¿Pruebas de algodón transgénico en Puerto Rico este mes?
Etiquetas: Algodón, Cotton, en, es, Glufosinate, Glufosinato, Puerto Rico
Este es un blog bilingüe fundado en mayo de 2004, dedicado a proveer perspectivas críticas sobre biotecnología y bioseguridad … This is a bilingual blog, founded in May 2004, dedicated to providing critical perspectives on biotechnology and biosafety. Contact: ruiz@tutanota.com.
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Colombia:
LO SUCEDIDO CON EL ALGODÓN HA SIDO LA “CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA”
Grupo Semillas
A pesar del fracaso vivido por los algodoneros de Córdoba y Tolima en los años 2008 y 2009, por el pésimo resultado de la siembra con semillas modificadas genéticamente (MG), y por lo cual resultó multada la empresa Monsanto, proveedora de la semilla DP 164 B2R, muchos agricultores siguieron utilizando este tipo de semillas. De esta manera, el viejo adagio al perro solo lo capan una vez, parece que no había sido aplicado por los algodoneros del país.
Sin embargo, actualmente, los agricultores de Córdoba quieren volver a utilizar las semillas comerciales convencionales. Paradójicamente, muchos de ellos se ven obligados a seguir comprando semillas transgénicas, atrapados por las estrategias de multinacionales como Monsanto, las cuales retiraron del mercado las semillas convencionales –producidas por estas mismas empresas- obligando a los agricultores a comprar únicamente semillas GM. De esta manera, se les ofrece a los agricultores una supuesta semilla ‘mejorada’, junto con un paquete tecnológico que, al final, enriquece a las multinacionales y lleva a la ruina en a los agricultores, como lo vimos con el algodón a finales de la década del 2000.
Esperemos que esta triste historia que le ha ocurrido a los algodoneros no se repita con los millones de agricultores de maíz en el país, puesto que en varias regiones productores del cereal se muestran entusiasmados por la supuesta rentabilidad de los transgénicos, y se niegan a mirar los impactos ambientales que puede generar dicha tecnología. Máxime, cuando las variedades de maíz criollo pueden verse contaminadas por estas semillas modificadas genéticamente, y perderse así una fuente de diversidad biológica importante y de economía campesina tradicional.
Lo sucedido con el algodón ha sido la “crónica de una muerte anunciada”
A pesar del fracaso vivido por los algodoneros de Córdoba y Tolima en los años 2008 y 2009, por el pésimo resultado de la siembra con semillas modificadas genéticamente (MG), y por lo cual resultó multada la empresa Monsato, proveedora de la semilla DP 164 B2R, muchos agricultores siguieron utilizando este tipo de semillas. De esta manera, el viejo adagio al perro solo lo capan una vez, parece que no había sido aplicado por los algodoneros del país.
Sin embargo, actualmente, los agricultores de Córdoba quieren volver a utilizar las semillas comerciales convencionales. Paradójicamente, muchos de ellos se ven obligados a seguir comprando semillas transgénicas, atrapados por las estrategias de multinacionales como Monsanto, las cuales retiraron del mercado las semillas convencionales –producidas por estas mismas empresas- obligando a los agricultores a comprar únicamente semillas GM. De esta manera, se les ofrece a los agricultores una supuesta semilla ‘mejorada’, junto con un paquete tecnológico que, al final, enriquece a las multinacionales y lleva a la ruina en a los agricultores, como lo vimos con el algodón a finales de la década del 2000.
Esperemos que esta triste historia que le ha ocurrido a los algodoneros no se repita con los millones de agricultores de maíz en el país, puesto que en varias regiones productores del cereal se muestran entusiasmados por la supuesta rentabilidad de los transgénicos, y se niegan a mirar los impactos ambientales que puede generar dicha tecnología. Máxime, cuando las variedades de maíz criollo pueden verse contaminadas por estas semillas modificadas genéticamente, y perderse así una fuente de diversidad biológica importante y de economía campesina tradicional.
GRUPO SEMILLAS
Montería. En lo que se refiere a las semillas de algodón, Córdoba quiere volver a las convencionales, es decir, las que no tienen resistencia al glifosato y a lepidópteras. Por lo menos esa es la propuesta desde el gremio algodonero.
