jueves, diciembre 04, 2014

RALLT ante la COP 20

 DECLARACIÓN DE LA RED POR UNA AMÉRICA LATINA LIBRE DE TRANSGÉNICOS A LA COP 20 DEL CONVENIO MARCO DE CAMBIO CLIMÁTICO
Lima, diciembre 2014
Rechazamos la agricultura climáticamente inteligentes como forma de “mitigar” el cambio climático
LA PRODUCCIÓN DE CULTIVOS TRANSGÉNICOS SE ENMARCA EN EL SISTEMA AGRO-PRODUCTIVO INDUSTRIAL QUE HA CONTRIBUIDO CON CAMBIO CLIMÁTICO
Los cultivos transgénicos forman parte del entramado urbano-industrial responsable del calentamiento global. Los grandes conglomerados urbanos, incapaces de producir sus propios alimentos, dependen de la producción agrícola a gran escala y ocupan vastas zonas rurales, para cubrir sus necesidades básicas.
Esta agricultura industrial es una fuente importante de emisiones de gases que contribuyen a incrementa el efecto invernadero. De acuerdo al informe al V informe del IPCC, la agricultura industrial es responsable del 24% de la generación de estos gases, y de casi la mitad de las emisiones de metano, que a pesar de persistir en la atmósfera menos tiempo, es aproximadamente veinte veces más potente que el CO2 en su acción de efecto invernadero. A esto se suma que los alimentos son producidos en lugares cada vez más distantes, y en su transporte se genera grandes cantidades de CO2
En este modelo productivo se insertan los cultivos transgénicos. Los cultivos transgénicos demandan de más plaguicidas y fertilizantes que los cultivos convencionales, ambos derivados de la petroquímica. Más del 75% de los cultivos transgénicos están destinados a la producción de piensos para la cría masiva de pollos, cerdos, ganado vacuno y acuacultura. La ganadería intensiva representa aproximadamente la 1/4 de las emisiones de metano. Además genera el 65% del oxido nitroso de origen antropogénico, el 37% del metano y el 64%del amoniaco que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.
 La producción ganadera industrial emite un 18% más de gases de efecto invernadero (medidos en su equivalente en dióxido de carbono -CO2)- que el sector del transporte.  Este cálculo incluye la energía usada en la producción de piensos, es decir, monocultivos de soja y maíz  (la mayoría de ellos transgénicos), los fertilizantes nitrogenados, la deforestación para abrir pastizales y campos de cultivos para la alimentación animal, la energía utilizada en el procesamiento industrial, tratamiento de residuos, el transporte, etc.  
Otro porcentaje importante de los cultivos transgénicos son usados como aditivos en los alimentos procesados, comida chatarra consumida por las sociedades urbanas.
A pesar de la complejidad del problema, los mismos grupos de poder que son responsables del cambio climático, han desarrollado una serie de nuevas tecnologías para mitigación el cambio climático, que son en realidad falsas soluciones para enfrentarlo, y que significan nuevas fuentes de generación de riqueza para estas industrias. Entre ellas se incluye la agricultura climáticamente inteligente.
Para potenciar esta propuesta, se lanzó la iniciativa “Global Alliance for Climate-Smart Agriculture” (Alianza Global por la Agricultura Climáticamente Inteligente), conformada por  varios gobiernos (entre ellos Costa Rica y México), corporaciones transnacionales (entre las que se incluyen las dos más grandes productoras de fertilizantes Mosaic y Yara) y algunas organizaciones intergubernamentales (IICA, FAO, PMA, UICN) y organizaciones no gubernamentales (como The Nature Conservancy el grupo de la industria Consejo Mundial de Desarrollo Sostenible).
Como parte de los planes de adaptación a los cambios en el clima, las empresas biotecnológicas ya están trabajando en el desarrollo de semillas transgénicas tolerantes a las sequías. Por ejemplo Monsanto, en colaboración con BASF lanzó su maíz con tolerancia a las sequías, que fue ensayado en Kenia con muy pobres resultados, y trabaja además con soja, canola y algodón. Bayer trabaja en un trigo transgénico tolerante a las sequías y Dupont con soja y maíz. Por otro lado, en Argentina se anunció que se concedió una patente a una soja también resistente a sequía y se ha anunciado en Paraguay que este verano se iniciarán ensayos con soja que pueda adaptarse al suelo chaqueño.
Los cultivos adaptados a condiciones climáticas extremas son el fruto del trabajo campesino de selección, mejoramiento genético, manejo tecnológico y cultural de las semillas, y de procesos evolutivos en los que están involucradas varias características genética. Por eso, no es posible desarrollar estas semillas “milagrosas”. Si eventualmente las empresas obtuvieran semillas tolerantes a sequías, será por el trabajo de adaptación realizado previamente por los campesinos.
Lejos de enfrentar las principales causas del cambio climático (extracción y quema de combustibles fósiles o su transformación en productos petroquímicos destinados a la agricultura industrial, la mecanización del campo, la industria, la pérdida de bosques y otros ecosistemas naturales), lo que se conseguirá con este tipo de soluciones con base en semillas transgénicas, en caso de que funcionaran, es expandir la agricultura industrial a zonas donde antes era imposible o muy difícil hacerlo; territorios de comunidades tradicionales que han aprendido a vivir en ese tipo de ecosistemas, y aumentar el problema climático.
Este abordaje no considera los impactos de los monocultivo en zonas que antes no eran consideradas aptas para la agricultura industrial, en términos de erosión genética de semillas criollas o nativas adaptadas a las condiciones ambientales imperantes, las prácticas agrícolas asociadas, la soberanía alimentaria local, así como los cambios en la tenencia de la tierra.
Existen varias formas de abordar el problema del cambio climático que no pasan por el desarrollo de nuevas tecnologías, controladas por las empresas. Nos hacemos eco de la declaración de La Vía Campesina, que sostiene que la agricultura campesina enfría al planeta, ya que han adaptado sus semillas y sus sistemas productivos a las alteraciones del clima. Si los consumidores se alimentan con alimentos de temporada, con producción campesina local agroecológica; si se rediseñan las urbes para que sean más amigables con el ambiente, el clima y la propia gente; si se sustituyen los insumos de origen sintéticos y transgénicos y se frena la urbanización salvaje, habremos dado un paso gigantesco para enfrentar el calentamiento global.
La Red Por Una América Latina Libre de Transgénicas rechaza las falsas soluciones al calentamiento global propuestas por las mismas industrias que han generado las crisis climáticas, y de manera particular los llamados cultivos “climáticamente inteligentes”.
Además hace un llamado a la COP 20 para que los cultivos transgénicos se añadan a la lista de actividades antropogénicas que aceleran el efecto invernadero y que causan los desastres climáticos.

