lunes, abril 08, 2013

En la debacle de los transgénicos, ¿Qué papel desempeña la prensa?

Por Carmelo Ruiz Marrero y Katia R. Avilés Vázquez
7 de abril 2010
Por más de veinte años Puerto Rico ha sido una importante plataforma de la industria de biotecnología para experimentación y propagación de sus semillas genéticamente modificadas, también llamadas transgénicas. Estas actividades de investigación y desarrollo fueron reseñadas en el diario El Nuevo Día en su edición del 7 de febrero de 2010 en un artículo de Aura Alfaro titulado "Germina la Innovación". Luego, el 28 de febrero el mismo periódico dedica un artículo, también escrito por Alfaro, al desarrollo de yuca transgénica por parte del Recinto Universitario de Mayaguez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico. Ambos artículos presentan los transgénicos que se siembran en nuestra isla como una maravilla y motivo de orgullo para todos los puertorriqueños.
Diferimos del tono celebratorio de ambos artículos. Los cultivos transgénicos traen consigo enormes riesgos a la ecología, biodiversidad, la agricultura y la salud humana, no solo de los consumidores sino también de los trabajadores de la agricultura y de las comunidades cercanas a estas siembras- además de peligros de tipo político, económico y cultural. Este tipo de agricultura es una amenaza inminente a la soberanía de todos los países y pueblos, especialmente para los llamados "tercermundistas" en el Sur pobre del mundo. Es además totalmente incompatible con la soberanía alimentaria, concepto de avanzada que actualmente se discute y debate con entusiasmo y pasión en la sociedad civil internacional, en los Foros Sociales y hasta en los más altos niveles de algunos gobiernos de África y América Latina.
Los artículos en cuestión son típicos de la cobertura que se le ha dado al tema de la biotecnología agrícola en la prensa del país. Están saturados de citas y puntos de vista de personas abanderadas a favor de los productos transgénicos, quienes hacen afirmaciones que oscilan entre lo cuestionable y lo completamente incorrecto, como demostraremos a continuación. Cuando la prensa puertorriqueña cubre el tema de los transgénicos, usualmente limita la controversia que éstos han generado a una mera nota al calce, como si fuera no más que un gesto apresurado para cumplir con un mínimo de ecuanimidad y ética periodística. Estas posdatas tienden a ser sumamente superficiales, no atienden la sustancia de los planteamientos de la oposición y a veces simplemente los tergiversan.
I.
Vamos directo al asunto de más interés. ¿Son los alimentos derivados de cultivos transgénicos seguros para consumo? Dice el artículo del 7 de febrero en un recuadro titulado "Semillas que Incitan Debate":
"La doctora en fitomejoramiento de la Universidad de Puerto Rico, en Mayagüez (RUM), Linda Wessel-Beaver, dijo que hasta ahora no ha visto estudio documentando que su consumo afecte la salud"
En el artículo del 28 de febrero, titulado "Crean 'Superyuca' en Mayagüez", aparecen expresiones de Dimuth Siritunga, profesor del RUM que está a cargo de un proyecto de yuca transgénica: "(Siritunga) Señaló que las plantas transgénicas existen y han sido probadas intensamente desde 1996, sin que se haya descubierto que afecten la salud humana".
Nos quedamos estupefactos ante la longevidad y persistencia de este estribillo a través de los años. Estupefactos ante la facilidad con que llamados expertos dicen esas palabras, y la facilidad con la que se salen con la suya dado que la prensa no les reta a que sustenten tal afirmación. Porque lo que dicen es simplemente incorrecto. Desde hace más de una década han salido a la luz pública informaciones y estudios científicos que demuestran que las preocupaciones acerca de la inocuidad de los alimentos transgénicos son bien fundamentadas, legítimas y justificadas, y su consumo conlleva riesgos reales a la salud. Quienes digan que no hay evidencia de daños o que no se han enterado de tal evidencia sencillamente no conocen la literatura científica y pública sobre el tema. No es una omisión trivial; es realmente preocupante que quienes se presentan como los más conocedores sobre transgénicos aparentemente no han hecho lecturas básicas sobre el tema.
En cuanto a la evidencia de daños a la salud podríamos dedicar monografías enteras y hasta libros, pero ya investigadores como Jeffrey Smith, Brian Tokar, Vandana Shiva y Carmelo Ruiz Marrero han hecho precisamente eso. Por ser breves, sólo presentaremos tres casos:
1- En los años 90 un equipo dirigido por el distinguido científico Arpad Pusztai, del Instituto Rowett de Escocia, probó una papa transgénica experimental con ratas de laboratorio, las cuales sufrieron daños al sistema inmunológico y reducción de peso en varios órganos, incluyendo cerebro, hígado y el sistema reproductivo. Tras Pusztai comunicar estos resultados a la prensa, se le negó acceso a su laboratorio y documentos y se le impuso una orden de mordaza, lo cual le impidió defenderse de una campaña de difamación y descrédito desatada en su contra.
Tras una larga lucha con el apoyo de colegas solidarios, Pusztai fue eventualmente vindicado y es hoy una autoridad internacionalmente reconocida en torno a los productos transgénicos (1).