Teniendo en cuenta el comportamiento que han tenido las semillas transgénicas en los últimos años, reconociendo que estas son muy exigentes en todo el paquete de acompañamiento y que cada vez son más susceptibles al estrés climático y dada la alta humedad de Córdoba el objetivo es que en el Departamento se vuelva al uso de las semillas convencionales.
"No es que se le esté dando la espalda a las semillas transgénicas lo que sucede es que estas tienen que ser manejadas por empresas con alta capacidad técnica y financiera para que no le falte nada ya que es muy susceptible y demandante de insumos. Yo diría que las semillas transgénicas son para ciertas regiones y para ciertos agricultores. Por eso queremos fortalecer las semillas convencionales", dijo Luz Amparo Fonseca Prada, presidenta ejecutiva de Conalgodón.
No hay semillas
En este momento el problema es que no hay suficientes semillas convencionales para satisfacer la demanda. Por eso, aunque muchos algodoneros quisieron sembrar semillas que no fueran transgénicas no lo pudieron hacer porque no había oferta de las convencionales.
A la empresa Semillas e Insumos Agrícolas (Semsa) S.A. se le encomendó la tarea de tener las semillas suficientes para vender a los algodoneros del país. Pero el asunto no es de hoy para mañana, ellos necesitan tiempo para hacerlo porque no hay el suficiente material para la multiplicación.
Jaime Kerguelén Puche, gerente de Semsa, dijo que para la cosecha 2012-2013 no habrá disponibilidad de las semillas convencionales.
"Estamos en el proceso de depuración ya que las convencionales salieron mezcladas con transgénicas. A finales de febrero Corpoica me estaría entregando unos 10 kilos de semillas genética de cada material, allí empezaría la multiplicación y para finales del 2013 tendríamos muy pocas, y solo en el 2014 habría suficiente inventario", afirmó Kerguelén Puche.
Conalgodón le propuso al Gobernador de Córdoba, Alejandro Lyons que, a través de los recursos que entrarán por regalías, se haga un megaproyecto para el rescate del material convencional en Córdoba, y que se incluya también un plan de multiplicación.
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Algodón mexicano contaminado: en un artículo reciente de Molecular Ecology reportamos presencia de transgenes de algodón genéticamente modificado (GM) en poblaciones silvestres de este cultivo en México.
Dicho flujo genético ocurrió a pesar de que las poblaciones silvestres se encuentran a miles de kilómetros de los sitios en los cuales se sembró algodón transgénico.
México es centro de origen y diversidad de la especie de algodón más cultivada en el mundo: Gossypium hirsutum, y de muchas otras (chile, cacao, calabacitas, frijoles, chía, maíz, jitomate, etcétera), por lo que es considerado una de las cunas de la agricultura. Desde que se liberaron los primeros transgénicos, los científicos alertamos sobre los riesgos de escape de los transgenes a zonas no previstas, y los riesgos adicionales para los centros de origen. Pero el algodón GM fue liberado a escala experimental en el norte del país desde 1996 y hoy cubre miles de hectáreas.
El citado artículo es particularmente importante y preocupante porque:
1) Demuestra que los genes y transgenes de algodón pueden moverse de una población a otra a miles de kilómetros de distancia. Esto sugiere que el movimiento de transgenes se da vía las semillas una vez que se les quita la fibra.
2) Las poblaciones de algodón silvestre mexicano en que se están acumulando transgenes rápidamente están evolucionando y con ello aumentan las posibilidades de efectos no deseados e impredecibles. Ya encontramos algodones silvestres con combinaciones novedosas de transgenes que están ausentes en los algodones GM.
¿Por qué estos resultados son tan relevantes y preocupantes? Este caso constituye el tercero a escala mundial en el que transgenes de cultivos GM se han escapado y se han establecido en poblaciones naturales, y es el primer caso en un país en desarrollo. Demuestra la importancia de la dispersión de semillas en el movimiento de transgenes a muy largas distancias, una vía que ha sido poco considerada en las discusiones en torno a flujo de transgenes que se centran en controlar el movimiento del polen.
Lecciones para el maíz: estos resultados, aunados a los datos de flujo de transgenes de maíz GM, demuestran que la restricción a la siembra de transgénicos en ciertas regiones o estados del país no es una medida que evite la dispersión, acumulación y recombinación de transgenes en las variedades cultivadas nativas o parientes silvestres.