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sábado, noviembre 27, 2010

Declaración del Grupo de Reflexión Rural en Cancún

LAS GRAVES CONSECUENCIAS CLIMÁTICAS DEL PARADIGMA CIVILIZATORIO

  • Estamos los seres humanos, como nunca antes en la historia de la especie, sometidos a las graves consecuencias de un paradigma que niega en su ceguera, nuestra pertenencia a la Naturaleza y nuestro destino cósmico.
  • La globalización, en plena fase de desarrollo, deja ver contundentemente sus peores consecuencias en la vida del Planeta y en la miseria de las grandes mayorías populares que sufren los efectos de una carrera hacia el abismo de la destrucción anunciada.
  • Las catástrofes generalizadas que se producen por el Cambio Climático y que aumentarán globalmente, impactan directamente en la extinción de la biodiversidad y someten a porciones cada vez más importantes de la Humanidad a la intemperie de un suelo desolado y sin respuestas para las mínimas condiciones de vida.
  • Las reiteradas dilaciones en la búsqueda de la necesaria contención a tanta incertidumbre, ha sumido en la desesperanza los mejores intentos por reencauzar el desborde de los proyectos productivos y de acumulación que, a contramano de lo esperado, proponen soluciones tanto o más nefastas que las que nunca sirvieron para atenuar, siquiera mínimamente, el agravamiento de la avaricia planetaria.
  • Estamos convencidos que no pueden generarse soluciones climáticas sin atacar las causas primeras que están en la matriz civilizatoria de la modernidad. El clima obedece así a las reiteradas agresiones de un paradigma de saqueo y apropiación que no puede contener los procesos desatados y ni la previsibilidad de sus consecuencias.
  • Venimos a Cancún, como en otros escenarios anteriores, a resistir los nuevos y sofisticados mecanismos propuestos por quienes debieran asumir las mayores responsabilidades, con la certidumbre que nos encontraremos con nuevas y artificiosas propuestas de mitigación y atenuación del Cambio Climático que, una vez más, ignoran los equilibrios naturales y pretenden someternos a sus ingenierías financieras y de todo tipo, poniendo precio a la casa común que nos contiene.
  • Mientras la racionalidad económica de esta etapa del capitalismo global intenta nuevas y peligrosas aventuras haciendo de la biosfera un mercado de oportunidades, especulaciones y falsas soluciones, la sumatoria de la crisis ambiental, climática, alimentaria, energética, cultural, potencia las peores certidumbres del proceso del Cambio Climático.
  • El Cambio Climático no obedece ya a las necesarias fluctuaciones naturales en un universo en expansión, sino a la exacerbación de las leyes económicas de un proyecto global de producción. Es una pequeña porción de la Humanidad, la que extiende su dominio sobre todos nosotros y sobre la Madre Tierra; es el núcleo duro del capitalismo senil y del neocolonialismo hegemónico el que nos ha llevado a este incierto destino.
  • El Cambio Climático global se ha convertido así en una Catástrofe Climática donde las vastas regiones y pueblos que la padecen deben sufrir las consecuencias del impacto sin haberlo provocado; somos los que estamos fuera del juego de los imperios y las corporaciones los que pagamos el mayor tributo a tanta aberración.
  • Desde el Grupo de Reflexión Rural de la Argentina hemos sostenido, desde nuestro inicio, la resistencia activa y reflexiva al paradigma civilizatorio modernizante; hemos enfrentado en nuestra Patria obstinadamente el modelo productivo concentrador de saqueo y contaminación, defendiendo la capacidad de decisión Nacional y la Soberanía frente a las corporaciones y los gobiernos sometidos a los imperativos globalizados.
  • Sufrimos en nuestro inmenso y variado territorio, las consecuencias de la Catástrofe Climática, que destruye los ecosistemas y arrasa con sus poblaciones, en la misma medida en que se va imponiendo un modelo productivo de monocultivos transgénicos y extractivismo primarizado.
  • Un país que supo ser granero del mundo se encuentra hoy reducido a mero exportador de insumos para engorde animal en lejanas latitudes.
  • Las variaciones climáticas han servido para ampliar las fronteras agrícolas más allá de la otrora fértil Pampa Húmeda, hacia las maravillosas selvas y montes del norte y las estepas patagónicas, sometidas hoy a la voracidad de los megaproyectos alentados por las transnacionales agroalimentarias y los poderosos Estados expansionistas que caen sobre nuestra tierra en nuevas variantes de apropiación agrícola, complementada con la gran minería a cielo abierto y la sangría petrolera e ictícola de nuestra plataforma marina continental.
  • También produciendo inmensas tormentas de tierra como resultado de la ausencia total de vegetación en los suelos pos-cosecha por el cultivo transgénico y herbicidas, vuelan la riqueza orgánica del mismo suelo y se suman a las intensas sequías y lluvias torrenciales que modifican la geografía nacional desertizando vastas regiones o alterando irremediablemente los delicados equilibrios ecosistémicos de bosques y de selvas.
  • El calentamiento global en nuestra región tiene como su mayor fuente de emisión, mucho más que la quema de combustibles fósiles, la acelerada expansión de la agricultura industrial y su contraparte, la acelerada destrucción de los bosques y selvas primarios, en una implacable lógica productivista que no se detiene en la mera producción de piensos y aceites, sino que, destina hoy nuevos territorios a la producción de agrocombustibles de soja y de caña de azúcar y comienza a cercenar territorios provinciales para convertirlos en enclaves granarios coloniales de las nuevas potencias emergentes, caso de la Patagonia Norte en convenio firmado en octubre con el Estado chino.
  • Por otra parte, la aparición en nuestra América mestiza de gobiernos democráticos y la relativa estabilidad institucional, que alentaban en nuestros pueblos cambios de rumbo y de modelos, no han hecho más que incentivar nuestra dependencia, adoptando políticas neodesarrollistas y de extracción de bienes comunes, enmascaradas ahora en un lenguaje progresista y popular que confunde a las mayorías y encubre los planes corporativos de los poderes centrales con el ropaje del asistencialismo y la contención social de las grandes masas arrojadas a las periferias de los centros urbanos.
  • La experiencia enriquecedora de la Conferencia de los Pueblos realizada en Cochabamba, nos anima a comprender que nuestros padecimientos climáticos son comunes a todas nuestras naciones y a los países sometidos al neocolonialismo. Las conclusiones allí elaboradas son la base inamovible de nuestras demandas y pueden generar una voluntad concertada para detener las nuevas maniobras de las transnacionales y las Potencias que intentarán, una vez más, doblegarnos a sus intereses, repartiendo dádivas financieras en forma de bonos ambientales, ayudas tecnológicas y fórmulas de intercambio especulativo que no harán más que secuestrar nuestra determinación de vivir en armonía con la Naturaleza y en comunidad de pueblos y culturas.
  • El Grupo de Reflexión Rural cree necesario cambiar el destino de este paradigma de destrucción recuperando la inmensa sabiduría de los pueblos del mundo que durante milenios han podido habitar dignamente la Tierra sin alterar los equilibrios existentes.
  • En consecuencia, llegamos a este hermano país para unirnos en un grito común: la Catástrofe Climática puede detenerse si somos capaces de desactivar el paradigma moderno que la provoca.
  • Nos oponemos a llamar progreso al crecimiento sin límites, a las lógicas de la mayor ganancia y a la mercantilización de la Naturaleza.
  • La Tierra no es el depósito de insumos para la economía de mercado en el capitalismo globalizado.
  • Los Pueblos y Naciones deben ser respetados en su integridad y en sus culturas ancestrales; por eso defendemos las Soberanías Nacionales y las diversidades culturales.
  • El Protocolo de Kyoto es mínimamente el único instrumento legal que obliga a la reducción de emisiones de los países desarrollados.
  • Las compensaciones económicas no diluyen la responsabilidad de los grandes contaminadores ni obligan a nuestros pueblos a aceptar reparaciones engañosas.
  • Defendemos la construcción de la Soberanía Alimentaria como objetivo estratégico que garantiza la Seguridad Alimentaria de los Pueblos de acuerdo con su cultura alimentaria, sin agrotóxicos, en mercados locales y de cercanías y como expresión de la agricultura rural y campesina, frente a la agricultura industrial y de gran escala, principal emisora de GEI.
  • La biotecnología, el agronegocio, los transgénicos, los agrotóxicos destruyen la biodiversidad, envenenan los ecosistemas e impactan severamente sobre nuestras poblaciones.
  • Los bosques y selvas son los únicos ecosistemas que reciben ese nombre, las plantaciones forestales no son bosques.
  • Rechazamos los bonos de carbono, los MDL, los REDD en todas sus variantes por ser perversos mecanismos financieros que capturan poblaciones y territorios.
  • Nos oponemos a todas las especulaciones que con el pretexto de preservar ecosistemas o mitigar los efectos del C.C. debilitan las fronteras nacionales, generan enclaves de reserva y confunden a los habitantes ancestrales en sus aspiraciones de identidad y autonomía.
  • Apoyamos la prohibición efectiva de implementar proyectos de geoingeniería y la manipulación tecnológica del clima.
  • Nos oponemos a toda especulación que intente posicionar a los monocultivos transgénicos y los sistemas de labranza cero como sumideros de carbono, ya que la agricultura química es una gran emisora.
  • Sostenemos que el paulatino abandono de los combustibles fósiles y los derivados químicos es parte indispensable de la búsqueda de energías naturales, en un retorno impostergable hacia la energía solar y sus variables no contaminantes.
  • Los agrocombustibles incentivan el paradigma petrolero invadiendo irremisiblemente las tierras para la producción alimentaria y el sustento de las poblaciones locales.
  • Queremos expresar finalmente que el hombre y la mujer son parte de la misma tierra, están constituidos de materia orgánica viva y alimentan los sueños del espíritu hacia la armonía cósmica.

