domingo, agosto 14, 2011

PUERTO RICO Y LA YUCA DE BILL GATES

PUERTO RICO Y LA YUCA DE BILL GATES


CARMELO RUIZ MARRERO
Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico
http://bioseguridad.blogspot.com/


Día de la Tierra 2010


En más de una ocasión me he topado con biotecnólogos del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), quienes tras informarme de su trabajo desarrollando cultivos transgénicos rápidamente me aseguran, como anticipando un sermón de mi parte, que “no se trata de biotecnología Monsanto” y que nada tienen que ver con esa detestable corporación, que sus transgénicos no son funcionales a los intereses comerciales de las grandes empresas de biotecnología. Inevitablemente, la conversación lleva entonces a una discusión sobre si la biotecnología (entiéndase transgénicos) es buena o mala de por sí. Dicen, como discurso memorizado, que las tecnologías no son buenas ni malas per se, que son neutras y que por lo tanto lo único que importa es quién las utiliza y con qué fin.


Acto seguido, me recitan los mitos de que Norman Borlaug y su revolución verde salvaron millones de vidas, y que los métodos agroecológicos de producción no pueden nunca tener los rendimientos de la agricultura industrial convencional que usa agroquímicos (ya ese discursito lo he escuchado mil y una veces). Sobre los riesgos inherentes de los alimentos transgénicos a la salud humana, ignorancia total, ni vale la pena preguntarles si han oído de Jeffrey Smith, G.E. Seralini o Arpad Pusztai (1). En cuanto a la inevitable contaminación transgénica provocada por la dispersión incontrolable de polen y semillas, le restan importancia o simplemente la niegan (si los catedráticos con doctorado no se han enterado, cualquier jíbaro les puede informar que la tendencia de la semilla es a propagarse). Sobre el histórico estudio de Chapela y Quist, o no se han enterado a estas alturas o dicen erróneamente que éste ha sido desacreditado (2). En fin, Monsanto, Syngenta y Dow no tienen nada que temer del discurso “crítico” de los biotecnólogos progresistas. Al contrario, les viene como anillo al dedo.


Los biotecnólogos del RUM proclaman con mucho orgullo que están desarrollando una yuca transgénica con contenido nutricional mejorado, con fondos de la Fundación Bill & Melinda Gates. El campo de prueba está en la subestación experimental de la Universidad de Puerto Rico en el municipio de Isabela, justo en el lado norte de la carretera 2, casi en Aguadilla. ¡Y qué coincidencia que justo al otro lado de la carretera están las oficinas de Monsanto Caribe y un predio de sobre 325 acres de sus siembras transgénicas! Y justo al lado de la subestación, al oeste, hay un parque de antenas militares, posiblemente tan grande como la subestación misma, que constituyen parte de una red de comunicaciones a ser usada por el Pentágono en caso de una guerra nuclear. No es que una cosa tenga que ver con la otra, pero me parece magnífico tener lado a lado dos símbolos de la dominación colonial que vivimos, el complejo militar-industrial y el complejo biotecnológico corporativo, dos recordatorios de que nosotros los puertorriqueños no mandamos en nuestro país y que ninguna injerencia tenemos en nuestro propio destino.


Los defensores de los transgénicos pueden hablar todo lo que quieran acerca de cómo estas novedosas semillas ayudan a combatir el hambre, pero no pueden negar el siguiente hecho: después de década y media de siembra de cultivos transgénicos, hoy hay más hambrientos que nunca antes en la historia. Tras la crisis alimentaria de 2008, en la cual los precios de los alimentos básicos se dispararon hacia el cielo, el número de personas con hambre ha superado por primera vez la cifra de los mil millones.


Las causas de este desastre han sido harto discutidas (3), con las organizaciones GRAIN, Food First y Vía Campesina ofreciendo los análisis más acertados y oportunos (4-6). Las causas tienen poco o nada que ver con un aumento en la población mundial o un alza en la demanda de India y China, como nos quiso hacer creer la administración Bush (7), y mucho que ver con especulación, años de nefastas políticas de “ajuste estructural” impuestas sobre los países pobres por el Fondo Monetario Internacional e instituciones regionales afines, políticas neoliberales y de libre comercio forzadas por la Organización Mundial de Comercio y tratados bilaterales, y el uso de millones de acres de tierras agrícolas para hacer etanol y biodiesel para alimentar los carros de los países adinerados. Los cultivos transgénicos no pueden ni podrían nunca atender estos problemas, que son las causas de fondo de la crisis alimentaria. Por lo tanto, esta tecnología no podrá jamás poner fin al hambre, ni siquiera reducirla, ni aún si fuera controlada por técnicos progresistas, por profunda que sea su conciencia social.


Pero el discurso pro-transgénicos es obstinado y transforma su apariencia con la misma facilidad que el villano en la película Terminator 2. Los sectores más videntes y hábiles de la llamada 'revolución biotecnológica' ahora nos están dando la razón a nosotros los críticos en varios asuntos claves. Reconocen que los cultivos resistentes a herbicida en nada ayudan a combatir el hambre, y que las patentes sobre la vida y las semillas suicidas conocidas como 'Terminator' son totalmente contrarias a los intereses de los pobres y hambrientos del mundo. Nos conceden también que el control de un pequeño puñado de transnacionales sobre esta tecnología significa que ésta sólo se usará para aumentar sus márgenes de ganancia, por encima de cualquier consideración humanitaria o ambiental.


