martes, febrero 16, 2016

Corporate vision of the future of food promoted at the UN



More than 100 civil society organizations raise alarm about FAO biotechnology meeting

Just when the biotech companies that make transgenic seeds are merging, the corporate vision of biotechnology is showing up at FAO. At today’s opening of the three-day International symposium on agricultural biotechnologies convened by the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) in Rome, more than 100 civil society and social movement and organizations (CSOs) from four continents have issued a statement denouncing both the substance and structure of the meeting, which appears to be another attempt by multinational agribusiness to redirect the policies of the UN agency toward support for Genetically-engineered crops and livestock. 

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lunes, noviembre 19, 2012

Declaración de Surin: Encuentro Global de la Vía Campesina sobre Agroecología y Semillas Campesinas

http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Declaracion_de_Surin_Primer_Encuentro_Global_de_la_Via_Campesina_sobre_Agroecologia_y_Semillas_Campesinas




"El principal objetivo de la Vía Campesina es compartir experiencias y construir una estrategia y una visión de la agroecología y las semillas, con la comprensión holística de que ambas forman parte de la lucha para alcanzar la soberanía alimentaria."
6 -12 Noviembre, 2012
Surin, Tailandia



No podremos alcanzar la soberanía alimentaria si la agricultura depende de insumos controlados por las corporaciones, si los impactos de la tecnología destruyen la Madre Tierra, si no confrontamos la mercantilización y la especulación de los alimentos y de la tierra, y si no conseguimos un mejor sustento para aquellas personas que proporcionan alimentos saludables y accesibles a la comunidad.
Existen muchos nombres para la agricultura agroecológica en todas partes del mundo. A la Vía Campesina no le preocupan los nombres o las etiquetas, llámese agroecología, agricultura orgánica, agricultura natural, agricultura sostenible con bajos insumos externos, etc., sino que se preocupa por especificar los principios ecológicos, sociales y políticos que el movimiento defiende. Para la Vía Campesina la verdadera agricultura campesina sustentable se basa en la recuperación de los métodos de la agricultura campesina tradicional, la innovación en las nuevas prácticas ecológicas, el control y la defensa de los territorios y las semillas, así como en la igualdad social y de género. Además, invitamos los agricultores convencionales a acercarse a este movimiento.



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lunes, junio 06, 2011

Pronunciamiento de las Organizaciones de CLOC- VIA CAMPESINA CHILE

http://www.cloc-viacampesina.net/es/temas-principales/soberania-alimentaris-y-comercio/568-pronunciamiento-de-las-organizaciones-de-cloc-via-campesina-chile

ANAMURI - RANQUIL – ASAMBLEA MAPUCHE DE IZQUIERDA



Ha sido una grata sorpresa la reacción y el apoyo expresado a nuestras organizaciones de muchas y muchos compatriotas frente a la amenaza para la agricultura campesina y nuestras semillas criollas y nativas ante la aprobación en el Senado para la adhesión de Chile a UPOV 91, referida a la última Acta Modificatoria de la Unión Internacional de Protección para las Obtenciones Vegetales (UPOV), la que data del 19 de Marzo de 1991 y que responde a lo delineado por la OMC para otorgar mayores garantías y ganancias a las empresas multinacionales de las semillas.

Al otro lado se ubica la contradictoria posición de organizaciones que en representación de los campesinos han apoyado y solicitado ante la comisión del Senado dar paso a la aprobación a UPOV 91 sin tener, a nuestro juicio, los conocimientos plenos del sentido de esta ley que atenta gravemente contra los derechos de quienes nos han confiado su representación, dando lugar así, a la justificación de su voto de aprobación, del Senador Eugenio Tuma de la IX región.

En relación a esto, distorsionando el debate, nos sorprendió leer en “El Mostrador” y “EL quinto poder” las opiniones de Julio Berdeguer en relación a la importante discusión que actualmente se lleva en diferentes ámbitos a nivel nacional en torno a la adhesión de Chile al Convenio UPOV 91.

Consideramos que es arrogante, el Sr. Berdeguer al calificar el debate de primario y se apresura a entregarnos elementos para “avanzar y evitar que se construyan mitos”. Lamentablemente, muchas de sus aseveraciones contradicen hechos conocidos o descontextualizan el debate, oscureciéndolo más que ayudando a mejorarlo. Con el fin justamente de fomentar un debate amplio y fundamentado, las organizaciones que integramos la CLOC Vía Campesina Chile, ANAMURI, Confederación Ranquil, Asamblea Mapuche de Izquierda, junto a la Coordinadora de Estudiante por la Agroecología, CEPA, Marcha Mundial de Mujeres, M.M.M-Chile, TERRAM – GRAIN – CENDA- CEDEM –RAPAL-OLCA, de ahí que nos parece importante aclarar lo siguiente:

1. Chile adhirió al Convenio UPOV 78 en el año 1996. Con ello, entregó a las empresas semilleras un conjunto de privilegios y limitó severamente el derecho de las y los agricultores a reproducir las semillas. En los quince años desde entonces, la disponibilidad de variedades vegetales chilenas ha disminuido y hemos pasado a ser un país más y más dependiente de variedades y empresas extranjeras. De este modo al aprobar el Senado la adhesión de Chile al Convenio UPOV 91, se abren así las puertas a que Chile entregue aún más privilegios a las grandes empresas semilleras y deje fuera de la ley a los sistemas campesinos y de los pueblos originarios para guardar, reproducir, compartir y mejorar sus semillas. Lo que veremos en los próximos meses es una serie de iniciativas legales para permitir la privatización de todo tipo de semillas, incluidas las semillas campesinas y de plantas silvestres. Por el futuro de la agricultura y la alimentación en Chile y por el bienestar de las comunidades indígenas y campesinas en el país, las organizaciones firmantes llamamos a impulsar un proceso de oposición social amplio que impida que tales leyes se hagan realidad.

2. La adhesión a UPOV 91 está directamente relacionada con los tratados de libre comercio y es sólo un ejemplo de cómo la firma de los tratados comerciales busca imponer determinadas agendas legislativas en contra de principios básicos de funcionamiento democrático y ejercicio de la soberanía nacional. En el capítulo 17 del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos, puede leerse:

3. Antes del 1º de enero del 2009, las Partes deberán ratificar o adherir a:

(a) la Convención Internacional sobre la Protección de Nuevas Variedades de Plantas (1991);

Más aún, la justificación del proyecto de ley de adhesión que acaba de aprobarse dice:

Por otra parte, la adhesión al Acta 1991 del Convenio UPOV, al igual que otros tratados internacionales que forman parte del sistema multilateral de propiedad industrial, fue comprometida internacionalmente por Chile en diversos acuerdos bilaterales de libre comercio (TLC).

3. La privatización de las semillas y de la capacidad reproductiva de las plantas es uno de los pilares del neoliberalismo en la agricultura. No por casualidad UPOV es un tipo de legislación que se impulsa desde la Organización del Comercio y que la International Seed Federation – la mayor organización de las empresas semilleras a nivel global- define como la “legislación base”. Decir que UPOV no tiene que ver con el neoliberalismo, porque UPOV fue fundado en 1961 “cuando no había nada de eso” es equivalente a decir que el Banco Mundial tampoco tiene que ver con el neoliberalismo porque fue fundado en 1945.