Grupo de Reflexión Rural Argentina

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miércoles, abril 14, 2010

Ante la cumbre de Cochabamba

Red por una América Latina Libre de Transgénicos


DOCUMENTO DE POSICIÓN


LOS TRANSGÉNICOS NO SON LA SOLUCIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO


Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra


Cochabamba - Bolivia


El cambio climático producirá fuertes impactos en la agricultura. Aunque algunos problemas climáticos como las sequías e inundaciones no son nuevos, no hay duda que el calentamiento global aumentará su frecuencia y magnitud. Ciertas partes del mundo sufrirán efectos más graves que otras, especialmente las zonas semiáridas. En las regiones tropicales y con sequía estacional, podría haber reducción en la productividad de los cultivos. El incremento en la frecuencia de las sequías e inundaciones afectará la producción local negativamente, especialmente entre las poblaciones que viven en modelos productivos de subsistencia.


Frente a esto, las empresas biotecnológicas, se aprestan ha hacer propuestas que, lejos de enfrentar el cambio climático, lo que harán es incrementar sus ganancias y sus áreas de acción.



Las empresas transnacionales se preparan para lucrar del cambio climático


El cambio climático ha servido de pretexto para retomar el discurso que en el mundo hay mil millones de personas que padecen hambre por lo que es urgente producir más, y para ello es vital adoptar de manera masiva semillas transgénicas.


Este planteamiento sin duda será acogido por varios gobiernos, pero en el se ignoran varios elementos, como los siguientes:


Que el problema no radica en la producción de alimentos, sino en su distribución, pues desde el año 1986 había suficiente comida para alimentar a 6000 millones de personas y desde hace años la producción de alimentos supera a las necesidades mundiales, por eso en algunas regiones del mundo se bota la comida para mantener estables los precios en el mercado mundial


Que hasta el momento, los cultivos transgénicos que se comercializan de manera masiva, han sido desarrollados solo para ser tolerantes al uso de herbicidas y para producir plantas insecticidas, resistentes a ciertas plagas, no para producir más. De hecho estudios realizados por científicos en universidades y centros de investigación de varias partes del mundo demuestran que los transgénicos son menos productivos que los cultivos convencionales.


Que sólo cuatro cultivos transgénicos han logrado ser comercializados y principalmente están destinados para la alimentación animal. Esto es fatal desde el punto de vista energético, pues en promedio se necesita 700 calorías de grano para producir 100 calorías de carne. Por lo tanto, producir maíz o soya para alimentación animal acelera el cambio climático.


Que los cultivos transgénicos están diseñados para una agricultura industrial a gran escala, altamente demandante de insumos en base de petróleo (como fertilizantes, plaguicidas y mecanización), y por lo tanto es un modelo que genera gases de efecto invernadero, acelerando el calentamiento global.


Que en los países de América Latina este tipo de agricultura está destinada a la exportación. Una de las principales fuentes de generación de gases de efecto invernadero es el transporte mundial de alimentos.


Los cultivos transgénicos no solucionan ni calentamiento global ni el problema alimenticio global y local.



Nuevos transgénicos con resistencia a sequías


De cara al cambio climático las empresas biotecnológicas están trabajando en una nueva generación de cultivos transgénicos con tolerancia a cantidades mínimas de agua o con capacidad de desarrollarse en suelos donde antes era imposible implementar cultivos a gran escala.


Esto permitirá la introducción de la agricultura industrial, y a las empresas que las promueven, en áreas que tradicionalmente han sido ocupadas por poblaciones muy tradicionales, como son recolectores de productos del bosque o pastores nómadas.


Estos programas son promovidos con mucha agresividad en el continente africano, pero no se descarta que sean aplicados a las zonas áridas y semi-áridas de América Latina. Entre ellos se incluye un maíz resistente a las sequías –WEMA- (por sus siglas en inglés), llevado a cabo por Monsanto, el CIMMYT y otras organizaciones con fondos de la Fundación Gates. El proyecto viene acompañado con un paquete químico que incluye fertilizantes inorgánicos y agrotóxicos.


Este abordaje ignora que la tolerancia a las sequías un fenómeno complejo, que está controlado por varios genes que trabajan en sinergia con factores ambientales y culturales.


Pero la adopción de este maíz o de otros cultivos transgénicos que podrían desarrollarse, permitirá el ingreso de las empresas biotecnológicas a nuevas zonas, lo que irá de la mano de la pérdida de derechos territoriales de las comunidades que han ocupado tradicionalmente estos territorios.


Este puede ser un primer paso de ocupación del territorio que luego puede ser usado en proyecto inmobiliarios o para la extracción de otros recursos, como el agua subterránea.


Dentro de esta estrategia se incluyen también los proyectos de plantar especies como la Jatropha y la higuerilla para la producción de agrocombustibles, que son implementados de la mano del acaparamiento de vastos territorios en África, Asia y América Latina.



Cuáles son nuestras propuestas


América Latina es la región con mayor agrobiodiversidad del Planeta. En muchas zonas perduran grupos humanos que han domesticado plantas y seleccionado variedades con una gran capacidad de adaptación a las fluctuaciones climáticas, las mismas que forman parte de sistemas productivos que son parte de la sobrevivencia material y cultural de estos pueblos.


Hay muchos pueblos que a lo largo del proceso de la conquista fueron empujados a las zonas más vulnerables, y fueron adaptándose a estas condiciones extremas, produciendo alimentos con mucha esfuerzo.


Por otro lado está la agricultura campesina basada en una rica agrobiodiversidad y en modelos productivos con mucha capacidad de adaptación a las variaciones climáticas. Una forma de producir dirigida a mercados locales o regionales, para la consecución de la soberanía alimentaria.


Mucho podemos aprender de estos pueblos para enfrentar el cambio climático. Es en estas formas de trabajar la tierra y cultivar la biodiversidad donde posiblemente se encuentre la respuestas que pueden no sólo ayudarnos a adaptar al cambio climático, sino a frenar su crecimiento acelerado.


