jueves, enero 31, 2008

USA: Call for a moratorium

http://www.foodfirst.org/node/1824

Environmental and Human Rights Groups call for a Biofuels (Agrofuels) Moratorium

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For Immediate Release Contact: Cameron Scott of RAN 415.659.0541
Contact: Eric Holt-Gimenez of Food First 510-654-4400 ext 227.

January 29, 2008

SAN FRANCISCO – Representatives from Rainforest Action Network (RAN), Student Trade Justice Campaign, Food First, Global Justice Ecology, and Grassroots International today called for a moratorium on all incentives and renewable fuels targets for agrofuels in pending federal energy legislation until standards can be developed to ensure that plant-based fuels such as biodiesel show significant environmental benefits over fossil fuels, and that they do not contribute to world hunger or human rights abuses. Citing environmental and human rights abuses linked to industrial biofuels production, groups announce opposition to federal agrofuels targets and incentives

The announcement, made at a press conference in front of House Speaker Nancy Pelosi’s (D-Calif.) San Francisco office, signaled the first formal opposition to the federal government’s push for agrofuels as a solution to the climate crisis. Also supporting the moratorium was Rafael Alegría, former president of Via Campesina, the largest family farmers’ organization in the world. More than 35 organizations around the world have signed on to the call for a U.S. moratorium.

As demand for agrofuels has grown in recent years, large-scale production has led to deforestation of the world’s rainforests, higher food prices, and widespread human rights abuses. Producing palm oil, one of the most popular sources of biodiesel, entails so much deforestation that, over its lifecycle, palm-based biodiesel can emit up to 10 times more carbon dioxide per gallon than gasoline. As industrial agrofuels plantations expand, they also displace subsistence farms and Indigenous communities. The United Nations has predicted that as many as 5 million Indigenous people worldwide could be adversely affected by the continued expansion of agrofuels. In recent weeks, the United Nations and the European Union have expressed reservations about widespread use of agrofuels.

Agribusiness giants ADM and Cargill have lobbied aggressively for government targets and subsidies for agrofuels. An ADM subsidiary, the Wilmar Group, is the largest producer of palm-based biodiesel in the world and is clearing tropical rainforests in Indonesia that are among the last remaining habitats of the endangered orangutan. Cargill is pushing palm oil production into Papua New Guinea, home of the world’s third largest intact rainforest. Cargill also operates an illegal soy port in the Brazilian city of Santarem, in the heart of the Amazon. Deforestation rates have doubled in the region since the port opened. Soy is the leading cause of deforestation in the Amazon, and ADM, Cargill and U.S. agribusiness Bunge account for 60 percent of its funding.

SUPPORTING STATEMENTS:

Mike Brune, Executive Director of Rainforest Action Network, said: “Politicians paint agrofuels as the fuels of the future. But the fuels of the future shouldn’t emit more greenhouse gases than gasoline, degrade priceless ecosystems, and force people off their land. The future demands better solutions.”

Eric Holt Gimenez, Executive Director of Food First, said: “The side effects of biofuels—the rise in food costs, shrinking water tables, deforestation and displacement of rural people—are rarely discussed. The question is not whether ethanol and biodiesel have a place in our future, but whether or not we allow a handful of global corporations to transform our food and fuel systems, destroy the planet’s biodiversity and impoverish the countryside.”

Nikhil Aziz, Executive Director of Grassroots International, said: “This new ‘green rush’ is a reckless race towards disaster – one that endangers food security for millions, while doing little to help stem the negative impacts of climate change. We have the science and the resources needed for real solutions, we just need the politicians to climb their way out of corporate pockets.”

Lorena Rodriguez organizer with the Student Trade Justice Campaign, said: “We support this moratorium because we believe that industrial agriculture, core to the agenda in free trade and investment agreements continue to serve the interest of large agribusinesses at the expense of the livelihoods of small farmers and indigenous people throughout the world.”

Rachel Smolker of the Global Justice Ecology Project said: “Proponents of biofuels claim that the problems created by using food crops will be solved when the next generation of cellulosic technologies becomes viable, but as the chair of our House Agriculture Committee stated just a few days ago, that may not happen for 10 years, if ever. Those technologies depend heavily on biotechnology like genetically engineered trees, which could contaminate native forests with unpredictable and irreversible consequences.”

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Brasil y Chile: preocupa investigación en árboles transgénicos

La biotecnología aplicada a la investigación de variedades de árboles transgénicos para darles ciertas características que faciliten su plantación en carácter de monocultivo a gran escala es liderada en América Latina por dos países: Brasil y Chile.

En Brasil, la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio), el órgano responsable por el control de la tecnología del ADN recombinante --que implica la manipulación de genes--, aprobó en junio de 2007 las normas para la liberación planeada en el medio ambiente de experimentos con eucalipto transgénico en el país.

Actualmente, la CTNBio tiene 24 solicitudes de aprobación de eucaliptos transgénicos. Algunas de las modificaciones genéticas se refieren al aumento volumétrico de las plantas, otras a la reducción y modificación de lignina (solicitud de International Paper do Brasil Ltda.), la alteración del contenido de celulosa (solicitud de Suzano Bahia Sul Papel e Celulose), la mejoría de la calidad de la madera (solicitud de Alellyx Applied Genomics) y la tolerancia a glifosato (solicitud de la Universidad Federal de Vinosa).

La empresa ArborGen Tecnologia Florestal Ltda. figura también como otra de las solicitantes de liberación de variedad de eucalipto transgénico que utilizaría una tecnología que permite producir árboles con menos lignina --que es la sustancia que confiere dureza al árbol-- con lo cual se reducen los costos de extracción de la celulosa.

Esto abarataría los costos de la industria de la celulosa para papel por dos razones: porque se obtendría más cantidad de celulosa por tonelada de madera y porque aumentaría la eficiencia del rendimiento en el proceso de obtención de celulosa en la medida que habría menos lignina a ser separada de la celulosa.

Más recientemente, la fiebre por los agrocombustibles –de los cuales el etanol es uno de ellos- da pie a este auge de los eucaliptos transgénicos. La lignina y la celulosa son los principales componentes de la madera y un árbol transgénico con menos contenido de lignina favorecería la producción de celulosa, materia prima para la obtención de etanol..Según informa Rel-UITA, las empresas del sector están ávidas de plantar árboles transgénicos en el mercado latinoamericano.

Maria Rita Reis, abogada de la ONG Tierra de Derechos, opina que (ver http://www.rel-uita.org/agricultura/transgenicos/critica-eucalito-trang-br.htm ) la CTNBio está influenciada por presiones de mercado y “no ha sido capaz de discutir profundamente las cuestiones de bioseguridad que sería atribución de la Comisión. Por ejemplo, discutir la posibilidad de coexistencia de cultivos transgénicos y no transgénicos. Hasta el momento actual, muy poco se ha discutido sobre los derechos de los agricultores y consumidores que no quieren consumir ni plantar transgénicos".

La manipulación genética que da origen a las variedades transgénicas tiene varios riesgos, algunos de los cuales se refieren a la posibilidad de contaminación de otros cultivos --lo cual sería letal para los que están destinados a la industria mobiliaria, o para los árboles frutales. También hay riesgos para la apicultura.

En Chile, por otra parte, ya en el año 2004, la empresa GenFor prometía desarrollar pinos resistentes a la polilla del brote (Ryacionia buoliana), que afecta gravemente a las plantaciones de pinos.

En agosto de 2007 se formó un mega consorcio forestal -- Consorcio Genómico Forestal S.A.-- que opera en el Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción en la Región del Bío Bío.

Este tipo de consorcios, que en su mayoría operan como empresas de investigación, reflejan la estrecha vinculación que existe actualmente entre las universidades y las empresas, facilitada por el Estado, que traspasa fondos a las universidades para que éstas diseñen el negocio junto a las empresas que conforman el consorcio y que son, a su vez, fundamentales para conseguir fondos estatales.

En el caso del Consorcio Genómico Forestal S.A., los investigadores de las empresas forestales que lo integran – Forestal Arauco y Forestal Mininco-- representan, aproximadamente, el 60 % del patrimonio de plantaciones del país y más del 75 % de las exportaciones.

Los estudios en desarrollo apuntan a obtener más celulosa de los eucaliptos glóbulus, a conseguir árboles de esta especie más resistentes al frío (pues actualmente a los 400 ó 500 metros de altura mueren por las heladas). Según surge de la propia página del Consorcio, en pino radiata interesa buscar árboles resistentes al hongo pitcher canker que llegó del extranjero a Chile hace unos cinco años, que ha devastado plantaciones en EE.UU. y otros países, pero en Chile no se ha desarrollado fuera de los viveros aunque se teme que, si no es detenido, consiga adaptarse en un plazo de cinco a siete años.

La formación de doctores en genómica forestal, otro de los objetivos del Consorcio, busca situar a la región como líder de la genética forestal en Chile.

Frente a esta situación, numerosas organizaciones nucleadas en la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles (RECOMA), hicieron llegar a los gobiernos de Chile y Brasil una carta abierta en la que expresan su preocupación que “se origina, en primer lugar, en el hecho de que la manipulación genética que se está llevando a cabo apunta a consolidar y expandir un modelo de monocultivos de árboles que ya ha demostrado resultar en graves impactos sociales y ambientales.

Por otro lado, el uso de árboles transgénicos agravaría aún más los impactos ya constatados sobre el agua, dado que una de las características que se desea introducir es la de un crecimiento más rápido, lo que significaría un uso mayor de agua por parte de las plantaciones.”

La RECOMA solicita a los gobiernos que adopten “enfoques de precaución al tratar la cuestión de los árboles genéticamente modificados” y ordenen “la suspensión de las investigaciones que se están llevando a cabo, hasta tanto no se despejen las dudas sobre sus posibles impactos manifestadas en la fundamentación [de la Decision VIII/19] de la COP8” (ver texto completo de las cartas en http://www.wrm.org.uy/plantaciones/RECOMA.html#Cartas).


Boletín Mensual del Movimiento Mundial por los Bosques

Este boletín también está disponible en inglés, francés y portugués

Editor: Ricardo Carrere

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miércoles, enero 30, 2008

El nexo caña de azucar-etanol

http://www.grain.org/biodiversidad/?id=368

El nexo caña de azucar-etanol

GRAIN

Estados Unidos y Brasil son, con mucha ventaja, los centros dominantes de la producción mundial de etanol. En conjunto representan cerca de 70 por ciento del etanol producido actualmente en el mundo. Ambos países dominan también la producción mundial para la exportación de los cultivos de los cuales producen su etanol. Estados Unidos, que fabrica etanol a partir del maíz, produce aproximadamente 70 por ciento de las exportaciones mundiales de maíz. Brasil hace su etanol con caña de azúcar y actualmente abarca más de la mitad del comercio de azúcar en todo el mundo. En esos dos países, entonces, la oferta de la materia prima para el etanol ocurre dentro de las cadenas mundiales de productos básicos que, por supuesto, están férreamente controlados por unas pocas empresas transnacionales e influidas por las relaciones internacionales de comercio. [27]

El surgimiento de Brasil como principal exportador de azúcar comenzó a fines de los ochenta cuando se liberalizó su sector azucarero. Fue entonces que comenzó a entrar la inversión extranjera, expandiendo la escala y la superficie de la producción de azúcar y orientando la industria hacia las exportaciones. Pero en realidad fue únicamente en los últimos años que el azúcar brasileño comenzó a inundar el mercado mundial. En 2004, Brasil ganó un caso muy importante en la Organización Mundial de Comercio contra el régimen azucarero de la Unión Europea. La victoria de Brasil debilitó las rutas coloniales de comercio y producción que habían perdurado durante largo tiempo, así como la producción para la exportación de la Unión Europea, altamente subsidiada. Actualmente, las industrias azucareras del Caribe, el Pacífico y otras partes del mundo, que fueron sostenidas por el acceso preferencial a la Unión Europea, están en franca decadencia, aun cuando los crecientes mercados del etanol provocan un aumento del precio internacional del azúcar. Mientras tanto, la producción brasileña de azúcar está en su auge: la participación del país en las exportaciones mundiales de azúcar aumentaron de 7 por ciento en 1994 al 62 por ciento en 2006 y, en los últimos cuatro años, sus exportaciones de azúcar y etanol aumentaron 243 por ciento. [28]

En este nuevo contexto, donde las empresas azucareras están consolidando sus operaciones y expandiéndose a sectores de producción de bajo costo, Brasil se ha convertido en su principal blanco de inversión. Bajaj Hindustan, por ejemplo, el mayor productor de azúcar de la India, estableció una filial brasileña en 2006 y destinó 500 millones de dólares para inversión inmediata en el país. “Si necesito crecer exponencialmente, debo estar en Brasil”, dijo Kushagra Nayan Bajaj, director ejecutivo de la compañía. “Si un inversionista espera que en los próximos cinco o tres años yo le brinde otro incremento que aumente diez veces su inversión, no puedo hacerlo en la India”. [29]

El auge de la producción de etanol brasileño ocurre, por lo tanto, paralelamente a un auge más general de la producción azucarera del país. Y, de la misma forma que en el nexo palma-petróleo, los productores de azúcar están utilizando rápidamente esta oportunidad para asegurar el control sobre el mercado internacional del etanol de caña de azúcar, posicionándose de manera de aprovechar tanto el aumento de los precios mundiales del azúcar como su creciente demanda para etanol.

El gobierno de Brasil desempeña un papel clave para facilitar esta consolidación de las empresas. El presidente Lula y su gabinete de ministros están en una aparentemente constante gira de promoción del etanol, concretando acuerdos por todo el mundo para el suministro de etanol brasileño así como de la tecnología nacional asociada. Gran parte del apoyo del gobierno a la industria ocurre a través de la compañía petrolera estatal, Petrobrás, que está desarrollando activamente la infraestructura para la exportación. Su último proyecto es un oleoducto de etanol de 750 millones de dólares que se extiende por más de 1 200 kilómetros desde el interior de Brasil a la refinería de Petrobrás en Paulinia y luego más adelante hasta el puerto de São Sebastião. El oleoducto tendrá la capacidad de transportar casi la mitad de la actual producción de etanol de Brasil.

Petrobrás está también más directamente involucrado en asegurar mercados de exportación a largo plazo para el etanol brasileño. En 2005 hizo un acuerdo con la compañía petrolera estatal de Japón —Nipón Alcohol Hanbai—, para crear BrazilJapan Etanol, una empresa conjunta que planea exportar 1 800 millones de litros de etanol por año a Japón. [34] En marzo de 2007, como parte de una asociación de 8 mil millones de dólares acordada entre Japón y Brasil, Petrobrás, Mitsui e Itochu estuvieron de acuerdo en establecer una empresa conjunta brasileña que abastecería de etanol a Japón como mínimo en los próximos 15 años. Las dos partes también iniciaron negociaciones para la construcción de un oleoducto dentro de Brasil para facilitar esas exportaciones. [35]

Los grandes beneficiarios del surgimiento de Brasil como la central mundial del azúcar y el etanol son las empresas transnacionales y las pocas familias, conocidas en Brasil como los barones del azúcar, que controlan cada vez más la industria del azúcar y el etanol. Los inversionistas extranjeros están golpeando la puerta y los barones del azúcar han estado consolidando sus acciones y reestructurando sus compañías para atraer la inversión extranjera. Algunos han puesto incluso sus negocios familiares en la bolsa de valores brasileña. Naturalmente, lo que ocurre es que los inversionistas extranjeros compran las carteras de control o acciones minoritarias, dejando que los barones del azúcar, con su experiencia en maximizar la productividad mediante la explotación, supervisen las operaciones agrícolas.

Los barones del azúcar de Brasil han utilizado este aluvión de fondos de inversionistas extranjeros y del gobierno para comprar empresas más pequeñas y expandir la producción destinada a las exportaciones. Entre 2000 y 2005 hubo 37 fusiones y adquisiciones dentro de las industria del azúcar y del etanol del país. [36] Hoy apenas es posible distinguir unos pocos conglomerados —redes transnacionales de empresas y familias del azúcar— que controlan la industria. Dos de los conglomerados más importantes son los de Crystalsev y Ometto

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Fondos de inversión para el etanol brasileño

Infinity Bioenergy

Compañía con sede en Bermuda, registrada en la Bolsa de Valores de Londres y que fue formada en 2006 por cerca de 50 inversionistas. Uno de sus principales inversionistas es el fondo estadounidense Kidd & Company. Con más de 500 millones de dólares destinados a inversiones en el etanol brasileño, el fondo ha gastado hasta ahora 400 millones de dólares en la compra de carteras de control de tres fábricas con una capacidad de procesar un total de 3.5 millones de toneladas de caña de azúcar, y está invirtiendo en la construcción de dos nuevas fábricas en los estados de Espírito Santo y Bahia. El interés de Infinity BioEnergy se centra en regiones con escasa tradición en caña de azúcar y donde ve potencial para su cultivo. Infinity BioEnergy también anunció recientemente que se fusionaba con el fondo Evergreen, otra inversión británica que financia las actividades en el etanol brasileño, con un gran interés en la fábrica de etanol Alacana, en Nanuque. Infinity planea exportar por lo menos parte de su producción a Estados Unidos, y por tanto está invirtiendo 20 millones de dólares en una fábrica de deshidratación en el Caribe, que posibilitará el acceso libre de impuestos al mercado estadounidense.

Bioenergy Development Fund

Iniciado a principios de 2007 por el tercer mayor banco de Francia, Société Générale. Está registrado en las Islas Caimán. Si bien todavía debe hacer una inversión, el fondo recaudó 200 millones de dólares en el primer mes y, supuestamente, está en vías de reunir un total de mil millones de dólares este año. Société Générale también participa de inversiones en fábricas de etanol estadounidenses.

Brazilian Renewable Energy Company Ltd (Brenco)

Recaudó 200 millones de dólares en la colocación privada inicial de sus acciones. Está financiada por varios inversionistas de renombre, tales como el fundador de Sun Microsystems, Vinod Khosla, el magnate de los supermercados Ron Burkle y el co-fundador de aol, Steve Case. Goldman Sachs es su agente de colocación exclusivo. Otros inversionistas son el ex presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, el productor de cine Steven Bing, y las firmas brasileñas Tarpon All Equities y el Grupo Semc. El director de Brenco es Philippe Reichstul, ex presidente de Petrobrás. El objetivo de Brenco en los próximos 10 años es lograr una producción anual de 3 800 millones de litros, según fuentes del mercado. Brenco está registrada en Bermuda, pero tiene su sede en São Paulo.

Clean Energy Brazil

Creada por Numis, un banco de inversiones británico. Entre sus socios figuran Czarnikow Sugar, uno de los mayores intermediarios azucareros del mundo y agente de aproximadamente el 30% del mercado de azúcar/etanol de Brasil, y Agrop, propiedad de la familia Junqueira, empresarios del azúcar en Brasil. El fondo opera en la Bolsa de Valores de Londres y recaudó 185 millones de dólares en su oferta pública inicial. Su primera adquisición en 2007 fue el 49% de las acciones del grupo azucarero Usaciga.

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La Convención sobre Biodiversidad, los árboles GM y el consumo de papel

En marzo de 2006 las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) se reunieron en Curitiba, Brasil, y discutieron el tema de los árboles genéticamente modificados (GM). Algunos delegados exigieron la moratoria a los árboles GM, en tanto otros solicitaron que la CDB produjera un informe sobre “los posibles impactos ambientales, culturales y socioeconómicos de los árboles genéticamente modificados”.

