivir en sus tierras. Porque así creemos que se debe recordar y homenajear a un compañero como Andrés: continuando y multiplicando las luchas de nuestro pueblo, las que él siempre defendió.
Te abrazamos Andrés. ¡Hasta siempre!

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Falleció el científico del pueblo

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Andrés Carrasco: El científico del pueblo

Agrotóxicos
Andrés Carrasco tal vez pasó a la historia como el científico que demostró la toxicidad del glifosato en Argentina desafiando a Monsanto. Sin dudas, ese pudo ser su principal contribución a la lucha ambiental, pues fue como Jefe de Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA una voz experta que escuchó a los pueblos fumigados.
Pero el suelo por el cual pudo sembrar esta semilla es una visión crítica del rol del conocimiento científico, en el marco de un modelo político y económico que concibe a la ciencia como proveedora de tecnología para la acumulación de capital.
Por Eduardo Soler
El pensamiento de Andrés Carrasco. Fuente de la foto: GM Watch.
Ayer Darío Aranda escribió para La Vaca la crónica que comienza cinco años atrás. Fue el momento en que se conocieron por una entrevista que llegó a ser tapa de Página/12. Era el contexto post "conflicto del campo" por el cual había llegado a hacerse conocido el glifosato, el agroquímico (agrotóxico, como nos confirmaría la investigación científica) asociado a la sojización del país. Esa nota aparecida en un contexto propicio (Darío nos cuenta que el diario no quiso publicar una nueva entrevista con él) fue un hito que desencadenó un debate en otro nivel, en el buen sentido de la palabra
Sucedió lo impensado para las corporaciones del agronegocio. Un científico (de las "ciencias exactas") con la suficiente trayectoria y autoridad como Andrés Carrasco había comprobado con investigaciones propias que elglifosato no era el insumo amigable que quería vendernos Monsanto. Eso de por sí ya dice mucho. Sin embargo, quiero destacar aquí algo más importante, desde cierto punto de vista. Andrés Carrasco eramuy consciente (muy crítico) de su rol como científico. Sabía que la ciencia es el lenguaje de la Modernidad, y también que el conocimiento es otra cara del poder.
Ciencia y compromiso
Por ello lo repetía siempre: “No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”. Este postura sobre su propio trabajo resulta lo más trascendente, ya que nos deja como legado un posicionamiento crítico sobre el lugar de la tecnociencia en la crisis ambiental y civilizatoriaComo decíamos en ese entonces: "puso en evidencia que el conocimiento científico no es ajeno a los intereses económicos, que también operan en los medios de comunicación y los discursos que circulan legítimamente por la sociedad".
Como fuimos conociendo luego, este era el propio pensamiento de Andrés Carrasco. Fue cada vez más común verlo en diversas charlas, donde escapa el estereotipo del científico ("objetivo y neutro") para ofrecerse como un científico que trabaja con seriedad y con compromiso junto con organizaciones sociales. Un científico del pueblo. Especialmente, de los pueblos fumigados, que necesitaban su palabra autorizada para que empiecen a "creer" en su testimonio sobre el drama que vivían a diario: niños intoxicados, gravemente enfermos, muertos.
Por eso vale rescatar su pensamiento lúcido sobre la ciencia: "La adopción de tecnologías es tan poderosa y poco inocente como la espada colonial. Con ellas se condicionan irreversiblemente modos de producción y el uso de recursos naturales. Y para ello la tecnología es diseñada a medida de las formas productiva hegemónicas de las corporaciones". En este mismo sentido: "los relatos que se estructuran alrededor de la llamada `sociedad del conocimiento´ resignifican sistemas e instituciones públicas para generar conocimiento-mercancía",nos decía en un artículo del 2011.
Conocimiento en disputa
Así como al menos la sociedad tiene en claro luego del debate por la Ley de Medios que la información puede convertirse en mercancía, también el legado de Carrasco puede dejarnos en claro que el conocimiento científico también puede ser una mercancía al servicio de las corporaciones. Ello fue lo que entendió rápido el Ministro de Ciencia, Lino Barañao, quien primero pidió que el Comité de Ética del CONICET juzgara a Carrasco. Como la información se filtró y no pudo seguirse, se inició el trabajo de un Comité de Ética sobre el glifosato, pero fuertemente condicionado por el gobierno.