Por lo tanto hacemos un llamado a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra:


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Declarar al sistema en el que se sustenta y promociona la agricultura transgénica como una causa importante del cambio climático


*


Por ello es necesario hacer una reversión programada de los territorios ocupados por cultivos transgénicos hacia una agricultura más compatible con el ambiente y el clima global


*


Prohibir la expansión de los cultivos transgénicos a zonas donde aun no han sido introducidos

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jueves, febrero 25, 2010

Nuevo informe: Los cultivos transgénicos no son una solución frente al cambio climático

La superficie cultivada con transgénicos en Europa cae un 10%


Amigos de la Tierra Internacional, coincidiendo con la publicación de los datos sobre cultivos transgénicos a nivel global de la industria, demuestra en un nuevo informe que los argumentos sobre la supuesta capacidad de los cultivos modificados genéticamente para combatir el cambio climático son exágerados y totalmente prematuros [1]

El informe “¿Quién se Beneficia de los Cultivos Transgénicos?” examina la realidad de esas afirmaciones y demuestra que en realidad los cultivos transgénicos están incrementando las emisiones de carbono y no están ayudando a solucionar los problemas de hambre en el mundo. Esto se debe a que los cultivos transgénicos son responsables de espectaculares aumentos en el uso de pesticidas, tanto en EEUU como en América Latina, intensificando el uso de combustibles fósiles. El cultivo de soja transgénica para alimentar la ganadería industrial está contribuyendo en gran manera a la deforestación en América del Sur. [2]

El informe muestra también que los cultivos transgénicos siguen confinados a menos de un 3% de la superficie agrícola mundial y que más del 99% de estas cosechas se destinan a alimentar animales y a producir agrocombustibles (también conocidos como biocombustibles), y no a alimentación.

Las graves preocupaciones sobre los impactos negativos de los cultivos transgénicos implican que muchos gobiernos son todavía prudentes en su adopción. India, por ejemplo, ha aprobado recientemente una moratoria al cultivo de berenjena transgénica debido a los riesgos sobre la salud, el medio ambiente y sus impactos socio-económicos.

En Europa, la superficie cultivada con transgénicos ha caído por quinto año consecutivo, con una reducción superior al 10% respecto a 2008. Este dato refleja la firme oposición social y la preocupación política por los impactos negativos de los cultivos modificados genéticamente. En 2009, Alemania se convirtió en el sexto país de la UE en prohibir el cultivo de maíz transgénico, con lo que la superficie cultivada con transgénicos en Europa supone menos del 0,5% de la superficie agraria. El único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala es España [3].

David Sánchez, Responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra España afirmó: “Nuestro país debería seguir el ejemplo de Francia o Alemania, y prohibir el cultivo de transgénicos en base al principio de precaución. Sin embargo, el Gobierno español sigue priorizando los intereses de unas pocas multinacionales frente a la defensa de los derechos de los consumidores y del medio ambiente, perjudicando los modelos de agricultura que nos pueden ayudar a afrontar el desafío del cambio climático, como la agricultura ecológica.”

A pesar de varias décadas de investigación, en gran parte con dinero público, no hay todavía ni un solo cultivo transgénico comercializado que incremente los rendimientos, sea tolerante a la sequía o a la salinidad, mejore las propiedades nutricionales o cualquier otro de los supuestos beneficios publicitados por las multinacionales de la biotecnología agraria [4]

Pero además los cultivos transgénicos están perjudicando el desarrollo de verdaderas soluciones para la crisis alimentaria y la crisis climática. Absorben financiación que podría ir dedicado a soluciones reales e impide el acceso de los campesinos a las semillas y al conocimiento. Los métodos agroecológicos y el conocimiento tradicional han sido identificados por multitud de instituciones internacionales como la clave para afrontar los desafíos climáticos y alimentarios [5]

Martín Drago, coordinador de la campaña de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra Internacional afirmó: “Los cultivos transgénicos están siendo promocionados como la solución al cambio climático, cuando en realidad están destruyendo bosques, empeorando las condiciones de los agricultores e incrementando las emisiones de efecto invernadero. La realidad demuestra que la agricultura transgénica no es precisamente la historia de un éxito. Los pequeños campesinos de todo el mundo están ya utilizando métodos respetuosos con el medio ambiente para alimentarse y contribuyendo a “enfriar” el planeta. Estos son los métodos que deben ser apoyados en vez de la agricultura transgénica, destructiva desde un punto de vista social y ambiental”

Para más información

Prensa de Amigos de la Tierra: Teresa Rodríguez, 680 936 327.
David Sánchez Carpio, Responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra España. 913069921 – 691471389
Kirtana Chandrasekaran, portavoz de Amigos de la Tierra Europa:
Tel: +44 (0) 20 7566 1669 and +44 (0) 79619 86956 (Móvil del Reino Unido)

Para más información sobre la cadena de destrucción que va desde las explotaciones ganaderas industriales en Europa hasta la deforestación por la soja transgénica en América Latina, ver::

Notas

[1] El lanzamiento del informe de Amigos de la Tierra Internacional coincide con el informe anual “Global Status of Commercialized Biotech” del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones de Agro-biotecnologias (ISAAA en sus siglas en inglés), una organización financiada por la industria, que promueve los cultivos transgénicos como la solución al hambre y la pobreza.

Informe “¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos?
http://www.foeeurope.org/GMOs/Who_Benefits/who_benefits_full_report_2010.pdf

[2] Datos recientes del Departamento de Agricultura de EEUU han demostrado que, en 2008, los cultivos transgénicos han necesitado un 26% más de pesticidas por hectárea que las variedades convencionales. Un estudio de 2007 del Gobierno de Brasil comprobó que el uso de glifosato se incrementó en un 80% entre 2000 y 2005, tras la introducción en este país de la soja transgénica. En Argentina, más de doscientas mil hectáreas de bosque primario desaparecen cada año, debido principalmente a la expansión del cultivo de soja transgénica.

[3] El único cultivo transgénicos autorizado en la UE es el maíz MON810 de Monsanto. Austria, Francia, Grecia, Hungría, Polonia y Alemania han prohibido su cultivo por sus impactos e incertidumbres sobre el medio ambiente y la salud.

[4] El 99% de la agricultura biotecnológica consiste en cuatro cultivos con tan solo dos rasgos: tolerancia a herbicida y resistencia a insectos.

[5] PNUMA, 2008 Agricultura Orgánica y Seguridad Alimentaria en África

IAASTD, 2008 Agricultura en la Encrucijada, principales conclusiones

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viernes, diciembre 04, 2009

Estimados amigos y amigas,

Hay cada vez más evidencias de que algunos países (especialmente Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido) tratarán de mostrar
los acuerdos sobre TECNOLOGÍA como el verdadero triunfo de las negociacione de cambio
climático en Copenague, luego de impedir cualquier acuerdo sustantivo

El lenguaje propuesto en los textos de negociación es tan amplio e irrestricto,
que casi cualquier tecnología puede entrar allí como mitigación o adaptación de cambio climático, por ejemplo,
la ENERGÍA NUCLEAR Y LA GEOINGENIERIA, entre otras.
Tecnologías muy destructivas podrían terminar con un alto grado de legitimación y nuevos fondos.
Estamos denunciando y tratando de impedirlo, esta declaración es una de las formas.

LES PEDIMOS QUE CONSIDEREN FIRMAR ESTA DECLARACION, que fue elaborada entre varias organizaciones
y qserá anunciada publicamente en Copenague antes del 10 de diciembre

SI estan de acuerdo, por favor, envíen su firma LO ANTES POSIBLE a francesca@etcgroup.org

y por favor, CIRCULEN este llamado entre sus contactos!