Pero su idea básica sigue siendo la misma: quieren arropar al mundo de transgénicos. El argumento de ahora- cuyo principal exponente es Gordon Conway, presidente de la Fundación Rockefeller (8)- es que hay que procurar que hayan cultivos biotecnológicos que sean desarrollados por instituciones sin ningún ánimo de lucro, que tales instituciones concentren sus recursos en cultivos que si bien son de poco interés para las transnacionales, son vitalmente importantes para la supervivencia de los pobres, y que se dediquen al desarrollo de rasgos de relevancia al problema del hambre, como la incrementación del contenido nutricional. Y por supuesto, que estas semillas milagrosas no sean patentadas y que sean libremente distribuidas. Sería entonces un emprendimiento desinteresado, por el bien de humanidad, ¿no?


El desarrollo de estos transgénicos "de buena voluntad", que ya está tomando vuelo, es parte del proyecto del filantro-capitalismo del siglo XXI. Este modelo de caridad es impulsado por gente que tiene demasiado dinero, como Bill Gates, George Soros, Warren Buffet, Richard Branson y los billonarios de Google, y racionalizado por el foro elitista de Davos y por personalidades internacionales como el influyente Jeffrey Sachs y el ridículo Bono. Sostiene, como postulado principal, que el estado, las agencias de la ONU y las ideologías políticas han fracasado en poner fin al hambre y la pobreza, y que por lo tanto es imperativo que tomen acción un grupo selecto de capitalistas exitosos, que utilicen la eficiencia de la empresa privada para salvar el planeta.

El monopolista convertido en filántropo Bill Gates ha desarrollado un interés en el hambre en Africa que sólo puede ser considerado como morboso, especialmente en vista de que en Asia hay más gente hambrienta. Para acudir al rescate de los africanos ha unido fuerzas con los Rockefeller, quienes al igual que él saben mucho de monopolios, además tienen todo un siglo de experiencia en financiar investigación agrícola, y de hecho prácticamente inventaron la filantropía moderna. Juntos, las fundaciones Gates y Rockefeller fundaron la Alianza para una Revolución Verde en Africa (AGRA).

A través de su proyecto Grandes Retos en la Salud Global, la fundación Gates financia Biocassava Plus, un consorcio de once instituciones (una de las cuales es el RUM) dedicado a mejorar el contenido nutricional de la mandioca y otros tubérculos esenciales para la nutrición en Africa mediante técnicas de fitomejoramiento convencional y biotecnología transgénica.

Como si el hambre en Africa se debiera a malas semillas, y no a desigualdades económicas (que se hacen valer mediante terror de estado), relaciones de comercio neocoloniales (tratados de libre comercio, OMC), la incosteable deuda externa y guerras genocidas (relacionadas al acceso a recursos minerales e hidrocarburíferos).

Como si no hubiera africanos opuestos a los transgénicos y a los designios de Gates y Rockefeller (9).

Como si la sociedad civil africana no hubiera presentado- una y otra vez, hasta el cansancio- propuestas alternativas basadas en bancos comunitarios de semillas, agroecología, soberanía alimentaria y reforma agraria.

Se nos dice que la yuca humanitaria que están probando en Isabela nada tiene que ver con los intereses de lucro de la industria de biotecnología. Pero, ¿Cuán independiente es esta yuquita?

La principal institución del consorcio Biocassava Plus es el Danforth Plant Science Center, ubicado en la ciudad estadounidense de St. Louis. ¿Y qué más está en esa ciudad? La sede de Monsanto. Y no es meramente que ambos estén en la misma ciudad. El centro Danforth está literalmente frente a Monsanto. El complejo de oficinas y laboratorios de Monsanto está en el suburbio de Creve Coeur al sur de la carretera 340, y al lado norte de la carretera está el edificio del centro Danforth. El predio de 40 acres donde está el edificio, un terruño valorado en $11.4 millones, era de Monsanto y fue donado por la compañía. Al ser fundado en 1998, recibió una donación de $70 mil del Monsanto Fund, división caritativa de la empresa. Hugh Grant, no el actor sino el jefe de Monsanto, está en la junta del centro Danforth.

El presidente fundador del centro, el biólogo Roger Beachy, trabajó con Monsanto en el desarrollo de las primeras plantas transgénicas cuando era profesor en la Washington University en St. Louis. El pasado mes de octubre el presidente Obama seleccionó a Beachy para dirigir una nueva dependencia del Departamento de Agricultura, el Instituto Nacional de Alimentos y Agricultura (NIFA). Este instituto fue fundado por recomendación del Danforth Task Force, un grupo de trabajo dirigido por nada menos que William Danforth, precisamente el fundador del centro que lleva su nombre. ¡Con una relación así de incestuosa entre el poder público y privado, cualquiera puede conseguirse un buen guiso en el gobierno! Al entrar a su nuevo puesto en NIFA, Beachy expresó apoyo a alianzas entre universidades y corporaciones como Monsanto, dijo también que los transgénicos son seguros y por lo tanto no deben ser etiquetados, y manifestó que estándares de seguridad que aplican a las grandes empresas agrícolas deben ser aplicados también a pequeñas fincas, incluyendo las orgánicas- esto último tiene muy preocupados a ambientalistas y agricultores orgánicos.