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"El atractivo del determinismo radica en que ofrece explicaciones científicas creíbles a las contradicciones civilizatorias generadas por el capitalismo. Si los OGM son plenamente aceptable en su explicación científica no tenemos que pensar en los efectos a mediano plazo sobre el medioambiente, biodiversidad, salud humana, efectos socioeconómicos, etc. Ni lo que ellos representan en términos de negocio global de alimentos, la apropiación, privatización y monopolio de las semillas por parte de las grandes transnacionales, ni la desigual [distribución ]de ingresos"
Y más aún: "Nos quieren hacer creer que todo es técnico, disfrazando la ideología de ciencia o mejor suplantándola con una ciencia limitada y sin reflexión critica. Una manera de abstraerse de las relaciones de fuerza en el seno de la sociedad, poniéndola al servicio del poder dominante". Por ellola idea del progreso universal es cuestionada. Por ello señalamos este pensamiento como su legado más importante: "El ambientalismo, no es una mala palabra o una postura caprichosa consumada por eco-terroristas delirantes. Es una posición ideológica que perfora el dogmatismo científico legitimante".
Ver también:
Darío Aranda / ComAmbiental: "El modelo agropecuario al banquillo" (2011)
Darío Aranda / La Vaca: "Andrés Carrasco, científico y militante: gracias" (2014)

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miércoles, mayo 14, 2014

La ciencia crítica está de luto


http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/La_ciencia_critica_argentina_esta_de_luto


Agrotóxicos
El sábado pasado se conoció la noticia del fallecimiento de Andrés Carrasco, médico embriólogo que denunció los efectos devastadores del glifosato y cuestionó duramente el rol de la ciencia en su vínculo con las corporaciones del agronegocio.
A lo largo de su fructífera trayectoria, Carrasco presidió el Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas (CONICET), entre 2000 y 2001, y fue un reconocido especialista internacional en biología del desarrollo.
En el año 2009, cuando aún resonaban los ecos del conflicto entre el gobierno nacional y la Mesa de Enlace, publicó en la revista Chemical Research in Toxicology su investigación que denunciaba que el glifosato puede producir malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas en los embriones humanos. Según sus propias palabras, “no descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”.
A partir de aquel acontecimiento sobrevino una campaña de desprestigio mediática, política y científica. Abogados de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) lo patotearon en su propio laboratorio en la Facultad de Medicina de la UBA, al tiempo que comenzó a recibir llamadas anónimas amenazantes. El mismo ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, desacreditó su trabajo y dos años más tarde se conoció a través de un cable publicado por Wikileaks que la Embajada de Estados Unidos en Argentina lo había estado investigando por sus publicaciones relacionadas al uso de glifosato.
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A comienzos de 2014, a su vuelta de México del Tribunal Permanente de los Pueblos, le brindó su última entrevista al periodista Darío Aranda, donde sentenció que “los mejores científicos no siempre son los más honestos ciudadanos, dejan de hacer ciencia, silencian la verdad para escalar posiciones en un modelo con consecuencias serias para el pueblo (…) Habría que preguntar ciencia para quién y para qué. ¿Ciencia para Monsanto y para transgénicos y agroquímicos en todo el país? ¿Ciencia para Barrick Gold y perforar toda la Cordillera? ¿Ciencia para fracking y Chevron?”.
Tamara Perelmuter – @tamiperelmuter
Fuente: Notas