GRACIAS!!

Silvia Ribeiro


Se puede ver las versiones en inglés, francés y castellano en www.etcgroup.org





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¡MIREMOS ANTES DE SALTAR!

LA SOCIEDAD CIVIL DEMANDA
EVALUACIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS
COMO PARTE DE CUALQUIER ACUERDO EN COPENHAGUE

La transferencia tecnológica es uno de los cuatro temas clave que se discutirán en las negociaciones sobre las Acciones de Cooperación de Largo Plazo en Copenhague (los otros son mitigación, adaptación y financiamiento). El texto de las negociaciones intergubernamentales que está a discusión contempla varias medidas para acelerar la difusión de nuevas tecnologías. Muy probablemente, las negociaciones derivarán en un “plan de acción”, y un nuevo “organismo tecnológico” subsidiario así como varios paneles técnicos o centros de innovación que tendrán mucha influencia en los próximos años en las decisiones sobre qué tecnologías obtendrán apoyo político y financiero. Necesitamos asegurar que las tecnologías apropiadas reciban el apoyo necesario y que las tecnologías erradas sean descartadas. Eso no ocurrirá sin un profundo proceso de evaluación ambiental y social.

Nosotros, grupos de la sociedad civil y de movimientos sociales de diversas partes del mundo, comprendemos la necesidad urgente de soluciones reales y duraderas a la crisis del cambio climático. Reconocemos las consecuencias fatales que enfrentaremos si no se alcanzan esas soluciones. Debemos fortalecer urgentemente la capacidad de resiliencia para afrontar el reto del cambio climático, al tiempo que reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (gei).

Algunas corporaciones, individuos e incluso gobiernos atizan el pánico y la desesperación, con el fin de promover, como “nuestra única alternativa”, la adopción de tecnologías no evaluadas ni probadas. No queremos ver una proliferación de tecnologías no probadas, en ausencia de la debida evaluación de sus posibles impactos sociales y ambientales. Algunas de las tecnologías promovidas por su supuesta capacidad para capturar carbono o manipular sistemas naturales podrían tener consecuencias desastrosas para la sociedad y el medio ambiente. Tecnologías que podrían ser benéficas en ciertos contextos podrían ser perjudiciales en otros.

En muchos casos, las acciones para enfrentar el cambio climático ya están a nuestro alcance y no incluyen la adopción de complejas nuevas tecnologías, sino, más bien, decisiones conscientes y políticas públicas para reducir nuestra huella ecológica. Por ejemplo, muchos pueblos indígenas y campesinos utilizan tecnologías endógenas seguras que ya ayudan a enfrentar los efectos del cambio climático. Pasar por alto las prácticas locales ya existentes sólo para favorecer tecnologías nuevas y patentadas de otras partes, es un contrasentido.

Sin embargo, hay tecnologías evaluadas como seguras social y ambientalmente que puede ser útil y necesario intercambiar. No se debe permitir que normas de propiedad intelectual se interpongan en ese proceso. No obstante, algunas de las tecnologías que hoy son promovidas como “ambientalmente seguras”, tienen predecibles impactos negativos, social y ambientalmente. Por ejemplo:

· La energía nuclear conlleva peligros conocidos a la salud humana y al ambiente, así como un potencial enorme para la proliferación de armas nucleares.

· Las plantaciones de cultivos y árboles para la producción de bioenergía y biocombustibles pueden derivar en mayores desplazamientos masivos de campesinos e indígenas, así como en la destrucción de ecosistemas de alta densidad de retención de carbono, todo lo cual acelerará el cambio climático.

· Las prácticas agrícolas que involucran cultivos y árboles genéticamente modificados, el uso de agroquímicos y fertilizantes sintéticos, los grandes monocultivos y la cría industrial de ganado, aumentarán los peligros que representan para el clima, la salud humana y la biodiversidad.


Las intervenciones tecnológicas, intencionales y a gran escala en los océanos, la atmósfera y la tierra (geoingeniería) podrían desestabilizar más el sistema climático y provocar impactos devastadores en países lejanos de aquellos que toman las decisiones.

· La fertilización de los océanos tiene el potencial de trastornar los ecosistemas marinos y alterar la cadena alimentaria.

· La inyección de sulfatos a la estratósfera puede causar extensas sequías en las zonas ecuatoriales, provocando pérdida de cosechas y agravando las hambrunas.

· El llamado “biochar” no ha probado ser un método eficaz para la captura de carbono ni el mejoramiento de los suelos, pero es fuertemente promovido por ciertos intereses comerciales.


Es posible que en Copenhague se cree un nuevo organismo o cuerpo subsidiario internacional, cuyo ámbito de trabajo serán las tecnologías relacionadas al clima, y al que se le asignen nuevos fondos. Hasta ahora, los documentos para las negociaciones sobre el tema no hacen mención de la necesidad de que se evalúen los impactos sociales, económicos y ambientales de estas tecnologías (que con frecuencia son transfronterizos), o que se considere las opiniones de los grupos de población que probablemente serán afectados por su aplicación, incluyendo a mujeres, pueblos indígenas, campesinos, pescadores artesanales y otros.

El principio precautorio exige una evaluación de las tecnologías antes, no después, de que los gobiernos y organismos intergubernamentales comiencen a financiar su desarrollo y a colaborar en su difusión en distintas partes del globo. Ya existe un precedente en las leyes internacionales: el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, ratificado por 157 países, hace efectivo este principio para los organismos genéticamente modificados. Es crucial la creación de programas nacionales e internacionales de consulta pública, en los que participen especialmente aquellos que pueden ser directamente afectados por la aplicación de nuevas tecnologías. Los pueblos necesitan ejercer la capacidad para decidir qué tecnologías desean y para rechazar aquellas que no sean ambientalmente seguras ni socialmente equitativas.

Por tanto, demandamos que se aplique internacionalmente un enfoque claro y congruente sobre todas las nuevas tecnologías relacionadas a cambio climático. Los Estados nacionales presentes en la 15ª.Conferencia sobre Cambio Climático (COP 15) deben garantizar que se instrumenten mecanismos precautorios estrictos para la evaluación de las tecnologías y que éstos tengan un carácter legalmente vinculante, para que los riesgos y posibles impactos, así como la pertinencia de estas nuevas tecnologías puedan ser evaluadas adecuada y democráticamente, antes de ser difundidas. Cualquier nuevo organismo dedicado a la evaluación y la transferencia tecnológicas debe tener una representación equitativa regional y de género, además de facilitar la plena consulta y participación de campesinos, pueblos indígenas y comunidades locales potencialmente afectadas.


Este documento ha sido suscrito por


Agrar Koordination, Germany
Advocates of Science and Technology for the People (AGHAM), Philippines
Asian Indigenous Women's Network, International
Biofuelwatch, UK
Centro Ecologico, Brazil
Centre for Food Safety, USA
Econexus, UK
Eco Pax Mundi, International
ETC Group, International
Food Secure Canada
CESTA -Friends of the Earth- El Salvador
Friends of the Earth -USA
Friends of the Earth (HABURAS FOUNDATION),Timor-Leste
Gaia Foundation, UK
Gender CC- Women for Climate Justice, Germany
International Centre for Technology Assessment, USA
National Farmers Union, Canada
NGO Working Group on the Asian Development Bank, International
SEARICE, Philippines
Smartmeme, USA
Sustainable Energy and Economy Network, USA
Tebtebba Foundation, International
Third World Network, International

(Dec 3, 2009)



Si su organización desea agregar su firma, por favor envíe un correo electrónico con el asunto: “Miremos antes de saltar”, a: francesca@etcgroup.org.

indicando el nombre de la organizacion, país y correo electronico

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martes, noviembre 24, 2009

EL CAMBIO CLIMATICO ES UNA TRAGEDIA ¿ES TAMBIÉN, OPORTUNIDAD PARA NUEVOS AGRO NEGOCIOS?