En definitivas cuentas, la yuca de Bill Gates no es independiente de las estrategias de Monsanto. Tenemos que concluir que lejos de ser un proyecto humanitario y desinteresado, es un emprendimiento encaminado a lograr un golpe de relaciones públicas que ablande la oposición del público a los productos transgénicos. Y también facilitar la entrada de las corporaciones de biotecnología- con sus semillas patentadas- a ese gran mercado sin conquistar que es Africa, uno de los últimos lugares en la tierra que le queda a las compañías del agronegocio para expandirse.

Ante estos señalamientos, los militantes de la revolución biotecnológica se retiran a su última trinchera de resistencia: la queja. Que somos negativos, que nos oponemos a todo, que no proveemos alternativas aparte de una visión idealizada de la agricultura orgánica. Los universitarios que quieran sinceramente combatir el hambre y abrirse a nuevas ideas, les pido solamente una cosa: que se familiaricen con la Evaluación Internacional del Conocimiento Agrícola, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (IAASTD), un enorme documento que es a la agricultura mundial lo que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático es al calentamiento global (10).

El informe IAASTD, redactado por sobre 400 expertos- de agencias internacionales, la comunidad científica, organizaciones no gubernamentales y la empresa privada- que recopilaron datos e informaciones de miles de otros colegas de todas partes del mundo, y sometido a dos procesos independientes de revisión por los pares, constituye la más minuciosa evaluación de la agricultura mundial jamás realizada. Fue financiado por organismos intergubernamentales como el Banco Mundial, el Programa Ambiental de las Naciones Unidas, la UNESCO y la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), entre otros. Concluyó que continuar con el modo de producción agrícola industrial de la revolución verde no es una opción. Como alternativa, los autores del informe recomiendan la producción agroecológica en pequeña escala que utiliza recursos locales, precisamente lo que agricultores orgánicos llevan haciendo desde siempre. Con respecto a los cultivos transgénicos, el IAASTD expresó escepticismo y aconsejó cautela, lo cual no le cayó bien a la industria de biotecnología.

Este histórico e importantísmo informe ha sido estudiosamente ignorado por los supuestos expertos académicos que creyéndose dueños de la verdad han decidido hacerse de oídos sordos a todas las voces alternativas y dedicarse de manera obcecada a construir el mundo Monsanto. Si no tomamos acción a tiempo para cambiar esta situación, Puerto Rico quedará en el papel ridículo y tragicómico de haber prestado su territorio y sus egresados universitarios para facilitar el desarrollo de una biotecnología innecesaria, de riesgos inaceptables, y que es objeto de un rechazo creciente por el mundo entero.

FUENTES:

Aura Alfaro. "Crean 'superyuca' en Mayaguez" El Nuevo Día, 28 de febrero 2010.
Alliance for a Green Revolution in Africa. Página web.
http://www.agra-alliance.org/.
Biocassava Plus. Página de internet. http://biocassavaplus.org/
Marian Burros. "Obama agriculture picks sow confusion". Politico, 11 de febrero 2010. http://www.politico.com/news/stories/0210/32812_Page2.html
Rebecca Carro Figueroa. "Desarrollando yuca transgénica. Científicos se reúnen para mejorar nutrición" Prensa RUM, 26 de junio 2009. http://www.uprm.edu/news/articles/as2009096.html
Danforth Plant Science Center. Página de internet. http://www.danforthcenter.org/
Grand Challenges in Global Health. Página web.
http://www.grandchallenges.org/.
Lobbywatch. Perfil de Roger Beachy. http://www.lobbywatch.org/profile1.asp?PrId=200
National Institute of Food and Agriculture. Página web. http://www.csrees.usda.gov/.
Emily Waltz. Entrevista a Roger Beachy. Nature Biotechnology, enero 2010. http://www.nature.com/nbt/journal/v28/n1/full/nbt0110-11.html

Notas al calce:
1) Jeffrey Smith. "Seeds of Deception: Exposing industry and government lies about the safety of the genetically engineered foods you're eating" Yes! Books/Chelsea Green Publishing, 2003. http://www.seedsofdeception.com/Public/Home/index.cfm, http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Jeffrey%20Smith
http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Seralini
Carmelo Ruiz Marrero. "Guisantes australianos y papas asesinas" 15 de febrero 2006 http://alainet.org/active/10616〈=es, http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Pusztai
2) http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Contamination, http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Chapela
En 2004 un biólogo del RUM me expresó que él no pensaba que la contaminación transgénica fuera a ser un problema tan serio.


Cuando presenté mi libro "Balada Transgénica" en la Escuela de Ciencias Agrícolas en el RUM en 2005, una fitomejoradora del recinto me dijo que el estudio de Chapela y Quist publicado en Nature estaba desestimado pues supuestamente los experimentos que ellos realizaron no reprodujeron los mismos resultados al ser llevados a cabo por otros científicos (!!). También defendió la buena honra y confiabilidad de la revista Nature (cuyos editores doblaron rodilla tras una campaña de acoso orquestada por la industria de biotecnología), lo cual demuestra que los expertos académicos también pueden ser desinformados.