4. La adhesión a UPOV 91 y el proyecto de ley de obtenciones vegetales están íntimamente relacionados con la introducción de cultivos transgénicos al país. UPOV 91 y el proyecto de ley de obtenciones vegetales (semillas) que hoy se encuentra en el parlamento son parte de las medidas que las empresas semilleras necesitan para asegurar sus ganancias y que el país sea abierto a los cultivos transgénicos. Las transnacionales de las semillas transgénicas no quieren que pase en Chile lo que ha pasado en Argentina, donde a pesar de cultivarse millones de hectáreas de soya y maíz transgénico, las ganancias de las transnacionales no han sido las que ellas quisieran justamente porque Argentina no se ha adherido a UPOV 91 y por lo tanto, no pueden obligar a los agricultores a pagar un royalty por la reproducción de las semillas transgénicas. Con UPOV91, las empresas semilleras pueden prohibir la reproducción de variedades que ellos reclaman como propias y confiscar la producción e incluso las exportaciones de quienes no paguen los royalties que ellos exigen.

5. Las y los campesinos no deseamos privatizar nuestras semillas y no aceptamos que se privatice semilla alguna. Las semillas son un producto colectivo, social, cultural, histórico y en permanente evolución. El trabajo de mejoramiento que han hecho las empresas semilleras es insignificante en comparación al que hemos hecho los pueblos originarios y campesinos del mundo entero desde hace más de diez mil años. Ha sido nuestro trabajo de mejoramiento el que hizo posible la agricultura y el que ha producido la inmensa diversidad que hoy sustenta nuestra alimentación. Sin nuestras semillas, ni Monsanto ni Von Baer, ni el INIA, ni ninguna otra empresa hubiesen podido producir semilla alguna así como tampoco podrían producir en el futuro. Las empresas y los centros de investigación tuvieron libre acceso e hicieron libre uso de nuestras semillas, aprovechando nuestra buena fe para tomar las semillas de nuestros campos y encerrarlas en los bancos y laboratorios; no entendemos qué tipo de excusa puede llevar a pensar que ahora debemos pagarles por algo que hacen en base a nuestro trabajo de siglos. Hoy nosotros exigimos mantener un derecho histórico y presente en todas las culturas del mundo a seguir reproduciendo y cuidando las semillas sin condicionamiento alguno. Y nuestra posición no depende de si quien pretende privatizar es una empresa nacional o transnacional, un instituto de investigación o alguien de origen campesino.

6. La descripción que el Sr. Berdeguer hace de los sistemas de bancos de germoplasma no corresponde a la realidad legal ni a la práctica. Los bancos de germoplasma no permiten que comunidades campesinas o indígenas tengan acceso a las semillas que encierran y muchos de ellos han entregado parte de sus colecciones a empresas transnacionales, las que luego las han privatizado. La Vía Campesina y sus organizaciones hemos pedido una y otra vez que los bancos de germoplasma se abran para permitir la vuelta de las semillas a nuestros campos y nuestras manos, pero tal acceso se nos ha negado una y otra vez. La aprobación del Convenio UPOV 91 da bases para que las colecciones de semillas en manos de los bancos se conviertan en un buen negocio originando incentivos perversos para que las colecciones sean entregadas al sector privado, como al parecer está haciendo el actual director nacional del INIA

En relación al Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos, es un sistema limitado que no nos garantiza el acceso a las semillas, que no nos protege plenamente de la privatización de las semillas y que se hará aún más limitado si Chile aprueba una ley de variedades vegetales de acuerdo a UPOV 91

7. Es absurdo decir que “cualquier persona” puede registrar una variedad como propia. El proceso de registro y de fiscalización posterior es caro y complejo. El sistema UPOV está hecho de acuerdo a las necesidades y posibilidades de las grandes empresas. No por casualidad, desde el ingreso de Chile a UPOV 78, el mejoramiento vegetal en manos de instituciones chilenas ha decaído de manera alarmante. INIA y ANASAC pasaron de ser fundamento del mejoramiento genético en el país a ser meros observadores marginales, con sólo alrededor del 10% de las variedades registradas. Más aún, ANASAC está desapareciendo como empresa nacional y está siendo comprada por Monsanto.

8. Consideramos de importancia nacional que en Chile haya mejoramiento genético para garantizar el éxito de nuestra agricultura y nuestra soberanía alimentaria en el corto, mediano y largo plazo. Ello requiere apoyar sistemas de mejoramiento descentralizado que no fomenten la privatización y monopolización de las semillas, que se basen en la diversidad y se adapten a formas sustentables de agricultura. Por sobre todo, si Chile quiere proteger y potenciar su riqueza genética, debe proteger sus fundamentos: la agricultura llevada a cabo por pueblos campesinos y originarios.

9. Por eso reiteramos que Las Semillas Campesinas son un Patrimonio de nuestros Pueblos Indígenas y Campesinos quienes históricamente las han puesto al servicio de la Humanidad para alimentar los pueblos y no para lucrar a los grandes monopolios Nacionales o Transnacionales de las Semillas.

Semillas Campesinas en Resistencia

CLOC-Vía Campesina CHILE

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viernes, marzo 25, 2011

Via Campesina- Declaracion de Bali

Las semillas campesinas son dignidad, cultura y vida: campesinos en resistencia, defendiendo sus derechos respecto de las semillas campesinas PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 16 de Marzo de 2011
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VIA CAMPESINA - DECLARACION DE BALI SOBRE SEMILLAS

Hoy en día somos víctimas de una guerra por el control de las semillas. Nuestras agriculturas están amenazadas por industrias que intentan controlar nuestras semillas por todos los medios posibles. El resultado de esta guerra será determinante para el futuro de la humanidad, porque de las semillas dependemos todos y todas para nuestra alimentación cotidiana.

Un actor en esta guerra es la industria de las semillas, de la ingeniería genética, de las tecnologías híbridas y de los productos agroquímicos, que quiere adueñarse de nuestras semillas para multiplicar sus ganancias, obligando a los campesinos a ser consumidores dependientes de sus semillas. Por el otro lado estamos los campesinos y campesinas, que conservamos y reproducimos nuestras semillas a través de nuestros sistemas vivos de semillas locales, campesinas e indígenas, semillas que son patrimonio de nuestros pueblos, custodiadas y reproducidas por mujeres y hombres del campo. Nuestras semillas son una riqueza que ponemos generosamente al servicio de la humanidad.

La industria ha inventado muchas maneras de saquear las semillas para manipularlas, con el fin de marcarlas con sus títulos de propiedad industrial, y entonces obligarnos, a los pueblos campesinos del mundo, a comprar cada año sus semillas privatizadas en lugar de guardar y seleccionar nuestras propias semillas para la siguiente siembra. Sus métodos incluyen las semillas híbridas que no pueden ser reproducidas por los campesinos, los transgénicos, y la propiedad industrial sobre las semillas, patentes o certificados de obtención vegetal que son impuestos a través de tratados internacionales y leyes nacionales. Todos son métodos de robo y despojo, porque todas las semillas de la industria son de hecho el producto de miles de años de selección y cruces realizados por nuestros pueblos. Gracias a nosotros los campesinos, la humanidad cuenta con la gran diversidad de cultivos que, junto con la crianza y la domesticación de animales, hoy alimentan al mundo.