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Andrés Carrasco, científico y militante: gracias

http://www.lavaca.org/notas/andres-carrasco-cientifico-y-militante-gracias/

Falleció Andrés Carrasco, el científico que confirmó los efectos devastadores del glifosato, acompañó con su investigación a los pueblos fumigados y cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones. Incluimos la última entrevista que brindó y además “¿La felicidad puede ser un tema político? Pistas para bajarse de la globalización”, la entrevista que transmitió Decí Mu
Andres Carrasco
En una de sus visitas a nuestra Cátedra Autónoma de Comunicación Social, el científico Andrés Carrasco contó cómo decidió divulgar su investigación sobre los efectos letales del glifosato.: estaba en el sur, pescando, solo, disfrutando la belleza de esa postal natural, sabía que lo que había comprobado era esencial y sintió que el perfecto silencio que lo rodeaba era un grito inmenso. “Hacé algo”. Para hacerlo solo necesitaba encontrar “un periodista serio y decente”. Y llamó, desde ahí mismo, a Darío Aranda. Él es quien lo despide en estas líneas que eligió publicar en lavaca. Doble honor, que nos obliga y compromete aún más a seguir siendo dignos de ello y de ellos.

Por Darío Aranda.

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sábado, febrero 22, 2014

Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía




Boletín 556 de la RALLT - Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía

Transgénicos
"En diferentes ciudades y pueblos de México se están desarrollando actividades en defensa del maíz nativo y de las técnicas tradicionales de cultivo, como parte de un movimiento de resistencia contra la aprobación del cultivo comercial del maíz transgénico, el despojo de los territorios de las comunidades indígenas y campesinas y el avasallamiento de la soberanía alimentaria."
RED POR UNA AMÉRICA LATINA
LIBRE DE TRANSGÉNICOS
BOLETÍN 556
Contenido:
Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía
La ciencia es un loco que ya mató a Dios. Pero ahora dicta: natura ha muerto.

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domingo, diciembre 22, 2013

México: Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía

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En diferentes ciudades y pueblos de México se están desarrollando actividades en defensa del maíz nativo y de las técnicas tradicionales de cultivo, como parte de un movimiento de resistencia contra la aprobación del cultivo comercial del maíz transgénico, el despojo de los territorios de las comunidades indígenas y campesinas y el avasallamiento de la soberanía alimentaria.

Extracto:

Otra de las preaudiencias, que se desarrolló en el auditorio de la Facultad de Ciencias de la UNAM, se centró en los aspectos científicos involucrados en este tema. Se presentaron varios casos por parte de investigadores críticos que desarrollaron estudios sobre la contaminación del maíz nativo –entre ellos el propio Ignacio Chapela– y diversas investigaciones orientadas al mejoramiento de las técnicas tradicionales y a la creación de opciones agroecológicas que se articulen con ellas, con el objetivo de conservar la diversidad local de maíz y garantizar el autoabastecimiento (actualmente México debe importar 1/3 de las 33 toneladas de maíz que consume como alimento). En varias exposiciones, particularmente en la del suscripto, Andrés Carrasco, además del tema específico se enfatizó la problemática de la mercantilización y la corrupción de la tecnociencia y su papel como promotora y legitimadora de paquetes tecnológicos. Además se señaló la falacia epistémica existente en la supuesta rigurosidad científica de la tecnología transgénica. Varias de las investigaciones presentadas fueron ilustrativas de la existencia de modos alternativos de hacer ciencia, en estrecha vinculación con las necesidades de las comunidades. Quedó claro que debido a las múltiples dimensiones involucradas en este problema, la contribución que puede hacer una ciencia crítica en diálogo con otros saberes es sólo una de las miradas que deben tenerse en cuenta. En relación con ello, uno de los miembros del jurado, Luis Macas, representante de la comunidad quechua de Ecuador junto con Andrés Carrasco que presentó el caso de efectos de los agrotóxicos y riesgos e incertidumbres de la tecnología transgénica, enfatizaron la necesidad de “no dejarle la última palabra a la ciencia”.