Un fitopatólogo de una universidad privada se enteró de la contaminación transgénica del maíz mexicano cuando yo se lo informé en 2006- ¡cinco anos después de la publicación del estudio de Chapela y Quist! De no ser por esa conversación que tuvimos, posiblemente hasta el día de hoy estaría sin enterarse.


3) http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Crisis%20Alimentaria
4) GRAIN. “Getting out of the food crisis” 30 de mayo 2008. http://www.grain.org/nfg/?id=577,
“Introducción a la crisis alimentaria global” 11 de diciembre 2008
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/46239,
5) Food First. “The World Food Crisis. What's Behind it and What we can do about it”, 3 de octubre 2008.
http://www.foodfirst.org/en/node/2264. Annie Shattuck “The financial crisis and the food crisis: two sides of the same coin” 24 de septiembre 2008. http://www.foodfirst.org/en/node/2252.
6) Via Campesina. “Concrete measures are needed to strenghten peasant and farmer-based food production” 15 de mayo 2008.
http://www.landaction.org/spip/spip.php?article318. “Via Campesina farmers to head of states: Time to change food policies” 3 de junio 2008 http://www.alterinter.org/article2181.html?lang=fr.
7) Vandana Shiva. “Why Bush is wrong to blame India for the rise in food prices”, GRAIN “China not to blame”
http://www.grain.org/seedling/?id=552.
8) Gordon Conway. “The Doubly Green Revolution: Food for all in the 21st Century” Cornell University Press, 1999.
9) Oakland Institute. “Voices from Africa: Africans speak out against a new green revolution in Africa”, 2 de marzo 2009.
http://www.oaklandinstitute.org/?q=node/view/502; Kumi Naidoo, Greenpeace. “Farmers can feed the world without technical fixes”, 1 de abril 2010. http://weblog.greenpeace.org/makingwaves/archives/2010/04/farmers_can_feed_the_world_wit.html; http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Africa.
10)
http://www.agassessment.org/, http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/IAASTD

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viernes, mayo 14, 2010

Please feel free to post and distribute

PUERTO RICO AND BILL GATES' YUCCA

Carmelo Ruiz-Marrero
Puerto Rico Project on Biosafety

On more than one occasion I have run into biotechnologists from the University of Puerto Rico's Mayagüez campus (RUM) who after informing me of their work in developing genetically modified organisms (GMO's) they quickly assure me, apparently anticipating a tirade from me, that “it's not Monsanto biotechnology”, that they have nothing to do with that detestable corporation, and that their GMO's are not functional to the commercial interests of big biotech. Inevitably, the conversation leads then to a discussion over whether biotechnology (meaning GMO's) is good or bad per se. They say, as a well memorized speech, that technologies are neither good nor bad as of themselves, that they are neutral and therefore all that matters is who utilizes them and with what purpose.

After that, they launch into a recital of myths: that Norman Borlaug and his green revolution saved countless millions of lives, and that agroecological production methods could never achieve the bountiful yields of agrochemical-intensive industrial agriculture (I've heard all these unfounded affirmations a thousand and one times already). Regarding the inherent human health hazards of GM foods, total ignorance. I won't even ask them if they have ever heard of Jeffrey Smith, G.E. Seralini or Arpad Pusztai. With regards to the inevitable genetic pollution caused by the uncontrollable dispersion of pollen and seeds from GM crops, they either regard is as unimportant or they deny it altogether (if the tenured PhD's do not know it, any campesino can inform them that the nature of the seed is to propagate itself). About the historic Chapela-Quist study, they still haven't learned about it, or they say erroneously that it has been discredited. Monsanto, Syngenta and Dow have nothing to fear from the “critical” discourse of the progressive biotechnologists. On the contrary, it suits them perfectly.

RUM biotechnologists proclaim with great pride that they are developing a GM cassava (also known as yucca or manioc) with increased nutritional content, with funding from the Bill and Melinda Gates Foundation. The test field of this “wonder yucca” is in a UPR experimental substation in the municipality of Isabela, in the island's northwest. It is located on the north side of road #2, very close to the neighboring town of Aguadilla. And, what a coincidence! Right across the road are the offices of Monsanto Caribe and over 325 acres of their GM crops. And just west of the substation there is a large lawn, possibly as large as the substation itself, dotted with military antennae, which form part of an emergency global communications network to be used by the Pentagon in case of a nuclear war. I do not mean to say that one thing is related to the other, but I find it very educational to see right next to each other two symbols of the colonial opression we Puerto Ricans live under: the military industrial complex and the corporate biotech “life sciences” industry, two reminders that we have no authority in our own land and no say in our destiny.

GM advocates can talk all they want about how these novel seeds help fight hunger, but they cannot deny the following fact: after a decade and a half of GM crops there more hungry people now than ever before in history. With the 2008 food crisis, in which the prices of basic foodstuffs shot up, the number of hungry people has exceeded one billion for the first time.