En constraste, el intercambio y movilidad de semillas son inevitables e imprescindibles para la supervivencia a largo plazo de la diversidad genética de los cultivos en sus centros de origen y diversidad, por lo que la aprobación de maíz transgénico en cualquier parte de México implicará el flujo de transgenes hacia los maíces nativos cultivados en sitios distantes, así como a sus parientes silvestres, los teocintles. Estos transgenes se acumularán y recombinarán, produciendo eventualmente efectos no deseados.
Bioseguridad con base científica: el caso del algodón demuestra que el gobierno mexicano ha sido incapaz de garantizar la bioseguridad de uno de los cultivos originados y diversificados en México. La bioseguridad del maíz implica retos aún mayores por ser de polinización cruzada: los transgenes en este cultivo se mueven tanto en el polen como en las semillas.
Si bien se han encontrado transgenes en poblaciones de maíz nativo, están presentes en lugares muy restringidos y en bajas cantidades, por lo que es urgente y aun posible revertir el proceso de acumulación de transgenes en estas poblaciones. El flujo transgénico viola el derecho de los agricultores de guardar su propia semilla libre de transgénicos, y los pondrá a expensas de las corporaciones dueñas de las patentes de los transgenes. Esto amenaza la soberanía alimentaria, y los modos de reproducción de la agricultura indígena y campesina imprescindibles para garantizar la diversidad de las semillas que sustentan nuestra autosuficiencia alimentaria y producción sustentable de alimentos.
En contraste, se han documentado múltiples riesgos a la salud, ambiente y a los sistemas agroalimentarios, así como insuficiencias tecnológicas (v. gr., no aumentan rendimientos) inherentes al uso de maíz transgénico (UCSS). Dichos riesgos tendrán implicaciones aún más preocupantes en un país en el que el maíz se consume en grandes cantidades y casi sin procesar.
Para garantizar la bioseguridad de cualquier cultivo para el cual México es centro de origen y/o diversificación, se debe prohibir la liberación de estos cultivos transgénicos en todo el territorio nacional. Los datos de Conabio demuestran además que, para el maíz, la totalidad del territorio mexicano es centro de origen/diversidad: ¡urge establecer este acuerdo legalmente! También urgen medidas eficaces para evitar la infiltración por nuestras fronteras de semillas de maíces transgénicos viables, o de granos transgénicos en acervos de híbridos comerciales etiquetados como no transgénicos.
Elena Álvarez-Buylla Roces y Alma Piñeyro. Programa de Agricultura y Alimentación, Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.
Fuente: La Jornada
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Los algodoneros de Córdoba y Tolima lloran su colapso, pero Monsanto no pone la cara.
Boletín N° 376 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) impuso una sanción por 515 millones de pesos a la Compañía Agrícola Colombiana (Coacol), representante de la multinacional Monsanto.
La decisión la tomó la entidad sanitaria de prevención y control, teniendo en cuenta que la semilla de algodón genéticamente modificada (transgénica) lo ocasionó pérdidas a los cultivadores durante la temporada de cultivo 2008/2009. Inicialmente, la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón) presentó la reclamación ante el ICA por información errónea, engañosa e insuficiente con la que la empresa publicitó la semilla de algodón, conocida técnicamente como DP 164 B2RF.
Según Luz Amparo Fonseca, presidente del gremio algodonero, la publicidad hablaba de una resistencia de hasta el 97 por ciento de resistencia del insumo al ataque de la plaga Spodóptera, por lo cual los agricultores casi que ni la tuvieron en cuenta para hacer las labores de prevención y control de la plaga, pues el insumo la daba por sí solo. "Sin embargo, las pérdidas por esa plaga fueron inmensas, perjudicando a 2.400 agricultores que sembraron 7.000 hectáreas", anotó la dirigente gremial.