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domingo, septiembre 02, 2012

Cuidado con el glufosinato



Agronegocio
Un nuevo veneno, el glufosinato
ANDRES CARRASCO


"La necesidad de asociar en las nuevas semillas el glifosato con el glufosinato, da cuenta de las inconsistencias de la tecnología de los transgénicos tanto en su construcción y como en su comportamiento en el tiempo. Sin embargo se sigue huyendo hacia delante intentando remediar las debilidades conceptuales de la tecnología transgénica, con soluciones que tienden a ser cada vez más peligrosas."

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lunes, septiembre 06, 2010

Argentina: Soja: la ciencia y la Justicia ya hablaron, pero la política mira para otro lado

Eduardo Blaustein


Mientras científicos y organizaciones ambientales alertan sobre los riesgos de la sojización, ya hay cuatro fallos judiciales que ordenan el cese de las fumigaciones con glifosato. El debate comienza a vencer al silencio.

Para cuando dentro de unos años esta historia llegue a los cines y pelee por el Oscar, no habrá modo de resarcir víctimas ni estragos ni retroceder en el tiempo: será previsiblemente tarde. Aunque ya son varios los fallos de la Justicia que sumaron alertas por los riesgos que conlleva para la salud humana y el medio ambiente el uso de herbicidas –particularmente el glifosato, en plantaciones no sólo de soja–, el grueso de la política mira para otro lado, enredada con presiones económicas, ingresos fiscales y algunos funcionarios con intereses en la industria sojera. La publicación, semanas atrás, en una revista científica de la investigación en la que el embriólogo Andrés Carrasco advierte acerca del glifosato es apenas una entre muchas que van en la misma dirección. Pero el paisaje que emerge en primer plano es el que muestra que hoy en Argentina existen cerca de 20 millones de hectáreas sembradas con soja transgénica, más de la mitad de nuestra tierra cultivada, abundantemente regadas con alrededor de 200 millones de litros de glifosato.

Además de las agresiones que recibió en algunas de sus charlas en el interior por parte de sectores rurales (la última en La Leonesa, Chaco), una de las respuestas más reiteradas sobre la investigación de Carrasco es que no termina de constituir una “evidencia científica”, aún cuando acaba de publicarse en la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology. El argumento –“no hay evidencia definitiva”– recuerda tanto el viejo discurso de las tabacaleras estadounidenses como el de los sucesivos gobiernos de los Bush cuando se denunciaban las amenazas contra el medio ambiente global.

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Andrés Carrasco, en Argentina, se convirtió en blanco de las embestidas sojeras. Pero se sabe que en América latina y en el mundo hace años que científicos y organizaciones sociales vienen alertando sobre los riesgos del empleo del glifosato y otros herbicidas. El ingeniero agrónomo Javier Souza Casadinho, Coordinador Regional de la Red de Acción en Plaguicidas, recuerda que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ubica algunas formulaciones del agrotóxico en la categoría I de toxicidad (“Peligro”) o en la II (“Advertencia”). Cuando se trata de viejos casos en que la EPA de algún modo avaló el uso de glifosatos, el investigador Jorge Kaczewer, de la UBA, advierte que esas recomendaciones fueron resultado de prácticas fraudulentas. Los estudios habían sido conducidos “por uno de los más importantes laboratorios norteamericanos involucrados en la determinación toxicológica de pesticidas”. “La EPA acusó públicamente a Industrial Biotest Laboratories (IBT), laboratorio que condujo 30 estudios sobre glifosato y fórmulas comerciales en base a glifosato.” Lo que hizo la gente del IBT fue falsear datos, omitir otros, ocultar aquellos que hablaban de las muertes de las ratas y cobayos usados en la experimentación. Como suele suceder en estos casos en los que median las presiones corporativas, la denuncia se conoció siete años después de que se hicieran las auditorías.