The causes of this disaster have been discussed exhaustively, with GRAIN, the Oakland Institute, Food First and Via Campesina offering the most insightful and timely analyses. The causes have little or nothing to do with an increase in world population or in the demand of India and China, as the Bush administration tried to make us believe, and much to do with speculation and market deregulation; bad loans from the World Bank; years of structural adjustment plans imposed on poor countries by the International Monetary Fund; neoliberal and free trade policies forced by the World Trade Organization and bilateral agreements; and the use of millions of acres of farm land to make ethanol and biodiesel for the cars in rich countries. GM crops cannot and could never address these problems, which are the root causes of the food crisis. Therefore, this technology will never be able to end hunger, or even reduce it, even if it were controlled by progressive technicians, no matter how much social conscience they may have.

But the pro-biotech discourse is stubborn and transforms its appearance with the same ease as the villain in the film Terminator 2. The more farsighted advocates of the “biotech revolution”, particularly Rockefeller Foundation president Gordon Conway, are now saying that we are right on a number of key issues. They acknowledge that herbicide-tolerant crops do not help in the fight against hunger, and that patents on life and “Terminator” suicide seeds are contrary to the interests of the world's poor and hungry. They also admit that the control of a handful of transnational corporations over agricultural biotechnology means that it will only be used to increase these corporations' profit margins at the expense of any humanitarian or environmental consideration.

But their basic idea remains the same: they want to blanket the world's farmland with GM crops. The argumentation they present now is that GMO's will work for humanity's better interest if they are developed by nonprofit institutions that devote their resources to developing crop species that are of little interest to biotech transnationals but of great importance to the survival of the poor, and that work to develop traits of relevance to tackling hunger, like improved nutritional content. And of course, the miracle seeds resulting from this R&D will not be patented and will be instead distributed free to all small poor farmers. In their view, no one can possibly present a reasonable objection to such a selfless undertaking.

The development of these “goodwill” GMO's is part of the philanthro-capitalist project of the 21st century. The philanthro-capitalists are high-profile entepreneurs like Bill Gates, George Soros, Warren Buffet, Richard Branson and the Google billionaires, and their modality of philanthropy-on-steroids is rationalized by the elitist Davos forum and by international personalities like the influential Jeffrey Sachs and the comical Bono. This doctrine holds that governments, UN agencies and political ideologies have all failed to put an end to hunger and poverty and that it is therefore imperative that a group successful capitalists take charge and use the efficiency of private enterprise to save the planet.

Monopolist-turned-philanthropist Bill Gates has shown an interest in hunger in Africa that can only be described as morbid, especially in light of the fact that there are many more hungry people in Asia. In coming to the rescue of famished Africans, Gates has joined forces with the Rockefellers, who also know a great deal about monopolies. Besides, they have a whole century of experience in funding agricultural research, and practically invented modern philanthropy and the green revolution. Together, the Gates and Rockefeller foundations formed the Alliance for a Green Revolution in Africa.

Through its Grand Challenges in Global Health project, Gates is funding Biocassava Plus, an 11-institution consortium (which includes RUM) that works to improve the nutritional content of cassava, essential for Africa's nutrition, through conventional breeding and GM biotechnology.

As if hunger in Africa were caused by bad seeds, and not by economic inequality (enforced through state terror), neocolonial trade relationships (WTO, bilateral trade agreements), the unpayable external debt and genocidal wars (which revolve around access to mineral and fossil fuel resources).

As if there weren't any Africans opposed to GMO's and to the plans of Gates and Rockefeller.

As if African civil society hasn't presented, over and over again, alternative proposals based on community seed banks, agroecology, food sovereignty and land reform.

We are told that this humanitarian cassava being tested in Isabela has nothing to do with big biotech's profit interests. But how independent is this wonder tuber?

Biocassava Plus is directed from the Danforth Plant Science Center in the US city of St. Louis. And what else is in that city? Monsanto's corporate headquarters. And they are not merely in the same city, they are across the road from each other. Monsanto's office and laboratory complex is in the suburb of Creve Coeur, south of route 340, and Danforth's building is right on the north side. The 40-acre parcel where the Danforth Center is, valued at $11.4 million, used to be Monsanto's, and was donated by the company. At its founding in 1998, the Danforth Center received a $70,000 donation from the Monsanto Fund. Hugh Grant, not the actor but the Monsanto CEO, sits on Danforth's board of directors.

Another Danforth Center board member to watch is Mexican tycoon Alfonso Romo-Garza, a man who always shows up wherever and whenever biotech capital is on the move. He founded Grupo Pulsar, a holding company with interests in biotechnology and seed development, with operations in over 110 countries, and also founded Seminis, an agroindustrial giant that was the world's biggest fruit and vegetable seed company in the world before being gobbled up by Monsanto in 2005 for a neat $1.4 billion.

The Center's founding president, biologist Roger Beachy, worked with Monsanto developing the first GM plants when he was a professor at Washington University, also in St. Louis. Last October US president Obama chose Beachy to head a new office at the Department of Agriculture, the National Institute of Food and Agriculture (NIFA). This institute was founded on the recommendation of the Danforth Task Force, a work group led by none other than Ralston-Purina heir and former Washington University chancellor William Danforth, after whom the Danforth center is named. And the task force's members were apppointed by Anne Veneman, agriculture secretary during the first Bush Jr. administration. Before heading the USDA she had been on the board of directors of biotech company Calgene, now a Monsanto subsidiary.