En razón a esas pérdidas, se no se descarta que los agricultores, bien sea de forma individual o grupal (a través de sus cooperativas) puedan demandar a Monsanto por los daños económicos ocasionados. "Vale la pena aclarar que esto no es una guerra ni una batalla entre el gremio y la multinacional, más bien es un inconveniente surgido, nada más", concluyó Luz Amparo Fonseca, quien destacó que junto con la compañía están trabajando en la reestructuración de la cadena algodóntextil, buscando la competitividad del sector algodonero colombiano. Para este año, en el mercado de las semillas de algodón genéticamente modificadas (transgénicas) están las ofertas de las multinacionales Bayer y Monsanto.
En cuanto a la demanda, esta última tendrá cinco días hábiles para presentar su recurso de apelación, mientras que de hacerse efectiva la sanción económica, los recursos irán a un fondo para que el ICA siga con su misión de la sanidad agropecuaria del país. Conflicto algodonero de Monsanto Inicialmente, el conflicto pareció dirimirse cuando en mayo del 2009 la multinacional ofreció entregar 1.280 millones de pesos para resarcir a los cultivadores afectados en los departamentos de Córdoba y Sucre.
Los recursos se entregarían con la condición de que fueran utilizados por Conalgodón, pero a través de una fiducia (Fidubogotá) e irían a los bolsillos de los agricultores afectados; 130 millones de pesos más se entregarían directamente al gremio para fortalecer su departamento técnico. Sin embargo, no se llegó a algún acuerdo entre las partes y al cierre contable de junio del 2009, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, la compañía destinó el recurso a otras actividades, por lo que Conalgodón inició la reclamación ante el ICA.
Previo a este escándalo, Monsanto ya había tenido un conflicto con los cultivadores de algodón transgénico de Tolima y Huila, en marzo del 2009, quiEnes denunciaron la venta de semillas de apariencia 'vieja' y cuyos índices de germinación no fueron aceptables (menor al 80 por ciento). Para los dos casos, la multinacional explicó que la quiebra de los agricultores obedeció al mal uso del insumo y al inclemente invierno que azotó las zonas algodoneras. En un comunicado entregado a EL TIEMPO, la empresa dijo que respeta de las leyes y las normas que rigen en cada uno de los países en los que opera.
"Consideramos que nuestras acciones se ajustan a lo que ordena la regulación colombiana. En este contexto la compañía analizará la sanción y definirá sus mecanismos de defensa legal. "Mientras estos hechos se aclaran y continua el proceso legal, es preciso resaltar que continuaremos comprometidos con la productividad del campo colombiano y, en especial con el sector algodonero, trabajando fuertemente de la mano del gremio y de los agricultores para en disponer cada vez más de mejores materiales y tecnologías de punta que contribuyan al aumento de la competitividad y la calidad del algodón colombiano", concluye el comunicado.
Juan Carlos Domínguez / Redacción de Economía y Negocios
--Boletín 367 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
En un pueblecito que visité, 18 campesinos se habían suicidado después de que se los tragaran las deudas de los GM. Lejos de ser unas “semillas mágicas”, las variedades de plantas de algodón GM a prueba de pestes han sido desvastadas por unos gusanos que atacan los capullos y que son un parásito voraz.
Luego de siete años de haber sido liberadas comercialmente las semillas de algodón transgénico, queda en evidencia el fracaso que han tenido. No cumplieron con las promesas de ser más productivas, ni de reducir el uso de pesticidas y herbicidas, ni de disminuir los costos de producción, ni de generar mayor rentabilidad para los agricultores.
La tecnología transgénica la presentó Monsanto, como la redención del sector algodonero; en realidad ha ayudado a llevar a los agricultores al fondo del abismo especialmente a los pequeños y medianos algodoneros de Córdoba y Tolima, quienes en la cosecha 2008–2009 tuvieron enormes pérdidas.
Éste es parte del análisis de la grave crisis del algodón transgénico en Córdoba y Tolima, que presentamos en un artículo preparado por el Grupo Semillas.