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Argentina tiene 20 millones de hectáreas sembradas de soja transgénica, tratada con millones de litros de glifosato. (BLOOMBERG)

Otro ingeniero agrónomo, Adolfo Boy, integrante del Grupo de Reflexión Rural, advierte que uno de los engaños acerca del uso del glifosato es el que afirma que se trata de una sustancia inocua. El problema de su empleo concreto, explica, es que para su fumigación al glifosato “se le agregan adherentes para que sea más eficiente en la absorción de la planta”. “Las fórmulas conteniendo glifosato –agrega Kaczewer– producen mayor toxicidad aguda que el glifosato solo. La cantidad de Round-Up (el glifosato combinado con otras sustancias que produce Monsanto) requerida para ocasionar la muerte de ratas es tres veces menor que la de glifosato puro.”

Rutas argentinas. Hace tiempo, el Grupo de Reflexión Rural se tomó el trabajo de recoger información sobre los impactos del glifosato en diversas poblaciones argentinas: entre otros lugares, del barrio Ituzaingó, en Córdoba, a Las Petacas, en Santa Fe, y de San Lorenzo, también en Santa Fe, a Los Toldos, en Buenos Aires. En cada una de esas poblaciones se detectaron situaciones dramáticas. Y fue precisamente en el barrio Ituzaingó donde también la Justicia debió intervenir. Allí se produjeron doscientos casos de cáncer para una población de apenas 5.000 habitantes, además de malformaciones entre los recién nacidos (en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas a herbicidas durante el embarazo confirmó 52 casos de malformaciones). Ituzaingó es una población rodeada de campos de soja sistemáticamente fumigados. El rocío de esas fumigaciones llegaba hasta la puerta de las casas. Fue a fines de 2008 cuando la Justicia cordobesa prohibió tanto las fumigaciones con glifosato como las de otro agrotóxico, el endosulfán.

Si se trata de mencionar antecedentes sobre lo dicho por la ciencia, Souza Casadinho recuerda el trabajo del equipo encabezado por el bioquímico Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen, quien “descubrió que las células de placenta humana son muy sensibles al Round-Up. El estudio demostró que esta formulación mata una gran proporción de esas células después de 18 horas de exposición a concentraciones menores que en el uso agrícola (…) Esto podría explicar la gran incidencia de partos prematuros y abortos espontáneos en mujeres agricultoras de Estados Unidos que usan el herbicida”. También en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Roscoff, en la Bretaña francesa, se demostró que el Round-Up “actúa sobre una de las fases clave de la división celular, lo cual podría provocar cáncer a largo plazo”. A una conclusión similar, en este caso sobre la relación entre glifosato y linfoma no Hodgkin, llegó un equipo de oncólogos suecos. El estudio fue publicado en el Journal of American Cancer Society.

El Colectivo desde el Pie es una agrupación de universitarios, egresados, becarios e investigadores con origen en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA que suele organizar sus propios talleres y estudios sobre temas ambientales. En un documento titulado El modelo agropecuario actual y la biotecnología, ese colectivo, muy crítico de ciertas alianzasproductivistas entre las universidades públicas y el sector privado, repasa la vertiginosa historia iniciada desde que en 1996 se aprobó el primer evento transgénico en la Argentina. Sólo hasta el 2009, “la evolución de la superficie de cultivos genéticamente modificados creció tanto que hoy Argentina es el segundo productor” de ese tipo de cultivos detrás de EE.UU., con 17 millones de hectáreas cultivadas que ya pasaron a cerca de 20 millones. Sólo en términos del incremento del proceso de sojización, entre la campañas 1997/98 y la de 2004/05 el aumento de superficie sembrada para el NEA fue de 417 por ciento, de 220 para el NOA y de 85 para la pampa húmeda. “La principal consecuencia en las regiones del norte de Argentina –dice el documento– fue la deforestación de bosques nativos, mientras que en la pampa húmeda se produjo el desplazamiento de la ganadería”.