2- En mayo de 2009 la American Academy of Environmental Medicine (AAEM) declaró que "los alimentos transgénicos presentan un serio riesgo a la salud" y pidió una moratoria a estos alimentos. Citando los resultados de varios estudios hechos con animales de laboratorio, la AAEM concluye que "hay una asociación más que casual entre los alimentos transgénicos y efectos adversos a la salud" y que "los alimentos transgénicos presentan serio riesgo a la salud en las áreas de toxicología, alergia, función inmunológica, salud reproductiva, y salud metabólica, fisiológica y genética." (2)
3- En noviembre de 2005 salió a luz que un guisante transgénico experimental desarrollado en Australia por la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization provocó una fuerte reacción inmunológica en ratas de laboratorio. A este guisante se le había insertado un gen tomado de la habichuela rosada, el cual codifica un rasgo que ayuda a combatir plagas. Un cruce genético de habichuela rosada al guisante no es tan drástico como introducirle genes de organismos más distantes como virus y bacterias, por lo que los científicos no esperaban sorpresas.
Científicos de la escuela de investigación médica John Curtin en la ciudad de Canberra sometieron el guisante transgénico a una batería de pruebas de las que normalmente se hacen a medicamentos, no a alimentos. Estas pruebas incluyeron secuenciamiento detallado de la proteína transgénica y de su gen correspondiente antes y después de la transferencia genética al guisante, además de la prueba espectográfica MALDI-TOF, que puede detectar cambios sutiles en la estructura de proteínas.
Las ratas que ingirieron el producto mostraron cambios significativos en sus sistemas inmunológicos y nódulos linfáticos. También reaccionaron de manera parecida al ser expuestas a albúmina y otras dos sustancias, lo que demuestra que este guisante podría hacer al sujeto alérgico no solo al guisante sino a otros alimentos.
Hay que enfatizar que las pruebas que hicieron los australianos no son requeridas por ley para alimentos transgénicos en Estados Unidos. Este producto hubiera entrado al mercado estadounidense si hubiera pasado por el sistema regulatorio de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y el Ministerio de Agricultura (USDA). Por lo tanto, no nos debe sorprender que productos transgénicos igual o más nocivos que el guisante en cuestión pueden estar en el mercado ahora mismo.
Igual o más interesante que los resultados del experimento es el hecho de que los mismos científicos que desarrollaron el guisante y realizaron el experimento no entendían la importancia de lo que habían hecho. Ellos realmente estaban convencidos de que pruebas como las que habían realizado eran la norma en el resto del mundo, cuando ellos en realidad fueron los primeros en realizarlas.
II.
En el recuadro "Semillas que incitan debate", la redactora dice que a pesar de las advertencias de los detractores, las cuales ella nunca desglosa o especifica, el área sembrada de transgénicos y el número de agricultores que los siembran sigue en continuo aumento. Citamos:
"Cada año aumenta su uso para producir alimentos, para humanos y los animales criados para carne y productos como la leche y el huevo. Según un informe del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones de Biotecnología Agrícola (ISAAA), en 2008 más de 13.3 millones de agricultores en 25 países sembraron plantas transgénicas en más de 318 millones de cuerdas, reflejando un alza de 9.4% en el uso de estas plantas, comparado con el 2007. Pese a críticas sobre los posibles peligros, desde 1996 los agricultores -tanto en países desarrollados como en desarrollo- están sembrando cada vez más plantas genéticamente modificadas por los beneficios económicos que devengan."
Según le dijo el economista agrícola Graham Brookes a la redactora, el éxito de las semillas transgénicas en Estados Unidos "es porque los costos de los agricultores son menores, debido a que estas plantas requieren menos agroquímicos, al ser resistentes a insectos, enfermedades, o inmunes a yerbicidas."
Se presenta aquí uno de los argumentos más comunes y truculentos de la industria de biotecnología: 'Si los siembran tantos agricultores en tantos millones de acres, entonces los cultivos transgénicos son todo un éxito. Y si son todo un éxito, no pueden ser malos'.
En primer lugar, el agricultor no toma en un vacío sus decisiones sobre qué semilla usar. Esto es particularmente cierto en el caso de agricultores comerciales que venden a las grandes industrias del alimento, los cuales están constantemente expuestos a coerciones y presiones económicas. Si un número creciente de agricultores estadounidenses están sembrando maíz y soya transgénicos es porque no les queda otro remedio.
En las últimas tres décadas el negocio de las semillas ha pasado por una salvaje serie de fusiones y consolidaciones corporativas. Hace unos treinta años había miles de compañías de semillas, casi todas han desaparecido desde entonces, devoradas por competidores mayores. Como resultado, hoy día diez compañías controlan dos tercios de las ventas de semillas. A mediados de la década de los 90 había casi mil compañías de biotecnología, pero hoy día diez compañías reciben tres cuartas partes de los ingresos de la industria.
