¿Transgénicos? No, gracias
Aurelio Martín
Desde hace años, multinacionales del sector de la alimentación comenzaron a propagar con insistencia que la biotecnología genética constituía la herramienta adecuada para acabar definitivamente con el problema social y moral más injustificable de la humanidad: el hambre. Han desplegado un gran potencial propagandístico y publicitario para extender el mito de que los cultivos modificados genéticamente eran la panacea y que oponerse a ellos era cuestionar el avance científico y la misma idea de progreso que hunde sus raíces en el Siglo de las Luces y en la Ilustración.
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