Este artículo se encuentra en el último número de la Revista Semillas, que próximamente estará disponible en la Web: Revista Semillas
Para acceder al documento completo (formato PDF) haga clic en el enlace a continuación y descargue el archivo:
Mauricio García Alvarez[1]
El mes pasado los algodoneros de Córdoba anunciaban que la cosecha de algodón transgénico fue un fracaso, pero lo mismo había ocurrido en Tolima[2] y todo debido a que la semilla no dio los rendimientos esperados, las pérdidas ascendieron a 13% de la cosecha. Se culpa por esto a la Monsanto con quienes los algodoneros hacen unas negociaciones en las que la Monsanto propone pagar un pequeño porcentaje de las pérdidas. “Monsanto había aceptado compensar con 640.000 dólares para distribuirlos entre todos los agricultores afectados en forma proporcional a sus cultivos”.,
Monsanto “condicionó la entrega de recursos a exigencias que hicieron imposible cumplir el acuerdo”, el cual se vino a tierra esta semana cuando CONALGODON anuncia que demandará a la empresa multinacional porque “les vendió una semilla transgénica que aseguró era resistente a una peligrosa plaga y a los efectos del herbicida glifosato, pero en la práctica no resultó así”.
No es buena noticia que a los algodoneros les vaya mal con el cultivo, pero si es importante que reflexionen, ellos y el gobierno, sobre el peligro de depender de una sola empresa y una sola semilla. El Ministerio de Agricultura no tiene como responder a los agricultores de algodón frente a la necesidad de reemplazar la semilla transgénica, solo hay la transgénica que ofrece Monsanto, expresó el Ministro de Agricultura en sesión del congreso. ¿De quién es la responsabilidad? del Ministerio de Agricultura, del ICA, de los algodoneros?
Esto nos confirma nuestro llamado de atención por la autonomía y soberanía alimentaria, en el sentido de que las políticas que se definen sin hacer previsiones y dejando a un monopolio de empresas semilleras la responsabilidad total en el aprovisionamiento de semillas, nos puede poner en grave riesgo. ¿Qué podría ocurrir si no se tratara de algodón sino de maíz, arroz u otro cultivo básico de nuestra alimentación?
¿El papel del Estado se diluye en la responsabilidad de la empresa? ¿La política es que los agricultores se defiendan solos frente a las transnacionales o incluso aliarse con ella para garantizar sus negocios por sobre los agricultores como viene ocurriendo? Todas estas preguntas y muchas otras debieran ser centro de debate en las sesiones del Congreso de la Republica y de los organismos de control. No todo puede dejarse en manos de las empresas privadas, menos la comida. Es lo que puede ocurrir con el maíz transgénico.
¿Porqué no fortalecer las instituciones del Estado para que nos garanticen las semillas básicas a partir de nuestro propio germoplasma?
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la EPA (Agencia de Protección Ambiental), anunciaron que una variedad experimental de semilla de algodón transgénico desarrollada por Monsanto, ha entrado ilegalmente en el sistema alimenticio de los Estados Unidos.
Monsanto cosechó esta variedad no aprobada, se mezcló con piensos animales y eventualmente fueron consumidos.
Esto coincide con el trabajo que está finalizando la USDA para debilitar el sistema de vigilancia, aceptación y control de los transgénicos, antes que finalice la administración Bush
La USDA publicó sus nuevas normas en octubre, y se abrió un período para comentar las nuevas normas que finalizó el 24 de noviembre. Los problemas con las nuevas normas propuestas incluyen:
- La USDA ha limitado su ámbito de regulación, de tal manera que cada vez tenga responsabilidad por menos productos transgénicos, dejando a la USDA en la ignorancia sobre la actuación de la industria biotecnológica. - Se permite que muchos cultivos transgénicos peligrosos escapen a la regulación
- Permitirá al a industria biotecnológica que use la petición de “no regulación” para sacar a organismos transgénicos de la jurisdicción legal de la agencia.- La USDA no va a proteger el sistema alimenticio de de cultivos farmacéuticos e industriales (por ejemplo cultivos que contienen vacuna s contra la rabia o el SIDA, o que sintetizan productos industriales), al contrario de lo que pasa con la regulación actual, pues se considera que estos no son peligrosos. Se ha propuesto que estos pasen de “altamente peligrosos” a “poco peligrosos”, y que por lo mismo tengan muy poco control
- Acorta los tiempos para analizar los estudios ambientales
La USDA está acelerando el proceso de aprobación de estas normas, antes que inicie la administración Obama, como un apoyo incondicional a la industria biotecnológicva, esto, a costa de la salud de los estadounidenses y su ambiente.
La nueva norma se puede encontrar: aquí (PDF)
3 de diciembre de 2008
Fuente: Union of Concerned Scientists