La CDB terminó su informe a principios de diciembre de 2007. Dicho informe se discutirá durante la 13ª reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA) de la CDB que tendrá lugar en febrero de 2008 en Roma.

Este informe resume los argumentos a favor y en contra de los árboles GM basándose principalmente en artículos publicados en revistas científicas. “Existe una gran incertidumbre acerca de la utilización de los árboles genéticamente modificados”, declara el informe, “ y no se dispone en la actualidad de los datos científicos necesarios para evaluar sus posibles impactos”. El motivo es que la única forma de obtener la información necesaria para determinar los impactos de los árboles GM es plantándolos en vastas extensiones y observándolos durante varias décadas. Tal experimento demostraría que los árboles GM tienen importantes impactos sobre los ecosistemas y las comunidades locales. Algunos árboles GM se convertirían en malezas y otros diseminarían sus genes por cruzamiento exogámico. Una vez que esto suceda será demasiado tarde para exigir su regreso al laboratorio. Un experimento tal sería claramente peligroso e irresponsable.

La reunión de Curitiba acordó una resolución que “invita a las Partes a (...) aplicar el enfoque de precaución a la utilización de árboles genéticamente modificados”. El informe de la CDB señala que muchos científicos se hacen eco de esta resolución, “haciendo énfasis en que debe aplicarse el principio de precaución al considerar el uso de árboles genéticamente modificados”. Pero esto no es suficiente. Es necesario que se prohíban los árboles GM.

Al tiempo que señala algunos de los problemas de los árboles GM, el informe de la CDB dice poco sobre el hecho de que estos árboles exacerbarán los problemas de las plantaciones industriales de árboles. Los impactos sobre la biodiversidad, los impactos sobre el sustento de las comunidades que viven cerca de las plantaciones, los impactos sobre los Pueblos Indígenas y los problemas de género asociados con los impactos de las plantaciones industriales de árboles se tratan en forma superficial o se los ignora.

Quizás el mayor error del informe es que la CDB regurgita la propaganda de la industria del papel que afirma que plantaciones más eficientes llevarán a que disminuya la necesidad de tala de crecimientos antiguos” [sic], “permitiendo por lo tanto la conservación de la biodiversidad en dichas zonas” Esto puede parecer lógico, pero la realidad es que hasta ahora la posibilidad de plantar la misma cantidad de fibra en una superficie de tierra menor no ha hecho que ninguna empresa de la pulpa y el papel detenga la expansión de sus plantaciones. Aracruz, la gigante brasileña de la celulosa, investigó durante décadas en plantaciones de crecimiento más rápido. Los eucaliptos de Aracruz se cuentan entre los árboles de crecimiento más rápido del mundo. Sin embargo la superficie de sus plantaciones ha crecido a ritmo sostenido, pues la empresa continúa aumentando su producción de celulosa.

El informe de la CDB alega que con los árboles GM de lignina reducida o crecimiento rápido “serían necesarios menos árboles para satisfacer las necesidades de consumo”. Vale la pena considerar en mayor detalle cuáles podrían ser estas “necesidades de consumo”. La producción mundial de papel y cartón ha aumentado en forma impresionante a partir de 1961, cuando la producción anual alcanzó los 77 millones de toneladas. Para 1978 la producción se había duplicado. En 2005 se produjeron en todo el mundo 354 millones de toneladas de papel. El uso de papel reciclado ha aumentado un promedio de 12% anual hasta alcanzar cerca del 46% de la producción global de papel en 2005. Sin contar el papel reciclado, la producción de papel ha aumentado a un ritmo sostenido de alrededor de tres millones de toneladas por año. Entre tanto, el consumo de papel por persona también aumentó. En 1961 el promedio global de consumo de papel por cabeza era de 25 kilogramos. En 2005 la cifra ascendía a 54 kilogramos.

Sin embargo, estas cifran esconden una gran desigualdad. En Finlandia (el mayor consumidor de papel por cabeza del mundo) el consumo aumentó de cerca de 100 kilogramos por persona en 1961 a 429 kilogramos en 2000 (después de lo cual cayó hasta llegar a 325 kilogramos en 2005). En China el consumo por cabeza era de unos cuatro kilogramos en los 1960. A partir de 1970 esta cifra se duplica cada diez años. En 2005, el consumo de papel en China era de alrededor de 44 kilos por persona. Estos números también esconden otra desigualdad, puesto que mucho del papel producido en China se usa como embalaje para productos que se exportan al resto del mundo, sobre todo a Europa, Japón y América del Norte.

Para que los 1.300 millones de personas que viven en China pudieran consumir tanto papel como en Finlandia habría que producir otros 422 millones de toneladas de papel por año, más que la actual producción mundial total. Por supuesto que el bajo consumo de papel no se limita a China y tenemos que incluir también el resto del mundo. La población mundial asciende actualmente a 6.600 millones. Si el resto del mundo fuera a consumir la misma cantidad de papel que Finlandia tendríamos que producir 2.300 millones de toneladas por año, o sea más de seis veces la producción mundial actual. Evidentemente, esto es ridículo. Pero si es ridículo que todo el mundo consuma tanto papel, obviamente también es ridículo que Finlandia lo haga.

El periodista Eric Sevareid señaló una vez que “La principal causa de los problemas son las soluciones”. Promover los árboles GM como solución a las “necesidades de consumo” creará una cantidad de nuevos problemas sin siquiera haber empezado a tratar el asunto del consumo excesivo del Norte.

Por Chris Lang, http://chrislang.org

El informe completo de la CDB (The Potential Environmental, Cultural and Socio-Economic Impacts of Genetically Modified Trees) está disponible en http://www.cbd.int/doc/meetings/sbstta/sbstta-13/information/sbstta-13-inf-06-en.pdf



Boletín Mensual del Movimiento Mundial por los Bosques

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Editor: Ricardo Carrere

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Los árboles transgénicos

Estimad@s amig@s:

Dado el peligro inminente de la incorporación de árboles transgénicos al paquete de monocultivos de árboles y la escasa información que circula al respecto, hemos elaborado un documento informativo (que copiamos más abajo) que esperamos pueda servir para ayudar a comprender mejor el tema.

Al mismo tiempo, aspiramos a que sea de utilidad para influenciar a los delegados oficiales en la próxima reunión del organismo asesor de la Convencion sobre Diversidad Biológica (SBSSTA), que se reunirá en Roma en febrero de este año.

Lo pueden usar libremente (incluyendo su impresión en papel) y modificarlo a gusto para adaptarlo a las necesidades locales. Se puede acceder al documento en formato pdf en:

http://www.wrm.org.uy/temas/AGM/documento_AGM.pdf

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Los árboles transgénicos


Hasta ahora el debate sobre los organismos genéticamente modificados –también llamados transgénicos- se ha centrado principalmente en los cultivos agrícolas y sólo en menor medida en los árboles genéticamente modificados. Esto es comprensible, dado que ya se están sembrando comercialmente cultivos transgénicos –por ejemplo maíz y soja- que están destinados a alimentar directa o indirectamente a los seres humanos, lo que constituye una amenaza potencial para su salud.

Sin embargo, el hecho de que no se coman, no significa que los árboles transgénicos sean menos peligrosos. Por el contrario, los peligros que plantean los árboles transgénicos son en cierto modo más graves que los presentados por los cultivos de ese tipo, ya que los árboles viven más tiempo que los cultivos agrícolas, y esto significa que puede haber cambios no previstos en su metabolismo muchos años después de haber sido plantados. Por ejemplo, ya se está trabajando en árboles manipulados genéticamente para que no florezcan, con el supuesto objetivo de evitar la posible contaminación de árboles naturales con el polen de transgénicos. El problema es que nadie puede asegurar que, 20 o 30 años después de plantados, uno de entre los miles o millones de árboles transgénicos no pueda florecer y contaminar a los árboles normales de la misma especie, volviendo a su descendencia estéril. El impacto que ello significaría sobre esa especie y sobre el bosque en su conjunto podría ser devastador.

Por otro lado, el polen de los árboles puede ser llevado por el viento a enormes distancias. Ello significa que los árboles transgénicos pueden fácilmente contaminar con su polen a árboles localizados a gran distancia y generar así graves impactos sobre los bosques. Por ejemplo, un pino radiata transgénico resistente al ataque de insectos plantado en Chile puede a la larga contaminar a los pinos de esa misma especie en su lugar de origen en los EEUU, pudiendo exterminar a una amplia gama de insectos y generar graves impactos sobre las cadenas alimenticias vinculadas a los mismos.

En el caso de sauces y álamos, es conocida la capacidad de cruzamiento de distintas especies entre sí, por lo que una especie manipulada genéticamente podría contaminar a muchas otras especies y transmitirles características indeseables del punto de vista del funcionamiento de los ecosistemas.

A pesar de las incertidumbres y de los riesgos potenciales, los científicos continúan jugando con los genes para “mejorar” los árboles. Por supuesto que lo que en realidad hacen es cambiar algunas de las características de los árboles para servir mejor los intereses de quienes financian su investigación –en particular grandes empresas vinculadas al sector forestal- de modo de mejorar la rentabilidad de los negocios involucrados.

Pero desde una perspectiva biológica no hay mejora alguna. ¿Es un árbol con menos lignina mejor o peor que uno normal? Es claramente peor, dada la pérdida de fuerza estructural resultante, que lo hace susceptible de sufrir serios daños durante las tormentas de viento. ¿Es una “mejora” un árbol resistente a herbicidas? No lo es, porque permite la fumigación extensiva de herbicidas, que afecta el suelo donde está el árbol, al mismo tiempo que destruye la flora local y repercute sobre la vida silvestre y la salud de la gente. ¿Qué utilidad puede tener un árbol sin flores, sin frutos y sin semillas para los seres vivos, incluyendo al ser humano? No proporcionará alimento a numerosas especies de insectos –entre los que se cuentan las abejas productoras de miel- pájaros y otras especies que dependen de las mismas para alimentarse. ¿Es una mejora un árbol con propiedades insecticidas? Es un peligro para muchas especies de insectos que a su vez son parte de cadenas alimenticias mayores.

Desde una perspectiva socioambiental, los árboles transgénicos son un paso muy peligroso y es preciso analizar quienes los están impulsando y para qué. En ese sentido, la industria forestal ha sido históricamente la más interesada en adecuar los bosques - percibidos desde su visión empresarial como “desordenados” y “poco productivos”- a sus intereses comerciales. Se asignó entonces a científicos y técnicos forestales la tarea de “mejorarlos”. La respuesta fue establecer plantaciones de una sola especie en filas rectas equidistantes para así obtener la mayor cantidad posible de madera por hectárea. De ese modo los bosques y praderas comenzaron a ser progresivamente destruidos y reemplazados por monocultivos productores exclusivamente de madera.

Pero eso no fue suficiente y los forestales tomaron diferentes medidas para “mejorar” esos monocultivos. El primer paso fue investigar cuáles eran los árboles más apropiados para cada país y para cada ambiente y seleccionar los que presentaran mejores cualidades para el propósito buscado: la producción de madera para la industria. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) tuvo un papel central a este respecto, en primer lugar definiendo a estos monocultivos como “bosques” y fundamentando la necesidad de promover la plantación de tales “bosques” en los países del Sur. Pero el papel de la FAO no se limitó a eso, sino que promovió la investigación sobre especies que consideró aptas para la plantación -en particular de eucaliptos- y fue uno de los principales vehículos para convencer a los gobiernos sobre la conveniencia de promover este tipo de plantaciones en sus países.

A partir de los resultados de las primeras plantaciones se fueron luego seleccionando las especies más aptas, teniendo sobre todo en cuenta rápido crecimiento, troncos rectos, pocas y delgadas ramas y madera adecuada para la industria.

El segundo paso supuso la adopción gradual de todo el paquete de la Revolución Verde, también respaldado por la FAO: creciente mecanización de las tareas forestales, aplicación de fertilizantes químicos, agrotóxicos para combatir las plagas y herbicidas para evitar la competencia de otras plantas con los árboles plantados.

La etapa siguiente fue la selección genética tradicional para “mejorar” el desempeño de las plantaciones en términos de rendimiento de madera, a la que pronto siguió la hibridación y clonación de los “mejores” árboles. Desde esa perspectiva reducionista, obviamente la siguiente etapa era modificar los árboles genéticamente.

Es importante señalar que la implantación de ese modelo crecientemente artificializado de plantaciones de árboles de rápido crecimiento a gran escala ha sido acompañado por la oposición cada vez más fuerte y extendida de las comunidades locales que resultaban afectadas por el mismo a causa de sus graves impactos sociales y ambientales.

Sin embargo, a pesar de dicha oposición y pese a los peligros potenciales resultante de la manipulación genética de árboles, los científicos siguen adelante en sus investigaciones, no sólo en el laboratorio y a nivel de ensayos controlados sino también en el campo, como ilustra el caso de China, donde ya se ha plantado bastante más de un millón de álamos transgénicos resistentes a insectos mediante la inserción de genes de una bacteria (Bacillus thuringiensis).

Pero la investigación no se limita a álamos, sino a una gran cantidad de especies (sauces, olmos, abetos, nogales, etc.), entre las que, como no podía ser de otra manera, se encuentran los favoritos de las empresas papeleras: eucaliptos y pinos.

Ello no es casual, porque precisamente la industria de la pulpa y el papel es una de las principales interesadas –y financiadoras- de la investigación en árboles transgénicos y aspira a sustituir sus actuales plantaciones de árboles “normales” –si es que las actuales plantaciones se pueden catalogar como “normales- con árboles transgénicos clonados que:

- crezcan más rápido

- contentan más celulosa y menos lignina

- sean resistentes a herbicidas

- sean resistentes al ataque de insectos y hongos

- sean resistentes a la sequía y las bajas temperaturas

- no florezcan

Al mismo tiempo, la industria de la celulosa –al igual que el sector de los combustibles- está también investigando las posibilidades de la manipulación genética de árboles y enzimas para la conversión de la celulosa en un combustible líquido -el etanol- que podría ser utilizado para sustituir el petróleo en el transporte. Ello podría resultar en la instalación de enormes plantaciones de árboles transgénicos –álamos, sauce, eucaliptos y otros- cuya madera sería transformada en celulosa y ésta a su vez convertida –con la ayuda de enzimas también transgénicas- en etanol.

La manipulación genética de árboles con esos y otros objetivos se está llevando a cabo en numerosos países industrializados, tales como Alemania, Australia, Canadá, China, España, Estados Unidos, Finlandia, Inglaterra, Japón, Nueva Zelandia, Portugal y Suecia. En América Latina, Brasil y Chile son los países que están más involucrados en este tema.

En el caso de Brasil, la investigación se ha centrado en el eucalipto y ya se han autorizado –con ciertas limitaciones- ensayos de campo con árboles genéticamente modificados de esa especie. En este caso, el objetivo central es el de proporcionar más, más barata y mejor materia prima para la industria de la celulosa para exportación. Es así que las características más buscadas son: rápido crecimiento, mayor porcentaje de celulosa y tolerancia al herbicida glifosato.

En Chile, la investigación apunta a resolver dos problemas que afectan a las grandes empresas del sector forestal de ese país. Por un lado, manipular pinos para volverlos resistentes a un insecto que está atacando a las plantaciones (la polilla del brote). Por otro lado, modificar genéticamente a eucaliptos para hacerlos más resistentes al frío y poder así entonces extender las plantaciones –que están siendo activamente resistidas por los Mapuche- más hacia el sur del país y más arriba en la cordillera.

Sin embargo, es importante señalar que todas esas investigaciones, tanto dentro como fuera de la región nos conciernen a todos, ya que los árboles que hoy están siendo manipulados en Nueva Zelanda o en Chile o en cualquier otro país pueden ser pronto los árboles que se planten en Uruguay, o Colombia, o Sudáfrica o Indonesia.

Es importante que todos sepan que plantaciones de árboles transgénicos no harán más que exacerbar todos los impactos de los monocultivos actuales. En efecto, árboles de crecimiento más rápido agotarán el agua más rápidamente; habrá una mayor destrucción de la biodiversidad en los desiertos biológicos de árboles modificados para ser resistentes a insectos y no tener flores, frutos ni semillas; se destruirá el suelo a un ritmo mayor mediante el aumento de la extracción de biomasa, la mecanización intensiva eliminará aún más empleos y el aumento del uso de agrotóxicos afectará la salud de la gente y de los ecosistemas y se quitará el sustento a más comunidades que serán desplazadas para hacer lugar a todavía más “desiertos verdes”.

Es por ello fundamental que todas las organizaciones y comunidades que hoy se oponen a la expansión de los monocultivos de árboles se incorporen a la lucha contra los árboles transgénicos para evitar que esa amenaza se convierta en realidad. En ese sentido, una serie de organizaciones han iniciado una campaña internacional para la prohibición de la liberación de árboles transgénicos, a la que se pueden incorporar tod@s quienes se interesen en esta actividad. www.ecoportal.net

Más información en:

Movimiento Mundial por los Bosques - Hemisferio Sur

http://www.wrm.org.uy

Global Justice Ecology Project

STOP GE Trees Campaign - Hemisferio Norte

http://www.stopgetrees.org/

Se puede acceder a este documento en formato pdf en: http://www.wrm.org.uy/temas/AGM/documento_AGM.pdf

A quienes tengan interés en obtener más información sobre árboles transgénicos, les informamos que el WRM ha publicado un libro, un boletín especial y una serie de artículos sobre este tema. Todo ello está disponible en nuestra página en: http://www.wrm.org.uy/temas/biotecnologia.html

Además, en esa sección también es posible acceder a un video (en inglés) y a más información relevante sobre la materia.

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martes, enero 29, 2008

La segunda generación es tan nociva o más

Por GRAIN

“Cualquier tecnología que pretenda mitigar el cambio climático debe demostrar que tiene el potencial para reducir las emisiones a gran escala —una vez consideradas las emisiones totales del ciclo de vida de los gases con efecto de invernadero. Las reducciones en las emisiones deben ocurrir a nivel global, no sólo a nivel micro. Si una tecnología, directa o indirectamente, destruye los ecosistemas que juegan un papel esencial en el ciclo de carbono de la tierra, o si indirectamente retarda la transición que nos saque de los sistemas de producción intensiva de combustibles fósiles, entonces implica el riesgo de acelerar en vez de abatir el calentamiento global”, se apunta con gran lucidez en el documento Agrofuels. Towards a Reality Check in Nine Key Areas, informe de once organizaciones de la sociedad civil [Biofuelwatch, Carbon Trade Watch-tni, Corporate Europe Observatory, EcoNexus/Ecoropa/Ecologistas en Acción, Grupo de Reflexión Rural, Munlochy gm Vigil, noah-Friends of the Earth Denmark, Rettet den Regenwald e.V., Watch Indonesia] presentado en París en julio de 2007 durante la 12 reunión del Convenio de Diversidad Biológica.

Si los agrocombustibles de primera generación entrañan tantos riesgos, los de segunda generación (aquéllos que las empresas, los gobiernos y los enclaves de investigación científica comercializada buscan derivar de celulosa de la biomasa, de pastos, de árboles o de organismos de diseño artificiales) pueden “acelerar el calentamiento global al decrementar aún más la capacidad actual de la Tierra para regular el dióxido de carbono”.

