jueves, septiembre 13, 2007

Agrocombustibles en Puerto Rico


¿Agrocombustibles para Puerto Rico?
Carmelo Ruiz Marrero
Director, Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico
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Los agrocombustibles parecen ser el último grito de moda a nivel internacional. Al parecer todo el mundo los apoya, desde George Bush hasta Al Gore. Numerosos presidentes latinoamericanos, desde Lula de Brasil hasta Kirchner de Argentina, se disponen a pescar en el río revuelto de los agrocombustibles y convertir sus países en potencias exportadoras de etanol derivado de maíz, caña de azúcar y otros cultivos.

Y el gobierno de Puerto Rico, tan acostumbrado a seguir el rebaño, no se podía quedar atrás. Ya está nuestro Departamento de Agricultura hablando de sembrar caña de azúcar para producir combustible para nuestros carros. ¿Realmente son los agrocombustibles una alternativa ecológicamente sana al consumo de petróleo? El optimismo en torno a esta opción energética hay que tomarlo con pinzas.

En primer lugar, debemos suponer que los sembradíos para agrocombustibles no serán orgánicos, dado que nuestro Departamento de Agricultura no tiene la más mínima noción de lo que es la agricultura orgánica. Por lo tanto, debemos presumir que usarán fertilizantes sintéticos, que saturan el suelo de nitrógeno, exacerban los problemas de erosión de suelos, dañan nuestras fuentes de agua, y para colmo liberan a la atmósfera cantidades masivas de óxido nitroso, gas que aporta al efecto de invernadero. Ah, y estos fertilizantes están hechos a base de petróleo. Usarán además en estos cultivos insecticidas tóxicos, que son carcinógenos y están vinculados a enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer's y Parkinson.


A nivel internacional los agrocombustibles se perfilan como un verdadero desastre planetario. El gobierno de la India se dispone a sembrar 14 millones de hectáreas del arbusto exótico jatropha para convertirlo en combustible, el Banco Interamericano de Desarrollo dice que Brasil tiene 120 millones de hectáreas disponibles para agrocombustibles, y la Unión Europea está mirando a 15 países africanos para que dediquen casi 400 millones de hectáreas de sus tierras para suplirles. Estamos hablando de expropiación y deforestación a nivel mundial en una escala sin precedente.


La verdadera alternativa energética es reducir nuestro consumo. Si en Puerto Rico dedicáramos todos nuestros terrenos agrícolas a agrocombustibles, probablemente no podríamos satisfacer la demanda de nuestros vehículos de motor, de los cuales cada vez tenemos más en esta isla. Y para reducir nuestra demanda de combustible para vehículos de motor hacen falta políticas que favorezcan el transporte colectivo sobre el automóvil individual. Pero ya puedo imaginarme al coro usual de economistas y analistas diciendo al unísono que "eso no se puede hacer porque afectaría la economía".



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