En su afán por crear monopolios y robar la los bienes naturales de los pueblos, las corporaciones y los gobiernos comprados por ellas, ponen en riesgo toda la agricultura y la alimentación de la humanidad. Unas cuantas variedades uniformes reemplazan a miles de variedades locales, erosionando la diversidad genética que sustenta nuestra alimentación. Frente al cambio climático, la diversidad es fortaleza y la uniformidad es debilidad. Las semillas comerciales reducen drásticamente la capacidad de la humanidad para enfrentarse y adaptarse al cambio climático. Por eso hemos señalado que la agricultura campesina, con sus semillas campesinas, contribuye a enfriar el planeta.

Bien saben en nuestras comunidades que las semillas híbridas y las semillas transgénicas requieren grandes cantidades de productos agrotóxicos, fertilizantes químicos y agua, lo cual eleva los costos de producción y daña el medio ambiente. Además, son mucho más susceptibles a las sequías, enfermedades y plagas, generando centenares de miles de casos de cosechas destruidas y economías familiares echadas a perder. La industria ha “mejorado” las semillas para que no puedan ser cultivadas sin la ayuda de productos químicos dañinos, para que sean cosechadas con maquinaria pesada, y que soporten preservación artificial durante las largas distancias de transporte. Pero ha dejado de lado características importantes para nuestra salud. El resultado son semillas que han perdido su valor nutricional y están saturadas de venenos químicos. Estas semillas son la raíz de numerosas enfermedades crónicas y alergias generalizadas, así como de la contaminación de la tierra, el agua y el aire que respiramos.

En cambio, los sistemas campesinos de rescate, revalorización, conservación y adaptación local gracias a la selección y a la reproducción en los campos de los campesinos, así como los intercambios de semillas entre campesinos, mantienen y aumentan la biodiversidad genética del sistema alimentario mundial, y nos confieren también la capacidad y flexibilidad para afrontar ecosistemas diversificados, climas cambiantes y el hambre en el mundo.

Nuestras semillas están más adaptadas a las condiciones de siembra locales, producen alimentos de mejor calidad nutritiva, y funcionan con alta productividad en sistemas agroecológicos sin agrotóxicos ni otros insumos costosos. Pero los híbridos y los transgénicos contaminan nuestras semillas y las ponen en peligro de extinción. Los híbridos reemplazan a nuestras semillas en sus lugares de origen y llevan a su desaparición. La humanidad no puede sobrevivir sin las semillas campesinas, y sin embargo, las semillas de las corporaciones atentan directamente a su existencia.

No debemos equivocarnos. Estamos frente a una guerra por las semillas. Y del resultado depende el futuro de todos y todas. Es a través de esta óptica que se tiene que analizar el Tratado Internacional para Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación (TIRFAA), para entender qué está en juego y qué posiciones se deben fijar.

El Tratado Internacional para Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación

En primer lugar, es necesario ubicar el Tratado en su contexto histórico, en la historia de intentos de despojarnos de nuestras semillas. Nos queda claro que la industria y la mayoría de los gobiernos utilizan el Tratado para legitimar el acceso de la industria a las semillas campesinas guardadas en distintas colecciones mundiales. El Tratado reconoce y legitima la propiedad industrial sobre las semillas, justificando el despojo y el monopolio. En el Tratado, el lenguaje florido sobre los derechos de los agricultores deja en manos de los estados la responsabilidad de su aplicación, pero sin embargo los estados no la aplican. Vemos el hecho de mencionar estos derechos como un intento de protegerse contras nuestras posibles protestas y denuncias.

El resultado es un tratado que legitima las leyes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en cuanto a los derechos de propiedad industrial; por ende, es legalmente vinculante en cuanto a los derechos de propiedad industrial y los derechos de los fitomejoradores, pero permite a los estados no respetar los derechos de los agricultores, aunque utilice un lenguaje bonito. Es un tratado contradictorio y ambiguo, un tratado que en la práctica toma el lado del despojo.

Sin embargo, esto no significa que todo esté perdido. El Tratado podría ser acogido, desde el punto de vista campesino, pero las correcciones deben ser mayores y son urgentes. Por ende, La Vía Campesina afirma que:

  • No podemos conservar la biodiversidad y alimentar al mundo y mientras que nuestros derechos de sembrar, guardar, intercambiar y vender nuestras semillas sean criminalizados a través de leyes que legalizan la privatización y comercialización de las semillas. El Tratado de la Semillas es el único tratado existente hasta la fecha que contempla los derechos campesinos, pero los estados no respetan estos derechos, mientras que sí respetan el derecho de propiedad industrial. Por eso, el Tratado debe dar prioridad a los derechos campesinos y éstos deben ser vinculantes. Deben ser aplicados en cada uno de los 127 países que ratificaron el Tratado.
  • El Tratado mismo va en contra de los derechos campesinos cuando promueve las patentes y otras formas de propiedad industrial sobre las semillas. El Tratado debe prohibir toda forma de patente; protección de variedades y sus regalías sobre semillas que se reproducen los campos; así como toda otra forma de propiedad industrial sobre los seres vivos.
  • La industria ha adquirido una inmensa deuda por apropiarse de nuestras semillas y por destruir la biodiversidad cultivada para reemplazarla por algunas variedades manipuladas. La industria debe pagar esta antigua deuda, pero esto no le da de ninguna forma el derecho de continuar apropiándose de las semillas. La industria debe pagar y también dejar de apropiarse de nuestras semillas y destruir la biodiversidad.
  • El Tratado propone el “reparto de los beneficios” de los derechos de propiedad industrial que reconoce. Estos “beneficios” son resultado del despojo de nuestras semillas campesinas. Nosotros no queremos participar del robo de nuestras semillas, rehusamos el reparto de beneficios porque no queremos derechos de propiedad industrial sobre las semillas.
  • Exigimos políticas públicas a favor de sistemas vivos de semillas campesinas, sistemas que estén en nuestras comunidades y bajo nuestro control. Estas políticas no deben promover las semillas no reproducibles, como los híbridos, sino que deben promover semillas reproducibles y locales. Estas políticas deben prohibir los monopolios, favorecer la agroecología y el acceso a la tierra y cuidado de los suelos. Estas políticas públicas también deben favorecer la investigación participativa en los campos de los campesinos bajo control de sus organizaciones y no de la industria. Hacemos un llamamiento a nuestras comunidades para seguir conservando con cuidado, proteger, desarrollar y compartir nuestras semillas campesinas: esta es la mejor forma de resistir contra el despojo y la mejor forma de preservar la biodiversidad.
  • Los bancos centralizados de semillas no responden a las necesidades campesinas. Son museos de semillas para el beneficio de corporaciones biopiratas. Además en esos bancos nuestras semillas están amenazadas por contaminaciones genéticas y por los derechos de propiedad industrial. No podemos confiar en los gobiernos y el tratado para conservarlas. Nos negamos a entregar nuestras semillas a los bancos de genes del sistema multilateral y de la industria mientras siga habiendo patentes sobre las plantas, sus genes o sus partes, u otro tipo de sistemas de derecho de propiedad industrial como la protección de obtenciones vegetales que exigen regalías sobre semillas reproducidas en los campos, mientras los transgénicos continúen existiendo.
  • La privatización de semillas es una amenaza seria para nuestras semillas campesinas en África, Asia y América Latina. Pero en algunos de nuestros países, sobre todo en Europa y América del Norte, el monopolio comercial de las semillas de la industria ya ha hecho desaparecer a la mayoría de nuestras variedades locales. En estos países ya no podemos llevar a cabo nuestra selección campesina utilizando las variedades disponibles comercialmente, porque fueron manipuladas para no crecer bien sin muchos insumos químicos o procesos industriales. Han perdido mucho de su valor nutricional y con más y más frecuencia semillas transgénicas. No podemos seleccionar nuestras nuevas variedades campesinas en base a las semillas de nuestros padres que se encuentran encerradas en bancos de genes. Exigimos acceso sin condiciones a las colecciones de semillas del sistema multilateral porque son nuestras semillas las que están guardadas en él.
  • Nosotros campesinos y campesinas guardamos nuestras semillas en primer lugar en nuestros campos pero también en graneros y casas de semillas campesinas y en sistemas campesinos locales que constituyen también pequeñas colecciones “ex situ”. Ponemos estas colecciones “ex situ” lo más cerca posible a nuestros campos para que los campesinos mantengan control, responsabilidad y acceso a ellas. Para tomar el lenguaje del Tratado, nosotros los campesinos construimos nuestro propio “sistema multilateral”. Esta es la base en la que podemos colaborar con el Tratado, recordándole que él no es el único que organiza la conservación de semillas. Si el Tratado quiere colaborar con nosotros, debe respetar nuestras condiciones y nuestros derechos y prohibir los derechos de propiedad industrial y los transgénicos.
  • Ya que el proceso del Tratado se lleva a cabo dentro de las Naciones Unidas, son los estados quienes adquieren responsabilidades frente a los sistemas de semillas campesinas. Sin embargo, la Organización Mundial del Comercio hace que los derechos de los fitomejoradores sean vinculantes, mientras que los derechos de los campesinos no son respetados. Exigimos que los derechos de los agricultores sean vinculantes y los derechos de los fitomejoradores sean subordinados a ellos. Esto necesariamente significa derogar las leyes actuales que comercializan las semillas y niegan los derechos de los campesinos. Exigimos la ratificación de leyes nacionales que reconozcan los derechos de los agricultores. La Vía Campesina hace un llamado para la pronta aprobación y ratificación de una convención de derechos campesinos dentro de las Naciones Unidas. Agricultura y semillas fuera de la OMC y los tratados de libre comercio.
  • El Tratado es parte de una serie de desafíos a los pueblos campesinos e indígenas a los que nos estamos enfrentando hoy en día. El Proceso Río+20 lleva a un enfrentamiento claro entre un capitalismo disfrazado de verde y la agricultura campesina, la agroecología y nuestras semillas campesinas. La Vía Campesina actuará para defender la agroecología y las semillas campesinas que representan la esperanza para el futuro de la humanidad. Como hemos demostrado, la agricultura campesina sostenible contribuye a enfriar el planeta y puede alimentar al mundo.
  • Si los estados se comprometen a reformar el Tratado, defendiendo activa y efectivamente los derechos de los agricultores, estamos dispuestos a colaborar en el Tratado, incluso dentro de mecanismos de un comité paralelo basado en el modelo del del Comité de Seguridad Alimentaria que acompaña al proceso de la FAO en Roma. Pero no vamos a abrir la puerta a una colaboración con el Tratado que nos va a enfrascar en interminables discusiones mientras que los transgénicos, los híbridos y los derechos de propiedad industrial nos despojan de nuestros campos. Cualquiera que sea la decisión del Tratado de reconocer o no a aquellos que somos los guardianes de la biodiversidad, continuaremos trabajando dentro de nuestros propios sistemas campesinos de semillas, los cuales han en el pasado y continuarán en el futuro asegurado la biodiversidad y alimentado a la humanidad . De esta forma, estamos guardando las semillas no solo para nosotros sino también para nuestros hijos: Las semillas campesinas son patrimonio de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas al servicio de la humanidad.

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sábado, julio 31, 2010

La Via Campesina Call to Action – Help Stop Terminator’s Return!


(July 2010) Four years after the moratorium on Terminator technology was reaffirmed by the United Nations Convention on Biological Diversity (CBD), proposals to develop and commercialize ‘genetic-use restriction technologies’ (GURTs) are back on the agenda for policymakers and the biotechnology industry. Terminator is a threat to food sovereignty and agrobiodiversity: ending the moratorium on Terminator will increase control of seed by transnational corporations (TNCs) and restrictions on farmers’ rights to save and plant harvested seed. Additionally, pollen from genetically-modified (GM) crops with Terminator will contaminate non-GM and organic crops, and native plant species.

GURTs (herein referred to as ‘Terminator’) are genetic engineering technologies that seek to control plant fertility. First-generation Terminator (also called ‘suicide seed’) was developed jointly by the US Department of Agriculture and Delta and Pine Land Company in the 1990s to protect the intellectual property of US agricultural biotechnology TNCs. GM crops produce sterile seeds to prevent farmers from replanting harvested seed with patented DNA. Due to international public outcry from farmers and civil society worldwide, Terminator has never been commercialized anywhere, and Brazil and India have national moratoriums prohibiting it. In 2000, the CBD recommended a de facto moratorium on field-testing and commercial sale of Terminator seeds. In 2006, pressure from La Via Campesina and its allies helped to strengthen this moratorium in Curitiba, Brazil.

That year, US-based TNC Monsanto Company, the largest seed company in the world, acquired Delta and Pine Land, along with the intellectual property rights to Terminator. Since then industry, the US and European governments and ultra-rich philanthro-capitalists have ramped up rhetoric on the need for Terminator and other biotechnologies to adapt to the climate, energy and food crises. Various false solutions are being proposed to sell the lie that techno-fixes allow rich countries to continue consuming resources and emitting carbon dioxide, unabated: GM crops for cellulosic and second-generation agrofuels; geoengineering ‘climate ready’ GM crops and trees with increased albedo (reflectivity) and resistance to drought, heat and salt; monoculture plantation forests of GM trees to industrially produce biochar for carbon sequestration; and GM algae and marine microbes for carbon dioxide sequestration. Monsanto is proposing that monoculture plantations of its Roundup Ready soybeans qualify for carbon credits under so-called “no-till” agriculture. All of these false solutions create new markets for agricultural biotechnology and ‘extreme genetic engineering’.

With financing by the US government and British Petroleum (BP), in May, Synthetic Genomics, the company founded J. Craig Venter (which helped to sequence the human genome) announced that it had created the first-ever synthetic, self-reproducing microbe with synthetic biology. Venter’s team claims that the microbe can be used to produce clean, green algal biofuels; however, what will happen if this microbe escapes into the wild and contaminates non-synthetic algae with its DNA? Similarly, what will happen when a GM maize variety engineered to have a high amount of stover (the stalks, husks, etc. of maize) for cellulosic agrofuels contaminates food maize varieties? The implications are frightening. Industry is now claiming that Terminator is needed to contain genetic contamination (transgene flow) of food crops and other natural life forms from genetically-engineered DNA in non-food crops; in essence, as a precautionary, environmental necessity. Venter recently told the New York Times that Terminator should be employed to contain transgenic contamination.

Genetic contamination of non-GM and organic food crops from GM crops, which occurs through the spread of GM pollen by wind and bees, is gaining recognition as a growing ecological and economic problem. On June 21st the US Supreme Court ruled on Monsanto Co vs. Geertson Seed Farms, and recognized that transgenic contamination is “harmful and onerous to organic and conventional farmers,” and grounds for litigation against biotechnology TNCs. Thus a new generation of Terminator research is focused on biological containment to prevent engineered genetic traits (transgenes) from spreading to non-GM food plants and wild relatives. It is highly unlikely that the industry that created the problem of genetic pollution will solve it with more biotechnology. Given BP’s difficulty to contain the oil spill in the Gulf of Mexico, why would the US government entrust it to contain trangene flow from the world’s first synthetic life form? Yet that is what is taking place. Europe has funded the Transcontainer Project with billions of euros, and there are proposals from right-wing Brazilian politicians to overturn the country’s national ban on Terminator.