Según el informe, “no existe evidencia de que los agrocombustibles líquidos a partir de biomasa sólida tengan el potencial de reducir las emisiones de gases con efecto de invernadero a nivel global, y sin embargo se promueven a expensas de las tecnologías verdaderamente renovables que podrían ayudar a reducir las emisiones considerablemente. Es claro que hay un límite en cuanto a la cantidad de biomasa que puede usarse en la producción de energía sin ocasionar una degradación de los ecosistemas”.

Y añade: “Independientemente de cualquier descubrimiento tecnológico futuro, refinar materiales vegetales hasta convertirlos en combustibles líquidos para el transporte siempre necesitará energía adicional y como tal no podrá lograr ahorros en las posibles emisiones nocivas`”.

El Departamento de Energía estadounidense financia actualmente investigación en etanol de celulosa y ha identificado “barreras biológicas” significativas que deben remontarse si se pretende que el etanol de celulosa sea una opción viable. La celulosa es una sustancia con la que es difícil lidiar. Las enzimas pueden descomponer la celulosa, pero no lo pueden hacer tan eficientemente; sólo pueden producir una mezcla muy diluida que luego se destila para hacer etanol.

Hacer viable el etanol de celulosa no es sólo escalar la tecnología existente y gradualmente mejorar los criterios de eficiencia. Los científicos tendrían que entender mejor la fisiología de las plantas y los mecanismos que evitan que la celulosa se descomponga por los hongos y los microbios. Encontrar organismos específicos puede ser muy difícil por lo que los científicos son propensos a diseñar genéticamente microbios u hongos que cumplan dicha tarea, con los riesgos asociados a todos los microorganismos genéticamente modificados.

Lo terrible es que se inviertan “miles de millones de dólares en una tecnología que no estará disponible en el tiempo crucial que nos queda para evitar los peores impactos del calentamiento global. La situación actual recuerda mucho a cuando la industria biotecnológica prometía una segunda generación de cultivos gm que resistiría las sequías y la salinidad, y que siguen siendo promesas aun después de años de investigación. Estos ‘futuros’ biotecnológicos han sido muy importantes para mantener el interés en la ingeniería genética”. Lo real es que los agrocombustibles de segunda generación se utilizan para promover la agenda de la biotecnología y (contrariamente al espíritu científico que dicen profesar quienes los promueven, la frase parece ser), “luego vemos”.

En cuanto a la ingeniería genética, el informe anota que ésta busca utilizar el diseño genético para simplificar y hacer más eficientes los procesos industriales para descomponer la celulosa, la hemicelulosa y la lignina, y así producir (a partir de biomasa vegetal) agrocombustibles de modo más fácil, barato y eficiente.

La industria busca modificar las plantas para que produzcan menos lignina, se haga más fácil su descomposición y la de la celulosa, logrando un mayor rendimiento de las plantas.

Se experimenta también con microbios y enzimas diseñados con el fin de descomponer la materia vegetal con más eficiencia en un ambiente industrial extremo. Se buscan también nuevos microbios y enzimas que puedan ejecutar estas tareas con más eficacia que aquéllos ya conocidos. Se colectan ya microorganismos que viven en las grietas volcánicas del lecho del mar que pueden soportar condiciones extremas y se buscan los microbios de las entrañas de las termitas porque digieren la materia vegetal con mucha eficiencia.

Genencor o Novozymes intentan reducir los costos de la producción industrial de enzimas, y Diversa Corporation estudia enzimas que descompongan la hemicelulosa. Hay mucho interés en utilizar la biomasa de los árboles y entonces se buscan los métodos necesarios para descomponer la materia vegetal de forma barata y eficiente. “Los árboles requieren menos mantenimiento, menos insumos y contienen más carbohidratos (la materia prima de los agrocombustibles), que los cultivos sembrados. Con ingeniería genética se busca reducir el nivel de su lignina y cambiar la estructura de la hemicelulosa”.

El propósito general es reducir el costo de producción e incrementar el volumen producido para que compitan económicamente con los combustibles fósiles sin subsidios. “Poco se sabe de los impactos de liberar árboles genéticamente modificados”, dice el informe. “Lo cierto es que la compleja interacción de los árboles con los ecosistemas, su largo ciclo de vida y su amplia diseminación de frutos y polen, significan que los impactos serán de mucho mayor magnitud que los de los cultivos plantados anualmente. Los riesgos son muy serios en especial para los ecosistemas forestales naturales”.

Los militantes de la biología sintética (una nueva disciplina que combina diseño genético con nanotecnología, informática e ingeniería), intentan no sólo rediseñar organismos existentes sino construir de la nada (con un diseño refinado y precisión, según dicen) nuevos organismos que descompongan la materia vegetal, o que logren condiciones de procesamiento industrial masivo. La nueva compañía del aventurero Craig Venter, Synthetic Genomics, “busca estudiar la información genética de los microbios colectados en el agua marina para diseñar y construir un nuevo microorganismo que convierta los desperdicios industriales en etanol. El gobierno estadounidense le invierte recursos masivos a un programa llamado Genomes for Life [Genomas para la Vida] que apoya la investigación en biología sintética como parte de un intento estadounidense por desarrollar alternativas a su dependencia de los combustibles fósiles”. La British Petroelum ya le ofreció 500 millones de dólares a la Universidad de California en Berkeley para la investigación de ingeniería genética sobre combustibles lignocelulósicos que implica usar biología sintética.

Pero cuáles son los impactos de utilizar grandes cantidades de biomasa para fabricar combustibles agroindustriales. Los que abogan el uso en gran escala de la biomasa para la segunda generación (como el Departamento de Agricultura, el Departamento de Energía y la Agencia Internacional de Energía, todas éstas dependencias del gobierno estadounidense) asumen que grandes cantidades de madera, ‘pastos y desperdicios vegetales’ pueden usarse sustentablemente para producir agrocombustibles. “Por lo pronto, su producción descansaría en refinerías de gran escala que requerirían un abasto constante de grandes cantidades de biomasa. Un informe de 2005 del departamento de Energía, por ejemplo, habla de utilizar 1 300 millones de toneladas de biomasa seca cada año, tan sólo en Estados Unidos”.

Para lograr esto, sería necesario despojar los suelos de casi todos los residuos agrícolas, “destinar 55 millones de hectáreas de tierras (que hoy son de cultivos perennes) a la siembra de ‘energéticos’, utilizar más abono del que permite la Agencia de Protección Ambiental, y poner toda la tierra de cultivo estadounidense bajo el régimen de agricultura directa que requeriría vastos incrementos en el uso de pesticidas y fertilizantes”.

Agrofuels. Towards a Reality Check in Nine Key Areas, es enfático: “retirar los residuos orgánicos de los campos implicaría tener que usar más nitratos fertilizantes, incrementando las emisiones de óxido nitroso, lo que sobrecargaría de nitrato el sistema provocando serios impactos en la biodiversidad de la tierra, el agua y los océanos. Despojar por completo la materia vegetal implica acelerar las pérdidas de la cubierta del suelo, lo que ocasiona la devastación de los nutrientes del suelo. Es probable que también se redujera la retención del agua, lo que haría que la agricultura fuera más vulnerable a las sequías”.

Como ejemplo, “en los bosques controlados de Alemania menos de 5% de la biomasa proviene de los árboles muertos o moribundos, mientras que en los bosques naturales el porcentaje de biomasa que proviene de ellos suma 40%. Se calcula que entre 20-25% de todas las especies del bosque dependen de ese llamado “desperdicio forestal” que permanece en la floresta —incluidos 1 500 tipos de hongos y 1 350 tipos de escarabajos tan sólo en Alemania, así como otras muchas especies de insectos, líquenes, pájaros y animales”.

Y en el informe de las once organizaciones presentado en París se insiste: “Despojar los bosques de más residuos maderosos con objeto de producir agrocombustibles sin duda acelerará las pérdidas en biodiversidad y reducirá el almacenaje de carbono de los bosques. Plantar millones de hectáreas que hoy son de cultivos perennes con cultivos de agroenergía pondrá mucha más presión sobre la tierra, tanto para la producción de alimentos y las comunidades, como para los ecosistemas naturales. Muchas plantas identificadas como candidatas para servir de materia prima para agrocombustibles de segunda generación son ya de por sí plantas identificadas como invasivas, como el pasto aguja, el miscanto y alguna variedad de alpiste. Así que algunas de las tierras ‘reservadas’ en la Unión Europea o áreas del Programa de Conservación en Estados Unidos están siendo sacrificadas en aras de la expansión de la biomasa, siendo que tales programas juegan un papel importante en la reducción de la erosión y el vaciado del suelo y son cruciales en impedir la decadencia de la biodiversidad”.

En resumen, el etanol de celulosa no parece pronto a estar disponible comercialmente, y enfrenta barreras técnicas que no parecen poder remontarse en el futuro previsible. Mucha de la inversión en investigación y desarrollo del etanol de celulosa se destina a ingeniería genética sin una evaluación de los riesgos. No se evalúan las consecuencias de utilizar grandes cantidades de biomasa del llamado “desperdicio vegetal”; no se evalúan las plantaciones de árboles ni el efecto de destinar las áreas de cultivos perennes donde se producen alimentos a los agrocombustibles; no se evalúan los ecosistemas, las emisiones globales de los gases con efecto de invernadero, la fertilidad de los suelos o las existencias de agua. En este escenario, las promesas que hace la industria acerca de esta “segunda generación” son sólo una treta usada por los gobiernos, con la que se justifica la expansión de gran escala de los monocultivos de agrocombustibles de primera generación, particularmente en el Sur global, pese a las crecientes evidencias de los severos impactos negativos en las comunidades y el ambiente.

http://www.grain.org/biodiversidad/?id=376

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lunes, enero 28, 2008

http://www.organicconsumers.org/articles/article_9949.cfm

Should we label growth-hormone milk?
Yes: Health suspicions are valid, and effects hurt cows and small farmers

By Ronnie Cummins
Columbus Dispatch - Columbus, OH, Jan 26, 2008


Straight to the Source

Health-minded consumers are increasingly vocal about their basic right to know what's in their food -- and with good reason.

Case in point: synthetic hormones in milk. Fourteen years after a highly contentious Food and Drug Administration decision allowing milk and dairy products from cows injected with Monsanto's genetically engineered bovine growth hormone -- often called rBGH, also recombinant bovine somatotropin, or rBST -- the controversy continues.

As scientists and consumer advocates warned at the start, revving up cows with a synthetic hormone to force them to produce about 15 percent more milk is a terrible idea.

Recombinant bovine growth hormone is bad for cows, burning them out in three or four years, causing terrible stress and a long list of medical problems including reproductive complications, lameness, pus in the milk and higher rates of udder infections that are treated with powerful antibiotics.

Even more worrisome, rBGH is likely hazardous for humans because milk from injected cows contains significantly higher levels -- from 18 percent to 106 percent -- of a potent cancer-tumor promoter called insulinlike growth factor 1, or IGF-1.

A number of studies have indicated that people with higher levels of IGF-1 in their bodies suffer higher rates of colon and breast cancer. In addition, Monsanto's rBGH is also more immunogenic -- it stimulates the immune system more -- than the nongenetically engineered growth hormone produced naturally by a cow's pituitary gland.

Finally, rBGH is bad for family farmers because it artificially increases the supply of milk on the market, driving down prices paid to smaller farmers and giving large, intensive-confinement dairy farms a competitive advantage.

Since 1994, government officials have been aware that Americans are wary of rBGH and genetically engineered foods in general. Polls consistently show that 80 percent to 95 percent of consumers want mandatory labels on rBGH-derived dairy products -- mainly so they can avoid buying them.

Acknowledging significant concerns over rBGH-tainted milk, the FDA -- ignoring legal precedent -- declared in 1993 that it would not require labeling, thus keeping consumers in the dark.

In response, activists dumped rBGH-tainted milk outside supermarkets across the nation. Several hundred dairies declared that they would not use the drug and would label their products "rBGH-free," which the FDA reluctantly agreed would be allowed.

Beginning in the late 1990s, the controversy over rBGH spread globally. Europe, Canada, Japan, New Zealand, Australia and other industrialized nations banned the use of rBGH on animal- and human-health grounds and began requiring labels on genetically engineered foods.

Today, millions of health-minded consumers are buying organic or rBGH-free milk. Natural food stores sales are booming.

In response, major dairy processors such as Kraft and Dean Foods, supermarket chains such as Kroger, coffeehouses including Starbucks and restaurant chains such as Chipotle have begun requiring that their suppliers stop using rBGH.

As a result, only 17 percent of America's dairy cows are being injected with the drug. Monsanto's response to widespread consumer rejection of rBGH has been to lobby the federal government to allow rBGH and genetic engineering in organics -- and, more recently, to outlaw rBGH-free labels.

Rebuffed last year by the FDA and the Federal Trade Commission in its efforts to ban rBGH-free labels, Monsanto has now turned to lobbying state legislatures in Ohio, Pennsylvania and other states. But thousands of calls and e-mails from consumers have prompted state legislators to back off, most recently in Pennsylvania.

Consumers want to know what's in their food and will respond to truthful labels such as organic and rBGH-free by voting with their dollars for safe, natural and humanely raised products.

The final step to consumer satisfaction is requiring dairy producers to label all of their products that contain synthetic hormones such as rBGH.

Ronnie Cummins is the national director of the Organic Consumers Association. Readers may write him at OCA, 6771 S. Silver Hill Dr., Finland, Minn. 55603. Distributed by McClatchy-Tribune Information Services.


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Agrocombustibles, the next generation

http://www.grain.org/biodiversidad/?id=368

Los cultivos energéticos alternativos y la próxima generación de agrocombustibles

GRAIN

No hay ningún misterio acerca del gran idilio de la biotecnología con los agrocombustibles. Más cantidad de agrocombustibles se traduce en mayor producción de soja y maíz híbrido —lo que significa mayores ventas de semillas transgénicas y plaguicidas. Robert Fraley, vicepresidente de Monsanto y coinventor de sus cultivos Roundup Ready, expresó con gran alegría ante el público de una reciente exposición de agrocombustibles en Argentina, que el crecimiento de éstos era “inimaginable en términos de lo que significará para la superficie de maíz y soja”. [17]

No hace mucho tiempo, el principal mensaje de Fraley era que la modificación genética llenaría los estómagos de los pobres del mundo; ahora es cómo los transgénicos llenarán los tanques de los autos del mundo. Parecería que es simplemente una cuestión de adaptar el mensaje a la última preocupación de moda. De todas maneras, como señaló Fraley, Monsanto y Cargill están trabajando, a través de su empresa conjunta, Renessen, en nuevas variedades de maíz, que Cargill pueda procesar para convertirlas simultáneamente en etanol y en alimento para animales, resolviendo así, por lo menos para Cargill, la tensión entre sus mercados de combustible y alimentación.

El mejoramiento de maíz de Renessen dice mucho sobre la forma en que compañías como Monsanto van a beneficiarse de la arremetida de los agrocombustibles. Los agrocombustibles abren nuevos mercados para los cultivos transgénicos, sean maíz, soja o colza, que hasta ahora han estado limitados en Europa, Japón y otros lugares por obstáculos regulatorios aplicados a partir de la preocupación por los efectos de los transgénicos en la salud humana. Pero el maíz transgénico de Renessen está dirigido a dos bocas de salida (agrocombustibles y alimentos para animales) que tienen menor cantidad de reglamentaciones. El acuerdo es perfecto para ambas compañías: Cargill elude los impedimentos comerciales y Monsanto asegura su posición dentro del imperio del mayor comercializador de granos del mundo. En todos lados pululan acuerdos similares. En 2006, DuPont y Bunge anunciaron que estaban ampliando el área de acción de su empresa conjunta en la investigación de una soja, conocida como Solae, para incluir los agrocombustibles. [18]

El interés de los poderosos de la biotecnología por los agrocombustibles, sin embargo, no se limita a los principales cultivos transgénicos. Estas empresas están también en el centro de la búsqueda de materias primas alternativas y de la borrosa próxima generación de etanol celulósico, donde surgen escenarios monopólicos semejantes.

Monsanto es un actor principal de la investigación tanto del miscanthus como del pasto de aguja (Panicum virgatum, switchgrass), dos de los cultivos más promisorios para el futuro mercado del etanol celulósico. A principios de 2007, Mendel Biotechnology, del cual Monsanto es copropietario, compró la compañía Tinplant Biotechnik, con sede en Alemania, adquiriendo sus cultivares [las variedades obtenidas por selección] de miscanthus híbrido y su colección completa de germoplasma de miscanthus —la mayor del mundo, con más de mil muestras. Mendel también trabaja en el mejoramiento genético del miscanthus en China (un centro de diversidad del miscanthus) y en Estados Unidos, donde investiga variedades transgénicas de alto rendimiento, potencialmente en colaboración con el Instituto de Biociencias de Energías de British Petroleum (BP), en la Universidad de Berkeley. [19] El 13 de junio de 2007, BP anunció que estaba financiando a Mendel para llevar a cabo un programa de investigación de cinco años sobre cultivos para agrocombustible y que había comprado acciones en la compañía, lo cual le dio un sitial junto a Monsanto en el Directorio de Mendel. [20]

Cuadro 4. Compañías que desarrollan enzimas para agrocombustible celulósico y sus socios corporativos

Diversa/Celunol

Syngenta, Dupont/Tate&Lyle, Khosla Ventures

Iogen

Shell, Goldman Sachs

Genencor (Danisco)

Tembec, Mascoma/Kohsla Ventures, Cargill, Dow, Royal Nedalco

Novozymes

DuPont, Broin, COFCO. China Resources Alcohol Corporation

Dyadic

Abengoa, Royal Nedalco

La participación de Monsanto en el Panicum virgatum o switchgrass se da a través de su asociación con otra compañía biotecnológica estadounidense, Ceres, que también está conectada al Instituto de Biociencias de Energías de BP. [21] Ceres aduce estar “mejorando genéticamente el pasto switchgrass como cultivo mediante la selección de tipos mejorados pero, lo más importante, está aportando genes de su propiedad, herramientas y procedimientos para impulsar las mejoras más rápidamente y proveer a la planta de atributos idealmente adecuados para ser cultivada en grandes áreas y dar rendimientos constantemente más elevados”. Ceres aduce tener la mayor colección privada de genes vegetales totalmente secuenciados, con patentes en más de 75 mil genes.

Las compañías semilleras también maniobran para asegurar que los cultivos para agrocombustibles actuales continúen sirviendo como insumos conforme evolucionan los sistemas de procesamiento. CanaVialis, la compañía más grande del mundo de mejoramiento genético de la caña de azúcar, y la compañía de biotecnología de la caña de azúcar Allelyx, ambas propiedad del conglomerado brasileño Votorantim, trabajan en nuevas variedades transgénicas de caña de azúcar para compañías dedicadas al etanol, como Cosan, una de sus corporaciones asociadas. También Monsanto lo hace. En diciembre de 2006, un funcionario de Monsanto dijo al periódico brasileño Valor Econômico que la compañía realizaba estudios sobre nuevas variedades de caña de azúcar transgénica para el mercado brasileño en sociedad con una compañía de la que no daba el nombre. [22] Unos pocos meses después, Monsanto reveló que esta compañía era Votorantim, y que para el año 2009 pretendían comercializar en Brasil variedades de caña de azúcar transgénica Roundup Ready (ver cuadro sobre el Conglomerado Ometto). [23] Syngenta, mientras tanto, aseguró recientemente el acceso a variedades no comestibles de caña de azúcar con cantidades ultra elevadas de celulosa, desarrolladas por la firma biotecnológica Celunol, cuando Celunol fue comprada por Diversa —una compañía de bioprospección de enzimas y microbios controlada por Syngenta.