Por lo tanto, megaempresas como Monsanto- hoy la mayor compañía de semillas del mundo- no llegaron al tope en base al mérito superior de sus productos, lo hicieron comprando a sus competidores para que al agricultor no le quede otro remedio que comprar sus productos. Actualmente la división antimonopolista del Departamento de Justicia y el Departamento de Agricultura federal (USDA) están investigando a Monsanto por prácticas monopolistas y anticompetitivas (5). Empezamos a entender entonces el porque detrás del aumento de cuerdaje y siembra de productos transgenicos, mas alla de una señal de mejor producto.
III.
En el artículo se afirma, citando a Brookes, que los cultivos transgénicos requieren de menos agroquímicos (también conocidos como agrotóxicos). Pero una recién publicada evaluación de los datos generados en los pasados trece años de siembra de soya, maíz y algodón transgénico en Estados Unidos realizada por el científico Charles Benbrook demuestra todo lo contrario (6).
Además, datos de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil y del gobierno uruguayo presentados en 2009 muestran que en Brasil y Uruguay respectivamente la introducción de cultivos transgénicos vino acompañada de agudos aumentos en el uso de agrotóxicos (7). Esto es preocupante porque los agrotóxicos son gravemente dañinos al agua, suelos, flora y fauna, son disruptores endocrinos y están vinculados al cáncer y a enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer's y Parkinson.
Pero es precisamente en el asunto particular de los agrotóxicos que el artículo se contradice. Por una parte dice que estos cultivos requieren de menos agrotóxicos pero por otro lado dice que son resistentes a herbicida. ¿Cómo es posible argumentar que un cultivo resistente a herbicida utiliza menos herbicida? El mismo agrónomo Javier González, empleado de PanAmerican Grain, alardea que son precisamente esta companies sus mejores clientes de agroquímicos.
La mayor parte de la siembra transgénica mundial consiste de soya genéticamente alterada por Monsanto para resistir su herbicida Roundup- la semilla se conoce como Roundup Ready. La compañía asegura que el Roundup- cuyo ingrediente activo es el glifosato- es ambientalmente beneficioso pues es menos tóxico que otros herbicidas. Sin embargo, el embriólogo argentino Andrés Carrasco, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, investigó en 2009 los efectos del glifosato sobre embriones y encontró efectos adversos sustanciales (8).
Por sus hallazgos, Carrasco sufrió una prolongada campaña de desprestigio y persecución. "Amenazas anónimas, campañas de desprestigio mediáticas y presiones políticas fueron algunas de las consecuencias de un doble pecado, investigar los efectos sanitarios del modelo agropecuario y, más grave aún, animarse a difundirlos", informa el diario argentino Página 12.
IV.
Sepan que hemos presentado un cuadro parcial e incompleto sobre los peligros de la tecnología transgénica, pero por ser breves terminamos aquí nuestra exposición. Para más información les remitimos a la página web del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico y al libro "Balada Transgénica" de Carmelo Ruiz Marrero.
Dice el refrán que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Es insólita no sólo la falta de investigación en los artículos en cuestión sino también la celebración de estos productos sin investigar un poco más a fondo los efectos que hemos documentado hasta aquí. Y todos estos riesgos al ambiente y la salud de los puertorriqueños, ¿A cambio de qué? A cambio de 453 empleos a tiempo completo y 2,265 temporeros. El uso y crecimiento de cuerdaje sembrado con transgénicos a nivel mundial junto con el aumento en su consumo directo han sido resultado y a la vez exacerbado a nivel mundial por una serie de tragedias sociales, ambientales y económicas que no se pueden ni se deben ignorar a cambio de un aumento de menos de 1% en empleos o en el PIB de la isla.
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=46711
[Ruiz Marrero es periodista y educador ambiental, director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico, autor de "Balada Transgénica: Biotecnología, Globalización y el Choque de Paradigmas" y miembro de la Coalición Pro Agricultura Ecológica de Puerto Rico (http://agriculturaecologicapr.blogspot.com/).
Katia Avilés Vázquez es candidata doctoral en Geografía y una de las fundadoras del capítulo de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA) en PR. Mantiene la página del capítulo, Puerto Rico Agroecológico (http://www.pragroecologico.info/)].
NOTAS AL CALCE
1- http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Arpad%20Pusztai
2- http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/AAEM
3- http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Seralini
4- Lim Li Ching y Terje Traavik, editores. "Biosafety First: Holistic Approaches to Risk and Uncertainty in Genetic Engineering and Genetically Modified Organisms", Tapir Academic Press, 2007.
5- http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Antitrust , http://carmeloruiz.blogspot.com/search/label/Antitrust
6- http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Benbrook
7- Carmelo Ruiz Marrero. "Mientras más transgénicos, más agrotóxicos". http://www.ircamericas.org/esp/6682#4
8- http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Carrasco