While application and commercialization of Terminator technologies can’t promise fail-safe containment of transgenes, they can function to control farmers’ access to seeds and germplasm. Under the guise of environmental security for GM crops, industry will use the new generation of Terminator technologies to tighten its grasp on proprietary germplasm, and restrict the rights of farmers to re-plant harvested seeds. Further, the likely prospect of contamination of food crops by GM crops engineered with Terminator places the entire global food supply at imminent risk, and it therefore poses unacceptable threats to food and seed sovereignty and agro-biodiversity. TNCs are expanding and consolidating control over the world’s croplands, rangelands, peat bogs and last remaining forests, while simultaneously consolidating control of the genetic commons at cellular and molecular levels. Terminator technologies for synthetic biology, GM crops for agrofuels, geoengineering and all of the other false solutions to the energy, climate and food crises enclose vast genetic resources and agrobiodiversity, taking them out of the public realm and into the control of TNCs, especially the US Big Biotech giants Monsanto, Dupont and Arborgen.

Organizing against Terminator in 2010 - what you can do

It is critical that La Via Campesina, small farmers, NGOs and consumers throughout the world organize to stop Terminator’s return. Pressure by civil society at the CBD meeting in May resulted in two draft moratoriums against synthetic biology and geoengineering, giving a boost to mobilization against Terminator at the next CBD meeting in Nagoya, Japan, October 18-29 2010, where industry will likely try and overturn the moratorium. Because industry’s rhetoric for Terminator is based on false solutions to climate change, organizing against it will also be critical at the UN climate talks in Cancun, Mexico, November 29 to December 10, 2010. The international coordination of La Via Campesina is asking its members, allies and all consumers to:

  1. Write letters, request meetings, launch cyber-campaigns, etc. to pressure with your government representatives who will be representing your country in the CBD and UNFCCC negotiations to uphold the moratorium on Terminator in Japan and Cancun. It is vital that organizations and individuals in India and Brazil pressure their governments to maintain national their moratoriums. For your convenience, use and adapt the attached standard letter.

  2. Send as many people as possible to the CBD and UNFCCC meetings in Japan and Cancun;


Resources


Contact

Tejo Pramono (Indonesia) tejopramono@viacampesina.org

Isabella Kenfield (US) isabella.kenfield@gmail.com



La Via Campesina

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jueves, junio 24, 2010

Haitian Peasants March against Monsanto - By La Via Campesina


On June 4th about ten thousand Haitian peasants marched to protest U.S.-based Monsanto Company’s ‘deadly gift’ of seed to the government of Haiti. The seven-kilometer march from Papaye to Hinche—in a rural area on the central plateau—was organized by several Haitian farmers’ organizations that are proposing a development model based on food and seed sovereignty instead of industrial agriculture. Slogans for the march included “long live native maize seed” and “Monsanto’s GMO & hybrid seed violates peasant agriculture.”

The poorest country in the Western Hemisphere, Haiti shares the Caribbean island of Hispaniola with the Dominican Republic. About 65 percent of Haiti’s population lives in rural areas as subsistence farmers. On January 12 2010, a devastating earthquake leveled Haiti’s capital city Port au Prince, and 800,000 urban refugees migrated to rural areas. According to Chavannes Jean-Baptiste, coordinator of the Papaye Peasant Movement (MPP) and a member of La Via Campesina’s international coordinating committee, “there is presently a shortage of seed in Haiti because many rural families used their maize seed to feed refugees.”

With sales of $11.7 billion in 2009, U.S.-based transnational corporation Monsanto Company is the world’s largest seed company, controlling one-fifth of the global proprietary seed market and 90 percent of seed patents from agricultural biotechnology. In May Monsanto announced that it had delivered 60 tons of hybrid seed maize and vegetables to Haiti, and over 400 tons of its seed (worth $4 million) will be delivered during 2010 to 10,000 farmers. The United Parcel Service is providing transport logistics, while Winner—a $127 million project funded by the U.S. Agency for International Development (USAID) and focused on ‘’agricultural intensification’—is distributing the seed.[i] Monsanto stated that it made the decision to donate seed to Haiti at the World Economic Forum in Davos, Switzerland: “CEO Hugh Grant and Executive Vice President Jerry Steiner attended the event and had conversations with attendees about what could be done to help Haiti.”[ii] It is unclear whether any Haitians were included in the conversations in Davos.

Some have charged that the Monsanto representative in Haiti is Jean-Robert Estimé, who served as foreign minister during the brutal 29-year Duvalier family dictatorship.[iii] While Monsanto vehemently denies this claim[iv], Estimé is included in an email exchange about the donation between Elizabeth Vancil, Director of Global Development Partnerships at Monsanto and Emmanuel Prophete, a Haitian agronomist working for the Minister of Agriculture.[v] The domain for Estimé’s email address is Winner (www.winner.ht), which implies he works for the U.S. government.

The Haitian rural organizations consider Monsanto’s seed donation part of a broader strategy of U.S. economic and political imperialism. “The Haitian government is using the earthquake to sell the country to the multinationals,” stated Jean-Baptiste. Vancil stated that opening up Haitian markets to Monsanto’s products “would be good.”[vi]

READ THE REST: http://www.cipamericas.org/archives/2591

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viernes, junio 04, 2010

Solidaridad con la marcha de los campesinos haitianos contra la Monsanto

Vía Campesina Brasil

Profunda indignación y preocupación provocó en los movimientos sociales que componen la Vía Campesina Brasil la noticia del regalo mortal que Monsanto está ofreciendo a los campesinos y campesinas haitianos.

Indignación por saber que las terribles consecuencias del terremoto que asoló a Haití el 12 de enero del 2010 - que dejó más de 300 mil muertos y millones de desamparados – están siendo utilizadas como pretexto para el ingreso en suelo haitiano de esta multinacional estadounidense que es líder mundial en el mercado de semillas y que produce más del 90% de todos los transgénicos plantados en el mundo.

La donación de las 475 toneladas de semillas de maíz y hortalizas puede ser publicitada como una acción de generosidad de la Monsanto con el pueblo haitiano. Pero conociendo el historial de esta multinacional, como la conocemos quienes pertenecemos a la Vía Campesina Brasil, tenemos la certeza que se trata de una infame táctica empresarial para el aumento inescrupuloso de sus ganancias. Ganancias que obtendrán a costa de la explotación de familias campesinas así como también a fuerza de destrucción de la soberanía alimentaria de Haití.

Preocupación por ver en este regalo mortal una trágica repetición de lo que ocurrió en nuestro país en la última década. En menos de 10 años, la multinacional Monsanto inició un proceso de contrabando de semillas transgénicas y su introducción clandestina a Brasil. Cuando las autoridades brasileras resolvieron tomar medidas, había ya decenas de miles de agricultores utilizando las semillas genéticamente modificadas de forma ilegal.