Grandes del petróleo con grandes plantaciones de árboles

Si los sistemas de agrocombustible celulósico finalmente lograran que éste pudiera ser comercializado, las plantaciones de eucaliptos y de otros tipos de árboles serían importantes fuentes de materia prima. Los grandes del petróleo ya se mueven para asegurar su lugar en esa matriz. Chevron, por ejemplo, tiene una sociedad con Weyerhaeuser, una de las empresas forestales más grandes del mundo, con cientos de miles de hectáreas de plantaciones de eucaliptos en Uruguay y Brasil. Shell Oil está desarrollando etanol celulósico de astillas de madera en sociedad con Iogen Corp e Industrias Choren de Alemania, aun cuando entre 2000 y 2004 puso freno a su programa de biomasa y vendió sus filiales forestales en África y Sudamérica.

Por su parte, DuPont, la segunda compañía de semillas más grande del mundo, desarrolla lo que denomina una “biorefinería integrada con base en el maíz”, con financiamiento del Departamento de Energía de los Estados Unidos y en cooperación con Diversa, Tate & Lale, John Deere y Broin, una empresa estadounidense líder en la producción de etanol. Probablemente utilizará variedades de maíz con alto contenido de almidón desarrolladas por DuPont, y un microorganismo que Diversa aisló de la savia azucarada de las plantas de agave —y que convierte los remanentes del maíz en etanol. En cuanto a los procesos finales, la biorefinería de Du Pont abastecería la producción de biobutanol y su comercialización mediante la empresa conjunta que tiene con BP y British Sugars.

Syngenta, que recientemente fusionó su negocio de semillas en Norte América con Du Pont, también trabaja con Diversa para lograr un maíz para producir agrocombustible celulósico. [24] En 2008 espera lanzar una variedad de maíz transgénico que produce una enzima desarrollada por Diversa, que convierte el almidón en azúcar para formar etanol. La idea detrás de la variedad transgénica es abaratar los costos de las enzimas líquidas utilizadas para la producción de etanol celulósico –el punto de inflexión para hacer económicamente viable esa próxima generación de agrocombustibles. [25]

Es precisamente allí, a nivel de las enzimas, que la rivalidad entre las empresas para el desarrollo de la próxima generación de agrocombustibles es más intensa. La investigación y el desarrollo de esas enzimas está en manos de tan sólo unas pocas compañías y parte de mayores agrupamientos o “equipos” empresariales que intentan desarrollar sistemas integrados para producir etanol celulósico. [26]

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domingo, enero 27, 2008

24 enero 2008

Red pide Brasil y Chile que suspendan investigación sobre árboles transgénicos
Adital -
En carta enviada a los gobiernos de Brasil y Chile, en la semana pasada, la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles, (Recoma) una red descentralizada con representación en 16 países, solicitó a estos países que ordenen la suspensión de las investigaciones que se están llevando a cabo sobre modificación genética de árboles.

Dicha solicitud está basada en la decisión tomada en la última Conferencia de las Partes del Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica que solicita a los gobiernos que se adopten "enfoques de precaución al tratar la cuestión de los árboles genéticamente modificados".

En la misiva la Recoma manifiesta además preocupación por el hecho de que la manipulación genética que se está llevando a cabo apunta a consolidar y expandir un modelo de monocultivos de árboles que ya ha demostrado resultar en graves impactos sociales y ambientales. Se afirma que el uso de árboles transgénicos agravaría aún más los impactos ya constatados sobre el agua, dado que una de las características que se desea introducir es la de un crecimiento más rápido, lo que significaría un uso mayor de agua por parte de las plantaciones.

En la carta enviada al gobierno chileno se agrega que se está investigando la introducción de genes que vuelvan a los árboles más resistentes al frío, con el objetivo de poder plantarlos más al sur del territorio y más arriba en la cordillera. Ello implicaría impactos sociales y ambientales en áreas aún no impactadas por los actuales monocultivos.

También se está llevando a cabo investigación para que los árboles posean características insecticidas, con el objetivo de hacerlos resistentes a la polilla del brote (Ryacionia buoliana). El resultado podría ser la mortandad de una cantidad de otras especies de insectos, con los consiguientes impactos sobre las cadenas alimenticias de la fauna local y quizá hasta sobre la polinización de especies de la flora nativa vinculada a dichos insectos.

En la carta enviada al gobierno brasileño, se resalta además el hecho de que la investigación para aumentar la tolerancia de los árboles al herbicida glifosato implicaría impactos sociales y ambientales aún mayores, como la destrucción de flora local y la salud de la gente. Asimismo, la investigación que se lleva a cabo para obtener eucaliptos que contengan mayor cantidad de celulosa para la producción de etanol y por ende menor cantidad de lignina, componente que le da fuerza estructural a los árboles, los hará susceptibles de sufrir y a su vez causar serios daños durante las tormentas de viento.

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Open Letter to British Food Journal

http://www.i-sis.org.uk/openLetterWormyCorn.php

Wormy Corn Paper Must be Retracted

We, the undersigned, are writing to request the Editor and the Editorial Board of the British Food Journal (BFJ) to retract the published article “Agronomic and consumer considerations for Bt and conventional sweet corn” [1] and to withdraw its “Award for Excellence for Most Outstanding Paper in 2004”. This paper, purporting to show that consumers prefer to buy genetically modified (GM) Bt sweet corn over conventional sweet corn, is highly misleading, if not a “flagrant fraud”, as it is based on manipulations of the shoppers’ preference, not reported in the paper. When evidence of the manipulations emerged, one of the authors, an employee of the Canadian Government, attempted to suppress the evidence, even resorting to threatening legal action in the UK and Ireland. We summarize the sequence of events for your benefit.

The BFJ published the paper in 2003 [1], and subsequently gave it the “Award for Excellence for the Most Outstanding Paper in 2004”. The authors claimed to have shown that consumers, when given a choice between GM (Bt) and non-GM sweet corn, preferred to buy the GM-corn by a factor of 3 to 2. But it turned out that the paper was seriously flawed [2] (see Biotech Canada SLAPP Scandal, SiS 36).

Toronto Star journalist Stuart Laidlaw reported on the ‘experiment’ in his book, Secret Ingredients: The Brave New World of Industrial Farming, (McClelland & Stewart, 2003). The book included a photograph of a sign above the regular sweet corn saying: “Would You Eat Wormy Sweet Corn?” while the corresponding sign over the GM-corn said: “Here’s What Went into Producing Quality Sweet Corn.” The contrast between “Wormy” and “Quality” was highlighted on the sign by the number of times the regular corn had been sprayed with insecticides and fungicide. This and other blatant attempts to bias the consumers’ choice [3] were not reported in the BFJ paper.

A leading researcher into scientific ethics, Dr. Richard Jennings at Cambridge University in the UK, told the New Scientist [4] that if that is the case, “It is grounds for the journal to retract the article.”

Prof. Joe Cummins, Professor Emeritus of Plant Genetics at University of Western Ontario, wrote a letter to the Editor of the BFJ on 30 May 2006, requesting that the paper and the Award for Excellence both be withdrawn as “ the experiment and its controls do not appear to have been reported either fully or honestly.”

The Editor, Dr. Chris Griffith, Head of the Food Research and Consultancy Unit at the University of Wales, Cardiff, failed to retract the paper, sidestepping the objection with a statement in an “Editor’s note” [5] that: “A common misconception is that science and research are about facts.” Prof. Cummins’ letter was also published in the same “Editor’s note”, followed by a lengthy reply from the senior author, Dr. Doug Powell, Associate Professor of Diagnostic Medicine/Pathobiology at Kansas State University, Manhattan, in which he tried to justify the research. He admitted that the “wormy corn” sign had been present on 30 August 2000 (the day the sales experiment started), and said it was “changed” (not removed) a week later. But he simply dismissed the charge that this amounted to influencing consumer preference.

The paper’s second author, Shane Morris, replied on his website GMOIreland [6], claiming he “never saw any such misleading “signs””, despite the photographic evidence obtained by Laidlaw. Instead he produced his own photographs [7], which he said confirm there were no such misleading signs during the data collection period.

Morris is a biotech lobbyist who routinely attacks critics of GM crops on his website, and is also a paid agent of the Canadian Government, a Senior Consumer Analyst at the Consumer Analysis Section of Agriculture and Agri-Food Canada. And while holding that position, Morris resorted to threats of legal action, a notorious measure commonly referred to as SLAPP – Strategic Lawsuits Against Public Participation [2] - forcing a temporary shutdown of the GM Watch website (which first drew attention to Laidlaw’s report).

Meanwhile, new evidence has emerged confirming that the “wormy corn” sign was indeed present during a substantial part of, if not the entire data collection period, 30 August - 6 October 2000. Tim Lambert, computer scientist at the University of New South Wales in Australia, noticed a small placard with writing placed over the regular corn in Morris’s photographs, but the resolution was too low to read. By blowing up the photographs and aligning the placard with the original photograph of the wormy sign, Lambert found a match in the writing [8]; thereby providing proof that the telltale sign, which Morris claimed never to have seen, was present in Morris’s own photographs.

Dr. Jennings has since spoken to Private Eye [9], calling the BFJ paper “a flagrant fraud”, and charging the authors with “a sin of omission by failing to divulge information which quite clearly should have been disclosed.” But as Private Eye commented [10], “if the researchers had disclosed the wormy corn labels, would any respected scientific journal have published it?”

In November 2007, the Rt Hon. Michael Meacher MP tabled an Early Day Motion in the UK Parliament on Scientific Research into GM Crops [11], which “regrets the continuing attempts to silence or misrepresent scientists whose research indicates possible human health problems from GM crops”, “deplores the continuing efforts of an employee of the Canadian Government to close down websites in the UK and Republic of Ireland,” and calls for “journal editors to withdraw papers they have published which subsequently turn out to be grossly misleading or even fraudulent.” This has been signed by 26 MPs from different political parties.

Professor Cummins wrote to the BFJ Editor again on 26 November 2007, drawing attention to the new evidence, and asking that “accusations as serious as mendacity, falsification and fraud” not be swept aside or barred from discussion. He wrote again on 6 December and 20 December 2007, but Dr. Griffith has failed to reply.

This disgraceful incident has brought science and the BFJ into disrepute, and we urge the Editorial Board to do what it can to redeem itself by retracting both the paper and its award, thus sending a clear signal to the scientific community and the public that you are not compromising the traditional, accepted standards of good science or of truthful journalism.

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sábado, enero 26, 2008

Seedling LIVESTOCK SPECIAL ISSUE

New from GRAIN
January 2007
http://www.grain.org/nfg/?id=549


LIVESTOCK SPECIAL ISSUE

In this special edition of Seedling, we take a close look at the livestock industry. Behind the scenes this global industry is going through a rapid process of concentration as it extends its control over livestock farming. As consumption of meat increases, hundreds of thousands of small farmers have been tied into production contracts mainly for the export market. Furthermore, we are heading for more diseases, more deadly types of disease, and more capacity for these diseases to spread. And yet, the international response fails to reflect the seriousness of the situation. Meanwhile traditional cultures dependent on livestock are also being further marginalised as illustrated in this issue of Seedling in Mongolia and Niger.
http://www.grain.org/seedling/?type=71


EDITORIAL
Read the Editorial: http://www.grain.org/seedling/?id=527
This issue of Seedling is currently available in PDF. You can download the full issue of Seedling here: http://www.grain.org/seedling/?id=527&PDF (6.6 MB)


LIVESTOCK BREEDING IN THE HANDS OF CORPORATIONS by Susanne Gura
http://www.grain.org/seedling/?id=528
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=528&PDF
Scarcely noticed by the general public, the global livestock industry is going through a rapid process of concentration. Company takeovers and co-operation agreements proliferate and technology is changing fast. Patents are flying out for genetic material, and other proprietary strategies are being vigorously pursued. In a process that bears an uncanny resemblance to what has happened to the global seed market, the breeding sector - now renamed "livestock genetics" - is becoming the nerve centre of the industry and extending its control over livestock farming. Quick to seize the opportunity, agro-giants such as Monsanto are moving in.


MONGOLIAN HERDERS DEMAND THEIR RIGHTS by GRAIN with Dorj Borjigin and Yangjain Tegusbagar
http://www.grain.org/seedling/?id=529
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=529&PDF
As part of the carve-up of the world that followed the end of the Second World War, the Chinese were able to bring under their sphere of influence an area to the south of Mongolia, which they called Inner Mongolia. Although today the region formally remains autonomous, the Chinese effectively control it. Two Mongolians - Dorj Borjigin and Yangjain Tegusbagar - talked to GRAIN about the problems they face in their country, which they call Southern Mongolia.


CONTRACT FARMING IN THE WORLD'S POULTRY INDUSTRY by GRAIN
http://www.grain.org/seedling/?id=530
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=530&PDF
Over the last 40 years the world has witnessed a remarkable increase in the consumption of poultry, pork and beef. Multinational meat processing companies have been able to respond to the hugely expanded export trade only by tying hundreds of thousands of small farmers into production contracts. In this article we examine contract farming in the poultry sector of two leading producing countries - Brazil and Thailand.


RIGHTS OF PASSAGE IN NIGER Interview with Bouréima Dodo
http://www.grain.org/seedling/?id=531
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=531&PDF
Bouréima Dodo is an agro-pastoral producer in Niger, executive secretary of the Association for the Re-dynamisation of Livestock in Niger (AREN), a national organisation with about 36,000 members, and part of the Niger Farmers' Platform, which is linked to the Network of Farmers' and Agricultural Producers' Organisations of West Africa (ROPPA).


VIRAL TIMES - THE POLITICS OF EMERGING GLOBAL ANIMAL DISEASES by GRAIN
http://www.grain.org/seedling/?id=532
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=532&PDF
The world is in the midst of big changes with respect to global animal diseases. We are heading for more diseases, more deadly types of disease, and more capacity for these diseases to spread. There is also a greater probability of the emergence of zoonotic diseases and global pandemics. Yet the international response to this situation has so far failed by a large measure to reflect the seriousness of the crisis. The fault lies in governments' unwillingness to confront the dominant powers of industrial livestock farming - whether it be the pharmaceutical corporations and their patents or the industrial meat corporations and their factory farms.


GERM WARFARE - LIVESTOCK DISEASE, PUBLIC HEALTH AND THE MILITARY-INDUSTRIAL COMPLEX by GRAIN
http://www.grain.org/seedling/?id=533
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=533&PDF
Animal diseases that threaten human health - the global reaction by governments to this is plagued by three key problems: information (a lack of transparency and poor media coverage); privatisation (of viruses, vaccines and related materials and technologies for commercial purposes); and military use (the growing intrinsic connection between health research and development and military use).


LIVESTOCK DIVERSITY STILL THREATENED - INTERLAKEN CONFERENCE DUCKS THE ISSUES by GRAIN
http://www.grain.org/seedling/?id=534
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=534&PDF
An international conference to debate the future of animal genetic resources was organised by the UN Food and Agriculture Organisation (FAO) from 3 to 7 September 2007 in Interlaken, Switzerland. It was attended by almost 300 people from more than 100 countries. Governments adopted the "Interlaken Declaration" and agreed on a "Global Plan of Action for Animal Genetic Resources". This was the first major intergovernmental conference to address the problem of how to reduce the rapidly dwindling diversity of livestock breeds of the few dozen animal species that are used in agriculture and pastoralism for food, fibre, fuel and power, as well as for social, cultural and environmental purposes.


OTHER ARTICLES

CAFTA AND THE BUDAPEST TREATY - THE DEBATE IN COSTA RICA by Silvia Rodríguez Cervantes
http://www.grain.org/seedling/?id=535
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=535&PDF
Bilateral trade agreements are the latest tool to spread patents on life worldwide. They may be used to force countries to provide patents on plants and animals or to join the UPOV Convention's softer system of plant variety rights. Or they may include an obligation to sign the little-known Budapest Treaty on the patenting of micro-organisms. This was the option chosen for Central America and the Dominican Republic, which, through their free-trade agreement with the USA, are having the Budapest Treaty forced upon them. But the debate is far from over, for many Costa Ricans are determined to stop this happening.


RAMÓN VERA Interview by GRAIN
http://www.grain.org/seedling/?id=536
(PDF) http://www.grain.org/seedling/?id=536&PDF
Ramón Vera Herrera is the new editor of 'Biodiversidad, sustento y culturas', a quarterly magazine published by GRAIN and REDES-AT. He is also the editor of an 18-year-old project called Ojarasca (published monthly in the Mexican newspaper La Jornada), which covers the life and struggles of the indigenous and peasant communities in Mexico and Latin America.

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viernes, enero 25, 2008

Venter Builds Longest Sequence of Synth DNA

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ETC Group
News Release
24 January 2008
www.etcgroup.org


Venter Institute Builds Longest Sequence of Synthetic DNA (that Doesn’t Work)
“It’s not how long – but how wise” cautions ETC Group


ETC Group today renewed its call for a moratorium on the release and commercialization of synthetic organisms, asserting that societal debate on the oversight of synthetic biology is urgently overdue. The renewed call came as J. Craig Venter’s research team announced that it has constructed a bacterial-length synthetic genome in the lab using mail-order synthetic DNA sequences. They’ve named the synthetic genome, Mycoplasma genitalium JCVI-1.0, and it’s similar to its counterpart in nature, a genital bacterium with the smallest known genome of any free living organism. The announcement is not breaking news because the work had been previously reported, but the details were published today in Science.

“Venter is claiming bragging rights to the world’s longest length of synthetic DNA, but size isn’t everything. The important question is not ‘how long?’ but ‘how wise?’” says Jim Thomas of ETC Group. “While synthetic biology is speeding ahead in the lab and in the marketplace, societal debate and regulatory oversight is stalled and there has been no meaningful or inclusive discussion on how to govern synthetic biology in a safe and just way. In the absence of democratic oversight profiteering industrialists are tinkering with the building blocks of life for their own private gain. We regard that as unacceptable.”

“The Venter Institute calls this synthetic life version 1.0 and acknowledges that it doesn’t quite work yet – however, society shouldn’t wait for the next upgrade – the stakes are far too serious,” explains Kathy Jo Wetter of ETC Group. “This news means scientists are one step closer to constructing a living, synthetic organism that has the potential for social, economic, and ecological disruption – and society is not at all prepared for that.” said Wetter.

Venter’s immediate goal is to conjure a designer genome, synthesize it and insert it into a cell so that it survives and replicates as a new species, dubbed “Synthia.” What’s being reported in Science today is not Synthia – but rather the largest DNA molecule ever constructed entirely from off-the-shelf DNA. Venter’s team assembled 582,970 base pairs – an order of magnitude greater that the previous record (32,000 bases). According to the paper in Science the genome has not been successfully transplanted into a living cell. The only completely synthetic genomes previously re-constructed belong to viruses – including deadly pathogens such as the poliovirus and the 1918 flu virus. The genome of any viral organism on the “select agents” list can be constructed in the laboratory using mail order synthetic DNA sequences. (Select agents refers to the U.S. government’s list of deadly microbial pathogens and toxins made by living organisms.) Today’s announcement opens the door to constructing dangerous bacterial select agents – such as the bacterium that causes anthrax.