With such a revolving door between the private sector and public service, one can always land a fine job! Upon entering his new post at NIFA, Beachy spoke in favor of partnerships between universities and corporations, said also that GM foods are perfectly safe and that therefore labeling is unnecessary, and that safety standards that apply to agribusiness should also apply to small farms, including organic ones.

In conclusion, Bill Gates' cassava is not independent of Monsanto's business strategies. Far from being a humanitarian and disinterested endeavor, it is a public relations tool to soften public opposition to GMO's. Also, it aims to facilitate the entrance of big biotech- and its patented seeds- into that great untapped market that is Africa, one of the last places on earth that agribusiness has not yet conquered.

When faced with this information, biotech enthusiasts retreat to their last trench of defense: complaint. They complain that we are being negative, that we are opposed to everything, and that we propose no alternatives other than a romanticized vision of organic farming. For the purposes of this article, I will ask them, and anyone who wants to use their expertise to fight world hunger and are sincerely disinterested, to do one thing only: to get acquainted with the final report of the International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development (IAASTD), an enormous document that is to world agriculture what the Intergovernmental Panel on Climate Change is to global warming.

The IAASTD report, written by over 400 experts- from international agencies, the scientific community, non-governmental organizations and the private sector- who compiled data from thousands of other colleagues from all over the world, and subjected to two independent peer reviews, is the most thourough assessment of world agriculture ever undertaken. It was funded by intergovernmental organisms like the World Bank, the UN Environment Program, UNESCO and the UN Food and Agriculture Organization. It concluded, in short, that the current green revolution, industrialized mode of agricultural production is no longer an option. As an alternative, the report's authors recommend small scale agroecological production which uses local resources, precisely what environmentalists had been advocating and organic farmers been practicing all along. With regards to GM crops, the IAASTD report expressed skepticism and recommended caution, which was not to the biotech industry's liking.

This historical and extremely important report has been studiously ignored by the so-called academic experts who, believing themselves to be owners of the truth, have refused to listen to alternative voices and have instead dedicated themselves, in stubborn and foolhardy fashion, to constructing "El Mundo Monsanto". If we do not take action to change this situation, Puerto Rico will be in a ridiculous and tragicomical role: the US colony whose leaders loaned its territory and university graduates for the development of a biotechnology that is unnecessary, bears unacceptable risks and is increasingly rejected all around the world.


Ruiz-Marrero, author, journalist and environmental educator, directs the Puerto Rico Project on Biosafety (http://bioseguridad.blogspot.com). His blog, Haciendo Punto en Otro Blog (http://carmeloruiz.blogspot.com), is updated daily.


SOURCES:

Aura Alfaro. "Crean 'superyuca' en Mayaguez" El Nuevo Día, February 28 2010.

Alliance for a Green Revolution in Africa. http://www.agra-alliance.org/

Biocassava Plus. http://biocassavaplus.org/

Marian Burros. "Obama agriculture picks sow confusion". Politico, February 11 2010. http://www.politico.com/news/stories/0210/32812_Page2.html

Rebecca Carro Figueroa. "Desarrollando yuca transgénica. Científicos se reúnen para mejorar nutrición" Prensa RUM, June 26 2009. http://www.uprm.edu/news/articles/as2009096.html

Gordon Conway. “The Doubly Green Revolution: Food for all in the 21st Century” Cornell University Press, 1999.

Danforth Plant Science Center. http://www.danforthcenter.org/

Danforth Plant Science Center. Romo-Garza profile. http://www.danforthcenter.org/about/directors/Romo_Garza.asp

Food First. “The World Food Crisis. What's Behind it and What we can do about it”, October 3 2008. http://www.foodfirst.org/en/node/2264

GRAIN. “Getting out of the food crisis” May 30 2008. http://www.grain.org/nfg/?id=577

GRAIN “China not to blame”. Seedling, July 2008. http://www.grain.org/seedling/?id=552

Grand Challenges in Global Health. http://www.grandchallenges.org/

International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development. http://www.agassessment.org/

Lobbywatch. Roger Beachy profile. http://www.lobbywatch.org/profile1.asp?PrId=200

Kumi Naidoo, Greenpeace. “Farmers can feed the world without technical fixes”, April 1 2010. http://weblog.greenpeace.org/makingwaves/archives/2010/04/farmers_can_feed_the_world_wit.html

National Institute of Food and Agriculture. http://www.csrees.usda.gov/.

Oakland Institute. “Voices from Africa: Africans speak out against a new green revolution in Africa”, March 2 2009. http://www.oaklandinstitute.org/?q=node/view/502

Carmelo Ruiz-Marrero. "Guisantes australianos y papas asesinas" February 15 2006. http://alainet.org/active/10616〈=es

Vandana Shiva. “Why Bush is wrong to blame India for the rise in food prices”. Seedling, July 2008. http://www.grain.org/seedling/?id=552

Jeffrey Smith. "Seeds of Deception: Exposing industry and government lies about the safety of the genetically engineered foods you're eating" Yes! Books/Chelsea Green Publishing, 2003. http://www.seedsofdeception.com/Public/Home/index.cfm, http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Jeffrey%20Smith

Via Campesina. “Concrete measures are needed to strenghten peasant and farmer-based food production” May 15 2008. http://www.landaction.org/spip/spip.php?article318.