A pesar de las protestas y las fuertes movilizaciones de los movimientos sociales, el gobierno brasileño da muestras de su subordinación y aprueba el cultivo de 4,5 millones de hectáreas cultivadas ilegalmente con semillas transgénicas de la Monsanto. Resultado: Hoy día Brasil es el segundo país que más planta semillas transgénicas en todo el mundo. Con un área cultivada de más de 21 millones de hectáreas esta atrás solo de EEUU. 55% de las semillas plantadas en el país son transgénicas. Monopolizado este mercado – la trasnacional controla el 70% del mercado nacional - Monsanto está en libertad para imponer sus precios a los campesinos.

Además, todo campesino que planta semillas transgénicas de la Monsanto se ve obligado a pagar ‘royalties’, o sea, un porcentaje de la cosecha se entrega a la empresa productora de semillas transgénicas. Otro factor es que los productores no pueden replantar las semillas, siendo obligados a comprar para cada siembra nuevas semillas a la Monsanto. Esto viola gravemente la soberanía alimentaria y la autonomía de los campesinos.

Junto con las semillas transgénicas, Monsanto tiene también su paquete de agro tóxicos. Sus semillas son alteradas genéticamente para soportar los efectos dañinos de los herbicidas y pesticidas. El más famoso de ellos es el ‘Roundup’, un peligroso veneno acusado de ser agente cancerígeno y prohibido en varios países. Lamentablemente en Brasil el Roundup es comercializado libremente. Somos también el mayor consumidor en el mundo de venenos (en la zafra pasada se consumieron 1 billon de litros de agro tóxicos): una temible ración de 5 litros de veneno por habitante. Esto degrada nuestros suelos, afecta a las capas subterráneas de agua, contamina las lluvias y por ende nuestros alimentos. La ANVISA (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) y el Instituto Nacional de Cáncer han alertado acerca del aumento de casos de cáncer en el país, directamente ligados al creciente uso de agro tóxicos.

Los movimientos que integramos la Vía Campesina Brasil defendemos y luchamos por la soberanía alimentaria del pueblo brasileño y de todos los pueblos del mundo, incluido el de Haití. Nuestro compromiso solidario con el pueblo haitiano se lleva a cabo a través de nuestra Brigada Dessalines de Solidaridad con el Pueblo Haitiano, compuesta por más de 30 campesinos y campesinas brasileños/as que desde el 2009 están en suelo haitiano trabajando en conjunto con los movimientos campesinos en la construcción de un Haití más justo y soberano.

No podemos permitir que la catástrofe del 12 de enero sea utilizada como pretexto para abrir las puertas de Haití a los intereses mercantiles de multinacionales delincuentes como Monsanto. Además de una ilegítima y violenta ocupación llevada a cabo hace seis años por tropas de la MINUSTAH- vergonzosamente liderada por el ejército brasileño- y teniendo que lidiar con los desafíos de reconstrucción el país, el pueblo de Haití no puede sufrir este nuevo terremoto social que representaría el ingreso de semillas transgénicas.

Es por ello que manifestamos nuestro irrestricto apoyo a las movilizaciones que se desarrollarán el 4 de junio del 2010 en la región de Papay, en el departamento Central de Haití, con el objetivo de denunciar y combatir la entrada de la multinacional Monsanto y sus semillas transgénicas al país. Esperamos que esta sea la primera de muchas otras manifestaciones que impidan los planes de muerte de Monsanto y del capitalismo neoliberal en Haití.

Toda nuestra solidaridad con el pueblo luchador de Haití, heredero de la fuerza y el coraje de Capóis La Mort, Toussaint Louverture, Alexander Petion, Henri Kristophe e Jean Jacques Dessalines, ¡primeros libertadores de Nuestra América!

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sábado, marzo 06, 2010

Apertura de "La contaminación transgénica del maíz: ¿crimen de lesa humanidad?"

Primera audiencia para presentar el caso del maíz transgénico ante tribunales internacionales

Convocado por La Vía Campesina Región América del Norte
Red en Defensa del Maíz (México)
Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (México)

Guadalajara, 2 de marzo 2010. Frente a la conferencia "técnica" internacional de la FAO en Guadalajara, titulada "Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo" - que no es nada más que la promoción de los transgénicos -- hoy se inauguró la Primera Audiencia para Presentar el Caso del Maíz Transgénico ante Tribunales internacionales, convocado por La Vía Campesina Región América del Norte, la Red en Defensa del Maíz (México), y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (México), con la participación de 276 personas, en su gran mayoría bases y dirigentes de las organizaciones campesinas e indígenas de 19 estados mexicanos, de los Estados Unidos, y de Canadá.

La audiencia fue inaugurada por Alberto Gómez Flores de la Vía Campesina, Eutimio Díaz del Pueblo Wixarika (en nombre de la Red en Defensa del Maíz) y Octavio Rosas de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales. Alberto Gómez expresó que para los pueblos campesinos e indígenas de México, es una agresión que la FAO venga a promover los transgénicos, mientras que la contaminación transgénica del maíz es "un crimen de lesa humanidad." Después habló Pat Mooney del Grupo ETC (Canadá), quien denunció que "la contaminación transgénica y las empresas transnacionales ya contaminaron a la FAO y a la Organización de las Naciones Unidas, que también es un crimen contra la humanidad." Precisó que lo que es "una crisis para la gente - el hambre - es vista cínicamente por las empresas como una oportunidad para vender nuevos productos, como las semillas transgénicas."

Camila Montecinos de GRAIN en Chile, envió su ponencia por escrito, ya que no pudo viajar como consecuencia del terrible terremoto que azotó a su país. En su documento, leído al público presente, denunció que "la contaminación transgénica es una estrategia intencional de parte de las empresas, para abrir nuevos mercados para sus semillas," con el argumento de que como no haya vuelta atrás, ya no hay porqué no aprobar su siembra legal. George Naylor, expresidente de la Coalición Nacional de Agricultores Familiares (NFFC) de los Estados Unidos, notó que en la experiencia de sus vecinos, "la vacas se niegan a comer los rastrojos del maíz transgénico, solo comen el maíz normal," y que esto muestra la mentira de que los transgénicos no son nocivos para la personas y los animales. Silvia Ribeiro, del Grupo ETC planteó que los "transgénicos son un gran experimento", en donde todos nosotros somos los conejillos de indias, ya que "no se han hecho estudios oficiales sobre sus impactos en la salud y en el medio ambiente," aunque si, precisó, existen muchos estudios independientes que muestran lo malo que son para la salud de quien los consume.

Ernesto Ladrón de Guevara de la UNORCA repasó todas las leyes neoliberales sobre semillas, bioseguridad, etc., que "han dado resultados pobres o negativos." Evangelina Robles del Colectivo Coas, de igual manera, explicó cómo, a partir de la firma del TLCAN, se comenzó a modificar las leyes mexicanas, con el fin de "desarticular y privatizar todos los elementos del territorio indígena y campesina, la tierra, el agua, al aire, los bosques, la biodiversidad, etc.," abriendo camino a los transgénicos, entre otros males.