Beyond Synthia:
Craig Venter’s attempt to build Synthia, the world’s first organism with a fully synthetic genome, is the most high profile example of “extreme genetic engineering” or synthetic biology (Syn Bio). Synthetic biologists are building novel genetic sequences and new synthetic organisms for chemical, drug and fuel production, re-engineering life in the lab for industrial purposes. In terms of technological maturity synthetic biology is still pretty much in diapers, yet is currently enjoying billions of dollars of investment in a push towards rapid commercialization.

This avalanche of new money comes from governments, venture capitalists and large corporations including BP, Shell, Cargill, Dupont and Virgin Group. Just this week synthetic biology company Solazyme teamed up with Chevron, the world’s seventh largest corporation, to develop biodiesel from synthetically altered algae. Dupont already produces a commercial bioplastic using a synthetic organism. BP is an equity investor in Venter’s company, Synthetic Genomics, Inc. The company has applied for far-reaching patents that would grant it exclusive monopoly over key processes in the emerging industry. For a graphic overview of the synthetic biology industry and the investors behind Synthetic Genomics, Inc. See ETC Group’s “Syndustry” poster and “The Men & Money Behind Synthia.” – both available here: http://www.etcgroup.org

Debate Dismissed
Most synthetic biologists have attempted to brush aside the ethical issues and governance of synthetic biology by commissioning soft reviews prepared by syn bio insiders and enthusiasts. The most recent report, funded by the Sloan Foundation, makes no policy recommendations, emphasizes voluntary measures, fails to adequately consult civil society and ignores many central concerns about the societal impacts of the technology. ETC Group’s response to the Sloan report is available here: http://www.etcgroup.org/en/materials/publications.html?pub_id=654

Note for Editors:

A year ago at the World Social Forum in Nairobi, ETC Group released a 70-page report examining the societal implications of synthetic biology. Extreme Genetic Engineering – an introduction to synthetic biology is available for free download online: http://www.etcgroup.org/upload/publication/602/01/synbioreportweb.pdf

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miércoles, enero 23, 2008

FDA Opens "Pandora's Box" by Approving Food from Clones for Sale

Contact:
Joseph Mendelson, Center for Food Safety (202) 547-9359 or (703) 244-1724; Jaydee Hanson, Center for Food Safety (202) 547-9359 or (703) 231-5956; John Bianchi, Goodman Media International: (212) 576-2700, x228

(January 15, 2008) Washington, DC - Today, the Center for Food Safety (CFS) condemned the Food and Drug Administration's (FDA) irresponsible determination that milk and meat from cloned animals are safe for sale to the public. In addition, the FDA is requiring no tracking system for clones or labeling of products produced from clones or their offspring. This action comes at a time when the U.S. Senate has voted twice to delay FDA's decision on cloned animals until additional safety and economic studies can be completed by the National Academy of Sciences and the United States Department of Agriculture (USDA).

"The FDA's bullheaded action today disregards the will of the public and the Senate - and opens a literal Pandora's Box," said Andrew Kimbrell, CFS Executive Director. "FDA based their decision on an incomplete and flawed review that relies on studies supplied by cloning companies that want to force cloning technology on American consumers. FDA's action has placed the interests of a handful of biotech firms above those of the public they are charged with protecting."

With FDA's release of their controversial risk assessment today, CFS joins dozens of other food industry, consumer, and animal welfare groups, as well as federal lawmakers in calling for swift action on the part of Congress to pass the 2007 Farm Bill containing provisions delaying FDA's release of clones into the food supply. The Farm Bill currently contains an amendment, advanced by Senator Barbara A. Mikulski (D-MD.) and co-sponsored by Senator Arlen Specter (R-PA), requiring a rigorous and careful review of the human health and economic impacts of allowing cloned food into America's food supply. The Senate overwhelmingly passed the bill by a vote of 79 to 14.

"The passage of this bill with the Mikulski-Specter amendment sends a strong message that the FDA has failed the public again by taking an inadequate and half-baked look at the safety of food products from cloned animals and their offspring," said Joseph Mendelson, CFS Legal Director. "The FDA's cavalier approach to cloned food and its potential impacts calls for the remedy of a truly rigorous scientific assessment, and Congress has now repeatedly called for such action."

The Farm Bill amendment addresses the gaps and inadequacies of the FDAs current risk assessment, and would go into effect before any food products from clones are marketed. The Farm Bill also directs the USDA to examine consumer acceptance of cloned foods and the likely impacts they could have on domestic and international markets. (Click here for more information on this amendment).

Additionally, the FDA is today issuing a guidance document for food producers; It fails to require any special procedures for tracking or handling food products from clones. It also fails to require labeling of any kind on food products from clones or their offspring, which deprives consumers of their right to know about the origins of their food.

Recently, two cloning companies - Viagen and Trans Ova, proposed the creation of a voluntary cloning registry program. While they advanced claims that the registry would provide consumer protection and transparency without regulation, clones and their progeny will still be dispersed through the food system without any tracking or labeling.

"The cloning industry's proposal is simply another attempt to force cloned milk and meat on consumers and the dairy industry by giving the public phony assurances," said Mendelson. "The proposal neither provides new studies on the safety of clones nor protects the consumers' right to know whether their food or dairy contains products from clones. Once clones are released into America's food supply without any traceability requirements, it will be difficult, if not impossible, to recall them."

Recent opinion polls show the majority of Americans do not want milk or meat from cloned animals in their food. A December 2006 poll by the Pew Initiative on Food and Biotechnology found that nearly two-thirds of U.S. consumers were uncomfortable with animal cloning. A national survey conducted this year by Consumers Union found that 89 percent of Americans want to see cloned foods labeled, while 69 percent said that they have concerns about cloned meat and dairy products in the food supply. A recent Gallup Poll reported that more than 60 percent of Americans believe that it is immoral to clone animals, while the Pew Initiative on Food and Biotechnology found that a similar percentage say that, despite FDA approval, they won't buy milk from cloned animals.

In its risk assessment of cloned food, the FDA claims to have evaluated extensive peer reviewed safety studies to support its conclusion, yet a recent report issued by CFS, Not Ready for Prime Time, shows the assessment only references three peer-reviewed food safety studies, all of which focus on the narrow issue of milk from cloned cows. What is even more disturbing is that these studies were partially funded by the same biotech firms that produce clones for profit.

Read the executive summary of the Center for Food Safety's report Not Ready for Prime Time

Read the full CFS report.

View FDA's documents released January 15th

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martes, enero 22, 2008

http://mrzine.monthlyreview.org/hc160108.html

Biofuels, BP-Berkeley, and the New Ecological Imperialism
by Hannah Holleman and Rebecca Clausen

In February 2007, BP announced plans with the University of California (UC) at Berkeley, in partnership with the University of Illinois and the Lawrence Berkeley National Laboratory, to lead the largest academic-industry research alliance in U.S. history. The $50 million-a-year bone that BP will throw to Berkeley will create the Energy Biosciences Institute (EBI), primarily focusing its research on biotechnology to produce biofuels. "In launching this visionary institute, BP is creating a new model for university-industry collaboration," said Beth Burnside, UC Berkeley Vice Chancellor for Research (quoted in Sanders 2007). In light of the historic record of capitalist accumulation, this "new model" for university-industry collaboration looks like old wine in a new bottle: appropriate a social good (public university), privatize the property (intellectual development), and commodify the output (energy-intensive products). And in this instance, BP has recruited a public institution to be its profit-making subsidiary.

Appropriating Academia

This is not the first time UC Berkeley fed at the corporate trough, and as government expenditures for social goods continue to decline relatively, it is likely that it won't be the last. Berkeley entered into a research deal with the seed giant Novartis ten years ago, after which an external review of the UCB-Novartis interaction recommended avoiding such partnerships (Altieri and Holt-Gimenez 2007). Nevertheless, on November 15, 2007, BP, the UC Berkeley, the Lawrence Berkeley National Laboratory, and the University of Illinois at Urbana-Champaign announced the signing of a controversial ten-year pact forming the Energy Biosciences Institute. The current deal with BP is ten times larger than the Novartis deal.

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Democracia, precaución y medio ambiente


Declaración de personalidades y organizaciones de la sociedad civil sobre las aplicaciones de la biotecnología en la modificación genética de plantas, ante la amenaza que representan para la agricultura y la sostenibilidad

Los organismos modificados genéticamente (OMG) se obtienen mediante la ingeniería genética, que permite crear plantas, animales y microorganismos manipulando sus genes. En los últimos años, esta técnica se ha utilizado para intentar introducir nuevas características en cultivos y, desde hace poco más de una década, se siembran en algunos países variedades modificadas genéticamente (MG) principalmente de soja, maíz, algodón y colza. A pesar de la ingente propaganda sobre multitud de funcionalidades, las variedades comerciales incorporan tan sólo dos características: la resistencia a insectos plaga y/o la tolerancia a un herbicida determinado. Un 81% de la superficie de OMG cultivada en el mundo son plantas resistentes a herbicidas [1]

Esta tecnología no es una simple prolongación de la mejora vegetal llevada a cabo por la agricultura tradicional: al permitir franquear las barreras entre especies, crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza o con las técnicas tradicionales de mejora genética. Por otra parte, los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir con exactitud todas las consecuencias de la manipulación del nuevo organismo en el que se han introducido genes extraños (frecuentemente desregulados en su nuevo entorno), ni su evolución e interacción con otros seres vivos una vez liberado un OMG al medio ambiente. Según la propia Comisión Europea, “el proceso de creación de organismos modificados genéticamente está rodeado de incertidumbres, que pueden dar lugar a multitud de efectos imprevistos [2]”. Hoy por hoy, se trata, de una tecnología con un nivel de imprecisión muy elevado y cuyos efectos son impredecibles tanto a corto como a largo plazo.

Tras 11 años de cultivo, se ha comprobado que las semillas modificadas genéticamente no reportan los beneficios prometidos por la industria biotecnológica:

En promedio no reducen el empleo de productos químicos en el campo, sino todo lo contrario. Por ejemplo, en EE.UU., los tres principales cultivos MG han conducido desde 1996 a un aumento en el uso de agrotóxicos de 55.000 toneladas [3], con enormes incrementos en el volumen de herbicidas aplicados a la soja, al algodón y al maíz tolerantes a herbicidas.

Sus rendimientos son menores, o en el mejor de los casos equivalentes a los de las variedades no MG, tal y como lo ha reconocido recientemente el Departamento de Agricultura de EE UU [4], por lo que los argumentos de eficiencia en el uso de recursos como suelo, agua o combustibles carecen de fundamento.

Sus impactos sobre el medio ambiente están cada vez más documentados: contaminación de especies silvestres emparentadas, reducción de la biodiversidad, contaminación química del suelo y de los acuíferos son algunosde los problemas asociados al cultivo de OMG.

No han aportado mejoras en la calidad de los alimentos, sino grandes incertidumbres sobre la inocuidad de los productos que contienen ingredientes MG, sobre todo a medio y largo plazo.

Para los agricultores, la aparición de malas hierbas y de adventicias resistentes a varios herbicidas asociada a los cultivos MG, empieza a ser motivo de preocupación en EE UU y en Canadá. En el caso de los cultivos insecticidas,se reconoce que es inevitable la evolución y proliferación de insectos plaga resistentes: cuestión de tiempo únicamente. Ello obligará a los agricultores convencionales a recurrir a plaguicidas cada vez más agresivos y costosos,mientras que la pérdida de eficacia de insecticidas naturales, como el Bt, será un grave perjuicio para la agricultura ecológica.
No contribuyen a aliviar la pobreza ni el hambre en el mundo. Al contrario, las aplicaciones comerciales de la biotecnología en la agricultura están aumentando la brecha que separa a pobres y ricos. Un dato significativo: lamayor parte de las cosechas MG se destinan a alimentación ganadera para satisfacer el consumo de carne –excesivo en muchos casos- de los países ricos.

Si bien la Unión Europea (UE) es una de las regiones del mundo con una regulación más estricta sobre OMG, resulta difícil que los ciudadanos europeos puedan confiar en las instituciones responsables de aprobar y velar por la seguridad de estos productos. En primer lugar, porque el procedimiento de aprobación es claramente antidemocrático: la Comisión Europea tiene la última palabra y puede autorizar la entrada de un nuevo OMG en el mercado europeo aunque una mayoría de los Estados Miembros se hayan pronunciado en contra. Todos los OMG aprobados para comercializarse en la UE desde que finalizó la moratoria en 2004, han sido aprobados por la Comisión Europea utilizando esta prerrogativa. Por su parte, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que emite recomendaciones para las nuevas autorizaciones, ha sido objeto en losúltimos meses de duras recriminaciones por parte de Estados Miembros por su falta de transparencia y por no tener en cuenta adecuadamente las objeciones de los Estados Miembros en el proceso de evaluación. Por otra parte, los estudios científicos sobre los que se basa la evaluación previa a la autorización son realizados por las propias empresas, sin que sea posible en muchos casos verificar los datos y resultados de forma independiente. Pero lo que más desconfianza ha generado son los casos de OMG aprobados pese a la existencia de grandes incertidumbres, o peor todavía, a pesar de evidencias sobre su peligrosidad para la salud y/o el medio ambiente.

Por ejemplo, en 2007 un grupo de expertos del Departamento de Ingeniería Genética de la Universidad de Caen, Francia, publicó en la revista científica “Archives of Environmental Contamination and Toxicology” un estudio en el que se demuestra que las ratas de laboratorio alimentadas con el maíz MON 863 de Monsanto muestran signos de toxicidad en el riñón y en el hígado [5]). El estudioa naliza los resultados presentados por Monsanto a la Comisión Europea para obtener la autorización de comercialización en la UE del MON 863, un maíz que produce un nuevo insecticida llamado “Cry3Bb1 modificado”. Sin embargo, la Comisión Europea concedió licencias para comercializar este maíz tanto para el consumo humano como para el consumo animal. Se han hecho llamamientos a los gobiernos para que emprendan una reevaluación urgente de todos los otros productos transgénicos aprobados, y una revisión estricta de los métodos de análisis actuales.

Otro ejemplo es el del maíz Bt 176. El cultivo comercial de transgénicos llegó a la agricultura española en marzo de 1998 [6] con este maíz de Ciba Geigy, hoy Syngenta. Este maíz contiene una modificación genética con tres genes que permiten producir una toxina capaz de matar insectos como el taladro y otros lepidópteros (mariposas y polillas), ser tolerante al herbicida glufosinato de amonio y aportar resistencia al antibiótico ampicilina [7]. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) retiró, en octubre de 2001, las variedades Bt 176 de la lista de productos transgénicos registrados, dado que presentaban riesgo de aparición de resistencia en los insectos [8]. A pesar de esto, el Gobierno español autorizó nuevas variedades Bt 176 casi un año y medio más tarde de la aparición de estas evidencias. En abril de 2004, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un informe en el que recomendaba la prohibición, a partir de enero de 2005, del cultivo de determinados transgénicos, entre ellos el Bt 176. Posteriormente, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) anunció que en esa fecha la siembra de maíz Bt 176 quedaría prohibida en territorio español . En el año 2005 el Gobierno siguió reconociendo que se está permitiendo el cultivo de un maíz cuya comercialización está prohibida según el Artículo 4 (2) de la Directiva 2001/18, a partir del 31 de diciembre de 2004.Todavía no se ha informado acerca de los impactos generados durante los más de siete años de cultivo.

El análisis de riesgos del maíz MON 810 (el tipo de maíz transgénico que secultiva en España), aprobado por la UE en 1998 bajo la Directiva 90/220/CE, no incluyó aspectos fundamentales como los efectos a largo plazo sobre la salud humana y/o animal o los impactos indirectos o diferidos sobre el medio ambiente, exigidos por la actual legislación [9]. Es imprescindible actualizar dicho análisis de riesgos, sobre todo teniendo en cuenta la falta de información exacta sobre los genes contenidos en el ADN del evento MON 810 en el momento de su aprobación y los resultados de estudios de caracterización posteriores, que sugieren que el ADN del maíz ha sufrido reordenaciones y/o supresiones a raíz de la transformación [10]. Asimismo, resultan preocupantes las similitudes de la proteína Cry1Ab producida por el MON 810 con la proteína Cry9C del maíz StarLink (retirado en 2000) que presenta características potencialmente alergénicas.

Con respecto a los impactos de estos maíces MON 810 sobre la salud o el medio ambiente, es importante reseñar que el único Plan de Seguimiento disponible anivel europeo es un documento entregado por Monsanto en 1995, cuando la compañía solicitó el permiso de comercialización, sin que haya habido ninguna actualización desde entonces. Este Plan no cubre ninguno de los asuntos científicos sobre los cuales se viene discutiendo desde la aprobación de este maíz y que, según la Directiva 2001/18/CE, deberían ser tenidos en consideración, incluyendo la estructura del genoma después de la integración deun gen extraño, los riesgos para organismos no-objetivo, los cambios en las rutas metabólicas secundarias de las plantas y la excreción y acumulación edáfica de la toxina Bt.

En un reciente informe [11], se demuestra la alta variabilidad del contenido de la toxina insecticida Bt presente en los maíces MON 810. La investigación, realizada en 2006 a partir de más de 600 muestras recogidas en España y Alemania concluye que las concentraciones de toxina Bt en las plantas son altamente impredecibles y variables, por lo que, por ejemplo, las plantas de un mismo campo llegan a diferir entre sí hasta 100 veces. Además, la concentración de toxina es completamente diferente de los niveles ofrecidos por Monsanto cuando solicitó la autorización para comercializar este maíz. Estos datos arrojan nuevas incertidumbres y preocupaciones con respecto a la seguridad y la calidad del maíz transgénico, y ponen en entredicho el sistema de autorizaciones de la UE.

Al igual que el conjunto de los europeos, una mayoría de la población española se opone a los alimentos transgénicos. En el Eurobarómetro de mayo de 2006, el dato más significativo es que solamente el 34% de los españoles está de acuerdo para que se fomente la biotecnología aplicada a la producción de alimentos. Asimismo, un estudio de marzo de 2004 del Centro de Investigaciones Sociológicas revelaba que cerca del 70% de los españoles considera la modificación genética de ciertos cultivos peligrosa para el medio ambiente y el barómetro español de septiembre de 2006, que los alimentos transgénicos son una de las dos cuestiones relacionadas con la alimentación que más preocupan a los españoles.

Por otra parte, se ha demostrado claramente que no es posible la coexistencia entre cultivos MG y ecológicos o convencionales. Los numerosos casos de contaminación a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde las semillas hasta el producto final, son una demostración clara de que la contaminación transgénica es inevitable. La contaminación de las semillas –que puede alcanzar proporciones nada desdeñables en poco tiempo, como se ha demostrado en EE UU- reviste especial gravedad por su carácter irreversible, impidiendo una posible marcha atrás en caso de ser necesaria la retirada del mercado de determinados OMG. De ahí la exigencia irrenunciable de que se aplique el principio de precaución, relegado al olvido actualmente al permitirse el cultivo de variedades MG en nuestros campos y la introducción de ingredientes transgénicos en nuestros platos.