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viernes, enero 29, 2010

Puerto Rico GMO: Biotechnology Bill 202 approved
by KR.Avilés-Vázquez y Carmelo Ruiz Marrero



We condemn the hasty signing of Bill 202 by the Governor Fortuño on August 10, 2009. The "Promotion and development of agricultural biotechnology in Puerto Rico” Bill, fast tracks services and permits for genetically engineered crops’ (genetically modified, GM) research & development companies in the island.


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With the apparent intent of preempting the objections of those who warn about the risks of GM products, Bill 202’s preamble suggests that this brand of "genetically improved" crops are simply a continuation of ancient agricultural and food preparation techniques, like the Egyptian fermentation process. This is a lie, GM crops are not an improvement on the genetic code or existing traditional farming. GM organisms are living beings whose genetic codes have been modified and carry gene combinations that would have never occurred in nature. Such manipulations have no precedent in human history or even in the history of life itself. These products require thourough safety testing, nevertheless, such controls are not being implemented.


Focusing on economic incentives, this legislation proposes eliminating the few regulations that exist to protect citizens' health. Law 202 facilitates permits tailor-made for the GM industry on the basis of inaccurate information; information that is provided by the very companies who shall benefit from these projects.


This is not a new practice. These companies have already established themselves in other countries with the same lies, supported by local governments. Presented with the promise of economic development, governments have agreed to “agricultural biotechnology”, and its development without the proper research or basic rules for assuring the safety of the population, local agriculture and the ecosystem.

This law’s definition of biotechnology is incredibly vague, hindering any future legislation to regulate GM crops specifically. However, the benefits of the law for biotech companies are specific: accelerating permits for access to water and land, along with agricultural subsidies and exemptions to help these multimillion-dollar companies.