GRUPO DE REFLEXION RURAL, ARGENTINA

Nos hemos convocado en esta reunión Cumbre sobre Cambio Climático, para denunciar las nuevas amenazas y evaluar los ecosistemas devastados o en extremo peligro. Debemos desenmascarar la carrera extractiva a escala mundial que especula con nuestros territorios. Ahora, en medio de la tragedia, se nos propone como nuevos agronegocios, la forestación en gran escala y la agricultura industrial con siembra directa, respaldadas por los bonos de carbono. Proyectos que son la continuidad misma de las agresiones a la Naturaleza que hemos sufrido hasta el momento.
En las relaciones neocoloniales que las Corporaciones Transnacionales y el capitalismo globalizado establecen con nuestros países, han reemplazado los valores de la vida por ecuaciones contables; han impuesto criterios de crecimiento y de escala, en los que se rinde culto a las tecnologías y al progreso, y en los que se extravía toda promesa de justicia. El resultado de estas sumisiones a los poderes globalizados son nuevas dependencias, son la pérdida de identidad y una extendida infelicidad.
La gigantesca deuda ecológica que hipoteca el ambiente, compromete la suerte de las próximas generaciones…mientras las empresas aprovechan encuentros como éste sobre Cambio Climático, para impulsar nuevos y más apocalípticos negocios.

En esta etapa de post globalización, de mercados certificados y supuestas sociedades del conocimiento, los maquillajes verdes y las complicidades parecen ser las nuevas reglas. Las grandes ONGs y un ambientalismo dispuesto a encubrir los mecanismos de dominio internacional, han devenido cómplices de las políticas diseñadas desde la Responsabilidad Social Empresarial, RSE. La idea de Soberanía ha sido borrada de los discursos y de las agendas y sólo existe un amplio espacio para la soberanía biotecnológica en los países periféricos. Se trata de replicar sobre otros países y con el apoyo de las Corporaciones, los modelos de contaminación y de saqueo basados en los monocultivos, en las tecnologías de punta y con organismos genéticamente modificados. El imperio de la ciencia empresarial ahoga la Naturaleza y prescinde del hombre. ¿Quiénes deciden, quiénes son prescindibles? Los países centrales lo deciden…lo deciden al generar este modelo de dominación. Ellos no son co-habitantes del mundo, sino que deciden qué es lo que va a ocurrir con el mundo... En un planeta globalizado y regido por las reglas férreas del consumismo, de la industria bélica y de los sistemas extractivos, los que menos consumen serán inevitablemente los prescindibles, serán los nuevos condenados de la Tierra...

La Revolución Biotecnológica, es la continuación de la “Revolución Verde” que aplicó en la agricultura el criterio bélico, los insumos tóxicos y la mecanización derivadas de las dos grandes guerras mundiales. Esas supuestas revoluciones, han generado hambre, desarraigo e inenarrable miseria a nuestro mundo, arrastrándolo a un proceso irreversible de crecientes cambios climáticos y catástrofes ecológicas. Los hambrientos superan el millar de millones y continúa la expulsión de poblaciones campesinas de sus territorios y aumenta de modo catastrófico la inseguridad alimentaria. En plena era de agotamiento de los recursos fósiles, es dable suponer que la finalización de la fabulosa fuente de energías que significó el petróleo para la humanidad, provocará colapsos difíciles de prever, y que este modelo impuesto de territorios vaciados de sus poblaciones y de enormes megalópolis de miseria y hacinamiento, puede significar una trampa espantosa para una parte importante de la población del planeta. Esto es lo que hemos venido a manifestar a Copenhague.

GRR Grupo de Reflexión Rural de la Argentina / www.grr.org.ar / Nov 2009

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miércoles, octubre 21, 2009

La soja transgénica de América del Sur, cerca de obtener bonos de carbono

JAVIERA RULLI

A medida que la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU 2009 (COP 15) se acerca, en la cual se debería firmar un nuevo acuerdo para el período después de 2012, está cada vez más claro cómo los agronegocios intentan obtener beneficios del enorme mercado de bonos de carbono.

Bajo el término "Agricultura Conservacionista", Monsanto y otros aliados de la biotecnología han penetrado en la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) con el fin de obtener bonos de carbono para los agronegocios. Una etiqueta voluntaria para la soja Roundup Ready "responsable", patrocinada por la World WildLife Fund (WWF), y una recién aprobada metodología de los ”Mecanismos de Desarrollo Limpio” (MDL), son pasos importantes de las corporaciones para acceder a este negocio de tres mil millones de dólares.

Las propuestas de incluir la agricultura en la compensación de carbono se centran en los cambios en las prácticas de cultivo y la reducción de emisiones de metano y óxido nitroso. Todas estas prácticas se incluyen en el concepto de "agricultura conservacionista", que se basa en tres principios: mínima perturbación del suelo, cobertura permanente del suelo y rotación de cultivos1.

Sin embargo, con el explícito consentimiento de la FAO y la CMNUCC, bajo el concepto de Agricultura Conservacionista se estan incluyendo métodos agrícolas extremadamente diferentes. Con esta etiqueta, una gama de sistemas que van desde la agricultura ecológica hasta la agricultura industrial de siembra directa de los organismos modificados geneticamente (OMG) pueden ser etiquetados como sostenibles y así recibir bonos de carbono.

La siembra directa es una técnica agrícola que no requiere arar o remover la tierra. Durante la siembra, las semillas son literalmente taladradas dentro de la tierra. En general, la siembra directa se considera una práctica de conservación que aumenta los niveles de materia orgánica del suelo y reduce la erosión del suelo, pero en los monocultivos industriales de soja RR- Roundup Ready esta técnica se utiliza en conjunción con prácticas ambientales muy nocivas.

En la práctica, los Bonos de Carbono para Siembra Directa podría significar una masiva ayuda económica para los monocultivos de la soja genéticamente modificada (GM) en América del Sur y del Norte y una promoción de este modelo de agronegocios en otras regiones del hemisferio sur.

El monocultivo de soja GM es un modelo de producción que no es sostenible en modo alguno. En América del Sur, la producción de soja es una de las principales causas de deforestación y cambios de uso del suelo, destrucción de la biodiversidad y de violaciones de los derechos humanos2. Además, estos monocultivos mantienen la industria de carnes, que es también una principal causa del cambio climático. Etiquetar estos modelos de producción agrícola como "sostenibles" sólo porque implican menos trabajo de cultivo (siembra directa) significa caer en la trampa del reduccionismo absurdo y la ceguera.