La utilización de la ingeniería genética en la agricultura no puede considerarse una simple herramienta de producción. El debate sobre los cultivos MG va mucho más allá de la mera aplicación de una tecnología nueva, y plantea ciertas cuestiones éticas que la sociedad no puede eludir:
En la actualidad, dichos cultivos benefician exclusivamente a las pocas multinacionales que los desarrollan y comercializan, y que los están intentando imponer agresivamente en todo el mundo. Los grandes intereses económicos en juego dan lugar a todo tipo de presiones políticas por parte delas empresas agrobiotecnológicas y de algunos gobiernos, despreciando totalmente consideraciones ambientales y sociales.
Está en juego nada menos que el control de la agricultura y la alimentación en unas pocas manos, lo que puede conducir a una situación muy peligrosa para la independencia y supervivencia de pueblos, países y del conjunto de laHumanidad.
La utilización de la ingeniería genética en la agricultura no hace más que exacerbar los efectos perniciosos de una producción industrializada e insostenible, que no favorece a los pequeños agricultores, ni respeta el medio ambiente ni reparte equitativamente las riquezas.

El mundo necesita enfoques agrícolas sostenibles y es hora de que los gobiernos y los especialistas dediquen sus energías y recursos a desarrollar tecnologías y políticas compatibles con la protección del medio ambiente, una producción segura y de calidad y un reparto justo entre todos los seres humanos.

[1] James, C. 2006. Global Status of Commercialized Biotech/GM Crops: 2006. ISAAA Brief No. 35. ISAAA: Ithaca, NY.

[2] European Communities - Measures Affecting the Approval and Marketing of Biotech Products (DS291, DS292, DS293). First Written Submission by the European Communities. Geneva. 17 May 2004.

[3] Who benefits from GM crops? An analysis of the global performance of GM crops (1996-2006)

[4] Fernandez-Cornejo, J. & Caswell. April 2006. Genetically Engineered Crops in the United States. USDA/ERS Economic Information Bulletin n. 11

[5] Seralini et al., 2007. New Analysis of a Rat Feeding Study with a Genetically Modified Maize Reveals Signs of Hepatorenal Toxicity. Archives of Environmental Contamination and Toxicology, 52

[6] Orden 7052 de 23 de marzo de 1998 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, por la que se dispone la inscripción de variedades de maíz en el Registro de Variedades Comerciales.

[7] El empleo de genes marcadores de resistencia a antibióticos ha sido ampliamente condenado por organismos como la FAO, la Royal Society y el Pasteur Institute, a quienes preocupa que estos genes puedan crear resistencias en microorganismos y generar problemas sanitarios en humanos y animales.

[8] Sloderbeck, P. Current status of Bt Corn Hybrids. Kansas State University, K. State Research and Extension, Southwest Area Extension Office, Garden City, 2002, Kansas.

[9] Anexo II de la Directiva 2001/18/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de marzo de 2001 sobre la Liberación Intencional en el Medio Ambiente de Organismos Modificados Genéticamente.

[10] Comunicado de Prensa de ISIS, 9-4-2004, Comment on Assessment ReportC/GB/02/M3/03 (herbicide tolerant and insect resistant hybrid maize, NK603xMon810), Institute of Science in Society

[11] "¿Qué cantidad de toxina Bt producen realmente las plantas de maíz transgénico MON810?". Resumen en Castellano

Fuente: Ecologistas en Acción

lunes, enero 21, 2008

A hard sell

http://seattletimes.nwsource.com/html/localnews/2004135235_gatesagriculture200.html

Gates Foundation's agriculture aid a hard sell

Seattle Times staff reporter


EXCERPT:


"I wouldn't say [the Green Revolution is] universally reviled, but it's certainly a hot potato when it comes to agricultural development," said Britt Yamamoto, professor of Environment and Community at Antioch University Seattle.

"Personally I was a little surprised they would embrace that and not try to capitalize on the recognition that sustainable agriculture is possible and needs to incorporate politics and society to have a broader focus, not just a technical approach."

Eric Holt-Gimenez, executive director of Food First/Institute for Food Development and Policy, a California think tank, was more blunt. "It's a corporate strategy for colonizing Africa's food and agriculture systems, which thus far have resisted," he said.

Food First was among the sponsors of a weeklong conference in Mali in November to promote alternatives to AGRA, attracting 100 organizations concerned with maintaining local control over food.

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http://www.i-sis.org.uk/doublygreenrevolution.php

Beware the New “Doubly Green Revolution”

Dr. Mae-Wan Ho

The fake moral crusade to feed the world with genetically modified crops promoted as the second “Doubly Green Revolution” is doing even more damage than the first. The bad genetics involved in has failed the test in science and in the real world.


EXCERPT:

When James Watson, who shared the 1962 Nobel Prize for the double-helix structure of DNA, came to the UK in October 2007 to promote his new book and autobiography, Avoid Boring People: Lessons From A Life In Science, he sparked outrage among fellow scientists. He said to a newspaper reporter that [1] he was “inherently gloomy about the prospect of Africans” because “all our social policies are based on the fact that their intelligence is the same as ours, whereas all the testing says not really.” That was not the first time Watson abused his position to promote what the Federation of American Scientists condemned as “personal prejudices that are racist, vicious and unsupported by science” [2]. On a previous occasion, he suggested that people with low IQ had genes for stupidity, and he would like to prevent them from being born or give them gene therapy [3] (Why Genomics Won't Deliver, SiS 26).

Within a week of this latest transgression, Watson was suspended, and subsequently resigned, from his post as chancellor of the prestigious Cold Spring Harbour Molecular Biology Laboratory.

Nonetheless, it was precisely such eugenicist, genetic determinist propaganda that Watson had used so effectively in promoting the Human Genome Project in the 1980s. And if anything significant had come out of sequencing the human and other genomes, it was to explode the myth of genetic determinism once and for all [4] (see Living with the Fluid Genome, ISIS publication). Some of us had been arguing all along that genes and environment are inseparable well before the Human Genome Project was conceived. The surprise is how readily the environment could specifically mark and change genes and genomes to influence later generations. ‘The inheritance of acquired characters’ is nowhere as evident as in molecular genetics [5] (see Life After the Central Dogma series, SiS 24). It is part of the ecological genetics of the ‘fluid genome’ emerging since the 1980s that has made genetic determinism obsolete [4]. Unfortunately, our political leaders are still being ill advised by famous scientists adhering to the old discredited paradigm.

Another Nobel laureate (Nobel Peace Price 1970) who should know his genetics better is Norman Borlaug, father of the Green Revolution. The Green Revolution was a reductionist approach to agriculture based on using genetics to breed genetically uniform high yielding varieties (HYVs), which has brought short-term increases in crop yields, but at tremendous environmental and social costs.

Borlaug has persisted in promoting this failed approach, especially in its later incarnation of genetically modified (GM) crops, as made clear in a Nature editorial published in October 2007, “Feeding a hungry world” [6].

Far from suffering disgrace, Borlaug is showered with awards, the most recent being the US Congressional Gold Medal, America’s highest civilian honour [7]. At the presentation event, M.S. Swaminathan, father of the Green Revolution in India, gave the keynote address.

India, meanwhile, is caught in a worsening epidemic of farmers’ suicide. Its agricultural minister acknowledged in the Indian Parliament that an estimated 100 000 farmers have taken their own lives between 1993 and 2003. The introduction GM crops to the country has escalated the suicides to 16 000 a year [7] (Stem Farmers’ Suicides with Organic Farming, SiS 32).

Borlaug is doing a great deal more damage to the world than Watson based on their bad genetics. The difference is that while Watson is now a liability in attracting grants and investments for genomics and related post-human genome endeavours, Borlaug serves as the ideal mouthpiece for the biotech industry’s fake moral crusade of feeding the world under the banner of the second, “doubly-green” revolution of genetically modified crops.

domingo, enero 20, 2008

From Food First's newsletter

The ban on genetically modified corn has been extended in France
The French government announced January 2008 that it would extend a ban on the only GMO crop currently grown in France. The government cited new evidence about MON 810, the Monsanto maize variety that produces the pesticide Bt in its stem, raising concerns about biodiversity, its affect on aquatic organisms, and its wide dissemination.
Earlier this month.French farmer and activist, Jose Bove, and 15 of his supporters launched a hunger strike, vowing not to eat until France's food supply was safe from GM contamination. Bove is a spokesman for the international peasants' movement, Via Campesina, and has been involved in campaigns on behalf of small farmers all around the world.
The French ban was announced just as international debate over the right of nations to reject GM food took a serious turn. Washington is actively looking for ways to pry open the European market for American biotech companies. The European Union had until Friday to lift its ban on imports of GM food, but there is little indication that GM imports into EU nations are increasing. Washington could go to the WTO to push for stronger sanctions on the EU as early as this week.
In France, Bove and the 80% of French people polled who are opposed to GM food may be celebrating, but the evidence invoked by President Sarkozy to ban the GM maize is still subject to review by the European Commission. The EC has 60 days to review the new evidence presented by France's panel of government appointed scientists. If they find the scientific foundations behind the ban invalid, the EC could order France to remove its ban before the spring maize planting begins. If the ban holds up however, it represents a major victory for the right of people to democratically determine the shape of their food systems.

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Resistance 2007

http://www.gmwatch.org/archive2.asp?arcid=8681

THE BEST OF 2007
GM Watch's global roundup of resistance

Intro

The Bush-driven ethanol boom made 2007 a very profitable year for Monsanto. But its success was dependent on just one commodity - corn seed, which accounted for over a third of Monsanto’s sales and nearly 60% of its gross profits. And once you move beyond the unsustainable and environmentally devastating agrofuel boom, plus the recent decision of two Australian states to relax their bans on GM canola despite huge opposition, then 2007 was a year in which the biotech industry continued to face increasing global resistance on just about every other front right around the world. Most alarming of all for the industry were the signs of growing resistance within its US heartland.

Unsurprisingly, given the powerful aftershocks of the GM rice scandal - now estimated to have cost the grains industry over $1 billion, 2007 saw US rice producers calling not just for a ban on commercial GM rice growing but on all experimental outdoor plantings of GM rice. After all, it had been GM crop trials that had triggered the industry wide crisis - a lesson not lost on rice farmers and exporters in other countries.

And it wasn't only US rice farmers who were on the warpath. 2007 was a very bad year for the industry with the US judiciary. There were also worrying signs for the industry of growing consumer awareness and resistance with the biotech industry’s plans to introduce food from cloned animals into the food supply looking set to face major domestic opposition. And while surveys showed a majority of US consumers are still unaware that more than 70% of their processed foods contain GM ingredients, the call for labeling is growing - with even the likes of Hilary Clinton now backing it.

And Americans are increasingly aware of one GM product in their food. And they don't like it…

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sábado, enero 19, 2008

Organic Pioneer Says No to Nano

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**Updated January 16th 2008**

ETC Group
News Release
14 January 2008
www.etcgroup.org


Organic Pioneer Says No to Nano
ETC Group Welcomes World’s First ‘Nano-free’ Standard


Now that you can drive your ‘nano’ car, listening to your iPod ‘nano’ while wearing ‘nano’ sunscreen and ‘nano’ clothing, the UK’s largest organic certifier has just introduced the perfect nano-antidote – a ‘nano-free’ standard for consumer products. The Soil Association – one of the world’s pioneers of organic agriculture – announced today that it is has banned human-made nanomaterials from the organic cosmetics, foods and textiles that it certifies. (1)

According to the U.S.-based Woodrow Wilson International Center for Scholars, there are over 500 manufacturer-identified consumer products on the market that contain nanomaterials. However, since manufacturers are not required to disclose the presence of nano-scale materials, it’s virtually impossible for people to make fully informed choices. In its newly published standard, the Soil Association bans the use of human-made nanomaterials whose basic particle size is less than 125nm and whose mean particle size is less than 200nm. While the Soil Association’s ban only affects organic production for goods certified in the UK, other organic certifiers worldwide are expected to follow suit.

“We welcome this sensible move by the Soil Association and encourage other certifiers, companies and governments to follow their lead,” said Jim Thomas of ETC Group. “A decade ago the Soil Association led the way in creating a safe alternative to GM crops when they declared organic production to be GM-free and now they are trailblazing again – acting to protect the public from potential risks of engineered nanoparticles.” In 2003 ETC Group first called for a moratorium on nanotechnology research until governments adopt agreed-upon safety standards and regulatory oversight.

Despite a flood of commercial nanotech products and a paucity of studies on the health, safety and environmental impacts of nano-scale materials, the regulatory vacuum persists today. A 2007 survey by 15 governments estimates there are at least 70 nanotech food-related applications already on the market. According to Helmut Kaiser Consultancy, the nanotechnology market for food and food processing could reach $20.4 billion by 2010, and most major food and beverage corporations are investing in nanotech R&D.

Trailblazers

The Soil Association has a long history of safeguarding food and agricultural products from potential threats. In 1967 they published the world’s first organic standard explicitly banning pesticides, antibiotics and other chemicals from organic farming. In 1983 they banned animal protein from animal feed 3 years before the first case of BSE (mad cow disease) was discovered in Britain. In 1994 they banned GM crops from food and farming -- five years before the UK food industry followed suit. In the wake of the Soil Association’s ‘no-nano’ decision other organic agriculture groups in North America and Europe are now examining whether to ban nanomaterials from their organic standards as well.

Growing Concerns

The Soil Association ban comes in the same month that the UK’s largest consumer association, Which? (http://www.which.co.uk/) will launch its campaign to protect the public from risky nanomaterials in consumer products, following the lead of the US Consumers Union which has called for mandatory labeling, regulatory oversight and increased funding for risk-related research.(5) It also follows growing annoyance in civil society that repeated warnings over nanotech safety risks are being ignored by nano-boosting governments. In mid-2007 over 40 civil society groups endorsed a statement of principles calling for precautionary action, manufacturer liability and new nano-specific regulations for nano-products. (6) To date no government has enacted legislation to assess the safety or societal impacts of nanomaterials.

Notes to editors:

(1) For more information about the Soil Association’s new nanotech standard, contact the Soil Association’s Media Officer Clio Turton in the UK +44 (0)117 914 2448 or +44 (0)7795 562 556 or email cturton@soilassociation.org


(2) The Woodrow Wilson Center nanotech consumer product inventory is online at http://www.nanotechproject.org/inventories/consumer/


(3) Details of the winning Nanohazard warning symbol from ETC Group’s 2007 design competition are at http://www.etcgroup.org/en/materials/publications.html?pub_id=604


(4) The Soil Association’s certification mark is visible at http://www.soilassociation.org/web/sacert/sacertweb.nsf/B3/why_certify_with_us.html


(5) Which? UK-based consumer organization nanotech campaign mentioned http://www.dailymail.co.uk/pages/live/articles/technology/technology.html?in_page_id=1965&in_article_id=505561


(6) Principles for the Oversight of Nanotechnologies and Nanomaterials (developed by broad coalition of civil society, public interest, environmental and labour organizations): http://tiny.cc/azFEi

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Deserting the hungry? Nature editorial

http://www.gmwatch.org/archive2.asp?arcid=8684

EXTRACT: The idea that biotechnology cannot by itself reduce hunger and poverty is mainstream opinion among agricultural scientists and policy-makers. For example, biotechnology expansion was not among the seven main recommendations in Halving Hunger: It Can Be Done, a report commissioned by former UN secretary-general Kofi Annan. The writing team for this report included Kenya's Florence Wambugu, perhaps the strongest proponent for biotechnology in Africa.

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Rostros nuevos con viejas máscaras. Agrocombustibles: ¿transición hacia una sociedad pospetrolera o reciclaje imperialista?


Los países industrializados, en su afán por cumplir con sus obligaciones dentro del Protocolo de Kyoto, están empeñados en cambiar sus sistemas energéticos a base de combustibles fósiles por agrocombustibles. Gran parte de estos combustibles vendrán de América Latina, Asia y África, sobre tierras con vocación agrícola o ecosistemas naturales, y al momento existen planes de agrocombustibles en la gran mayoría de países del Sur. Además, los agrocombustibles son promovidos como una forma de promover el desarrollo rural, pues dicen que con su expiación se dinamizará el sector campesino.

Acción Ecológica Para acceder a este documento (formato PDF) haga clic en el siguiente enlace y descargue el archivo:

AGROCOMBUSTIBLES: ROSTROS VIEJOS CON NUEVAS MÁSCARAS

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lunes, enero 14, 2008

Protesta contra Syngenta en Brasil





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Biofuels, the Biggest Scam Going, by Jim Goodman

December 28, 2007

By JIM GOODMAN
Where is agriculture headed? Can we feed a growing population and meet the demand for biofuels in the Industrialized North? Supporters of biofuel agriculture, (grain and chemical companies, Wall St. investors, politicians and most University researchers) avoid mentioning the cost of inputs, the fossil fuels, the environmental damage, the physical toll on animals and humans, and the growing problem of hunger that will accompany the switch from food to energy crop production. They want us to believe the switch to energy crops will be so easy and so practical.
Iowa Senator Charles Grassley tells us that "BioFuels" will give agriculture new importance as a producer of energy as well as food and fiber. It will be a win, win, win, situation, good for America's energy independence, economic prosperity and for the environment.
Will bioenergy production save American agriculture, end our dependence on oil, save the environment and keep food on everyones table? Perhaps not. Biofuels are not the "cash cow" farmers were promised. As an energy source they are less efficient and no "greener" than oil. Growing them will cause food prices to rise and as a result, the poor will be at an even greater risk of hunger. Rain forests will be destroyed and become cropland, peasants around the world will continue to loose their land, their food sovereignty, all to feed the worlds appetite for fuel.
Can biofuels replace a significant amount of fossil fuel? Perhaps not. If, in 2006, we had dedicated the entire US corn crop to ethanol production we would have replaced only 12% of the gasoline we used. If we had planted every acre of cropland in the nation to corn we would have replaced only 80% of the gasoline we used. If the U.S. Energy Information Administration is correct in its estimates, and by 2030 the US is capable of producing 700,000 barrels of ethanol per day, we will have succeeded in offsetting roughly 6 percent of our transportation fuel needs.
Is ethanol really a renewable fuel? Perhaps not. An article in Science magazine in 2006 showed that, based on the work of researchers at UC Berkeley, only 5 to 26% of the energy in ethanol is "renewable". The fossil fuel needed to grow and process the ethanol actually negated the majority of its energy value.
Are biofuels really better for the environment? Perhaps not. Data from the University of Edinburgh shows that biofuels produce high levels of nitrous oxide a greenhouse gas 300 times more potent than CO2. In total they can produce 70% more greenhouse gas emissions than fossil fuels.
Will we be able to produce significant levels of energy crops without impacting world food supplies and prices? Perhaps not. Biofuel production could push food prices up as much as 20-40% according to The International Food Policy Research Institute in Washington.
The production of biofuels depends on billions of dollars in government subsidies in the form of loan guarantees for the construction of biofuel plants, tax exemptions on biofuels and direct payments to farmers. A 2006 study by the International Institute for Sustainable Development showed an annual subsidy cost of $1.05-$1.38 per gallon of ethanol produced, a total of $7billion. How much are we willing to spend and for what?
Biofuels are a greenwash scam, a feel good solution for the end of cheap oil. When one considers the industrial agricultural system that is necessary for their production, biofuels are anything but sustainable. Costly inputs of fuel, fertilizer and biotech seed will challenge the profitability of Northern farmers while peasant farmers will continue to be evicted to make room for monocultures of corn, soy, sugarcane and oil palms. Food prices will climb, hunger and poverty will increase and we will be no closer to energy independence or truly renewable fuels.
Now that the President and Congress have, through the Farm and Energy Bills, locked us into large scale production of energy crops and the belief we can continue to live our lives as usual with no pain, what do we do? We need energy solutions that will work; tough vehicle fuel standards, new public transportation systems, real renewable fuels like solar and wind and mandated commitments to conservation and recycling, now, not a 2030 "pie in the sky".
So, when we drive to the supermarket and complain about the high prices, then proceed to load up our flex-fuel SUV, will we think about the 50% of the worlds population that lives on less than $2 a day? Will we even consider that when we bought into the biofuel scam we also took away their food sovereignty and may have handed them a death sentence?
Jim Goodman is a dairy farmer from Wonewoc ,Wisconsin.