The law is based on the idea that new agricultural technology and biotech companies would do better with the least possible regulation. Despite this premise, there is no law that limits GM crop development, while there is solid evidence of the risks involved. In May 2009 the American Academy for Environmental Medicine (AAEM) stated that GM food represents a serious risk to health and called for a moratorium on these foods. With the results of several studies on laboratory animals, AAEM concluded that "there is more than a casual association between GM foods and adverse health effects" and that "GM foods pose a serious health risk in the areas of toxicology, allergy and immune function, reproductive health, and metabolic, physiologic and genetic health." Existing evidence suggests there is a need for more, not less, legislation and more, not less, time to discuss and deliberate on these products.

Besides the risks to human health, there is no way to protect traditional local non-GM varieties from being contaminated by their GM counterparts. Genetic alterations include, but are not limited to, pesticide secretion by the plant itself (known as Bt crops), and herbicide resistance (known as Roundup Ready); there are also future plans for seed auto-termination after a single harvest- the so-called “Terminator” technology. Through the natural processes of pollinization and reproduction, the genetically modified seed leaves the designated cultivation areas and crosses with other varieties located downwind. This genetic contamination can occur in several ways; such as inventory errors, seed dispersal or cross-pollinization; pollen and seeds can travel long distances through the action of birds, insects and wind.

The case of Mexico highlights the futility of thinking that natural reproduction of organisms can be controlled or contained in a given area, even at a distance. On his studies of Mexican corn Molecular biologist, Ignacio Chapela found GM corn contamination in the most remote regions in the southern state of Oaxaca, Mexico. This is not a unique case. Worldwide, 216 cases of contamination have been found in 57 countries over the past ten years, including 39 in 2007. Therefore, GM agriculture cannot coexist with any other type of agricultural production -contamination is inevitable. Furthermore, biotech companies patent genes in order to protect what they claim are their intellectual property rights. In the United States and Canada, farmers that have suffered from GM contamination have been persecuted by biotech companies, accusing them piracy and patent infringement. In many of these cases the farmers have lost everything because of fines and legal fees. We are totally opposed to the patenting of life, as it is immoral and a threat to food security, and because it is the product of an antisocial worldview. No one has the right to privatize genes and organisms through patents – whether they be GM or not. The sole purpose of these patents is to force every farmer and gardener in the world to pay royalties for the seeds they plant.



Quite predictably, the law’s authors justify it with alleged job creation and business opportunities in the agricultural sector, together with an increase in food production. But these arguments presuppose that these biotech companies generate more jobs than traditional non-GM agriculture, which has proven to be false. Evidence suggests that small-scale diversified agriculture generates more and better jobs, providing greater economic stability to each farm. In addition, hunger and starvation are not related to food scarcity or low production. People are dying of hunger in areas of high agricultural production due to a lack of access to food and an inadequate distribution of available food stocks. The 2008 global food crisis was due neither to a lack of products and technology, nor low production. The crisis was caused by hoarding and speculation, along with free trade agreements that limit barriers that protect local agricultural production, combined with dumping of agricultural commodities.

GM crops and biotech companies do not address the structural economic and political causes that lead to starvation or lack of jobs. Even if it really were a production problem, there is no evidence that GM crops yield more. Governor Fortuño argues in his public statements that these products reduce costs by requiring fewer chemicals. But, just look at the example of countries that, like Puerto Rico, have adopted a public policy of promotion of biotech companies and their products; and study the results. The argument that these products will lead to reduced use of pesticides does not hold. To the contrary, the increased use of agrochemicals associated with GM crops and their decreasing effectiveness is well documented. GM crops are designed to work only if you use the correct chemicals and seeds.


Farmers who plant them end up in a downward debt spiral, entering into a physical and economic dependence with these companies, without ever seeing the benefit in increased production, or decreased costs that our governor so uncritically and blindingly forecasts. The situation has degenerated so much that in the rural areas of many developed and developing countries that banked on the promises of modern biotechnology, unemployment, poverty and suicides have increased greatly. An extreme case example is that of India, where farmer suicides have skyrocketed in recent years due to the failure of GM cotton crops.