En la tarde siguieron testimonios de productores y productoras indígenas y campesinos. Un compañero y una compañera, mixtecos de Oaxaca, contaron como sus maíces tradicionales quedaron contaminados por hasta tres diferentes tipos de transgénicos, pero que han desarrollado sus propias técnicas de descontaminación, como arrancar las plantas deformadas o cortarle la espiga. Eutimio Díaz, Wixarika de Jalisco, describió como, "para los pueblos indígenas, el maíz es lo primero, el maíz es nuestro, y somos parte de ella." Comentó que en sus comunidades han tomado la decisión firme de defender su maíz, y que por esto, "no aceptamos ninguna semilla del gobierno, porque no se sabe qué es, o por qué fin lo ofrecen a uno." Coincidió Sergio Bautista, Nahua de la Huasteca hidalguense, en que "no sembramos ninguna semilla proveniente de la SAGARPA" Comentó que "el maíz es muy sagrado, es nuestra propia vida."

Ineke Booy, de la Unión Nacional de Agricultores de Canadá (NFU), explicó como, al convertir su rancho en orgánico, "pensábamos que habíamos ganado la batalla contra las transnacionales de los agrotóxicos, pero ahora, una vez más, estamos bajo ataque, ahora por los transgénicos." Jan Slomp, de la misma organización, contó la historia de las nuevas leyes en Canadá que prohíben intercambiar o sembrar semillas que no están en una lista "oficial", y que los funcionarios corruptos se dediquen a sacar a las variedades no transgénicas de la lista. En el caso de la canola, apuntó, "el productor queda con sólo dos opciones: sembrar transgénicos, o dejar de sembrar." La compañera Amalia Salas de Xochimilco, D.F., expresó que "la Madre Tierra está enojadísima con nosotros, porque no la estamos cuidando." Y que, "si no cuidemos al maíz de los transgénicos, los abuelitos se enojarán con nosotros." Olegario Carillo, de la UNORCA, denunció "la acción conjunta de las empresas transnacionales con el gobierno entreguista de México," que nos han conducido al lamentable estado actual de contaminación transgénica, a la vez que afirmó el compromiso de su organización con la lucha en defensa del maíz.

Rechazamos que la FAO promueva los transgénicos.
¡No al maíz transgénico! ¡Fuera Monsanto!
¡Soberanía Alimentaría Ya!

2 de marzo de 2010, Guadalajara, México

Delegación (México, Estados Unidos, Canadá) de La Vía Campesina de la Región de América del Norte, frente a la Conferencia de la FAO sobre Biotecnologías Agrícolas en los Países en Desarrollo

Vía Campesina América del Norte
Vía Campesina

Mayor información:

Jessica Roe:jroe@nffc.net
Jesus Andrade: +52-1-967-114-7282 (Español)
Peter Rosset: +52-1-967-118-5093 (English)

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miércoles, marzo 03, 2010

VIA CAMPESINA

"Nosotros consideramos que es una agresión, una falta de respecto, y tomamos como afrenta, que la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), haya decido reunirse en México con representes de los gobiernos y del sector privado, bajo el falso argumento de que 'la biotecnología puede beneficiar a los campesinos de los países pobres'."

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viernes, octubre 16, 2009

MEXICO - October 16 - Today, International World Food Day, as declared by the Food and Agriculture Organization (FAO) of the United Nations, La Via Campesina is mobilizing globally along with allies in an overwhelming expression of outright rejection of Monsanto and Genetically Modified Organisms (GMOs), in the name of food sovereignty.

In the United States today, protests and teach-ins against Monsanto are taking place in Maine and Wisconsin. In Brazil, Via Campesina members are carrying out actions in the headquarters of Monsanto and Syngenta. In Europe, where nine countries have prohibited GMOs, Via Campesina organized an anti-Monsanto brigade traveling throughout the region. In India, thousands of farmers and allies are carrying out hunger strikes and occupying lands. Actions are being carried out in at least 20 countries and all nine regions where La Via Campesina is present.

Meanwhile, world leaders are preparing to meet at the FAO World Food Summit in Rome in November, where the powers of global governance and agribusiness will utilize the desperation of starving nations to accelerate the expansion of GMO-based agriculture throughout the world. The Obama administration's proposal to dedicate over a billion dollars of emergency funding to developing countries for agriculture, and the U.S. government's Global Food Security Initiative are thinly veiled efforts to this end.

Peasants, landless workers, migrants, indigenous peoples and consumers, identified transnational corporations, especially Monsanto, which, together with Syngenta, Dupont and Bayer control over half of the world's seeds, and are thus the principal enemies of peasant sustainable agriculture and food sovereignty for all peoples. La Via Campesina is in a daily struggle to protect native seeds, patrimony of humanity, from corporations and patents. Today, October 16, the strength of the movement is pushing the public opinion to reject Monsanto's take-over of the food system.

"It's time for all civil society to recognize the gravity of this situation, global capital should not control our food, nor make decisions behind closed doors. The future of our food, the protection of our resources and especially our seeds, are the right of the people," said Dena Hoff, coordinator of Via Campesina North America.

Globalize Hope!! Globalize the Struggle!!

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The principal objective of La Via Campesina is to develop solidarity and unity among small farmer organizations in order to promote gender parity and social justice in fair economic relations; the preservation of land, water, seeds and other natural resources; food sovereignty; sustainable agricultural production based on small and medium-sized producers.

http://www.commondreams.org/newswire/2009/10/16-0

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jueves, octubre 15, 2009

Monsanto amenaza la subsistencia de los campesinos y a la humanidad


La Via Campesina llama al movimiento campesino internacional, a sus aliados y amigos, trabajadores y ciudadanos en general, a que este 16 de Octubre expresemos nuestro descontento y rechazo contra MONSANTO y LOSTRANSGENICOS. Es el Día Mundial de la Alimentación y el primer Día de Acción contra las Corporaciones Transnacionales.

Las corporaciones transnacionales son nuestros enemigos comunes, constituyen la forma actual del capital que ejerce el control sobre nuestras economías. En las zonas rurales estamos viendo una feroz ofensiva del capital y las transnacionales sobre la agricultura y los bienes naturales, es una guerra privatizadora de despojo contra campesinos e indígenas, un robo privatizador de la tierra, la biodiversidad, el agua, las semillas, la producción, el comercio agrícola.

No se trata solamente de las transnacionales de los agronegocios, también estamos hablando de las dedicadas a las extracciones mineras, al monocultivo de árboles, las grandes represas, las que controlan los mercados de distribución, y en general, todas aquellas que involucran la expansión de industrias contaminantes que están disputando y apropiándose de la tierra, el agua y el territorio.

En el momento en que los pueblos ejercemos nuestros derechos y resistimos este despojo generalizado, o cuando somos obligados a ingresar en los flujos migratorios, la respuesta ha sido criminalización, represión, presos políticos, asesinatos, muros de la vergüenza y mas bases militares.

Es por esto que La Via Campesina llama a luchar contra las corporaciones transnacionales en general y en particular contra Cargill, Monsanto, Nestle Syngenta, Walmart, que amenazan directamente a nuestras comunidades campesinas e indígenas, es la ruta de lucha para los próximos años, hemos declarado la guerra a las corporaciones transnacionales.

Por eso con toda la creatividad de lucha de que somos capaces, hagamos oír nuestro grito en el mundo.

¡FUERA MONSANTO, NO A LOSTRANSGENICOS!

¡SOBERANIA ALIMENTARIA YA!

GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA

Para apoyar estos reclamos, escriba hoy mismo a la ministra de agricultura española.

La carta es una versión ligeramente reducida del artículo de Gustavo Duch (ex director de Veterinarios sin Fronteras) que apareció publicada el 17-4-2009 en el Correo Vasco.

Para firmar la carta, ingrese aquí y complete con sus datos el formulario que se encuentra al pie .