El informe "Agricultura y Cambio Climático: Problemas Reales, Falsas Soluciones", presentado en junio de 2009 pone de manifiesto las principales propuestas relacionadas con la agricultura en las negociaciones para un acuerdo sobre el clima post-2012. Proporciona un panorama informativo sobre cómo las actuales prácticas y propuestas agrarias para los acuerdos post Kyoto realmente impactan sobre el cambio climático3. Sin embargo, en este artículo nos centraremos específicamente en algunos casos relacionados con los monocultivos de soja.



http://www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Documentos/La_soja_transgenica_de_America_del_Sur_cerca_de_obtener_bonos_de_carbono

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sábado, agosto 15, 2009

Bonos de carbono: Para la siembra directa y la sojización

Grupo de Reflexión Rural

Los gobiernos acordaron en el año 1997 el Protocolo de Kyoto, denominado de manera oficial como Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas. El acuerdo entró en vigor el 16 de febrero de 2005, después que lo ratificaron 55 naciones que suman el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero. En la actualidad el Convenio Marco cuenta con el respaldo de 166 países. El Protocolo de Kyoto, incluye, entre otros acuerdos, y como artículo 12, el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), que habilita a los países industrializados para adquirir certificados de reducción de emisiones, comprando acciones en proyectos que supuestamente, secuestran o reducen las emisiones producidas. En la práctica, estos mecanismos habilitan a los países del hemisferio norte a contaminar en la medida en que inviertan bonos verdes en zonas captadoras de carbono, en los países del hemisferio sur.
En junio de 2005, el entonces Secretario de Medio Ambiente de Argentina, Atilio Savino, en una reunión habida sobre Cambio Climático en la ciudad de Buenos Aires, recibió a las principales entidades que representaban a los productores sojeros y maiceros. En la misma reunión participó Hernán Carlino, jefe de la Oficina Argentina del Mecanismo de Desarrollo Limpio y presidente desde el 2005 hasta el 2007 de la mesa de acreditación de proyectos que aspiraban a inversiones de los MDL de las Naciones Unidas (recordemos que de bonos de carbono para la agricultura se comienza a hablar de manera oficial recién en Balí, en Diciembre del 2007). El funcionario, [1] que impulsaba las políticas de Estado del modelo sojero biotecnológico, explicó en ese encuentro, las posibilidades que se generaban para los agrocombustibles a partir de la implementación del protocolo de Kyoto: “Al crearse una restricción del carbono, aparecen alternativas comerciales muy interesantes”, manifestó, alentando el optimismo de la audiencia agroempresarial. El Ingeniero Santiago Lorenzatti, Coordinador General de AAPRESID, por aquel entonces a cargo del Proyecto de certificación de la siembra directa, sacó a luz la gran preocupación que animaba a los sojeros, cuando preguntó, acerca de qué posibilidades había de proponer a los cultivos agrícolas industriales, como una de las alternativas en materia de secuestro de carbono, para poder entrar en el comercio de las emisiones. El funcionario Hernán Carlino respondió, que: “esa propuesta no contó hasta ahora con “socios” internacionales de peso, pero que se intentará reabrir el debate, dado el interés que reviste para el país, líder mundial en siembra directa”.
AAPRESID ha creado actualmente, la marca registrada “Agricultura Certificada” cuyo titular es justamente, el mismo Santiago Lorenzatti, el mismo que en el 2005 preguntara sobre las posibilidades de que los monocultivos de soja entraran en el comercio de las emisiones. En el año 2008, el mismo personaje, se anticipaba al futuro al manifestar: “Buscamos entrar al mercado de bonos de carbono, pero luego vimos que en el protocolo de Kyoto no estaba reconocida la siembra directa como actividad secuestrante.. Se optó entonces por un esquema proactivo, apuntando a diferenciarse y a diseñar un protocolo para llegar a una certificación de las buenas prácticas contenidas en un sistema que la Argentina ha logrado exportar a otros países. Al cabo de 30 años de siembra directa, se comienzan a ver los frutos...Somos conscientes que adoptamos un sistema superador y sustentable. Hay que contabilizar que no más del nueve por ciento de la superficie mundial está bajo siembra directa; tenemos la oportunidad de posicionarnos para retener y capturar ese valor”.
En agosto de 2009 los lobbistas sojeros respaldados siempre por el Estado argentino y en particular por el Ministerio de Relaciones exteriores, donde se ha producido un extraño ensamble funcionarial entre gente influida por las corporaciones, setentistas y estalinistas, parece que están logrando al fin su objetivo. La Oficina de Naciones para el Cambio Climático, acaba de introducir una nueva metodología para los créditos de carbono desde la agricultura, que beneficiará a la siembra directa química y a los monocultivos de soja. La metodología consiste en otorgar créditos de carbono a los cultivos que incluyan la inoculación de la soja y el maíz. Según los analistas financieros el inoculante beneficiado será el producido y patentado por Becker Underwood. Justamente, en el 2008, la compañía Becker Underwood firmó un acuerdo con Monsanto por el cual trabajarán en conjunto para la producción de tratamientos de las semillas de maíz, soja y algodón. Es decir, que el nuevo paquete tecnológico contendrá el glifosato y las bacterias de la Becker Underwood. Públicamente Becker Underwood admite que esa metodología fue diseñada por miembros de la propia compañía. De esa manera, la sojaRR podrá entrar en el mercado de carbono por el solo mérito de inocular las semillas. En estos días los lobbistas apuntan a que la siembra directa sea reconocida como secuestradora de carbono y así, es muy probable que en pocos meses, los territorios sojeros participen de la gigantesca ruleta financiera y subsidiaria, que se inaugurará a partir de fines del año, con el comercio internacional de los Bonos de Carbono. [2]
La gran diferencia entre el tratado de Kyoto y la próxima Conferencia sobre Cambio Climático que se realizará en el mes de Diciembre en Copenhague, será que Estados Unidos habrá de aceptar por primera vez, la necesidad de bajar las emisiones de dióxido de carbono. Recientemente, y casi en paralelo con la aprobación, por parte de la Oficina de las Naciones Unidas, de la metodología de bonos de carbono para la inoculación de semillas, que beneficiaría a la siembra directa en la agricultura, el Gobierno norteamericano aprobó con media sanción, la Ley Climática, “climate bill” o Ley del clima. Esa legislación, de ser aprobada por el Senado, legitimaría y posibilitaría una ingeniería financiera monumental vinculada al mercado de los bonos de carbono. El New York times, anticipándose, refiere específicamente a un mercado de emisiones, en que probablemente, circulará un trillón de dólares y que sin lugar a dudas, aportará a restablecer los equilibrios financieros. Es evidente que, los políticos norteamericanos, en concertación con los lobbistas de la industria biotecnológica, están haciendo lo posible para que la agricultura industrial sea la gran beneficiaria de los créditos de carbono, o sea, de los subsidios encubiertos para la siembra directa. Monsanto es la corporación que ha realizado mayores inversiones hasta la fecha en los procedimientos de lobby a los políticos que aprobaron el Climate Bill.
La prensa norteamericana toma la delantera de esa manera a favor de los nuevos escenarios a los que abre el mercado del carbono aplicado a la agricultura, escenarios que habrán de implicar altas inversiones y en las que el riesgo especulativo será importante. [3] Parte de esa especulación financiera, actualmente en crisis después de la debacle de los prestamos hipotecarios, conocidos como sub/prime, se reciclará entonces con los bonos de Carbono y sus nuevos mercados. De hecho, las nuevas burbujas ya comienzan a constituirse en los mercados globales. El titular de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados norteamericana Collin Peterson, en su reciente ponencia a los sojeros norteamericanos, les dijo que, con el climate bill, el precio de los granos aumentara de 1.8 a 4.6%. [4]
¿Qué es lo que tendría que hacer entonces, un sojero argentino para reclamar próximamente bonos de Carbono y añadirlo a sus enormes ganancias actuales? Sorprendentemente, casi lo mismo que ha hecho durante los últimos 13 años. Los nuevos acuerdos solamente le requieren haber rotado soja y maíz en los últimos tres periodos, y que haya usado inoculantes, tales como los que recomienda habitualmente el INTA. Los productores deberán ofrecer asimismo datos fiables y verificables sobre la cantidad de urea utilizada, al menos en los últimas tres rotaciones completas de maíz y soja. Los controles muy probablemente los hagan los mismos sojeros desde AAPRESID, o acaso se pergeñarán mecanismos perversos a los efectos, desde la misma Mesa Redonda de la soja responsable, que conducen las Corporaciones y sus socios nativos. O sea que, una vez más, los zorros cuidarán del gallinero.
Con los bonos de carbono y los recientemente aprobados mecanismos de desarrollo limpio, la agricultura química de siembra directa, podrá iniciar su “revolución verde transgénica” en África y en otras partes del planeta, donde todavía los Agronegocios no son hegemónicos. De esa manera, y contra toda lógica de un discurso preocupado por los cambios climáticos, las Naciones Unidas están haciendo posible un avance sin precedentes en la mercantilización global de los alimentos y de la agricultura, a la vez que, legitimando concentraciones abrumadoras de las cadenas agroalimentarias que permitirán gigantescos negocios corporativos. El próximo tratado de Cambio Climático a celebrarse en el próximo mes de Diciembre en Copenhague, si es que no podemos detener estas tendencias políticas, ahondará la extensa situación de desruralización, descampesinización y desterritorialización del mundo rural. Las consecuencias de estas políticas serán las de incentivar hasta límites inimaginables la emigración forzosa hacia los países ricos y hacia las ciudades, acentuar el despoblamiento masivo de inmensos espacios del Planeta y provocar un hacinamiento cada vez más gigantesco en todas las grandes urbes transformadas en megalópolis inmanejables y al borde del colapso.
Por último, reafirmamos: que la Soberanía Alimentaria continúa constituyendo el eje principal de toda alternativa frente a las amenazas del modelo de los Agronegocios biotecnológicos; que es posible generar modelos productivos amigables con el entorno, que respeten los bienes comunes y que sean capaces de preservarlos para las próximas generaciones; que alimentarse, se ha convertido de manera creciente, en un acto político, un acto de conciencia, de insubordinación y resistencia, así como en una práctica que propicie redes rebeldes de comercialización a escala humana y de producciones familiares y de autosuficiencia alimentaria.
Grupo de Reflexión Rural, Cambio Climático, www.grr.org
El funcionario inicia la política de créditos para la incorporación de inoculantes en el 2007 cuando era el chair del accreditation borrad.
[3]http://www.reuters.com/article/GCA-GreenBusiness/idUSTRE56C2WG2 0090713?pageNumb er=2&virtualBrandChannel =0