Emily Waltz. Roger Beachy interview. Nature Biotechnology, January 2010. http://www.nature.com/nbt/journal/v28/n1/full/nbt0110-11.html

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sábado, abril 03, 2010

El Danforth Plant Science Center, institución que dirige el consorcio para el desarrollo de yuca transgénica, del cual la UPR-RUM es miembro, depende económicamente de Monsanto desde que fue fundado. Miren en Google Maps- su sede está literalmente frente al corporate headquarters de Monsanto, al otro lado de la autopista 340 en el suburbio de Creve Coeur en la ciudad de St. Louis, Missouri.

http://www.lobbywatch.org/profile1.asp?PrId=200

Dr Roger Beachy, is the founding president of the Danforth Plant Science Center, which was established by Monsanto and academic partners, including Peter Raven 's Missouri Botanical Garden. The Center was launched with a $70-million pledge from Monsanto, which also donated the Center’s 40-acre tract of land, near Monsanto's home town of St. Louis, valued at $11.4 million.

Beachy is also Professor in the Department of Biology at Washington University in St. Louis. It was Beachy's work at Washington University which, in collaboration with Monsanto, led to the development of the world’s first genetically modified food crop, a variety of tomato that was modified for virus disease-resistance.

In 2003, in letters to the journals Science and Nature, the Center for Science in the Public Interest, complained that Beachy had published an editorial in Science and co-signed a letter in Nature Biotechnology without either journal disclosing that 'Beachy’s research on agricultural biotechnology has been funded by Monsanto and other biotech companies, even though the subjects of his submissions — the safety of genetically engineered crops and intellectual-property policies — are directly relevant to those companies.'


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domingo, febrero 28, 2010

Crean “superyuca” en Mayagüez

La investigación es subvencionada por un programa de la Fundación Bill and Melinda Gates

Por Aura N. Alfaro / aalfaro@elnuevodia.com

En Puerto Rico han creado una “superyuca”, con mayor contenido de nutrientes utilizando prácticas científicas de modificación genética, conocidas como tecnología transgénica.

Esta yuca biofortificada es el resultado de cuatro años y medio de trabajos de biotecnología agrícola, en el departamento de Biología del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico, y está a punto de concluir.

“Nuestra meta final es transferir la tecnología y el producto a África, y en esa etapa estamos”, confirmó Dimuth Siritunga, doctor en biología molecular de plantas y de biotecnología.

Siritunga está al frente del Programa BioCassava Plus, un equipo multidiciplinario de científicos internacionales, que busca reducir la desnutrición en África con una yuca de un valor nutritivo más alto, que se pueda producir en abundancia y de fácil mercadeo.

En BioCassava Plus participan 11 instituciones, incluyendo el RUM, siendo la principal Danforth Plant Science Center, en Missouri.

Siritunga explicó que los colaboradores, algunos en Inglaterra, Suiza, Nigeria, y Kenia, escogieron trabajar con variedades africanas de yuca, el alimento básico de 250 millones de africanos, muchos de los cuales la consumen en las tres comidas del día.

BioCassava Plus se propuso incrementar el contenido de vitamina A, hierro, cinc, y de proteína, además de reducir los cianógenos -compuestos químicos en la yuca que pueden producir cianuro-, y retrasar su deterioro pos cosecha, dijo el también profesor del RUM.

Salud infantil como norte

Siritunga señaló que el grupo se basó en investigaciones de salud de otros científicos, que encontraron que el 30% de los niños en Kenia y el 60% en Nigeria padecen de deficiencia de vitamina A. Cada año 280,000 niños en esos países tienen problemas de la vista o quedan ciegos por falta de esa vitamina.

Incluso, el 60% de los menores de cinco años en Kenia y el 70% en Nigeria padecen deficiencia de hierro. Lo mismo le pasa al 43% de la mujeres entre 15 y 49 años de edad en Kenia y el 47% en Nigeria, lo que causa que padezcan anemia, agregó Siritunga.

“Utilizamos las herramientas modernas de biología molecular para mejorar genéticamente ciertas variedades de yuca, y hemos sido muy exitosos aumentando los niveles de vitamina A, hierro y proteína”, puntualizó el científico.

Las variedades fortificadas del tubérculo están siendo “'vigorosamente probados” en laboratorio en el RUM, y en terrenos en Isabela, siguiendo las reglas y regulaciones del Departamento de Agricultura federal (USDA, por sus siglas en inglés), aseguró Siritunga.

“También se están probando en terrenos en Nigeria, donde más adelante se estarán beneficiando de ellas”, dijo.

Libre de costo

Siritunga recalcó que los productos creados no son patentizados por sus científicos, y se les darán libre de costo a los agricultores africanos.

“Mejoramos esta yuca por el bien de la humanidad”, declaró.

Señaló que el grupo no interesa trabajar con variedades de yuca de Puerto Rico por la Isla ser parte del “primer mundo”, por tanto, tiene suficiente alimentación.