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CARTA

Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino
Dª Elena Espinosa Mangana
Pº. Infanta Isabel, 1 - 28071 Madrid.
Teléfonos: 91 347 5368 y 91 347 5724
Fax: 913475412
informac@mapa.es
informacionmma@mma.es

Estimada Ministra Espinosa:

Me dirijo a usted para expresarle las siguientes preocupaciones que le ruego lea con atención.

Quien controle las semillas controlará la alimentación del planeta, por lo tanto controlará el mundo. Esta frase es la esencia del negocio de Monsanto, el gigante de los transgénicos.

Muchas son las mentiras a propósito de las supuestas bondades de los transgénicos que defiende Monsanto. Demasiadas para una empresa que goza de muchos privilegios en las administraciones públicas. Este es el mito que «les hace fuertes»: la tecnología transgénica contribuirá a mejorar la agricultura y el medio ambiente para ayudar a los agricultores de los países en vías de desarrollo y combatir el hambre. Un argumento falso donde se utiliza sin rubor la pobreza como arma publicitaria.

De hecho, una cosa es lo que dicen y otra es lo que hacen: la mayor parte de los cultivos transgénicos comercializados hasta la fecha se destinan a piensos, no a consumo humano. Es decir, por un lado es peliagudo combatir el hambre produciendo pienso para animales y por otro, la expansión de soja transgénica (el futuro pienso) en forma de enormes monocultivos por muchos países empobrecidos no sólo no ayuda a sus agricultores, sino que ha sido la principal causa de expulsión de campesinas y campesinos en los últimos años. Si esas cosechas se siembran y cultivan con avionetas, ¿dónde queda el trabajo campesino? Si la exportación de esos cultivos sólo se la pueden permitir grandes corporaciones, ¿dónde queda el beneficio para las y los pequeños agricultores? Si esos cultivos han acaparado miles y miles de hectáreas ¿en qué rincones pueden las familias cultivar alimentos? Y los parcos esfuerzos en mejorar cultivos destinados a la alimentación humana no han funcionado. El boniato transgénico de Monsanto en Kenia resultó ser mucho menos productivo que la variedad de boniato no transgénico.

Tenemos las evidencias más desgarradoras en India con el algodón (tampoco se come) transgénico de Monsanto. Antes de los transgénicos los agricultores indios utilizaban sus abonos y pesticidas naturales y guardaban las semillas para las siguientes temporadas, pero a partir de la introducción de las semillas transgénicas de Monsanto, por diferentes distribuidoras indias bajo su control y fuertes campañas publicitarias, las cosas cambiaron. Son semillas patentadas y está prohibida su reproducción en los siguientes años. Semillas no renovables, que además requieren de insecticidas específicos (propiedad de Monsanto), por lo que la anterior independencia agrícola de cada campesino se ha convertido en una ’esclavitud’ de Monsanto. Y en deudas, muchas deudas, que el precio final del algodón (compitiendo con algodón subvencionado de EE UU), las plagas y las inclemencias del tiempo, no le permiten subsanar. Entonces, con el agua hasta el cuello, deciden suicidarse.

¿Cómo es posible que una empresa esté haciendo negocio con una actividad tan criminal? ¿Cómo es posible que ’invente’ semillas que una vez patentadas queda prohibida su conservación y reproducción, que sería lo ecológicamente razonable? ¿Cómo es posible? Monsanto es la impulsora del PCB (elemento cancerígeno utilizado en transformadores eléctricos) y de proveer en la Guerra de Vietnam del químico ’agente naranja’ utilizado por las tropas estadounidenses para fumigar el territorio enemigo. Detrás del espejismo de los transgénicos sólo existió la voluntad de Monsanto de vender su herbicida. El invento de semillas transgénicas es sólo el instrumento para mantener y aumentar las ventas del herbicida. Las administraciones pertinentes deberían atender estas demandas.

Sra. Ministra: España es en la actualidad la puerta de entrada de los transgénicos a Europa. No siga siendo cómplice de la expansión de este modelo. No será fácil para los políticos seguir sustentando las mentiras sobre los transgénicos durante mucho tiempo. Privilegiando la agricultura industrializada, usted es cómplice del fin de la agricultura campesina. No siga ignorando la oposición social y el contexto europeo que se opone firmemente a los transgénicos. Escuche el mensaje, detengan ya la expansión de los transgénicos en España.

FUERA MONSANTO, NO A LOS TRANSGENICOS!
SOBERANIA ALIMENTARIA YA!

Será muy grato recibir su respuesta. Muy atentamente,

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Para firmar la carta, ingrese aquí y complete con sus datos el formulario que se encuentra al pie .

Fuente: Salva la Selva

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sábado, octubre 03, 2009

Llamado de Vía Campesina

LLAMADO A LA LUCHA CONTRA LAS CORPORACIONES TRANSNACIONALES, PRINCIPAL AMENAZA PARA LAS FAMILIAS CAMPESINAS E INDIGENAS Y PARA LA HUMANIDAD.

16 de OCTUBRE 2009, primer día de acción internacional

Las corporaciones transnacionales son nuestros enemigos comunes, constituyen la forma actual del capital que ejerce el control sobre nuestras economías.

En las zonas rurales estamos viendo una feroz ofensiva del capital y las transnacionales sobre la agricultura y los bienes naturales, es una guerra privatizadora de despojo contra campesinos e indígenas, un robo privatizador de la tierra, la biodiversidad, el agua, las semillas, la producción, el comercio agrícola.

No se trata solamente de las transnacionales de los agronegocios, también estamos hablando de las dedicadas a las extracciones mineras, al monocultivo de árboles, las grandes represas, las que controlan los mercados de distribución, y en general, todas aquellas que involucran la expansión de industrias contaminantes que están disputando y apropiándose de la tierra, el agua y el territorio.

En el momento en que los pueblos ejercemos nuestros derechos y resistimos este despojo generalizado, o cuando somos obligados a ingresar en los flujos migratorios, la respuesta ha sido criminalización, represión, presos políticos, asesinatos, muros de la vergüenza y mas bases militares.

Es por esto que La Via Campesina llamamos a luchar contra las corporaciones transnacionales en general y en particular contra Cargill, Monsanto, Nestle Syngenta, Walmart, que amenazan directamente a nuestras comunidades campesinas e indígenas, es la ruta de lucha para los próximos años, hemos declarado la guerra a las corporaciones transnacionales.

Por lo tanto, llamamos a las organizaciones que integran el movimiento campesino internacional La Via Campesina , a nuestros aliados y amigos, a los trabajadores de la ciudad, a los ciudadanos en general a que este 16 de Octubre enfoquemos nuestro descontento y rechazo contra MONSANTO y LOS TRANSGENICOS.

Con toda la creatividad de lucha de que somos capaces, hagamos oír nuestro grito en el mundo.

FUERA MONSANTO, NO A LOS TRANSGENICOS!

SOBERANIA ALIMENTARIA YA!

GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA

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martes, diciembre 23, 2008

Por Peter Rosset y Ana Rocío Avila

Causas de la crisis global de los precios de los alimentos, y la respuesta campesina

Las organizaciones campesinas no esperan que, de las manos de quienes han creado la enfermedad, ahora sea socializada la cura. Desde hace más de 10 años la alianza global de las organizaciones campesinas -La Vía Campesina- ha estado construyendo una propuesta alternativa para los sistemas alimentarios de los países, la soberanía alimentaria.

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