In his recent declarations promoting Bill 202 the governor has demonstrated that he lacks necessary information. His arguments betray that his advisers have only listened to the biotech companies and have not assessed the devastating impacts this type of agriculture has had across the globe. These companies are not concerned with the health, and much less, the nutrition of human beings- their main concern is profit, without any consideration to the havoc wreaked in the places they have done business in. The governor needs to have better counsel. We are available to educate in order to make sure we avoid a tragedy in Puerto Rico such as those that have occurred and are occurring in countries where GM crops are being planted.


Puerto Rico Coalition for Ecological Agriculture spokespersons:

Carmelo Ruiz Marrero, Puerto Rico Project on Biosafety (787) 203.2615 ruizcarmelo@gmail.com

Katia R. Avilés-Vázquez, Puerto Rico Chapter of the Latin American Agroecological Scientific Society (SOCLA-PR) (787) 378.9038 ierraquel@gmail.com kr.avivaz@gmail.com

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jueves, enero 28, 2010

The Puerto Rico Coalition for Ecological Agriculture steps up its campaign against genetically modified crops

Press Release

San Juan, Puerto Rico, Jan 28 2010 - With the start of the New Year the Coalition for Ecological Agriculture intends to step up its campaign against genetically modified (GM) crops and Governor Luis Fortuño’s anti-environmental policies, which include fast-track approval for the establishment of agricultural biotechnology industries in the island.

Last August, the Coalition condemned the deceitful way in which governor Luis Fortuño signed into law a bill for the promotion of research and development of agricultural biotechnology industries in Puerto Rico. Coalition spokesperson Ruiz-Marrero noted “it is a fallacy to say that GM crops are an improvement on the genetic code and over existing traditional agriculture. Genetically modified organisms are living beings whose genetic codes have been altered and contain genetic combinations that would have never occurred naturally.” Ruiz-Marrero, author and environmental educator, is an investigative journalist with a focus on biotechnology.

The signed bill “shows a lack of adequate information and assessment regarding the devastating impacts of GM agriculture.”

Another Coalition spokesperson, ecologist Katia R. Avilés-Vázquez, maintained that “by signing the GM law, the governor speeds up, in ‘fast-track’ fashion, the approval of services and permits for GM agri-businesses in the island”. Ruiz-Marrero, accused the governor of “eliminating the few regulations that exist to protect the health of the island’s citizens”. A trend the governor and his administration intensified throughout the year 2009 against community environmental conservation in favor of big business. The Coalition augurs a year of increased struggle to reclaim lost terrain in the fight for sustainable agriculture and environmental justice.

The Coalition is a non-governmental organization that advocates for agricultural practices to improve the nation’s health, as well as its ecological and socio-economic well-being. One of its objectives is to raise awareness, engage the citizenry and have an impact on agricultural public policy.

The introduction of GM crops and biotechnology industries does not address the structural, political and economic causes of unemployment and the fiscal crisis in the island” stated Avilés-Vázquez, member of the Puerto Rican chapter of the Latin American Scientific Society of Agroecology (SOCLA-PR).


Contact

Carmelo Ruiz-Marrero ruizcarmelo@gmail.com

Katia Avilés-Vázquez kr.avivaz@gmail.com

Puerto Rico Coalition for Ecological Agriculture: agriculturaecologicapr@gmail.com

Webpage: www.agriculturaecologicapr.blogspot.com


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domingo, octubre 04, 2009

Puerto Rico Transgénico: Ley de biotecnología 202 aprobada

KATIA AVILES VAZQUEZ Y CARMELO RUIZ MARRERO

14 DE AGOSTO 2009

Condenamos la firma apresurada del proyecto de ley 202 por parte del gobernador Fortuño el pasado 10 de agosto 2009. Esta ley, de “Promoción y desarrollo de empresas de biotecnología agrícola en Puerto Rico”, acelera al estilo “fast track” la aprobación de servicios y permisos para empresas de siembra, e investigación y desarrollo de cultivos transgénicos (genéticamente modificados) en la isla.