BioCassava Plus opera con una subvención del programa Grand Challenges in Global Health, creado en 2004 por la Fundación Bill and Melinda Gates, para aprovechar adelantos científicos y tecnológicos para salvar vidas en países pobres.

Siritunga explicó que uno de los nueve retos del programa es la biofortificación de cultivos, para proveerles una fuente alimentaria completa a países en África.

La Fundación otorgó cuatro subvenciones, para la biofortificación de sorgo, guineo, arroz, y yuca.

Controversia

En torno a la controversia sobre al uso de tecnología transgénica, Siritunga comentó que los cultivos que hoy día se conocen no fueron dados por la naturaleza, sino modificados por los humanos para satisfacer sus necesidades y preferencias, usando métodos convencionales de cruzamiento selectivo.

“En los últimos 15 años lo estamos haciendo con métodos de biología molecular, que son más rápidos, más económicos y más precisos, para alcanzar la misma meta de mejorar una fuente de alimento”, dijo el geneticista. Señaló que las plantas transgénicas existen y han sido probadas intensamente desde 1996, sin que se haya descubierto que afecten la salud humana.

“La percepción de que consumir un alimento modificado genéticamente afecte el ADN es ridículo, no tiene base científica”, sostuvo.

Expresó que con las medidas de seguridad en laboratorios, viveros y terrenos por los propios científicos, y las regulaciones de las agencias federales, es poco probable que se liberen plantas “no aptas” al ambiente.

No se opone a que las etiquetas de empaquesde alimentos indiquen si contienen o han sido elaborados con productos transgénicos.

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miércoles, febrero 10, 2010

Desarrollando yuca transgénica

Científicos se reúnen para mejorar nutrición
Por Rebecca Carrero Figueroa
rebecca.carrero@uprm.edu
PRENSA RUM


viernes, 26 de junio de 2009

El Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) fue sede recientemente de una reunión que congregó a científicos de distintas partes del mundo, interesados en desarrollar una especie que contenga los nutrientes necesarios para alimentar a los habitantes de países subdesarrollados.

Según se informó en el encuentro, entre las alternativas de alimentos con las que cuentan los habitantes de sectores como África, está la yuca. Sin embargo, el consumo de este tubérculo, de alto contenido en almidón, ha traído como consecuencia problemas de salud debido a la falta de nutrientes esenciales para quienes la consumen.

Ante la necesidad de desarrollar una especie de planta que promueva el bienestar de quienes la ingieren, el grupo de expertos agrupados bajo BioCassava Plus dirige su esfuerzo en fortificar genéticamente la yuca. La propuesta es parte de la investigación que subvenciona Bill & Melinda Gates Foundation que se enfoca en atender el problema de desnutrición que existe en África y que cuesta la vida de aproximadamente 6 mil personas al año.

“La yuca es el cuarto mayor cultivo en el mundo y el primero en África. Su alto contenido de carbohidratos no provee la nutrición completa que necesitan millones de personas en el mundo, sobre todo, los que habitan en la región desértica de Sahara, África”, explicó el doctor Dimuth Siritunga, del departamento de Biología del RUM.

Siritunga, quien forma parte del equipo de investigadores de BioCassava Plus, informó que los esfuerzos se encaminan a fortificar biológicamente la yuca, de tal manera que contenga suficientes vitaminas, minerales y proteínas para que quienes la consuman puedan adquirir los nutrientes necesarios al menos una vez al día.

De esta manera, se enfocan en enriquecer este tipo de cultivo con vitaminas A, E, hierro y zinc; además de hacerlo más resistente a virus y con menor contenido de tóxicos. Con su propuesta, los científicos responden a una de las metas de Bill & Melinda Gates Foundation para mejorar la nutrición en el mundo, al desarrollar una especie de planta de alto contenido alimenticio.

De acuerdo con Siritunga, el plan es uno colaborativo y Además, se divide en tres fases. La primera, trabaja el aspecto molecular y se realiza en laboratorios en Estados Unidos. Luego, participan 11 instituciones representativas de Estados Unidos, Inglaterra, Suiza, Colombia, Puerto Rico y África.en Puerto Rico, ese material transgénico se prueba en campos limitados en los que se evalúa su adaptación al suelo y al clima, en condiciones similares a las del terreno del continente africano. La fase final consiste en analizar la respuesta entre los nigerianos, población con la que iniciarán las pruebas gratis.

Los participantes de esta reunión anual realizada en el RUM, tuvieron la oportunidad de compartir los avances de la investigación, así como visitar los campos en la Estación Experimental de Isabela donde actualmente se encuentran los sembradíos de la yuca alterada genéticamente.

Los participantes tuvieron la oportunidad de compartir los avances de la investigación fortificar biológicamente la yuca.
Los participantes tuvieron la oportunidad de compartir los avances de la investigación para fortificar biológicamente la yuca.

El encuentro reunió a científicos de Estados Unidos, Inglaterra, Suiza, Colombia, Puerto Rico y África.
El encuentro reunió a científicos de Estados Unidos, Inglaterra, Suiza, Colombia, Puerto Rico y África.



FUENTE: http://www.uprm.edu/news/articles/as2009096.html

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