http://www.alainet.org/active/32363〈=es

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viernes, agosto 01, 2008

Genes climáticos y comerciantes de hambre


Ante la crisis alimentaria creciente y los desastres provocados por el cambio climático, las grandes corporaciones de los transgénicos y los agronegocios vuelven a la carga con nuevos bríos, como si no estuvieran entre sus principales causantes. Su propuesta más reciente es enfrentar el cambio climático y el hambre con cultivos "resistentes al clima".

Hace una década, las mismas empresas prometían que la agricultura industrial de exportación, reforzada por el uso de semillas transgénicas, iba a acabar con el hambre en el mundo. Sucedió exactamente lo contrario: aumentó. Luego se montaron en la ola de los agrocombustibles, recibieron millones de dólares en subsidios públicos y cosecharon ganancias récord en cualquiera de los escenarios: por la escasez y especulación con los alimentos, vendieron más caro, por los subsidios a los agrocombustibles y la demanda artificial creada por los porcentajes obligatorios en Estados Unidos y Europa, ganaron más y vendieron más caro, por el aumento de los precios del petróleo, también vendieron más caro –no sólo por las semillas y los granos, sino también porque las mismas empresas son las mayores empresas de venta de agrotóxicos, todos derivados de petróleo. Ahora vuelven a ganar, vendiendo granos al Programa Mundial de Alimentos, para que lleguen a los que sufren la hambruna que ellos colaboraron activamente para provocar.

Estos comerciantes del hambre de otros, se presentan ahora como salvadores del clima, y aparentando preocupación porque los agrocombustibles compiten con la producción de alimentos, proponen una segunda generación de éstos, basada en cultivos y árboles transgénicos, más peligrosos que cualquiera de los transgénicos anteriores y con un potencial de contaminación más riesgoso y mucho más vasto. Como cereza en el pastel, aducen que es imprescindible aplicar la tecnología Terminator (que crea semillas suicidas en segunda generación) para controlar la contaminación que crean. Lo único seguro es que así obligarían a todos los agricultores a comprarles semillas nuevas en cada estación.

Como estrategia complementaria, los gigantes genéticos, Monsanto, Syngenta, DuPont-Pioneer, Basf, Dow, Bayer, que controlan la totalidad del mercado mundial de semillas transgénicas y la mayoría del mercado mundial de semillas comerciales de cualquier tipo, afirman ahora que habrá que usar semillas que resistan los debacles del cambio climático, que según ellos solamente se podrá hacer con modificaciones genéticas.

Un nuevo informe del Grupo ETC ("La apropiación de la agenda climática", www.etcgroup.org) , muestra que estas transnacionales no están realmente preocupadas del cambio climático y sus consecuencias, sino en como lucran con el desastre. Existen 532 solicitudes de patentes monopólicas aprobadas o en trámite (En Estados Unidos, Europa, Argentina, México, Brasil, China, Sudáfrica, entre otros) relacionadas a caracteres genéticos de plantas que podrían resistir presiones ambientales relacionadas con el clima, como sequía, calor, frío, inundaciones, suelos salinos y otras. En algunos casos, la cobertura de las patentes solicitadas es tan vasta, que cualquier cultivo que tenga la misma secuencia genética quedaría bajo el control de la empresa. El barón de las patentes de "genes climáticos" es Monsanto, que en asociación con BASF y con algunas empresas biotecnológicas más pequeñas, controlan las dos terceras partes del germoplasma "resistente al clima".

Un aspecto trágico, es que las formas de agricultura altamente tecnificadas, como la llamada "agricultura de precisión", en realidad ha empeorado los problemas que decían solucionar. Por ejemplo, el riego controlado para "ahorrar" agua, que sólo llega a la superficie de las raíces de las plantas, ha provocado mayor salinización del suelo, destruyendo o disminuyendo drásticamente las posibilidades de sembrar cualquier cultivo. Los cultivos "resistentes al clima", prometen aplicar la misma lógica, por lo que además de los nuevos problemas que provocarán por ser transgénicos, afectarían muy negativamente los suelos y la posibilidad de ir hacia soluciones reales.

La crisis climática y alimentaria es crudamente real, pero la respuesta no vendrá con más de lo mismo que la creó. Son los campesinos y agricultores familiares quienes tienen la experiencia, el conocimiento y la diversidad de semillas que se necesitan para afrontar los cambios del clima y la crisis alimentaria. Mientras que la industria semillera afirma que desde la década de los sesenta ha creado 70,000 nuevas variedades vegetales (la mayoría flores), se estima que los campesinos del mundo crean por lo menos un millón de nuevas variedades cada año, adaptadas a miles de condiciones diferentes en todo el mundo. Y lo que menos se necesita en esta situación, son nuevos monopolios para impedir que lo sigan haciendo.

* Investigadora del Grupo ETC

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