Entendemos no es coincidencia que el término transgénico esté ausente del texto de la ley. Esta ley, específicamente diseñada para la biotecnología moderna, fomenta los organismos genéticamente “mejorados” o el “fitomejoramiento”, sustituyendo la palabra transgénicos con una terminología simpática pero engañosa. Con la aparente intención de acallar a aquellos que advierten de los riesgos de los productos transgénicos, la exposición de motivos de la Ley 202 sugiere que los cultivos “genéticamente mejorados” son simplemente una continuación de las técnicas antiguas de agricultura y preparación de alimentos, como la “fermentación utilizada por los egipcios”. Esto es una falacia, los transgénicos no son una mejora sobre el código genético y la agricultura tradicional existente. Los transgénicos son seres vivos cuyos códigos genéticos han sido alterados y contienen combinaciones genéticas que nunca se hubiesen dado en la naturaleza. Estas alteraciones no tienen precedente en la historia humana o inclusive en la historia de la vida en el planeta, por lo cual estos productos requieren pruebas de seguridad minuciosas. Sin embargo tal fiscalización no se está llevando a cabo. Enfocándose en los incentivos económicos, esta ley propone el eliminar las pocas reglamentaciones que existen para proteger la salud de los ciudadanos, y promover permisos específicos para transgénicos que se basan en la información incorrecta. Información que proveen las propias compañías que se beneficiarían de estos proyectos. Este patrón no es nuevo en el mundo, estas compañías ya se han establecido en otros lugares con las mismas mentiras, avaladas por los gobiernos locales que ante los ofrecimientos económicos han accedido a los desarrollos en biotecnología agrícola sin la investigación, ni las protecciones adecuadas a la población, a la agricultura y al ecosistema.

En esta legislación la definición de biotecnología en la ley es increíblemente ambigua, dificultando cualquier futura legislación para reglamentar a los cultivos transgénicos específicamente. Sin embargo, los beneficios de la ley para empresas de biotecnología son específicos: aceleración de permisos para acceso a recursos de agua y tierra, junto con los subsidios y exenciones agrícolas para ayudar a estas compañías multimillonarias.

La ley parte de la premisa que las nuevas tecnologías agrícolas y la empresa de biotecnología funcionarán mejor con menos regulación. A pesar de esto, no existe una ley que limite los transgénicos, y sí existe evidencia contundente de sus riesgos. El pasado mes de mayo la Academia Americana de Medicina Ambiental (AAEM) declaró que los alimentos transgénicos presentan serio riesgo a la salud y pidió una moratoria a estos alimentos. Citando los resultados de varios estudios hechos con animales de laboratorio la AAEM concluye que “hay una asociación mas que casual entre los alimentos transgénicos y efectos adversos a la salud” y que “los alimentos transgénicos presentan un serio riesgo a la salud en las áreas de toxicología, alergia, función inmunológica, salud reproductiva y salud metabólica, fisiológica y genética”.

La evidencia existente sugiere más, no menos legislación, y más, no menos, tiempo para debatir y deliberar sobre estos productos de la biotecnología moderna.

Además del riesgo a la salud humana, no existe ninguna manera de proteger variedades genéticas tradicionales y locales de la contaminación con el código genético alterado de estos organismos “fitomejorados”. Las alteraciones al código genético incluyen pero no se limitan a la exudación de pesticidas por la planta misma, y la auto-terminación de la semilla tras una sola cosecha. El código genético, a través de procesos naturales de polinización y reproducción, sale de las áreas de cultivo designadas y se cruza con otras variedades fuera del área de experimentación. Esta contaminación genética ocurre de varias maneras, incluyendo errores de inventario, dispersión de semillas o polinización. El polen y semillas pueden viajar grandes distancias por la acción de pájaros, insectos y el viento. El caso de México resalta la futilidad de pensar que se puede controlar la reproducción de los organismos transgénicos, aún a distancia. El biólogo molecular Ignacio Chapela en sus estudios de maíz mexicano encontró contaminación de maíz transgénico hasta las regiones más aisladas de Oaxaca, un estado al sur de México. Este caso no es único. A nivel global se han comprobado sobre 216 casos de contaminación transgénica en 57 países en los últimos diez años, incluyendo 39 en el año 2007. Por lo tanto, la agricultura transgénica no puede coexistir con ningún otro tipo de producción agrícola- la contaminación es inevitable.