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jueves, enero 10, 2008

La trampa de la certificación

Novedades de GRAIN
Enero 2008
http://www.grain.org/nfg/?id=545


DE QUIÉN ES LA COSECHA: LA POLÍTICA DE CERTIFICACIÓN DE SEMILLAS ORGÁNICAS


Una nueva publicación de GRAIN

Millones de agricultores de todo el mundo practican lo que a menudo se denomina agricultura orgánica y más de mil millones de personas obtienen la mayor parte de sus alimentos de estas granjas. Aunque sólo una pequeña parte de estas producciones son certificados como "orgánicas" por agentes externos y pocos de los alimentos que producen son etiquetados como orgánicos, el mercado mundial de alimentos orgánicos está creciendo - como así también las presiones en favor de la certificación. Algunos sostienen que este auge del mercado orgánico representa una gran oportunidad para los pequeños agricultores, pero evidentemente hay muchos desafíos, y muchos temen que los actuales sistemas de certificación orgánica están, en realidad, logrando lo contrario - preparando el escenario para que la gran agroindustria tome el control. Ahora, estas tensiones están llegando también a las semillas.

La mayor parte de la agricultura orgánica en el mundo se basa en la riqueza de diversidad de semillas que los agricultores han creado y sostenido a través de generaciones de sistemas locales de intercambio y mejoramiento de semillas y de los conocimientos tradicionales. Pero, hoy, las nuevas normas que se aplican a las semillas en la agricultura orgánica, más en sintonía con las necesidades de las corporaciones de semillas que con los guardianes de las mismas, están provocando problemas en todas partes, con consecuencias potencialmente devastadoras para los sistemas de semillas de los agricultores.

Este documento ofrece una primera visión global de los reglamentos relativos a las semillas en la agricultura orgánica y se evalúa el significado de esta reglamentación para el futuro de la agricultura orgánica y de los millones de agricultores que la sostienen.

La información está disponible en línea en: http://www.grain.org/briefings/?id=209

También hemos proporcionado un cuadro anexo con los detalles de lo que diversos organismos reguladores de todo el mundo dicen sobre semillas orgánicas: http://www.grain.org/m/?id=166

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Via Campesina supports anti-GMO hunger strikers


Wednesday, 09 January 2008
(Jakarta, 09 January 2008) Via Campesina, international network of small-farmer and rural people´s organizations, supports the 17 French activists who have launched a hunger strike of indeterminate length in order to achieve the activation of the cautionary principle, permitted by European law. More and more studies show in fact that the harm to the environment and to health by genetically modified organisms (GMOs) are very real. These new facts allow French authorities to argue their decision. A moratory on Monsanto Maize Mon810 will allow for organic agriculture to develop in a country renown for its food culture and the quality of numerous products that benefit from a certification of known origin.

Via Campesina which brings together about 160 family farm and rural worker organizations across the planet wishes to take this moment to reiterate that we are fiercely opposed to the use of GMOs in agriculture. These biotechnologies do not contribute to the reduction of hunger in the world but rather to the privatization of this resource essential to the survival of humanity.

Via Campesina lends its warm support also to Yves Manguy and to José Bové, both veteran spokespersons for the Confédération Paysanne, and will be by their side throughout this hunger strike.

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Useful links

Actor Dominic Ochoa takes his photo during the Rice Fest Dinner hosted by Greenpeace and Mara's Organic Market last 22 March 2007 at Le Souffle @ Top of the City in Makati. The dinner is part of Greenpeace's "I love my rice GMO-free" campaign to keep rice in the country free of genetically-modified organisms. The campaign includes a cyber petition addressed to the Department of Agriculture, kits for spreading information, and a rice blog open to posting from the public. The Philippine government is currently reviewing an application for GMO rice here in the Philippines. "I love my rice GMO-free" may be accessed at www.greenpeace.org.ph.
© Greenpeace / Luis Liwanag


These were given to me by Italian activist Eleonora Serrati


www.gmo-free-regions.org
www.transrural-initiatives.org
www.stonebridgeltd.org
www.non-gmoreport.com
www.bothends.org
www.seedtoplate.com
www.gmfreeze.org



Jeffrey Smith educates about the inherent hazards of GM technology

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miércoles, enero 09, 2008

P. Saunders Letter to Nature Biotechnology

http://www.i-sis.org.uk/NatureBiotechnologyLetter2.php

Dear Andrew Marshall:

I am writing in response to the invitation in your note in the December 2007 issue of Nature Biotechnology.

Selecting papers at least partly for reasons other than their strictly scientific impact is surely not a new departure for Nature. Much of the current interest in aspects of molecular biology, for example, has at least as much to do with their perceived commercial importance as with their intrinsic significance within science.

There would be a change, however, if you decided you would now publish some papers which are of sufficient interest on social or other grounds but which would not pass normal peer review. There might, for example, be a clear indication of something important but not enough data for statistical significance. An example would be any of the papers that were published (in other journals) about the relation between food additives and attention deficit/hyperactivity disorder. These results were clearly worth disseminating and taking seriously before the recent more definitive paper appeared. (D. McCann, et al, The Lancet, published online 6/9/07.) Indeed, that work might never have been commissioned if the earlier results had not been published.

There are also cases such as the harm caused by Bt pollen in the Philippines, where the research was terminated due to lack of funding and probably could not be followed up now even if organisations such as Monsanto and the Philippine government were now to offer support. Yet the information that was obtained ought to be available somewhere. (See M.W. Ho, Science in Society 29, 26-27, 2006)

Such work would seem appropriate for Nature Precedings. It would be helpful to readers if the papers included explicit statements of where they fail to meet the standard that both you and the authors would normally expect and also whether more work is being done and, if not, why not.

Where the initiative comes from the journal rather than from the researcher, as with the Ermakova article, I suggest the format used by Behavioral and Brain Sciences and others: a target article by the researcher, a commentary by a mixed panel of experts, and then a response by the author. The original author should have the last word, but that need not be the end of the matter, for the discussion could be continued in subsequent issues of the journal.

The members of the panel can be chosen in a number of ways – some suggested by the original author, others by the editor and colleagues, perhaps, as in the American Journal of Bioethics, by a number of individuals being invited to see the target article in confidence and submit very short abstracts of what they propose to write.

By a mixed panel, I mean one that includes some who are inclined to support the work and others who are likely to be sceptical. When there are controversies, the scientists who are involved tend, like other people, to take up positions on one side or the other of the debate. They may hold their positions in good faith and on the basis of the evidence as they see it, but they do have positions, and an editor must not take at face value a claim that they are unbiased and “only interested in science” -- and, by implication, that those on the other side are not.

Regards,
Peter Saunders.

Critical Review of Literature on Toxicology Studies

http://www.lobbywatch.org/archive2.asp?arcid=8661

THIRD WORLD NETWORK BIOSAFETY INFORMATION SERVICE


Dear Friends and colleagues,


RE: Critical Review of Literature on Toxicology Studies of GM Products


A recent review of the scientific literature concerning potential toxic effects/health risks of GM plants published in 'Critical Reviews in Food Science and Nutrition' has noted that published toxicological studies are very scarce. The paper found that most investigations correspond to short-term studies, mainly nutritional studies, with very limited toxicological information, while long-term toxicological studies on the safety of transgenic plants for animal and human consumption are lacking. Long-term studies on a case-by-case basis showing that the GM plant/food are toxicologically safe are necessary, before any conclusions can be drawn on the safety of GM plants/food.


The author concludes: 'The main goal of the present paper has been to review critically the published scientific literature concerning potential toxic effects/health risks of GM plants. It has been noted that experimental data are very scarce. As shown throughout the paper, most investigations correspond to short-term studies, mainly nutritional studies, with very limited toxicological information (Filip et al., 2004). Where are long-term toxicological studies that should guarantee the safety of the transgenic plants for animal and human consumption? (Patel et al., 2005). Because of the importance that the consumption of GM foods has acquired, as well as its enormous potential in the near future, the performance of a complete case-by-case study seems would be advisable (Weil, 2005). Long-term studies are clearly necessary. This review can be concluded raising the following question: where is the scientific evidence showing that GM plants/food are toxicologically safe, as assumed by the biotechnology companies involved in commercial GM foods?'


With best wishes,
Third World Network
Malaysia
Email: twnet@po.jaring.my
Website: www.biosafety-info.net and www.twnside.org.sg

Peak spoils

ETC Group
Communiqué
November / December 2007
Issue #96



In the name of moving “beyond petroleum,” Big Oil, Gene Giants, governments, start-ups and others are forming partnerships that will extend corporate control over more resources in every part of the globe – while keeping the root causes of climate change intact. With grudging recognition that first-generation agrofuels are neither economical nor ecological, investors turn to other life-based technologies, including synthetic biology, for the next alternative fuel fix.

Issue: In OECD countries, massive government incentives and subsidies – estimated to be as high as US$15 billion/year – are stoking the agrofuels boom and spurring unprecedented alliances that extend corporate power over a larger share of the world’s resources. Big Oil, Big Ag, Big Brains (and more) are teaming up to reap the only certain benefit of agrofuels – increased profits. In this Communiqué, ETC Group maps the new corporate alliances propelled by (and propelling) the scramble for bio-based fuels. We also include a new wave of corporate investors who are betting that synthetic biologists can turn microbes into fuel-producing factories.

Impact: With the agrofuels boom, the South’s land and labor is once again being exploited to perpetuate unjust and unsustainable consumption patterns in the North. Fuel crops are competing with food crops – and small farmers and poor consumers are losing out. Because huge amounts of energy are required to grow these crops, first generation agrofuels (from crops like maize and rapeseed/canola) may actually accelerate, rather than arrest, climate change. The 2007/2008 UN Development Programme’s Human Development Report warns that the consequences of climate change could be “apocalyptic” for some of the world’s poorest people. In the face of catastrophic impacts from climate change, it is unacceptable to impose the added risks and burdens of agrofuels on the global South. The last thing the South needs is pressure to grow energy crops instead of food crops. Since agrofuels are neither ecologically nor economically efficient, biotech proponents are promoting a new generation of feedstocks and techniques to accelerate fuel production, including genetically engineered trees. These alternatives will present a slew of problems.

Financial Stakes: Energy crops are the fastest growing segment of the world agriculture market. According to industry estimates, the potential global market for liquid biofuels could expand from 11 billion gallons per annum in 2006 to 87 billion gallons in 2020. The global agrofuels market was $20.5 billion in 2006, projected to grow to $80.9 billion in a decade. In OECD countries, start-ups and multinationals are divvying up the annual ~$15 billion in government incentives for alternative fuels.

Policy/Action: Across the globe, civil society organizations (CSOs) are demanding an end to the agrofuel boom. In the US and Europe, CSOs are calling for a moratorium on incentives for agrofuels, including the suspension of all targets, subsidies and financing through carbon trading mechanisms. The moratorium should be adopted by all governments. Entrenched structures that encourage unsustainable transport of commodities, people and products must be challenged. Governments failed to anticipate the negative social, economic and environmental impacts of first-generation agrofuels. Governments meeting in Rome at FAO’s High-Level Conference on World Food Security and the Challenges of Bioenergy and Climate Change, 3-5 June 2008, should reject first-generation agrofuels and prevent the negative impacts of next-generation alternatives.

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martes, enero 08, 2008

Taller para detener la nueva ola de transgénicos

http://www.biodiversidadla.org/portada_principal/recomendamos/argentina_taller_para_detener_la_nueva_ola_de_transgenicos_las_semillas_terminator

Argentina: Taller para detener la nueva ola de transgénicos. Las semillas “Terminator”


En el marco de la campaña internacional “Terminar Terminator” se realizó en Buenos Aires un Taller de Estrategias con el objetivo de “socializar información y articular entre movimientos sociales y grupos para definir acciones concretas”. Las semillas transgénicas “terminator”, impulsadas por corporaciones como Monsanto, impedirán el acopio para la resiembra por parte de los productores, ya que en las cosechas sólo se obtendrá semillas “estériles”.

El taller fue organizado por GRAIN, CEPPAS (Centro de Políticas Públicas para el Socialismo) y el Grupo de Reflexión Rural y se llevó a cabo el pasado 13 de diciembre en el Hotel Bauen, al día siguiente de realizada la segunda Marcha Nacional Ambiental en Buenos Aires.

El impacto que tiene sobre la economía rural este paquete tecnológico es el de “esclavizar cada vez más a los productores en relación a las corporaciones”, explicó Carlos Vicente de GRAIN. En ese sentido, la abogada kolla Viviana Figueroa señalóque “el derecho del agricultor de volver a sembrar su semilla se ve afectado si esa semilla es modificada y se ve sujeta al derecho de propiedad intelectual. Al no poder resembrar vamos a tener que pagar por lo que en realidad nos pertenecía”. Esta dependencia de los agricultores y productores respecto de las semilleras-químicas es una relación que se viene incrementando desde los inicios de la década del sesenta en la denominada “Revolución Verde”, con la introducción de los “híbridos”. Con el objetivo de incrementar la productividad del campo, se empezaron a utilizar “muchos químicos tanto para las plagas como fertilizantes para que [las plantas] crezcan más rápido”. Luego de algunos años, las empresas químicas compran a estas semilleras y el corolario de este proceso son los “transgénicos”, porque las empresas ven que les sale más barato desarrollar semillas resistentes a los químicos que fabrican. Este conjunto, semillas y químicos, va configurando un “paquete tecnológico” que esclaviza a los productores de campo [1]. El pretendido próximo escalón de esta historia son las semillas terminator.

Según Carlos Vicente, “estas semillas implican un cambio en el sistema de producción de semillas: luego de ser cosechadas se obtienen semillas estériles”. “Si uno las quiere volver a sembrar no germinan, están absolutamente muertas. Esta tecnología tiene un nombre técnico que es 'Tecnologías de Restricción en el Uso Genético', conocida bajo la sigla TRUGs a nivel internacional. Cuando el Grupo ETC las descubrió las bautizó como “Terminator”, ese es el nombre que utilizamos nosotros para combatirlas”, aseveró.

La implementación de estas tecnologías al campo, además de provocar la pérdida de la diversidad agraria, base para la vida de los campesinos y de un equilibrio ambiental, genera dependencia y endeudamiento económico de los productores en relación a las corporaciones. Acompañando esta idea central también estuvieron integrantes del MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), del Movimiento Semillero de Misiones y del Centro de Acción Popular Olga Aredes, entre otros.

En el área legal, que implica lo concerniente a los derechos de propiedad intelectual, se complejiza aun más la situación. Según Tamara Perelmuter, investigadora, “la posibilidad de 'patentar' cualquier cosa está transformando el sentido mismo del término 'semilla', ya que durante miles de años significó cultura, vida, alimento”. Por lo tanto, se genera un cambio que rompe con la práctica histórica de la agricultura: “la industria semillera cuestiona la libre utilización de semillas por parte de los agricultores”, de modo que las corporaciones pretenden generar negocios tanto por el “paquete tecnológico” -semillas y agroquímicos- como por las regalías en términos de patente.

La Campaña Terminar Terminator [2] cobra renovado interés al acercarse la Novena Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica, ONU (COP9), que se realizará en la ciudad de Bonn, Alemania, durante el mes de mayo de 2008. Particularmente el Convenio de Diversidad Biológica ha establecido, en el año 2000, una suerte de prohibición a la comercialización y experimentación en campo abierto de estas semillas “terminator” (estériles). Las empresas semilleras -tales como Monsanto, DuPont, Syngenta y Groupe Limagrain- pretenden desbloquear ese “impedimento legal” que rige sobre este tipo de transgénicos en los países que adhieren al Convenio.

Otra preocupación de los movimientos sociales, ONGs e investigadores es que las corporaciones pretenden introducir una variante aun más perversa de transgénico, el “proyecto transcontainer”, que el Grupo ETC bautizó con el gráfico nombre de “zombie”. Se trata de semillas que tienen la posibilidad de ser revividas, como si se tratara de “muertos vivos”. Mediante el correspondiente pago a las corporaciones y el tratamiento químico adecuado, estas semillas estériles podrán volver a la vida fértil. Aquí los impactos sobre la naturaleza no son siquiera imaginables dado el alto grado de manipulación genética que implican.

Los asistentes al taller también dedicaron parte del tiempo para debatir acerca de los marcos legales y las posibles reformas a realizarse en Argentina. El detonante de la preocupación es que el gobierno nacional pretende modificar la ley de semillas actualmente vigente. Tamara Perelmuter explicó que “la industria semillera cuestiona la existencia y circulación de lo que se conoce como 'bolsa blanca', que no está regulada. Los argumentos que exponen las empresas tienen que ver con el momento histórico. Como la ley actual es de 1973 y tenía que ver con la Revolución Verde y los híbridos, hoy esgrimen que hay que actualizar la legislación y adecuarla a la biotecnología”.



"Las semillas terminator son todas transgénicas. Poseen modificaciones que hacen que en algún estado de la evolución de la planta se produzca una toxina que mate a la semilla. ¿Cómo hacen para que crezca la primera vez y luego [en siguientes generaciones] ya no? Para que esta semilla terminator crezca hacen una “trampita”: una proteína actúa como puente y evita que se produzca la toxina letal. Entonces venden una semilla que crece normalmente. Cuando la planta crece, y está produciendo la nueva semilla, ahí actúa el “inductor químico”, que puede ser un antibiótico, calor, alcohol, un herbicida, distintas sustancias. Este “inductor” genera un proceso en el cual esa proteína que teníamos (ese puente que permitía el crecimiento) es destruido por una toxina y la semilla nace muerta. Mientras la semilla crece produce una sustancia tóxica que la mata. Luego de cosechada ya no tiene la capacidad de reproducirse."

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Mae Wan Ho Letter to Nature Biotechnology

http://www.i-sis.org.uk/NatureBiotechnologyLetterErmakova.php

EXCERPT:

You are still being unfair to Ermakova, especially in allowing the panel of critics in your original Feature2 - all well known for their writings and public appearances if not in declared financial interests to be strongly pro-GM - to have the last word.3

You asked for suggestions regarding the format you might use for Features of this kind. The real issue, however, is not the format but the journal’s policy on reviewing. When there is a debate or a controversy about an issue, reviewers must apply the same standards to papers on both sides, and that Chassy et al2,3 did not do. They explicitly wrote that Ermakova’s work should be judged by a more rigorous standard because it contradicts earlier work that showed no adverse effects from GM food. Yet the crucial earlier work4 that they repeatedly cited was indeed, not subjected to same rigorous standard they are demanding for Ermakova’s study; far from it. The same applies to other earlier research purportedly demonstrating that GM food is safe.