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los riesgos económicos de la tendencia al monocultivo están ampliamente demostrados en la historia del caucho en Brasil, la del quebracho y el tanino en el norte argentino, la caña de azúcar de Tucumán a Cuba. La sojización genera un sistema económico concentrador de una impresionante eficacia para pocos y conlleva también el riesgo del empobrecimiento sistemático de nuestros suelos. A estas cosas refiere el Colectivo desde el Pie cuando afirma que si “se prohibiera la utilización de glifosato y soja transgénica, no creemos que se acabaría la problemática. Los problemas de los cultivos transgénicos son similares a los que pueden traer los monocultivos sin ser transgénicos y los mismos que observamos en el caso de la megaminería. En todos estos casos se utiliza a la innovación científico-tecnológica para la explotación de recursos naturales sin otro objetivo que la maximización de ganancias”. Que lo digan si no los 300 mil chaqueños, sobre una población de 1.200.000, expulsados a la pobreza de los cinturones urbanos como efecto de la expansión sojera.

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En los últimos años, en Paraguay, cerca de cien mil personas se vieron obligadas a emigrar cada año hacia las periferias marginales de las ciudades de su propio país o de las naciones vecinas. Es la primera vez en la historia paraguaya que la mayoría de sus habitantes vive en ciudades. Si en 1989 el 67% de las personas vivía en el campo, hacia 2006 el porcentaje de población rural descendió a aproximadamente el 47%. La situación espeja una realidad argentina: 300 mil personas, un tercio de la población chaqueña, debieron emigrar a las ciudades.

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En un artículo titulado Agricultura empresarial y globalizaciones. Los efectos de la soja transgénica en el Paraguay, Mariana Fassi, licenciada en Ciencia Política, resume la experiencia del país vecino que no es meramente económica y espeja a la perfección lo que sucede en nuestro país. El artículo apareció publicado en la página Web Herramienta, dedicada al debate y la crítica marxista y explica a los no iniciados de qué modo el sistema sojero implica la dependencia de un paquete tecnológico impuesto por las transnacionales. Lo que sigue es un extracto del artículo.

“De esta manera, los productores pasan a depender crecientemente de los proveedores de semillas, que además les venden y financian los insumos y proporcionan el asesoramiento necesario. Éstos por lo general también les adquieren la producción y se encargan de la distribución y comercialización de los cultivos y productos derivados, tanto en el mercado interno como en el exterior. En este proceso de integración vertical y horizontal, los productores agropecuarios se convierten en meros eslabones de la cadena de producción agroindustrial: pierden poder para decidir lo que producen, las técnicas desarrolladas y los insumos utilizados, a la vez que pierden autonomía de gestión y capacidad para negociar precios, créditos y otras condiciones de oferta para su producción. No obstante la pérdida de autonomía, para los productores que pueden adaptarse al nuevo modelo, la soja es garantía de crecientes ganancias. Pero la necesidad de poseer recursos económicos para adquirir insumos y solventar la maquinaria necesaria hace que la soja se vuelva rentable únicamente a grandes escalas, lo que genera un proceso de reconfiguración territorial donde pequeños y medianos agricultores van desapareciendo y sólo grandes productores capitalizados o grupos anónimos de inversores son los actores económicos con capacidad de afianzarse en el sistema agroindustrial globalizado.

La integración al mercado global a través de la soja RR es equivalente por lo tanto a una agricultura sin agricultores. En este sentido, en lo que respecta al agro, sería apropiado referirnos a un “localismo globalizado” y un “globalismo localizado”, dos modos de producción de la globalización neoliberal. El “localismo globalizado” es el proceso por medio del cual un fenómeno local se globaliza exitosamente; se expresa, por ejemplo, a través de la expansión de complejos agroindustriales transnacionales que consideran al mundo en su globalidad como fuente de sus insumos y materias primas, espacio para sus inversiones y mercado para sus productos. El “globalismo localizado” consiste en el impacto específico de las prácticas e imperativos transnacionales sobre las condiciones locales que, por tanto, son desestructuradas y reestructuradas para responder a los imperativos globales. La deforestación y conversión territorial en miles de hectáreas sembradas con soja RR son ejemplos de este otro tipo.”

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