Las compañías de biotecnología, para garantizar ganancia, patentan un fragmento del código genético de una especie. En los lugares que agricultores han sufrido de contaminación transgénica, las compañías de biotecnología se han ido a la caza de estos agricultores pequeños y bajo el cargo de robo de material patentado, han llevado a muchos agricultores a perderlo todo. Nos oponemos totalmente a las patentes sobre la vida, por éstas ser inmorales, por ser una amenaza a la seguridad alimentaria, y porque son producto de una visión de mundo antisocial. Nadie tiene derecho a privatizar genes y organismos- transgénicos o no- mediante patentes. El único propósito de estas patentes es forzar a todos los agricultores y jardineros del mundo a pagar regalías por las semillas que siembran.

La ley se justifica dentro del contexto de la creación de empleos y oportunidades de negocios en el sector agrícola, junto con un aumento en la producción de alimentos. Estos argumentos presuponen que estas empresas biotecnológicas generan más empleos que la agricultura tradicional, lo cual está probado ser falso. La evidencia sugiere que la agricultura diversificada a pequeña escala genera más y mejores empleos, brindando mayor estabilidad económica a cada finca. El problema de producción de alimentos y hambruna no es uno relacionado a la falta de producción. La gente sigue muriendo de hambre aún en lugares de alta producción agrícola por falta de acceso y distribución adecuadas. La crisis de alimentos global del 2008 no fue una de falta de productos, ni baja producción, ni falta de tecnología. La crisis fue un problema de acaparamiento, especulación y tratados de libre comercio que limitan las barreras de protección a productos agrícolas locales, combinado con el dumping de ciertos alimentos (dumping = cuando un país exporta su producto a otro, por debajo del precio local en su propio país y/o el costo de producción del mismo, se considera una estrategia de precios depredadora que elimina la industria local con la tendencia de crear un monopolio). La introducción de transgénicos y empresas de biotecnología no atiende las causas estructurales político-económicas que llevan a la hambruna o a la falta de empleos. Aún más, si fuese un problema de producción, no hay evidencia de que los cultivos transgénicos rindan más.

El gobernador Fortuño alega en sus expresiones públicas que estos productos disminuyen gastos al requerir menos agroquímicos. Pero basta mirar el ejemplo de los países que, como Puerto Rico, han adoptado una política pública de promover la empresa biotecnológica y sus productos, y estudiar los resultados. No se sostiene que estos productos lleven a menor uso de agroquímicos, por el contrario está documentado el aumento del uso de agroquímicos y la disminución de la efectividad de estos. Estos cultivos están diseñados para funcionar solo si usas los agroquímicos y semillas correctas. La gente incurre en un espiral de deudas, sin ver el aumento de producción y disminución de costos, que a ciegas, profetiza el gobernador, sumiendo al agricultor en una dependencia física y económica ante las compañías. La situación se ha recrudecido tanto en el sector agrícola de países desarrollados y en vías de desarrollo que contaban con las promesas de la biotecnología moderna, que el nivel de desempleo, pobreza y suicidios de su población rural han aumentado grandemente. Caso extremo el de la India, en el que los suicidios por fallas en cultivos “genéticamente mejorados” llevó a 1,500 agricultores ha suicidarse contando solamente hasta abril del año en curso.

El gobernador ha demostrado con sus manifestaciones no tener la información adecuada al promover esta ley. Por los argumentos que presenta en la promoción de la misma se desprende que sus asesores solamente han escuchado la propuesta de las compañías y no han evaluado los impactos devastadores y negativos que este tipo de agricultura ha tenido a través del planeta. Estas compañías no se preocupan por la salud y mucho menos por la alimentación de los seres humanos, lo único que desean es hacer dinero, sin considerar los estragos causados en los sitios que han estado. El gobernador debe asesorarse. Estamos disponibles para educar, y procurar evitar que en PR ocurra una desgracia como las que ya han ocurrido en el resto del mundo.

Portavoces de la Coalición Pro-Agricultura Ecológica de PR:

Carmelo Ruiz Marrero, Proyecto de BioSeguridad (787) 203.2615

Katia R. Avilés-Vázquez, Capítulo de Puerto Rico de la Sociedad Científica LatinoAmericana de Agroecología (SOCLA-PR) (787) 378.9038

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