The specific GM food in question, Monsanto’s Roundup Ready soya (RR soya, event 40-3-2), has been commercially grown since 1996 if not before. But contrary to the assertions of proponents such as Chassy et al,2,3 its market approval - as indeed the market approval of all genetically modified organisms (GMOs) - has been contested right from the start.5 At issue was a reductionist regulatory regime that allowed companies to present results of the most undiscerning tests to bolster the claim that the GMO is ‘substantially equivalent’ to, and hence as safe as, its conventional counterpart(s).

Feeding trials, typically conducted by the company seeking market approval,6 tended to focus on agronomic performance, not on safety, and were not of sufficient duration to assess any but the most acute, short-term effects.

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lunes, enero 07, 2008

THE POLITICS OF ORGANIC SEED CERTIFICATION

New from GRAIN
January 2008
http://www.grain.org/nfg/?id=543


WHOSE HARVEST? THE POLITICS OF ORGANIC SEED CERTIFICATION

A new briefing by GRAIN

Millions of farmers around the world practice what is often called organic agriculture and over a billion people get most of their food from these farms. Although only a small portion of these farms are certified as "organic" by outside agents and little of the food they produce is labelled organic, the global market for organic foods is growing -- as are the pressures for certification. Some argue that this organic market boom presents a big opportunity for small farmers, but there are clearly many challenges, and some fear that the existing organic certification systems are in fact doing the reverse -- setting the stage for big agribusiness to take over. Now these tensions are coming to a head with seeds.

Most of the world's organic farming is based on the wealth of seed diversity that farmers have created and sustained through generations of local seed exchange and improvement systems and traditional knowledge. But, today, new regulations governing seeds in organic farming, more attuned to the needs of seed corporations than seed savers, are popping up everywhere, with potentially devastating consequences for farmer seed systems.

This Briefing provides the first global overview of regulations concerning seeds in organic farming and assesses what such regulations mean to the future of organic farming and the millions of farmers who sustain it.

Click here to read the briefing: http://www.grain.org/briefings/?id=207

We have also provided an annex table with details of what various regulatory bodies from around the world say about organic seeds: http://www.grain.org/m/?id=167

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In Defense of Food: An Eater's Manifesto

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Food. There's plenty of it around, and we all love to eat it. So why should anyone need to defend it?

Because most of what we're consuming today is not food, and how we're consuming it -- in the car, in front of the TV, and increasingly alone -- is not really eating. Instead of food, we're consuming "edible foodlike substances" -- no longer the products of nature but of food science. Many of them come packaged with health claims that should be our first clue they are anything but healthy. In the so-called Western diet, food has been replaced by nutrients, and common sense by confusion. The result is what Michael Pollan calls the American paradox: The more we worry about nutrition, the less healthy we seem to become.

But if real food -- the sort of food our great grandmothers would recognize as food -- stands in need of defense, from whom does it need defending? From the food industry on one side and nutritional science on the other. Both stand to gain much from widespread confusion about what to eat, a question that for most of human history people have been able to answer without expert help. Yet the professionalization of eating has failed to make Americans healthier. Thirty years of official nutritional advice has only made us sicker and fatter while ruining countless numbers of meals.

Pollan proposes a new (and very old) answer to the question of what we should eat that comes down to seven simple but liberating words: Eat food. Not too much. Mostly plants. By urging us to once again eat food, he challenges the prevailing nutrient-by-nutrient approach -- what he calls nutritionism -- and proposes an alternative way of eating that is informed by the traditions and ecology of real, well-grown, unprocessed food. Our personal health, he argues, cannot be divorced from the health of the food chains of which we are part.

In Defense of Food shows us how, despite the daunting dietary landscape Americans confront in the modern supermarket, we can escape the Western diet and, by doing so, most of the chronic diseases that diet causes. We can relearn which foods are healthy, develop simple ways to moderate our appetites, and return eating to its proper context -- out of the car and back to the table. Michael Pollan's bracing and eloquent manifesto shows us how we can start making thoughtful food choices that will enrich our lives, enlarge our sense of what it means to be healthy, and bring pleasure back to eating.

Pollan's last book, The Omnivore's Dilemma, launched a national conversation about the American way of eating; now In Defense of Food shows us how to change it, one meal at a time.

Read the introduction to
In Defense of Food
(PDF)



Advance praise for
IN DEFENSE OF FOOD

Michael Pollan. Penguin Press, $21.95 (232p) ISBN 978-1-59420-145-5

In his hugely influential treatise The Omnivore's Dilemma, Pollan traced a direct line between the industrialization of our food supply and the degradation of the environment. His new book takes up where the previous work left off. Examining the question of what to eat from the perspective of health, this powerfully argued, thoroughly researched and elegant manifesto cuts straight to the chase with a maxim that is deceptively simple: "Eat food, not too much, mostly plants.a^?? But as Pollan explains, "food" in a country that is driven by "a thirty-two billion-dollar marketing machinea^?? is both a loaded term and, in its purest sense, a holy grail. The first section of his three-part essay refutes the authority of the diet bullies, pointing up the confluence of interests among manufacturers of processed foods, marketers and nutritional scientists -- a cabal whose nutritional advice has given rise to "a notably unhealthy preoccupation with nutrition and diet and the idea of eating healthily." The second portion vivisects the Western diet, questioning, among other sacred cows, the idea that dietary fat leads to chronic illness. A writer of great subtlety, Pollan doesn't preach to the choir; in fact, rarely does he preach at all, preferring to lets the facts speak for themselves. (Jan.)

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sábado, enero 05, 2008

Boletín RALLT 317

OBAMA Y LOS TRANSGENICOS

Hay varios indicios que demuestran que el presidente electo de Estados Unidos Barak Obama es amigo de la industria biotecnológica.

Obama aprobó explícitamente los cultivos transgénicos cuando contestó un cuestionario que le hizo la Asociación Norteamericana para el Avance de la Ciencia y otros grupos científicos cuando era candidato. El dijo que los cultivos biotecnológicas "han proporcionado enormes beneficios" a agricultores y expresó su confianza "que podemos continuar modificando plantas sin peligro.

Entres sus consejeros científicos principales durante la campaña estaban Sharon Long, ex miembro del burou del gigante biotecnológico Monsanto y Harold Varmus, un laureado con el Nóbel, que fue parte de la dirección de un estudio clave sobre cultivos transgénicos apoyado por la Academia Nacional de Ciencias en el 2000.

Obama ha aprobado la idea de una segunda Revolución Verde, que se basa en los mismos principios de la vieja revolución verde, pero que ahora incluye a la biotecnología agrícola. El cree que es necesaria para alimentar a la población creciente de mundo. En un cambio de cartas en junio con Norman Borlaug, el fitomejorador de Iowa que recibió el Premio Nóbel de la Paz por haber ideado la primera Revolución Verde, Obama dijo que él "está profundamente comprometido con promover más investigación agrícola y el desarrollo agrícola global".

El ex-Gobernador de Iowa Tom Vilsack, un defensor abierto de la biotecnología agrícola, es considerado como un fuerte candidato para llegar a ser secretario de la agricultura de Obama. La Organización de la Industria de la Biotecnología (BIO) le denominó su gobernador del año en 2001.

USDA juega un papel importante en muchas facetas de la economía de Iowa. El Estado es a menudo el receptor más grande de subvenciones agrícolas, reuniendo hasta $2,3 mil millones en algunos años, y alberga a gran parte del sector de seguros agrícolas, que también está muy subsidiado con el dinero de los contribuyente. USDA ha ayudado además a financiar una serie de negocios rurales, inclusive plantas de agro-combustibles en Iowa.

Vilsack hizo campaña por Obama en varios Estados y promovió sus puntos de vista agrícola en coordinación con varios líderes del sector de los agricultores. El publicó varios ensayos periodísticos en octubre sobre sus ideas relacionadas al desarrollo de energías renovables, que luego fueron adoptadas por Obama. Esos artículos fueron parte de la especulaciones que se levantaron en torno al posible papel del ex- gobernador en la administración de Obama.

Otros nombres que han sido mencionados incluyeron a Tom Buis, el presidente de la Unión Nacional de Agricultores, y al Representante por Minnesota Collin Peterson, el demócrata que preside el Comité Casa Agrícola.

Obama ha pedido que se duplique la ayuda extranjera para el desarrollo a $50 mil millones y que se establezca una iniciativa especial proporcionar para los agricultores en países pobres con abono económico y "semillas mejoradas". Las declaraciones oficiales de Obama en el desarrollo son "bastante fuerte en la ciencia agrícola," dijo Robert Paarlberg, el autor del libro reciente, "Muerto de hambre para la Ciencia: la Biotecnología significa quedarse fuera de Africa”.

Michael Taylor forma parte del equipo de transición de Obama. Antes de ingresar como asesor legal y más tarde asistente de los comisionados de la FDA, el era socio en el bufete de abogados King&Spaulding donde supervisó un grupo de nueve abogados cuyos clientes incluyeron Monsanto. Después de dejar la FDA regresó a King&Spaulding y ahora encabeza la oficina de la Corporación de Monsanto en Washington, D.C.

Durante la primera administración, Bush ordenó que la FDA promueva la industria biotecnológica y que acelere la búsqueda de mercados para los alimentos transgénicos. Para lograr esta directiva de la Casa Blanca, la FDA creó una posición para Michael Taylor. Como nuevo miembro de una comisión de Política de la FDA, el supervisó la creación de políticas para los transgénicos.

El también fue parte del consejo para el Concilio Internacional de la Biotecnología de Alimentos (IFBC), para quien redactó un modelo de políticas diseñadas para acelerar la aprobación de alimentos transgénicos en el mercado, que no incluía ninguna regulación significativa. La política final de la FDA que él supervisó, eliminaba cualquier requerimiento de pruebas de seguridad para los alimentos transgénicos, y eran muy parecidas al modelo que él había redactado para el IFBC.

Taylor estuvo también a cargo en la FDA de la aprobación de la hormona de crecimiento bovina transgénica de Monsanto (rbGH o rbST), a pesar que los productos lácteos de vacas tratadas contienen más pus, más antibióticos, más hormona del crecimiento, y más IGF-1--una hormona poderosa ligada al cáncer.

Para la agencia de protección ambiental se han propuesto a Lisa Jackson, comisionada de la EPA en New Jersey, y quien sería la primera afro- descendiente en el EPA, Mary Nichols presidenta de la Agencia Ambiental de California y el abogado ambientalista Bob Kennedy Jr.

Jackson fue recientemente cuestionada por un grupo ambientalista, quienes la descalificaron como futura administradora de la EPA. Los Empleados públicos para la Responsabilidad Ambiental (PEER) dirigieron una carta a Obama que crecía que "las decisiones, las resoluciones, y las acciones que se dieron bajo la administración de Jackson en [el Departamento de Protección Ambiental en Nueva Jersey] ha sido nada menos que horroroso". La carta criticó Jackson para no haber establecido prioridades para limpiar 16.000 sitios donde hay desecho peligrosos.

Hace una década Bob Kennedy Jr. Intentó crear en el Ecuador una Fundación que facilitaría el ingreso de la empresa Conoco a un parque nacional y territorio indígena en el Ecuador, a cambio de la creación de un fidecomiso, propuesta que fue muy criticada.

Hay sin embargo una diferencia entre la administración de Clinton con la Obama, y es su promesa de ordenar el etiquetado obligatorio de los transgénicos, con lo que están de acuerdo nueve de cada diez estadounidenses.

Fuentes:
Obama To Appoint Monsanto GMO Chief To Head USDA
OCA, November 12, 2008

Jeffer Smith. Obama's Team Includes Dangerous Biotech "Yes Men". The Huffington Post. 30 noviembre 2008. http://www.huffingtonpost.com/jeffrey-smith/obamas-team-includes-dang_b_147188.html

Lisa Jackson in line to be first black EPA chief. The Associated Press. 9 diciembre 2008.

The Smarth Publication. Lies and deception: How the FDA does not protect your best interests. http://www.smart-publications.com/nutrition/fda.php

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Agrocombustibles: lo que sigue

La Jornada, México, 5 de enero de 2008


Agrocombustibles: lo que sigue
Silvia Ribeiro*

Pese a que son ampliamente criticados desde muchos puntos de vista, los combustibles agroindustriales siguen en alza. No es extraño, ya que según estimaciones del Financial Times, sólo en los países de la OCDE reciben hasta 15 mil millones de dólares de subsidios anuales (FT, 30/10/2007). Subsidios públicos que van a engordar el lucro privado, a los que se suman los múltiples subsidios indirectos que reciben algunos cultivos destinados a ese fin, como el maíz en Estados Unidos.

Actualmente, los agrocombustibles son el rubro agrícola con mayor crecimiento en el mercado mundial: en el año 2006 su valor alcanzó 20 mil 500 millones de dólares. La industria espera un mercado de más de 80 mil millones de dólares en tan sólo una década. Fuentes de la propia OCDE aconsejaron el año pasado que los agroenergéticos no deberían recibir subvenciones porque promueven el aumento de precios de los alimentos.

Diversos organismos de Naciones Unidas, como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, advierten que la competencia con los cultivos alimentarios -tanto por el alza de los precios como por la disputa de tierra cultivable- pueden provocar situaciones de catástrofe por hambruna en los países más pobres.

Pero estos son factores sin importancia para los actores que diseñaron y controlan férreamente este mercado: grandes corporaciones automovilísticas, petroleras, de comercio de cereales y de semillas industriales y transgénicas.

Quizá lo más paradójico es que debido a su ineficiencia en términos energéticos, en lugar de mitigar el cambio climático, el auge de los agrocombustibles lo empeorará. A modo de ejemplo, la producción de etanol a partir de maíz consume más petróleo del combustible que genera. En cualquier caso, es claro que lo que mueve a las actores corporativos en este sector, no es el "desarrollo" ni el ahorro de energía, sino el lucro.

Actualmente, la mayoría de los agrocombustibles se producen a partir de monocultivos de caña de azúcar, maíz, soya y palma aceitera. A éstos se han ido agregando grandes extensiones de monocultivos de ricino (higuerilla o mamona) y jatrofa (piñón).

El caso de la higuerilla y la jatrofa, que son plantas que nacen espontáneamente en terrenos baldíos -aunque muchas veces se extienden y se convierten en plaga de los cultivos- es un ejemplo predilecto de muchos gobiernos. Argumentan que como no son plantas comestibles y crecen en terrenos marginales, su uso como agrocombustible es una utilización inteligente de un recurso que no compite con el cultivo de alimentos. Sin embargo, para que el cultivo de cualquiera de estas especies sea renditivo y llegue a volúmenes que puedan ser de interés para los procesadores de combustible, necesariamente tiene que ser plantado en forma intensiva, en tierras fértiles y con alto uso de agrotóxicos, por lo que de todas formas compite con los cultivos alimentarios y además, aumenta la erosión de suelos y contaminación de fuentes de agua. Para peor, ambas son plantas invasoras y tóxicas, que pueden potencialmente dañar al ganado. Esto ya ha motivado que en regiones de Australia se haya prohibido el cultivo de jatrofa.

No obstante, existen múltiples casos, principalmente en países asiáticos, pero también en América Latina, donde estos monocultivos han sido la excusa final para que los gobiernos desplazaran a campesinos de sus tierras para dar lugar a las plantaciones industriales de agrocombustibles, a manos de grandes empresarios.

En su vida relativamente corta como mercancía internacional, los combustibles agroindustriales ya se han convertido en una importante causa de nuevos atropellos a los derechos humanos y al derecho a la tierra de indígenas y campesinos.

También han dado lugar a alianzas corporativas inéditas, entre rubros industriales donde antes no había una colaboración directa. Además de los actores principales de esta primera generación que son las compañías petroleras y automovilísticas en alianza con los que controlan a nivel mundial el comercio de cereales y los que monopolizan las semillas, otros rubros transnacionales y algunas empresas nuevas, junto a algunas universidades, comienzan a invertir en desarrollos futuros, con el discurso de que van superar alguno de los problemas de la primera generación.

El último informe de 2007 del Grupo ETC (www.etcgroup.org) analiza estas alianzas, así como las nuevas tendencias tecnológicas en esta creciente industria con tantos impactos sociales y ambientales. El panorama es realmente preocupante, tanto por las nuevas configuraciones de poder y el secuestro voluntario de las universidades públicas, como por el hecho de que con la argumentación de superar las fallas de la primera generación se está justificando agresivamente el uso de nuevos tipos de cultivos y pasturas transgénicas así como la liberación de árboles transgénicos, todo ello con impactos de un alcance mucho mayor al que ya está ocurriendo.

En el horizonte ya existen también inversiones en biología sintética -organismos vivos artificiales construidos desde cero- diseñados para la industria de los combustibles. Analizaremos estas nuevas tendencias en un próximo artículo.

*Investigadora del grupo ETC

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jueves, enero 03, 2008

Agrocombustibles y el fortalecimiento de los agronegocios en América Latina


En febrero de este año, cientos de organizaciones convocadas por la Vía Campesina Internacional, se reunieron en Mali para redimensionar el concepto de “soberanía alimentaria”. Ahí también se redefinió el concepto de “biocombustible” por el de “agro-combustible”, para diferenciar el uso que se ha dado de manera tradicional a la biomasa como fuente de energía, con la producción de este nuevo tipo de combustibles que dependen de plantaciones industriales y está en manos del agronegocio

Elizabeth Bravo

Tomando en cuenta que para la mayoría de países en la región, la energía es un sector estratégico, los agro-combustibles no podrán ocupar el mismo nicho que los combustibles fósiles (especialmente en aquellos países que son productores de petróleo), ya que los recursos hidrocarburíferos son patrimonio estatal. Y aunque los gobiernos establezcan contratos desfavorables para los intereses nacionales, y aun cuando un alto porcentaje de las rentas petroleras se dediquen a pagar la deuda externa y en otros gastos ilegítimos; de cualquier manera, los ingresos petroleros se redistribuyen en la sociedad.

En contraste, los agrocombustibles son producidos por el sector privado y el Estado no puede tener el mismo grado de control sobre todas las fases de la cadena productiva, como sucede con el petróleo; y las divisas generadas en su exportación, no se distribuyen.

Para acceder a este documento (formato PDF) haga clic sobre el enlace a continuación y descargue el archivo:

AGROCOMBUSTIBLES Y EL FORTALECIMIENTO DE LOS AGRONEGOCIOS EN AMÉRICA LATINA

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Popeye lo dice


miércoles, enero 02, 2008

http://www.grain.org/biodiversidad/?id=363

Biotecnología y “economía del conocimiento”

Carmelo Ruiz Marrero

El desarrollo de la biotecnología (sin reserva ni precaución alguna) es política pública del gobierno de Puerto Rico. La “economía del conocimiento” rimbombante proyecto del gobernador Aníbal Acevedo Vilá, es explícita al respecto. Una vez más nuestro gobierno, en alianza con intereses empresariales locales y extranjeros, se embarca en una ruta de desarrollo económico y tecnológico sin indagar los posibles costos sociales y ecológicos y los impactos a largo plazo. Se repite la historia del boom farmacéutico, con su saldo de basura tóxica; las petroquímicas, un sector igualmente tóxico ahora llegado a menos; y la minería a cielo abierto —que afortunadamente nunca tomó lugar. Puerto Rico está siendo usado como semillero comercial y laboratorio de cultivos genéticamente alterados, también llamados transgénicos. Pero crece el número de investigadores que advierten que la ingeniería genética se basa en premisas erróneas y que presenta peligros inherentes e inaceptables para nuestra sociedad y el ecosistema.

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